viernes, enero 28, 2011

Luis Alejandro Contreras..Sobre el cierre de la librería LECTURA


Algunos lustros atrás, me paseaba yo por las estanterías de “Lectura” y debo confesar que se me hacía agua la boca, al tanto que se me arrugaba el corazón, por no poder adquirir la ingente y variada cantidad de buenos títulos que allí concurrieron a exponer sus atavíos ante los comensales de las cifras… ¿Cuántas veces no oculté yo en algún recoveco de sus estanterías un título de precio inalcanzable, en la esperanza de poder llevármelo en una próxima visita? ¿Cuántas veces no pillé a algún otro amante de los libros concibiendo y perpetrando disimuladamente la misma treta? Quién habrá de recordarlo, no lo sé, pues a Lectura poco iban ya quienes antaño fueran sus habituales visitantes.

Walter Rodríguez, librero insignia en este sainete de país que más parece un disoluto principado, estuvo tratando de evitar el cierre que hoy se ha consumado. Pues si al principado le resulta un caso de lesa humanidad el que usted trate de mantener bien surtida su vitrina, sea de verduras, libros o enseres, ¿qué caso tiene?

La ciudad se mueve, los hábitos cambian, en tanto que encarnamos una nación de desmemoria en la que se abusa de consignas de hojalata ante las que, sin embargo,  buena parte del vulgo exhibe cada vez menos conformismo.





Foto deJuan Ernesto López
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