miércoles, abril 28, 2010

Lean mi libro..¿Cómo?


 Lo que debes hacer a continuación es enviar el manuscrito, contactar con FBLibros al correo ficcionbrevelibros@gmail.com .
Si  consideran factible de ser publicado tendrás que reunirte conel editor para ajustar las opciones de la edición. 

Contrato: En el caso de que FBLibros y el autor lleguen a un acuerdo, la empresa debe proporcionarte un contrato donde figuren todos los detalles de las condiciones del trabajo pautado. Se incluyen las características técnicas del libro, los plazos de producción, las condiciones de distribución, la forma de pago, y las condiciones legales.
Trámite del ISBN: Este número (cuyas siglas significan Internacional Standard Book Number) debe encontrarse impreso en la obra, por lo tanto, debe ser solicitado con anterioridad a la edición del libro. Este trámite es gestionado por la editorial, y puede cubrir los costos o bien recaer éstos en el autor.
Edición del libro: La editorial envía al autor una prueba de galera (muestra del diseño) tanto de la portada como de la contraportada, de la maqueta de las páginas, las correcciones (de ortografía, de tipografía, y/o de estilo) que se le hayan hecho al manuscrito. El autor debe dar el visto bueno de las mismas antes de que se proceda a la impresión .
Distribución: Puede ser responsabilidad del autor el distribuir la obra o bien que la distribución del libro sea realizada por FBlibros
Roger Michelena
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viernes, abril 23, 2010

Los nazis, la quema de libros y la bestialidad a través de la historia Por Marcelo Sneh


"DONDE SE QUEMEN LIBROS, SE TERMINARÁ, INEVITABLEMENTE, QUEMANDO SERES HUMANOS"
(Heinrich Heine)

No creo que sea posible afirmar que los nacional-socialistas (lindo y rimbombante nombre para un partido político, aunque un tanto incoherente) tuvieron la originalidad de presentar semejante espectáculo al pueblo alemán. La historia de nuestra humanidad abunda en actos de barbarie, y entre ellos, las quemas  públicas de libros.  Lo que sí puede afirmarse es que fueron los primeros en montar un "show esclarecedor" de ese jaez en el siglo XX.

Tal vez.

Pero lo que resulta un tanto irónico es que fue precisamente un alemán, 500 años antes, el que generó una de las más profundas e importantes revoluciones intelectuales de toda la historia de la humanidad.

Se llamaba Gutenberg e inventó la imprenta de tipos movibles, con lo que proveyó al género humano de uno de los más preciados logros, la posibilidad de dejar impresa la palabra que expresaba un pensamiento, una idea… y personalmente creo que ese invento fue muchísimo más revolucionario y trascendental que la computadora personal.

A partir de entonces el mundo empezó a llenarse de libros, se vio bendecido por más y más expresiones de ideas… pero también comenzaron a surgir personajes que empezaron a darse cuenta que un libro puede ser a veces más peligroso que una daga, o un cañón… o todo un ejército Así pues, son famosos los intentos de evitar que la gente tenga acceso a determinados libros, a determinadas ideas, al pensamiento, al disenso… a la libertad por el pensamiento. Hubo muchas formas e intentos, todos conocemos la Santa Inquisición, la censura en todas sus formas y en todos los tiempos, el "Index Librorum Proibitorum" (Índice de Libros prohibidos) del Vaticano, que fue una detallada lista de libros de autoría liberal, de plumas librepensadoras, en fin… de ideas abiertas, de invitaciones a pensar.

Como les comenté anteriormente, cuando se supo que los nazis estaban programando entre otros "autos de fe", quemas de libros cuyo propósito era "salvar al buen pueblo germano", y que los libros destinados a alimentar la hoguera purificadora eran todos aquellos considerados "dañinos" por la clase dirigente de los nazis, muchos intelectuales y científicos relacionaron esos rumores con la famosa frase de Heinrich Heine con la que abro este escrito. Anticipándose a su tiempo y al satánico oscurantismo que llevaría siglos en llegar, el auto de fe nazi fue uno de los motivos, sino el principal, que muchos de esos científicos y pensadores decidieran poner cierta distancia entre ellos y el radio de alcance de los esbirros de la entonces SA por medio de un prudente y acertado exilio.

