En el artículo periodístico resulta más difícil conseguir el cenit de la escala erótica. Porque clímax no es otra cosa, según su etimología, que escala, una escala ascendente hasta alcanzar la cúspide. Los griegos eran muy sabios. Pero lo curioso es que la RAE incluya como cuarta acepción de la citada palabra: "Momento culminante de un poema o de una acción dramática". O sea, que no voy demasiado desencaminado en mi apreciación. Es evidente que existe un paralelismo entre la erótica y la escritura en general. Porque, si nos metemos en casos particulares, podremos acceder a textos donde el erotismo se convierte en tema. Pero no sólo en temática de narrativa, sino también en substancia poética. Es más, yo he tenido ciertas experiencias con el ensayo.
Y es que el roce hace el cariño y el papel, en determinados casos, no es ajeno a esta apreciación.




2 comentarios:
Confieso que también soy de las personas que disfrutan de la intimidad de acariciar las páginas de un libro. Ese sencillo acto, crea un vínculo entre el libro y el lector que va descubriendo y enamorandose de esas hojas inertes... Fusionandose en un acto de pasión ante las palabras que va haciendo suyas.
Esta unión tangible, y buscada por los amantes de los libros, hará que jamás desaparezcan. Los libros virtuales se convertirán en una opción más, pero nunca ocuparán el lugar del libro.
Así como no se puede bailar con un ser inexistente, así perdurará la complicidad de la danza del lector y del libro que sujeta entre sus manos.
@Rubrikka
Confieso que también soy de las personas que disfrutan de la intimidad de acariciar las páginas de un libro. Ese sencillo acto, crea un vínculo entre el libro y el lector que va descubriendo y enamorandose de esas hojas inertes... Fusionandose en un acto de pasión ante las palabras que va haciendo suyas.
Esta unión tangible, y buscada por los amantes de los libros, hará que jamás desaparezcan. Los libros virtuales se convertirán en una opción más, pero nunca ocuparán el lugar del libro.
Así como no se puede bailar con un ser inexistente, así perdurará la complicidad de la danza del lector y del libro que sujeta entre sus manos.
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