lunes, septiembre 17, 2012

"Los libros políticos son autoayuda" -

"Los libros políticos son autoayuda" - Arte y Entretenimiento - EL UNIVERSAL


"Estar en medio de un conflicto político indica que muchas personas quieran relatar lo que viven" "Las librerías hoy tienen 10 novedades políticas contra sólo cuatro o cinco novelas"

imageRotate
El director de Ficción Breve Libros ha recibido 12 manuscritos sobre política ENIO PERDOMO
DANIEL FERMÍN , ROGER MICHELENA , EDITOR |  EL UNIVERSAL
lunes 17 de septiembre de 2012  12:00 AM
Los libros políticos están de moda en estos días preelectorales. Diego Arria presentó el suyo (La hora de la verdad) la semana pasada en Librería kalathos; Paulina Gamus también. Antes ya lo habían hecho Luis Salamanca y Andrés Cañizález. Y así, muchos más: Roger Michelena, editor fundador de Ficción Breve Libros, tiene 12 manuscritos de autores que quieren publicar su obra, de temática política, antes de las elecciones presidenciales que se realizarán el 7 de octubre. 

La cercanía del sufragio provocó la proliferación de textos que intentan analizar el presente. "Estar en medio de un conflicto indica que muchas personas, algunas con más capacidad que otras, quieran relatar lo que viven. A favor o en contra, cada uno con sus puntos de vista. Creo que pasado un tiempo, como sucedió con la II Guerra Mundial, es que se decantará para poder hacer una bibliografía completa básica de lo que el fenómeno Chávez representó, pero necesitas la distancia histórica para saber qué material valía o no la pena", dijo el también bibliotecario. 

-¿Y no hay algo de oportunismo en esa premura de publicar antes de octubre? 

-Obviamente, pero el apuro en el sector editorial no deja nada bueno. Publicar un libro es algo costoso, a menos que lo hagas mal, que no te importe que la portada sea una cara de Chávez sólo con tres colores. Aquí se publican muchos así, y se van a seguir publicando. 

-¿Se podría decir, entonces, que la mayoría de esos textos son libros efímeros que aprovechan el momento? 

-Claro, pero eso lo va a decir el tiempo. Es un fenómeno que hay que evaluar en su momento. De todo esto, al final se va a tener que desechar muchísimo material. Algunos libros tienen fecha de vencimiento, como el yogur. A partir de un momento, van directo a la basura. Otros, a lo mejor durarán más. Definir ahorita cuáles serían los buenos resulta difícil. 

-¿Y toda esa publicación de libros políticos no podría considerarse también una declaración de principios previo a las elecciones? 

-También. Tú publicas un libro sobre el tema que apoyas o no apoyas. La coyuntura está de tal manera que uno sabe que si saca un libro político en estos momentos va a tener mayor realce que algo de literatura. De hecho, yo tengo tres novelas en la editorial de las que sólo publiqué una. Las otras dos las guardo a la espera de que pase el efluvio político. Poca gente está pendiente de literatura en estos días. La política nos come. Las librerías hoy tienen 10 novedades de esa área contra sólo cuatro o cinco novelas. 

-Los libros sobre reportajes de investigación se venden bastante. ¿La gente va a ellos porque los medios no ofrecen la información o profundidad necesaria? 

-Creo que simplemente es ampliar un poco más lo que encuentras en prensa. También pasa que vivimos en un país de sucesos diarios; encontrar un libro que intente compilar el proceso es muy difícil. 

-La llamada literatura de no ficción suele imponerse a la ficción. ¿El venezolano tiene la necesidad de revisar siempre la actualidad? 

-Quizás, pero yo sé de algunas personas que, por el contrario, me han dicho que quieren leer algo que no sea político. Me dicen que están hartos. Que lo ven en la televisión, que lo leen en la prensa, que lo escuchan en la radio, que lo ven en librerías. Hay quienes quieren tener también una vía de escape. 

-Los libros de corte político, históricos o reportajes investigativos responden al momento del país. ¿Se le puede considerar un género propio de la última década? 

-Es un género cíclico. Lo vas a ver en algunos momentos de mayores eclosiones políticas: van a surgir libros sobre ese tema que luego decaerán para después volver a aparecer. Lo que pasa es que este gobierno ha durado tanto que ha dado para mucho material bibliográfico. Durante otros períodos no salía tanto. O se estudiaba con el tiempo. De la época de Carlos Andrés Pérez, por ejemplo, apenas ahora es cuando salen libros estupendos sobre el tema. Uno debe alejarse: pasa igual que en las relaciones de pareja. La distancia te da otra perspectiva que no se visualiza en el instante. Al estar tan cerca del fenómeno, adentro del monstruo, no te ayuda a entender muy bien el contexto. 

-¿Ese tipo de libros, más que analizar al país, buscan la adhesión a una ideología? ¿Qué tanto hay de propaganda en esas publicaciones? 

-Muchísima. Sobre toda la publicada por el Gobierno, casi que es un amaestramiento. He visto algunos que me hacen preguntar para qué sirven. 

-¿Y qué se podría hacer para que el lector no termine manipulado por el autor? 

-Se puede hacer poco. Lastimosamente, en el país han desaparecido los papeles culturales. Los espacios literarios donde conseguías orientación lectora han quedado de lado. Ya sale poca información de libros en los medios. Apenas quedan unos que no cubren el vacío. 

-La figura del critico literario, que podría ayudar en ese tema, ya tiene poca influencia en la sociedad. 

-Y ha ido desapareciendo. La crítica que se hace es la crítica amistosa. Los críticos sesudos tampoco suelen tener un lugar en los medios. Queda sólo el librero independiente que puede hacer recomendaciones. 

-¿Realmente existe algún libro de ensayo o de investigación que se haya propuesto explicar a profundidad el proceso político actual? 

-Si alguno se lo ha propuesto no creo que haya llegado a alcanzar su fin. El tiempo se encargará de analizarlo. Hasta ahora se confunde todo. 

-¿Y si el tiempo es el que juzgará, por qué la necesidad de buscarlos ahora? 

-Del público, para intentar entenderse, tal como la autoayuda. La gente quiere comprender qué le sucede. Quiere arreglar su relación de pareja, quiere ser millonario, o quiere salir del estrés del Gobierno. De los autores, por ser una voz, por publicar, por darse a conocer, por decir que tienen una idea diferente sobre el tema. Del editor, por ganar dinero, quizás. Las variables son muchas. El factor oportunismo también juega. Escribir un libro contra el chavismo te hará ganar un montón de seguidores, igual que a favor del chavismo. Un libro neutro en la actualidad como que no tiene cabida. 

-¿Considera que el libro político es autoayuda? 

-El libro político actual puede considerarse autoayuda. 

-El boom editorial comenzó a raíz de los sucesos del 11 de abril de 2002. ¿Los momentos álgidos de un Gobierno activan el interés de la ciudadanía por la política? 

-Activan el interés por saber qué va a pasar. Aquí se buscan hoy muchos pitonisos. Si Adriana Azzi escribe vaticinios políticos un montón de gente va a ir a comprarlo porque quiere tener una idea de qué va a suceder en cualquier momento. 

-El Centro Nacional del Libro indicó que los libros de ensayo histórico o político son los más buscados en las Librerías del Sur. ¿A los bandos, oficialismo y oposición, le interesa conocer su versión de la actualidad? 

-Sí, pero yo, que pateo calle, no me he topado con gente que lea libros publicados por el Gobierno sobre el Gobierno. Y eso demuestra que obsequiar los libros no hace que la gente los lea si no hay una campaña. Venezuela ha dejado de lado la promoción de la lectura por estar sólo en el lado político. 

-Las elecciones presidenciales son la mejor campaña para los libros políticos. 

-La mayor preocupación del 90% de los venezolanos son las elecciones. Por ende, todos esos libros estarán en el tapete. 

dfermin@eluniversal.com

domingo, mayo 20, 2012

cierran mas librerías en Venezuela






Un cartel pegado en la entrada anuncia que hay superofertas. Así, con el prefijo incluido. Adentro, libros amontonados, estantes vacíos, viejas ediciones mezcladas con títulos nuevos. Síntomas de una mudanza inminente. Libroria, la librería que está ubicada en la calle París de Las Mercedes, ya anunció su cierre físico: se dedicará solo a vender por Internet. 
Ignacio Alvarado, el dueño del negocio independiente, decidió ponerle fin a una etapa. Fueron siete años de experiencia en el sector. La próxima semana debe entregar la planta baja del local; en diciembre, hará lo propio con el piso de arriba, que ya luce como una especie de depósito. Sí, la crisis también azota a las librerías. 


El año pasado fue Lectura, que tenía seis décadas en el Centro Comercial Chacaíto; antes, Centro Plaza; ahora, Libroria. En el futuro, quizás algunas más. Alvarado cree que tener una librería no es económicamente rentable en estos tiempos. El alquiler del local, el sueldo del empleado, la importación, los gastos fijos. "Es una combinación de ver que el negocio no es tan bueno, que los costos son muy altos, y un poco de cansancio", explicó el ingeniero egresado de la Universidad Simón Bolívar. 
Por los pasillos de Libroria desfilaron escritores como Manuel Caballero o Federico Vegas. También políticos como Henry Ramos Allup. Incluso, misses que eran visitantes habituales. "Aquí han estado múltiples personalidades. Se hicieron muchos bautizos, pero los ingresos no son suficientes para mantener un lugar así. Quedará la nostalgia", dijo Alvarado, que tiene un Máster en Economía y Administración. 
El comerciante cree que las librerías independientes, ajenas a las grandes cadenas, deben luchar para sobrevivir. "La evidencia es que ya casi no queda ninguna fuera de los centros comerciales. La mayoría va a desaparecer. Se tendrán que dedicar a especializarse, a tratar de crear nichos particulares", indicó el librero, que a partir del año que viene venderá sólo a través de su sitio web. 
Ahí, asegura Alvarado, está el futuro de los libros. Que lo digital ganará terreno. "Las ventas serán menores, pero las ganancias serán mayores. No habrá gastos. Tampoco competencia con las cadenas. Solo hay que hacerle un poco más de promoción", agregó el profesional, que cree que los centros comerciales son enemigos de las pequeñas librerías. "La vida fuera de ellos hoy como que no tiene sentido, pero también son costosos. Hay que vender masivamente para estar allí". 

La dificultad para importar también atenta contra el sector. La exclusión de los libros de la lista de bienes prioritarios para conseguir divisas limita el proceso. Por eso las novedades son pocas. Los estantes cada vez más se parecen entre sí. "Aquí ya casi nadie importa. Treinta millones de venezolanos lee lo que decide unos 20 importadores. Se puede hacer en la teoría, pero en la práctica no. Todo el trámite es absurdo". 
Alexis Romero coincide, en ese aspecto, con su colega. La importación es lo más engorroso del sector. "Si uno tuviese las facilidades para las divisas, el proceso sería mínimo. Se nos hace cuesta arriba y cansón, de cuatro o cinco meses. Resulta lento por toda la burocracia disfuncional que hay. Eso lleva a que la gente opte por el dólar que está en el mercado", dijo el librero de Templo Interno. Y esa medida, claro está, aumenta el precio de los libros. 
Eso sí, Romero no es tan apocalíptico como Ignacio Alvarado. El encargado del negocio ubicado en Centro Plaza no cree que las librerías están condenadas a desaparecer. Ni ahora ni después. Ni siquiera ante la crisis económica ni frente a la llegada de la tecnología al sector editorial. Que lo digital debe ser un aliado, mas no un enemigo, asegura el también poeta. 
"Las pequeñas librerías van a tener que hacer uso de las tecnologías como herramientas de comunicación, de marketing, como forma de acercarse a la comunidad. La tecnología llegó para facilitarnos a nosotros la prestación de un servicio a los lectores", dijo el autor de Demolición de los días , que sugiere que una librería se tiene que gerenciar con el criterio de una empresa de renombre. 
Servirle al pueblo 
La figura del librero juega un papel fundamental en las librerías independientes, a diferencia de las cadenas privadas, que tienen empleados. "Uno debe asumir una cultura de servicio, de atención casi personalizada. Eso significa que la mercancía de la librería no sólo es el libro, que pasa a través de una cultura de servicio que tiene que ver con asesoría al lector. Hay que saber qué le gusta leer al cliente, hacer que a cada persona la convirtamos de compradores a clientes", explicó Romero. 
Walter Rodríguez es otro que tiene años de experiencia. Estuve al frente de Lectura hasta que cerró sus puertas en 2011. Ahora trabaja de forma alterna. Asiste a las ferias, realiza visitas, vende por su cuenta. Y así le va bien. "Estoy más tranquilo que antes. Ya no tengo que cumplir tantos horarios. Tengo mis clientes, pero ellos buscan novedades, libros nuevos. Por eso, de a poco busco, algunos", indicó el uruguayo, que tiene años radicado en el país. 
El comerciante tuvo que cerrar las puertas de su negocio ante los pocos ingresos. Que ya la gente no compra libros como antes, que esos llamados ratones de librería casi no existen. "Antes, había profesores que agarraban sus quincenas y la gastaban en libros. Hoy eso no se puede hacer. Con la crisis, todos tienen sus problemas. El aumento de los libros ha influido, pero también el no aumento de los honorarios de los clientes", explicó Rodríguez, que tuvo un stand en el pasado Festival de la Lectura Chacao, que se realizó en mayo en la Plaza Francia de Altamira. 

Ahí, en el evento literario, a muchos libreros les fue bien. A Rodríguez se le veía siempre con algún cliente conocido, que le preguntaba por su paradero. "Es que a las ferias va gente a hacer vida social. Es una pequeña fiesta de actividades culturales. El público se arrima ahí, hace sus compras, se encuentra con novedades y escritores", concluyó el dueño de Lectura. Queda claro: las librerías deben ofrecer algo más que ventas de libros para evitar que en un futuro todas cuelguen de la puerta el anuncio de cerrado. 
dfermin@eluniversal.com 
http://m.eluniversal.com/que-hay/120520/adios-a-las-librerias

viernes, febrero 10, 2012

El Arte de ser humano ( en la empresa ) por Raul Baltar @raulbaltar

El Arte de ser humano ( en la empresa )

domingo, enero 08, 2012

Libros que vuelven...Rogelio Guedea





Me dieron a corregir un libro que escribí hace ya algunos años y que, por alguna extraña razón, no saldría hasta ahora. Me dijeron que lo revisara detenidamente por si había un cambio antes de mandarlo a la imprenta. Entonces fui y empecé a leerlo. Desde el principio me di cuenta que no era yo el que estaba detrás de tales palabras. Como me pidieron sólo hacer cambios pequeños para evitar tener que mover toda la tipografía, me quedé impávido al darme cuenta de que, eso que tenía frente a mí, necesitaba ser reemplazado completamente. De pronto no supe si yo era el que me había transformado o era el propio libro al que le habían crecido otros caminos y raíces. Con lo que me habían pagado, no podía echarme hacia atrás, aunque estuve tentado. Lo cerré de súbito y decidí no volver a él jamás. Le mandé un mensaje breve al editor en el que le decía una sola palabra:imprimatur. Recordé, entonces, todo el día aquella frase de Alfonso Reyes en la que aseguraba, no sin razón, que a nuestros libros, si no queremos que terminen en el olvido, mejor es abandonarlos a su propia suerte
AL VUELO

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails