viernes, abril 25, 2014

Sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro ¡…nooo por favor! - Globovision

Sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro ¡…nooo por favor! - Globovision



En nuestra reunión semanal de editores indie– pendientes (libros y editoriales, que los críticos literarios de El Nacional nunca mencionan, por no ser parte de su troupe) taza en mano y ocupando varias mesas en Isla Caffé, solemos intercambiar, ebook, datos de impresores, reírnos de alguna terrible portada, pero sobre todo, tomar mucho café, hablar mal del país y lo cuesta arriba que es editar con calidad. 

En ésta última reunión nos dimos cuenta que tenemos en común un par de autores que hemos rechazado y que, cada cierto tiempo, cambiando de nombre, dirección de email, título de la obra y hasta reseña abordándola desde diferentes ángulos, nos han enviado no menos de media docena de veces la misma obra, suerte de masoquismo ilustrado. 

Ya tengo listo mi manuscrito a por un editor 

Por lo general los editores independientes somos la última opción de un autor, que quiere lanzarse como ESCRITOR, así en mayúsculas, como bien escribe Camilien Roy, en El arte de rechazar una novela  “Y está claro que usted se imagina ingenuamente que la elección de una editorial depende sólo de usted. Seleccionará las mejores, las más prestigiosas, aquellas cuya reputación bastará para consagrarlo como un escritor importante, incluso antes de que salga de imprenta la primera página de su manuscrito”  eso da muestras de no conocer el mercado y de una muestra de optimismo rallando en la memez, después de esos primeros incordios, usted tiene dos opciones: no escribir mas o, editar por su cuenta. 

Cuenta Camilien Roy que su primera carta de rechazo decía “Pero ¿qué es esto que nos ha enviado? ¿Se ríe de nosotros o qué? ¿Es una broma? ¿Cómo se le ocurre que vamos a publicar algo parecido? Lo lamento, pero la decisión de nuestro comité de lectura fue categórica y unánime: rechazado” 

No llore, usted no es el único rechazado, grandes autores también lo fueron… 



leer mas ...

miércoles, abril 23, 2014

Verde que me muero, por Carlos Sandoval

Esta es la historia de un amor o, más bien, de la imposibilidad amorosa. También, de las variadas estaciones del enamoramiento y de sus alocadas resoluciones. Podría señalarse, incluso, que Verde que me muero constituye el cierre de un demoradobildunsgroman donde su protagonista, Antonio Guerra –Tony–, alcanza a comprender que su vida es justamente la cotidianidad y no el recuerdo de una pasión juvenil, remota e inútil por inconclusa.
Ofrezco una tercera versión: esta es la novela de tres amigos músicos a quienes los años pusieron en su lugar, como siempre ocurre, arrebatando sueños y presencias.
            Sin duda, habrá otras interpretaciones (en literatura no existen verdades absolutas; corrijo: no existen verdades, sino hipótesis o perspectivas –apunto un lugar común, qué más da, pero a veces hay que recordarlo–); habrá quizá distintas interpretaciones, decía, que cada lector cifrará con base en su experiencia, en su conocimiento del mundo y en sus anhelos. Por lo pronto, en esta auroral pieza narrativa de Jason Maldonado nos topamos con la historia de un sujeto a quien el amor le juega sucio, pues estando en su pleno disfrute la súbita e inexplicable desaparición del objeto amado enrarece las prevenciones al uso de las relaciones de pareja. Este hecho, la partida de Auristela hacia Maracaibo (talismán o fetiche que desencadena las acciones) disloca el sistema amoroso del joven Tony: en adelante, el muchacho se precipita en un torbellino de frágiles enlaces sentimentales cuyas consecuencias son la desazón, la inmadurez y dos hijos de madres distintas. Y es que Antonio nunca logra desprenderse del recuerdo de Auristela, de su extraño alejamiento y de la imposibilidad de cerrar el capítulo más importante de su lábil existencia.
            Por eso, la misteriosa carta con la cual se inicia la obra será el punto de partida de un lento reconocimiento de sus malas jugadas afectivas y, al mismo tiempo, le brindará la posibilidad de alcanzar cierta comprensión (tal vez eso que llaman experiencia) cuando decide, en las escenas finales de la novela, enfrentar los requiebros de una vecina tan agostada y perdida en cosas del arte amatorio como él.
Este reconocimiento pulsional, sea el caso de decirlo, ocurre apenas en tres días y bajo los efectos de una terrible muerte: la del amigo de juventud asesinado por unos delincuentes en Maracaibo. (Qué raro, Auristela huye a la capital del estado Zulia treinta años atrás sin despedirse de Tony; en el tiempo actual que recrea la composición, el protagonista va a Maracaibo al sepelio de Anselmo y es justo en ese lapso cuando descubre, al volver a Caracas, el destino de su único amor. ¿Se habrá dado cuenta Maldonado –no la voz que relata los hechos– de esta enigmática coincidencia? Dejo al futuro lector todas las especulaciones.) Así pues, la muerte simbólica de la mujer amada y el deceso real del amigo ocurren en esas luctuosos y lumínicas setenta y dos horas, una brusca revelación que deviene sosiego y plena entrega a las circunstancias, pero de una manera consciente y vivaz, al contrario de la ceguera anterior que trazó buena parte de su camino afectivo.
Sobre la base de esta trama principal, en la novela se recrean otros aspectos: el impacto de la música como hilo que teje las historias de los protagonistas y que marca ciertas situaciones, la inevitable polarización política que ya resulta un rasgo (¿temporal?) del país, el uso del humor como elemento cohesivo de personajes y gentilicios y el manejo de algunos referentes de la cultura institucionalizada y de la cultura popular.
Aun cuando pudiera pensarse que, tratándose de una anécdota sobre el desencanto amoroso con pasajes que, al mismo tiempo, muestran realidades dolorosas, la pieza se halla incardinada de un tono festivo y de un fluido lenguaje que atenúan –porque ese no es su interés– cualquier desvarío melodramático o proclive a la denuncia de malestares sociales. Por el contrario, tenemos aquí la entrada de un novelista que nos trae una historia fresca y divertida que, sin embargo, obliga a reflexionar sobre nuestro destino nacional e íntimo. Un acierto de debutante.

Bienvenido.
VIA http://palabrasyescombros.blogspot.com/2014/04/verde-que-me-muero-por-carlos-sandoval.html

sábado, abril 19, 2014

Un día internacional del libro, con poco para celebrar en Venezuela - Globovision

Un día internacional del libro, con poco para celebrar en Venezuela - Globovision



La celebración internacional del día del libro y el derecho de autor, 23 de abril, se estableció en 1995 y fue una propuesta de la Unión Internacional de Editores, aprobada por la UNESCO. Dos temas importantes se celebran, la industria del libro y la importancia de la lectura. 

Esta fecha fue escogida porque  se supone que Miguel de Cervantes, William Shakespeare e Inca Garcilaso de la Vega, todos célebres escritores murieron en la misma fecha en 1616. Sin embargo, esto no es exacto. En el caso de Shakespeare, la fecha de su muerte corresponde al calendario juliano; mientras que en el caso de Cervantes, en realidad falleció el 22 de abril y su entierro fue al día siguiente. 

Este año sin festival de lectura en la plaza Altamira, donde los distribuidores privados suelen exhibir sus fondos, no habrá mayores celebraciones, seguirá  El Banco del Libro en su titánico esfuerzo de premiar y visibilizar los mejores libros y una que otra librería tendrá algún foro y ofertas especiales. 

