Se acabaron los "ratones" en Lectura...El cierre de la emblemática librería sugiere un diagnóstico

Ser librero en Venezuela se ha convertido en un negocio complicado. Así lo afirma Walter Rodríguez quien dirige la hoy cerrada librería Lectura, que desde hace 60 años estaba ubicada en el Centro Comercial Chacaito. El motivo del cierre toca las puertas de muchas librerías en el país. Primero, el aumento del costo del alquiler del local; y segundo, el vencimiento del contrato de la empresa que lo trajo a Venezuela para abrir la librería. 
Pero a estos motivos se le suman los costos de los libros, aunado a las dificultades que existen para importarlos y la desaparición de lo que él llama "ratones de librerías". 
"Hay muchas librerías que han cerrado y considero que muchas más van a cerrar este año por distintas causas. Ya no hay el gran público que compraba libros. Por razones de importación se están vendiendo mucho los títulos nacionales, que tocan el tema político y económico actual; que hablan de los temas del siglo pasado, y las novelas. Pero ya no están esas personas que se llevaban hasta cuatro libros. Ahora algunos importan a cambio libre y eso aumenta los costos. ¡Un sueldo no da para comprar cuatro libros! Por eso no existen los 'ratones de librerías'", afirma Rodríguez, quien está llevando, momentáneamente, a Lectura a la web, hasta que consiga otro local. 

Para Ignacio Alvarado, de Libroria, ubicada en Las Mercedes, el negocio de los libros no se ha hecho rentable para las librerías independientes. Solamente los grandes, como Tecniciencias y Nacho, han podido sobrellevar el tema de la importación, según Alvarado. 
"Importar libros se ha convertido en algo imposible. Yo no lo puedo hacer. En Venezuela, cualquier sector que dependa de la compra de dólares es complicado. Los trámites para la importación son demasiados. Tengo que hacer una compra mínima, asegurar que el libro no se puede producir en Venezuela. Hoy es más difícil ofrecer libros que en años anteriores. Es muy difícil, los libros no se hacen en Venezuela. Y traerlos en dólar negro es ilegal. Todo depende ahora de Cadivi", asegura Alvarado. 
Roger Michelena, gerente de la editorial Ficción Breve Libros, siente que el cierre de cualquier librería constituye un daño muy grande para la cultura. "En los últimos años han cerrado la Monte Ávila, la del Ateneo de Caracas, Macondo, Punto y Coma en La Florida... ", recuerda, al tiempo que valora a Lectura como una librería de punta, "es para que la Cámara del Libro tome cartas en el asunto", propone. 

El librero con 20 años de trayectoria afirma que no hay estadísticas con respecto al número de librerías especializadas que han pasado a papelerías por la falta de variedad de títulos y las restricciones para la importación (los llamados certificados de no producción y, en general, los trámites del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio, que pueden tardarse de seis a siete meses para la autorización de divisas para la importación de un libro). 
Al aumento de los alquileres de los locales comerciales se suma la caída de las ventas de libros que siendo optimista, Michelena calcula en 30%, falta de títulos y novedades (no sólo Best Sellers). 
Rodnei Casares, de Librería Alejandría, coloca la caída de las ventas en más de 30% en el período que va de 2005 a 2010. Al igual que su colega, el librero lamenta el cierre físico de Lectura, "porque es la librería con más historia, junto con otras como Suma". 
Para Casares la principal implicación de la desaparición de esta librería es la disminución de espacios para la concertación, la reunión y la discusión. 
Y público hay. Según Michelena, el venezolano lee, "no los títulos que quisiéramos los editores, pero lee. No han bajado los índices de lectura". Casares, por su parte, apunta que en los últimos años ha habido un "empujón" de la lectura. "Puedes ver a amas de casa comprando libros de política o Historia, la gente necesita más información". 
Casares opina que todavía quedan librerías importantes, "que hacemos esfuerzos por mantener las bibliotecas surtidas; aunque la gente cada vez más se va moviendo hacia las cadenas, donde consiguen desde un bolígrafo hasta un clip".


DUBRASKA FALCÓN/ ÁNGEL RICARDO GÓMEZ |  EL UNIVERSAL


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