La Historia nos habla de muchas quemas de libros, desde la Antigua Grecia, cuando fueron quemadas las obras del sofista Protágoras, quien se atrevió a negarse a confirmar la existencia o la ausencia de los dioses. A la así llamada "verdad pluralista" contrapuso una simple frase, que vale más que mil libros: "el ser humano es la medida de todos los objetos". ¿Quién necesita libros? ¡Al fuego con ellos! Otras víctimas ostensibles de las quemas de libros fueron Voltaire, Hollbach, etc.

Pero volvamos a la Alemania nazi.

El Partido Nacional Socialista tomó la decisión en 1933, tan pronto asumió el poder, de imponer su verdad absoluta, ejercer su control sobre la vida cultural germana y "depurar" el espíritu del pueblo de todos los elementos que a juicio de los jerarcas nazis, se consideraban contradictorios del "espíritu germano". Fue para tal fin que se creó la "Liga de Lucha contra el Espíritu No-Germano" (sic).

La idea que surgió de quemar libros fue disputada por varios preclaros prohombres de la jerarquía nazi, ya que cada uno quería "tener la primicia", entre ellos el "teórico" Alfred Rosenberg y el "mago" de la propaganda, Joseph Goebbels. Para la ejecución de ese "noble proyecto" fueron convocadas y movilizadas organizaciones tales como la "Liga de los Estudiantes Nazis" (también sic), entre otras beneméritas instituciones para el bien de Alemania. La campaña llevaba como estandarte un slogan remanido y previsible: "reaccionar contra la desvergonzada propaganda de la judeidad mundial contra Alemania". Todo estudiante debía "depurar" su biblioteca privada de los "libros contagiados por la bacteria del espíritu judío". Se conminó a toda la población a deshacerse de libros que pudiesen estar contaminados de esa suerte. Comenzó a anunciarse, por medio de afiches y volantes, que la gran depuración se acercaba. Y además, estaba por salir un edicto prohibiendo a escritores judíos hacerlo en idioma alemán. El día 22 de abril, el diario "Volkischer Beobachter" ("El Observador Popular" o "El Observador del Pueblo") publicó los nombres de los lugares y la fecha del "evento": el 10 de mayo.

Quienes organizaron la quema de libros se habían propuesto darle a semejante "acto" el carácter de un "evento oficial". En la plaza frente al edificio de la Opera de Berlín se preparó una hoguera de inmensas dimensiones. El primer contingente de "estudiantes" se hizo presente después de las diez de la noche, junto con una banda militar, un destacamento de SS, seguidos por otras delegaciones de estudiantes uniformados y con antorchas en sus manos, seguidos por una rugiente turba hitlerista. A un costado de la plaza, ya estaban esperando camiones cargados con unos veinte mil tomos de libros diversos. Grupos de bomberos (sí, Bradbury, puedes sonreír desde debajo de tus cenizas: tu "Fahrenheit 451" no fue más que un doloroso y espeluznante testimonio) que ya estaban preparados en la plaza, se acercaron a las pilas de libros a rociarlos con nafta. A medida que cada paquete de libros era arrojado al fuego, un locutor, en el clímax de una extraña y demoníaca vehemencia perfeccionista, iba anunciando los autores de los libros, sus nombres y la causa por la cual se los quemaba. Tales "anuncios" eran contestados por el alegre rugido de la turba. Los locutores, abrasados quizá por el delirio piromaniaco o el simple calor infernal de la hoguera comenzaron a aullar, mencionando los valores opuestos a las ideas del libro a quemar, como por ejemplo Nacionalismo y Universalismo, el Tercer Reich y la república de Weimar, nacional socialismo y marxismo, etc.

Además (por supuesto) de los libros de Karl Marx, que fueron los primeros en ser quemados ("estamos tirando al fuego los escritos de Marx y de Kautski"! ¡Estamos en contra de la lucha de clases!""¡Por la Unidad del pueblo!"), fueron llevados a la hoguera Mann, Emil Ludwig, Erich-Marie Remarque (y eso que por ese entonces aun no había escrito su "Destello de Vida…"), los Zweig… Por supuesto que el acto se vio coronado por un frondoso "speech" de Goebbels, cuyo rostro transfigurado por el glorioso y demoníaco fuego del improvisado averno fue digno corolario de esa inolvidable "noche de cultura".

Tres días después del "evento", Bernhardt Rust, quien fue nombrado, con bastante coherencia por cierto, "Ministro de Cultura, Educación y Ciencias" del Tercer Reich, asumió en nombre del Führer la misión de "asumir el control del frente cultural". Poco tiempo después, se publicó la lista de los libros prohibidos, así como también el listado de autores prohibidos y sus obras. Tampoco se salvaron las bellas artes: de los museos desaparecieron obras de Paul Klee,  Franz Marx  y Vasili Kandinsky, definidas como "arte judeo - decadente". Y fue entonces cuando nació y se hizo popular el dicho "Al oír la palabra 'cultura',  desenfundo mi revólver."

Y en lo que respecta a la música, existe una anécdota que podría tener connotaciones risibles si no fuera por su doloroso contexto: poco después del Anschluss (anexión) de Austria, un destacamento nazi llegó a un villorrio campestre y pintoresco, del que se habían recibido denuncias respecto a que su población estaba compuesta "eminentemente por judíos". Se cuenta que apenas llegaron los esbirros en sus vehículos y comenzaron a montar su campamento en la plaza principal del pueblo para cumplir con su siniestro cometido, una de las primeras órdenes dadas por el comandante fue, entre otras, tirar abajo "las estatuas de los judíos". Un sargento al que le había sido asignada la tarea se dirigió junto con sus hombres al comandante, herramientas en mano, para preguntarle por qué monumento empezar, a lo que el oficial le espetó: "busque la estatua que tenga la nariz más grande". Imbuido del más celoso sentido de la obediencia y profundamente convencido de estar haciendo lo correcto, el sargento y sus hombres derribaron enérgica e inmediatamente el monumento a… Ricardo Wagner, notorio antisemita, compositor-estandarte del nazismo, ídolo de Hitler y de muchos de sus seguidores y como se sabe… de aspecto no muy "ario" que digamos.

Fuente y reenvio: www.porisrael.org

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El libro, especie en extinción, Lectura o Barbarie

Gran parte del mundo al que llamamos civilizado, ese primer mundo siempre quejumbroso, celebra hoy el Día del Libro, especie en extinción a la que persiguen a diario la estulticia, la mala leche, la prisa y el regodeo en la basura reinantes. Por eso, hoy más que nunca, es preciso regalar libros a quienes los detestan, a ver si la cabeza se les ventila y el horror se mitiga. Pongan el amable lector y la amable lectora, si es su gusto, los femeninos correspondientes a los determinantes, sustantivos y adjetivos masculinos que aquí suelto, que de hacerlo yo nos daría la del alba.

Libros para los nazis que pueblan las gradas de los estadios de fútbol y pudren el aire con sus alaridos y sus cánticos de rencor, racismo y miseria mental, ensombreciendo el disfrute del mayor espectáculo del mundo. Libros para los bocazas airados de los estercoleros televisivos, empeñados en que su submundo es el único posible. Libros también para sus fieles seguidores. Libros para los adolescentes cuyo modelo de diversión durante el finde consiste en arramblar con el mobiliario urbano, arruinar jardines y sembrar los espacios públicos de la mierda que generan sus borracheras y demás comiditas que se procuran. Libros para los adultos que se han erigido en campeones de la lenidad, blandos como la espuma cuando se trata de exigir el cumplimiento de los deberes o el castigo de las faltas de los menores a su cargo. Libros para los jóvenes «ni-ni» (ni estudian ni trabajan), adictos al calimocho a costa del trabajo ajeno, que les despabilen de su condición parasitaria, de su chupar del bote con toda la cara dura del mundo mundial sin ápice de vergüenza torera.

Libros para quienes no cesan de generar ruido, incapaces de hablar por sus móviles en tono y volumen de conversación privada, obtusos hasta para pegar un sello o meterse en la cama sin que todo el barrio se entere. Libros para que los golfos apandadores de la política se vean retratados en todo su espantoso cinismo, a ver si su desfachatez mengua al contemplar en el espejo la sordidez ladrona de su conducta, aunque lo dudo. Libros para quienes han entronizado lo joven como valor en sí mismo y la moda global, redundante, como su distintivo, uniformando cuerpos, despojando mentes. Libros para aquellos que beben y comen y vuelven a beber a cuenta del contribuyente a quien achacan la crisis. Libros que quiten de la cabeza que es obligado viajar a humillarse en cruceros hacinados, en aviones de juguete, en playas apestosas, en montes como papeleras, sólo porque es lo que toca esta temporada. Libros como entretenimiento saludable que sustituya al berreo de los famosos y al barritar de los cotillas. Libros para sacarnos del sueño insensibilizador que ha convertido la desgracia en normal compañera de telediario, sin que ya nos espante. Libros y libros para los maltratadores machistas, a ver si acabamos con esa peste atroz, devastadora, vil, abyecta. Libros para los maltratadores de animales domésticos, para exterminar su prepotencia. Libros con urgencia para cualquiera al que se le pase por la imaginación tocar un pelo a un niño, estafar a un anciano, aprovecharse de la discapacidad de un semejante. 

Libros para los cursis del «me gusta mucho leer pero no tengo tiempo», a ver si se dan cuenta de la contradicción en que caen al decirlo. Libros para los burócratas de la enseñanza, los maulas del aula, los profes cogebajas profesionales, los que desprecian a los alumnos. Libros para los vinistas, hamburguesistas, cocinistas, salsistas, sushistas y retrogustistas, para mejorar sus cataderas intelectuales que no les permiten distinguir entre artes y Arte. 

Libros para los depredadores del lenguaje, para los que impiden que algo se haga por tantas pegas como a todo ven, para quienes desprecian o ignoran el valor de los sentidos. Libros de verdad para quienes adoran goticismos, vampirismos y otras hemofílicas tendencias que tanto corroen las neuronas. Libros para los patéticos adultos amorrados a la eterna infantilización. Libros para los campeones de los malos modos, los maleducados, los gruñones de ventanilla, gran plaga que nos ahoga. Libros, en definitiva, para los que no quieren a los libros, pues quienes los amamos vivimos en un eterno 23 de abril. O lectura o barbarie, no hay más.
 

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POR UN PLACENTERO DIA DEL LIBRO

miércoles, abril 21, 2010

Día Internacional del Libro se celebra en Venezuela con pocas novedades

 
La situación en torno al libro importado en Venezuela no parece mejorar: mientras el mundo celebrará el viernes 23 el Día Internacional del Libro, en el país el festejo se ciñe a cómo se traen estos insumos culturales, para los que se dispuso un tipo de cambio a 2,60 bolívares por dólar, pero con las trabas que implican obtener el dinero por parte de Cadivi. 
Para Yolanda de Fernández y José Farrés, presidenta y directivo respectivos de la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro), lo peor de la situación radica en que el libro no ha sido regresado al rubro uno, de los bienes prioritarios. 
"Seguimos con la misma problemática -resalta Fernández- desde marzo de 2008, con la obligación de presentar el certificado de no producción para poder tener los dólares". 
Antes de la fecha señalada se solicitaban directamente las divisas a Cadivi, pero, rememora Fernández, "se hicieron importaciones con el código asignado al libro y que no correspondían a ese bien; pero no nos pueden castigar a los libreros ni a los editores por una mala praxis de otros". 
Ambos directivos comentan que para la entrega de los dólares deben tramitar primero el certificado de no producción, que tarda mes y medio. Después se lleva a Cadivi, que son unos veinte días más y luego hay que esperar 60 días más para introducir un nuevo certificado de no producción. Luego, cada empresario del libro solo hace dos importaciones al año: "¿Te imaginas la cantidad de novedades, tanto en literatura, libros técnicos, ensayos que no podemos tener en Venezuela?", se pregunta Yolanda de Fernández. 
Farrés rememora por su parte la comisión, que incluyó al entonces presidente de la estatal Librerías del Sur, Pedro Pérez, y que se formó el 5 de marzo de 2009, para tratar de que los procesos de tramitación de divisas fuesen más expeditos, incluso tratar de regresar al rubro prioritario, pero "hasta ahora con pocos resultados. La verdad es que ninguno", confiesa el directivo. 
Consecuencia directa de la poca receptividad a la comisión es que "varias empresas de Cavelibro están en graves problemas porque han perdido los créditos en el exterior", asegura.


lunes, abril 19, 2010

Lugares públicos donde los bibliotecarios han tenido sexo al menos en una ocasión


63% en un auto; 57% en un motel; 52% en una sleeping bag; 43% en el piso de la cocina; 20% en una biblioteca; 7% en un avion; 8% en un elevador


VIA: UVEJOTA
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viernes, abril 16, 2010

martes, abril 13, 2010

Si se obliga a leer, la lectura se vuelve desilusión

Coincido con Quevedo y Gabriel García Márquez en que "El hábito de la lectura se adquiere muy joven o no se adquiere nunca", y que lo más probable es que se obtenga por contagio.

"Ahí donde se impone la mano dura y obliga a leer, la lectura se vuelve desilusión".

"Muchos de los procedimientos que se siguen actualmente en la escuela básica, están peleados y reñidos con el placer, lo que ocasiona que los niños salgan huyendo de la lectura".

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"… si se desea que los niños se aficionen a la lectura, “hay que tener cuidado durante el proceso de iniciación y brindarles siempre algo digno de sus expectativas, su sensibilidad y su inteligencia”.

"…si se toma en cuenta las necesidades específicas de lectura de los infantes, nunca se tendrá que obligar a leer nada, pues ellos mismos buscarán el disfrute cuando sean mayores… el error de la educación inicial es querer que los niños comiencen con libros clásicos como El Quijote ya que la lectura tendría que iniciar con algo más fácil y simple de digerir."

"Los mejores libros para los niños son las lecturas entretenidas y divertidas”.

"…hay dos tipos de lectura que se deben distinguir: una es la escolarizada, aquella que se vincula al aprendizaje de distintas áreas o disciplinas; y otra muy diferente, es la lectura autónoma, la libre, sin imposiciones, a la que también la escuela debería darle un espacio, esto es, donde la lectura no esté sometida a la calificación, ni a la posibilidad de que alguien repruebe."

"Muchos de los procedimientos que se siguen actualmente en la escuela básica, están peleados y reñidos con el placer, lo que ocasiona que los niños salgan huyendo de la lectura".

"Si somos malos lectores preparatorianos y universitarios, es porque leemos lo que es necesario para pasar las materias y sacar la carrera, pero fuera de eso ya no se toman los libros como sería lo ideal; para que los disfruten".

"El propósito en las escuelas, sería evitar que los libros acaben siendo considerados como aburridos, por lo que se debe combatir el tedio y el fastidio dándoles a los nuevos lectores obras que sean atractivas de acuerdo con sus intereses.

En contra de creer que la lectura no es asunto de implantar marcas mundiales, sino de gozar, de disfrutar, de hallar placer y contento en lo que se lee, coincidió con Francisco de Quevedo y Gabriel García Márquez en que

"El hábito de la lectura se adquiere muy joven o no se adquiere nunca, y que los más probable es que se obtenga por contagio, como sucede también con la música, la pintura y la danza".

"Ahí donde se impone la mano dura y obliga a leer, la lectura se vuelve desilusión".

Estas palabras son del poeta, ensayista, crítico literario y editor, Juan Domingo Argüelles.
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Enviado desde mi BlackBerry de Movistar de Roger Michelena

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sábado, abril 10, 2010

¿Qué está pasando con la cultura en Venezuela?

La Fundación Cultural José Ignacio CabrujasEn el marco de su ciclo de encuentros ¿Qué está pasando con la cultura en Venezuela?INVITA AL FORO¿Qué está pasando  con las bibliotecas?PONENTES:  Virginia BetancourtMaría Elena ZapataNancy JiménezMODERADOR:Alvaro AgudoFecha: jueves 15 de abrilHora: 7 pmLugar: Auditorium de la Federación Médica de VenezuelaAv. Orinoco, entre Perijá y Mucuchíes, Las Mercedes(Hay estacionamiento en el edificio
Enviado desde mi BlackBerry de Movistar de Roger Michelena

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martes, abril 06, 2010

El Estado editor ( Venezuela) Por: Carmen Victoria Méndez



Hacer de la lectura un fenómeno de masas y una experiencia colectiva ha sido la meta del ministerio de la Cultura en los últimos cinco años, desde que se creó la Plataforma del Libro y la Lectura. El conglomerado editorial estatal produce entre 10 y 15 millones de libros al año. Aunque el número no es nada despreciable, se desconoce cuántas de estas publicaciones cumplen su verdadero cometido: ser leídos de principio a fin por al menos una persona.

Para el ministro de Cultura, Francisco Sesto, en el país no se lee más por cuestión de matemáticas: la cifra actual de ejemplares producidos no llega a un libro por habitante. "Estamos produciendo entre 10 y 15 millones de libros anualmente, pero la meta en dos o tres años son 60 millones, lo que significaría dos libros por habitante al año, o un libro cada dos meses por familia. Nuestro pueblo está ávido de lectura", dijo recientemente en el programa Con el pie izquierdo, que se transmite por Alba Ciudad 96.3 FM.

El despacho de Sesto ha asumido muy en serio su rol editorial a través de un tinglado de nueve instituciones encabezadas por la Imprenta de la Cultura, instalada en Guarenas en 2007 con una inversión inicial de 30 millardos de bolívares de los viejos. A este mismo conglomerado pertenecen los sellos Monte Ávila Editores, El Perro y La Rana y la Fundación Biblioteca Ayacucho, así como la red de Librerías del Sur, la Distribuidora Venezolana del Libro y entes rectores como el Instituto Nacional del Libro y las fundaciones Casa Nacional de las Letras Andrés Bello y Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos.




Los nueve entes cubren todas las áreas del negocio editorial, desde la producción e impresión hasta distribución y venta de libros.

La meta del ministerio es plantarle la cara a un negocio que tradicionalmente ha estado manejado por la empresa privada. Entre sus estrategias está la ampliación de los catálogos de autores, hasta ahora dominados por el sesgo ideológico. "Tenemos que producir muchos libros, debe haber una temática amplia que abarque la literatura infantil, la poesía, y otros géneros para poder llegar a un pueblo que alcanza los 30 millones de habitantes", comentó Sesto.

El próximo paso del ministerio es convertirse en importador de libros a través de alianzas con los países del Alba y Unasur. "No podemos confiarle esa tarea a los importadores cuando se dedican a traer bestsellers o determinados libros técnicos", señaló Sesto.

M ERCADO PARA TODOS
Desde que comenzó a hablarse de ediciones masivas, surgió la interrogante de si los libros del Estado producidos con dólar preferencial podrían sacar del negocio a las editoriales privadas. Según el escritor y académico Luis Barrera Linares, quien publicó con El Perro y La Rana, los sellos del ministerio buscan competir en el mercado y son muy baratos, pero no representan una amenaza para las editoriales. "Los índices de ventas de los sellos comerciales no han bajado, por el contrario, han subido en los últimos cuatro años, en especial las obras de autores venezolanos".



Barrera Linares añade que no hay forma de medir el impacto que tienen las publicaciones estatales en los índices de lectoría.

"Es un hecho que la gente acepta los libros que le regalan. Ese fue el caso de la edición de los 500 mil ejemplares que se hizo de Los miserables y el millón que se imprimió de El Quijote (repartidos en ferias, plazas y parques).

Sin embargo, no es fácil precisar si esos libros de verdad llegaron a ser leídos", comenta.

Lo mismo opina el escritor Eduardo Liendo. "Hay una intención evidente de poner el libro en la calle, pero el acto es más demagógico que eficaz". Para Alberto Barrera Tyszka, "uno puede poner los libros enfrente de la gente pero no puedes obligar a nadie a leer. Hay que contagiar".


Carmen Victoria Méndez Tal Cual

sábado, abril 03, 2010

La lectura es un ejercicio muy señor, que no ama los tiempos acelerados ni las cuitas nerviosas


Lo explicaba el poeta Joan Margarit como una de sus anécdotas en la Feria de Frankfurt. Recorriendo las instalaciones, se encontró con un puestecito donde reposaba, en alegre compañía de otros cachivaches, el tazón oficial de la feria. En el reverso, estaba grabado uno de los versos del poema La llibertat: "La llibertat és una llibreria". Busco y rememoro el famoso poema: "La llibertat és la raó de viure, / dèiem, somniadors, d'estudiants. / És la raó dels vells, matisem ara, / la seva única esperança escèptica"... Y continuaba hasta aterrizar en una de las expresiones más bellas que nadie ha escrito nunca, en homenaje a la lectura. ¡La libertad es una librería! Allí donde habitan los mundos imaginados, donde las crónicas de la historia se convierten en esculturas de palabras moldeadas por artistas, allí donde las emociones laten compartidas, allí donde las historias de los otros son nuestras historias, allí..., allí donde la palabra fluye sin miedos, allí ciertamente reside la libertad. Por supuesto, puede haber repugnantes librerías, cuyos oscuros libros contienen el alma más negra de la humanidad. Recuerdo que en un paseíto por una feria del libro, en Santiago de Chile, me encontré, en feliz compañía, la Mafalda completa de Quino, y el Mein Kampf de Hitler. Interrogado el vendedor, me respondió sorprendido: "Todo es venta". Y, sin ir más lejos, Barcelona sufre la vergüenza permanente de la librería Europa, el foco más importante de venta de libros nazis de todo el continente.



Pero cuando hablamos de librerías, no hablamos de estos malolientes simulacros, cuyo papel escrito no es cultura, sino el vómito de lo peor de la humanidad. Una librería nunca puede ser la cueva donde el odio y la intolerancia se agazapan para atacar, porque el sentido de su existencia es el sentido de la civilización. Y en ese espacio abarrotado de universos simbólicos, la libertad arraiga y se expande.

Días de fiesta, días de libros. La lectura es un ejercicio muy señor, que no ama los tiempos acelerados, ni las cuitas nerviosas, ni tolera bien los excesos humanos. Amante apasionada de la soledad, la lectura requiere el espacio conquistado a uno mismo, y sólo triunfa allí donde triunfa nuestro propio tiempo. Pero cuando encuentra su momento, entonces reina más allá de todo placer. Libros para leer, amontonándose en los sofás de los días ganados, en las mesitas de las noches sin despertador, en las arenas de nuestros sueños con playa.

Libros que esconden vidas, emociones, paraísos perdidos, paraísos ganados... La libertad es una librería. Y un libro en las manos de alguien... "La llibertat és fer l´amor als parcs. / La llibertat és quan comença l´alba / en un dia de vaga general. / És morir lliure. Són les guerres mèdiques. / Les paraules República i Civil. / Un rei sortint en tren cap a l´exili. / La llibertat és una llibreria...".

Pilar Rahola

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