Datos estadísticos que poco tienen para celebrar 

Según El Libro en Cifras, Boletín estadístico del libro en Iberoamérica de  Diciembre 2013, realizado por el Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe, CERLALC-UNESCO, los datos sobre  Venezuela   reflejan que nuestra producción  editorial según el  ISBN fue en el 2012 de  1.686 títulos y en el 2013 de 1.545, representamos apenas el 2% de ese panorama editorial, estas cifras no coinciden con lo pregonado por el gobierno. 

"Estamos hablando de más de 80 millones de ejemplares de libros certificados, así como igualmente pasamos de 3.000 el número de títulos … esas cifras constituyen un récord editorial, por cuanto estos números jamás se habían alcanzado en otro período venezolano". En la página web del CENAL, Centro Nacional del Libro, en  los datos estadísticos del ISBN se lee, en 2012, 3.637 títulos  y, si es cierto el dato de que más de 3.000 son publicaciones del Estado, las editoriales independientes han menguado su producción. 



leer mas 

viernes, abril 11, 2014

Maestras y docentes decentes - Globovision

Maestras y docentes decentes - Globovision



«Una mala enseñanza es, casi literalmente, asesina y, metafóricamente, un pecado». George Steiner
Dudo que alguno de nosotros no tenga en memoria una cuota de agradecimiento, una deuda impagable con alguna maestra que fue decisiva en nuestra orientación vocacional, esa seducción hacia una materia, literatura, matemática, ciencias  e historia, estuvo de la mano de un buen pedagogo, de una madre o de una abuela lectora, como dice Savater referente a  España y agrego igual en Venezuela: « la enseñanza elemental suele estar mayoritariamente a cargo del sexo femenino» 

En La Magia de los Libros, Luis Beltran Prieto Figueroa escribe: «Recuerdo con efusión los días de la pubertad. Certera en el timón, como gran timonel, dirigía mis lecturas iniciales mi tía Juanita, una hermana de mi madre, (…). Después de la merienda (…), nos sentábamos mis hermanas, las hijas de mi tía, otras sobrinas de ésta y yo, nueve en total, para escuchar la diaria lectura. No era muy amplia la selección que podía hacer mi tía (…), ella, con tino delicado, encontraba siempre lo que pudiera interesarnos. Era una excelente lectora» 



seguir leyendo 

viernes, abril 04, 2014

El Contador de arena cuentos de @nachoyepes Ignacio Yepez editados por @FBLibros


De Gutenberg a…. ya está fotocopiado - Globovision

De Gutenberg a…. ya está fotocopiado - Globovision



Paul Valéry: “Los libros tienen los mismos enemigos que el hombre: el fuego, la humedad, las bestias, el tiempo... y su propio contenido”. 

En 1947, Chester Carlson le vendió a la empresa que posteriormente se llamaría Xerox su invento más importante: un sistema mediante el cual se podían reproducir textos e imágenes con una velocidad impensable hasta ese momento (la primera copia fue sacada en 1959 y tardó 15 segundos en hacerse). La “cultura de la fotocopia” había nacido. @nicolasitouy: Quiero declarar que yo tampoco estoy de acuerdo con fotocopiar libros. Prefiero esperar a que hagan la película. 

Fotocopiar y Piratear 

Tío, me dice mi sobrina estudiante de comunicación social, tendrás este libro: Ética para Amador de Savater, es que las copias que nos vendió el profesor, de unos capítulos no se ven bien, su biblioteca es un pila vertical de fotocopias...una de las quejas, sobre la formación académica, basada en fotocopias, es la de no tener un profesional con una biblioteca mínima en casa ni en mente, se leen fragmentos sueltos, capítulos de obras que suman cientos de páginas de bibliografías, en muchos casos de editoriales ya desaparecidas, desactualizadas o ya mejoradas en nuevas ediciones (profesores que no llegaron a tener un libro nuevo en sus manos desde que se graduaron. 

“Yo ya me gradué no necesito leer mas, ya yo leí suficiente cuando estudiaba” son por lo pequeño las cosas que me tocó escuchar estando al frente de la desaparecida librería Aproupel). 



seguir leyendo  

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails