Es sabido que un buen impresor cuando elige un libro nuevo y lo mira y vuelve a mirar por todas partes, abre la cubierte, acompañándola con la mano, observa los caracteres tipográficos, la manera cómo están dispuestos y de que tipo son, y si son originales, o de fundición secundaria, observa y critica el papel, la encuadernación, el dorso del libro si es recto o curvado, la manera cómo empieza el texto (a que altura), cómo son los márgenes, cómo termina, cómo esta dispuesta la numeración, y tantas otras cosas. Un lector que nada sabe de impresión lee el titulo y el precio, compra el libro y lo lee, pero si le preguntamos el caracter que tenía el libro, no sabe responder, no le interesa. En su mundo privado de imágenes no existen puntos de contacto con estas cosas que no conoce...
por Paola L. Fraticola
2 comentarios:
Me gustó mucho el artículo sobre qué piensan los que imprimen los libros contra aquellos que sólo los leen. Es sin duda un punto de vista muy interesante; el esfuerzo detrás de cada movimiento no es siempre percatado por todo aquél que vislumbre lo hecho. Así es y será siempre para aquél que tenga poca capacidad de trasladar el suyo sentimiento por fuera de su propia bóveda.
Paul Wunderlich
epicasaga.tumblr.com
Muy buen artículo, me ha encantado.
He llegado a tu blog a través de twitter, donde ahora te sigo. Te invito también a pasarte por mi blog: http://albacarballo.blogspot.com
Espero que puedas pasarte de visita. Mi twitter es @alba_carballo, un saludo.
Publicar un comentario