sábado, febrero 20, 2010

el librero es una raza en extinción


En "La biblioteca de Babel", Jorge Luis Borges imaginó una biblioteca compuesta de un número indefinido y tal vez infinito de galerías hexagonales, cada una con veinte anaqueles colmados de libros. Un orden pensado minuciosamente para inducir el caos. Si transcurriera en la actualidad, la ficción debería cambiar de lugar: antes que en una biblioteca, tal vez sería más verosímil que la historia estuviera ambientada en una librería. El ritmo de la industria editorial, el congestionamiento de títulos en las mesas de exhibición, las estanterías y los depósitos, las búsquedas de los lectores y las demandas de las editoriales hacen de las librerías argentinas un campo de batalla donde los libros recién impresos desembarcan para desplazar a las novedades del mes anterior y resistir su desalojo cuando lleguen las del mes siguiente.
Bajo este impulso de la industria, las librerías hoy se replantean algunos supuestos básicos. El librero clásico, esa conjunción de experiencia, intuición y sensibilidad que describió Héctor Yánover en sus memorias, compite con un tipo de vendedor que no necesariamente tiene devoción por los libros pero es capaz de despertar ese sentimiento en los clientes o al menos, hacer que los compren.
La rotación de las novedades y la necesidad de atraer a los lectores hacen que los libros estén en movimiento constante entre las mesas y los anaqueles. Pero el ingreso masivo de títulos parece ser una estrategia de comercialización más provechosa para las grandes editoriales que para las librerías, donde el grueso de las ventas proviene de los fondos y no de las novedades.
La cadena Yenny El Ateneo, una de las mayores del país, junto con Cúspide, tiene 40 librerías en todo el país y cien mil títulos en stock. Vende cinco millones de libros al año, lo que representa el 25% de las ventas de las editoriales más grandes. "La nuestra es una librería general –dice Jorge González, director comercial–. La composición de la oferta es la más amplia posible, por la ubicación de nuestros locales y por el target de nuestros visitantes".
Las librerías tradicionales destacan alguna temática específica dentro de la categoría de las librerías generales. Desde 1956, "Hernández es una librería general orientada hacia las ciencias sociales", dice el gerente Ecequiel Leder Kremer. Fundada en 1937 en Rosario, Ross es una "librería integral" que abarca todas las edades y etapas escolares, y "va mutando según las necesidades del mercado y de nuestros lectores", según explica Silvina Ross, socia gerente. Las más pequeñas suelen acentuar sus rasgos diferenciales, al punto de convertirse en "librerías de autor", como la Librería Norte, fundada en 1967 por Héctor Yánover y hoy a cargo de Débora Yánover, su hija. "Pienso mi librería como un poco más que una librería, por eso la creé con un bar, no para pasar y tomarse un café sino para sentarse a debatir sobre libros", dice Pablo Braun, dueño de Eterna Cadencia. El Espejo, en Córdoba, está orientada hacia las humanidades; Ibero Martínez la define como "una librería independiente", en el sentido de que "las editoriales no inciden directamente en nuestro ordenamiento interno ni en la decisión sobre la exhibición".
La primera mesa, en una librería, es la que captura el interés del lector. "Ahí ponemos las novedades, que es lo que cambia la mirada de la gente cada vez que entra –cuenta Jorge González–. Ponemos los títulos que siguen teniendo peso, de los que se sigue hablando mucho y siguen vendiendo bien. Después vinculamos los sectores para que se sigan como en una lectura". Es el espacio de los best-séllers: "En las mesas pongo lo que se vende más", dice Débora Yánover. Y Pablo Braun: "La exhibición en mesa es determinante. Lo que pongo en la mesa es el 70% de las ventas".
Héctor Yánover condensó en Memorias de un librero un savoir faire: "La persona que viene dispuesta a comprar un libro aconsejada por su compañero de oficina, su mujer, sus amigos y hasta por el portero de su casa cambia con el parecer del librero. Porque el librero sabe. El librero es la librería. El librero es el libro". Hoy ese tipo de intervención aparece matizado por nuevas concepciones.
Jorge González opina que "los lectores ahora tienen acceso a muchísima información y profundizan solos sobre títulos o autores que les interesan: cuando van a una librería les gusta revisar por su cuenta".
Silvina Ross reivindica la tradición de los viejos libreros. "Al lector que busca un libro le resulta muy difícil encontrarlo dentro de la inmensa variedad de títulos y autores, por esta razón creemos central la labor del librero", dice. Por eso, "el saber y el bagaje cultural de los libreros siguen teniendo un valor vigente: una persona que ingresa a una librería tiene que encontrar asesoramiento". Para Ibero Martínez se trata de "escuchar la consulta, entenderla y rescatar ese libro escondido que esperaba por su lector en la estantería más alta. No sólo se vende lo que se muestra". Débora Yánover mantiene el legado familiar: "No somos un comercio, creemos en la literatura".
La novedad y el fondo
Las ventas más importantes de las librerías provienen de los libros que integran su fondo y no de las novedades. "Los rankings semanales no dicen la verdad de las ventas –dice Ecequiel Kremer–. Hay muchos libros que en una semana venden muy poco, pero en el año, con salida sistemática y sostenida, son los que más venden". Jorge González también relativiza el peso de los best-séllers: "Los cien títulos más vendidos en las librerías representan poco menos del 13% del total de las ventas", dice. No se trata de encontrar la novedad, sino el libro que continúa vendiéndose. En esta perspectiva los libreros destacan la salida de los libros de literatura infantil y juvenil –el 20% de las ventas en los salones de Yenny El Ateneo– y de los libros de bolsillo.
Pero las novedades atraen. "La aparición de críticas en los diarios, los comentarios, los temas de conversación generan una presión que trae gente preguntando por determinadas novedades", dice Kremer. No pocas veces, sin embargo, los libros reciben comentarios cuando los libreros ya los han devuelto a las editoriales.
Los libreros coinciden en un punto: el ritmo de la industria editorial excede la capacidad de los locales. "Mucho material va directamente al depósito", admite Débora Yánover. "Es imposible poner todas las novedades en exhibición, ya que invaden todo el espacio. Se deben hacer devoluciones permanentes, no hay depósito que alcance", agrega María Eugenia Jaldín, de la Librería Horizonte, de Jujuy, librería general especializada en literatura infantil y textos universitarios.
Libreros y editores
El término, para Ecequiel Kremer, es hiperbiobibliodiversidad. Y a las cifras se remite: Hernández recibe mil novedades por mes. "Uno tiende a creer que en este fenómeno hay un elemento banal –señala–, que se publican muchos libros que no valen la pena. Pero, ¿quién determina qué vale la pena editar y qué no?"
Las librerías responden de algún modo a esa pregunta. "El librero tiene que convertirse en una especie de segundo editor. De entre todo lo que llega, tiene que elegir porque no le alcanza el espacio para exhibir todo", dice Jorge González. "Los editores deberían entender que su trabajo no se termina cuando el libro llega a la librería, sino cuando el librero entiende por qué merece ser vendido el libro que le están mandado", agrega.
Hay también un problema logístico, según explica Pablo Braun: "A veces llegan cien títulos y mando 98 a devolución directa. Lo cual es muy engorroso, porque hay que entrar todo el material en el sistema y después darle salida, sin que haya estado a la venta. Mucho tiempo de trabajo y costo de personal para nada". Patricia Rossi, de la Librería Hiperión, de Santiago del Estero, tiene una receta: "El criterio es tratar de que la librería ofrezca un páramo de tranquilidad, buenos libros y mejores sugerencias para leer. Respondemos como se puede ante un ritmo vertiginoso y un espacio determinado: con un poco de ingenio y mucho ritmo en el depósito".
Pero tal vez el efecto más problemático sea el condicionamiento de lectura que señala Stella Maris Ponce, de la Librería Magister, de Concordia: "El lector termina eligiendo lo conocido, lo más promocionado, los formatos económicos de bolsillo, porque teme no hacer una buena elección. Para el librero es un desafío cada vez mayor contar con un stock amplio que cubra la diversidad de consultas y a la vez seleccionar de acuerdo con el espacio del local y el perfil elegido".
La libertad de los libreros parece relativa. "El mercado juega un papel preponderante, ya que dicta lo que debe leerse. Muchos clientes vienen directamente con los títulos que están en las listas de best-séllers o lo que se promociona por televisión", dice Stella Maris Ponce, quien destaca que "es muy difícil lograr acuerdos con los editores más importantes en cuanto a títulos y cantidades, porque cada uno intenta ocupar el mayor espacio posible dentro de la librería". Ibero Martínez coincide: "Hay una clara tendencia de los grandes grupos editoriales a marcar los modos y los tiempos para la comercialización actual de libros. Los libreros debemos intentar hacernos escuchar, y encontrar el modo de no perder singularidad, de mantener una identidad que nos haga reconocibles".
Ecequiel Kremer apunta dos factores en la inflación editorial. Por un lado, "hay mucha más gente escribiendo". Pero el exceso responde a una planificación: "Las editoriales más grandes saben que una estrategia para expandir las ventas consiste en incrementar la cantidad de lanzamientos: cuanto más lanzan, más venden". El gerente de Librería Hernández confía una clave: "Todas las librerías tienen libros que un lector no vio nunca. Todas las librerías tienen los libros necesarios para ser buenas. La diferencia está en qué es lo que se elige para destacar y cómo se media con los lectores. Los buenos vendedores siguen siendo imprescindibles".

lunes, febrero 15, 2010

Expedición Tökland a Maracaibo

Pablo Odell & Roger Michelena

Pablo Odell & Roger Michelena

Valga esta imagen para demostrar -uno oye cosas por ahí- que Roger Michelena no es un invento de la Web 2.0 sino la persona que está detrás de Librería Michelena, el famoso blog Libreros, en Caracas, Venezuela. También es la persona que está detrás de este perfil en Facebook y de esta cuenta de Twitter con cinco mil y pico de seguidores. Queda claro pues que Roger Michelena existe.

Roger y yo venimos teniendo una relación virtual desde el 2006, gracias a Txetxu Barandiarán de Con Valor. Hemos estado intercambiando información, datos y alguna que otra fotico, pero no nos conocíamos personalmente.

Cuando este proyecto Tökland salió del armario de España y se abrazó por América Latina, empezamos a conversar con Roger específicamente sobre la posibilidad de una relación más estrecha Tökland & Liberos. Y así fuimos madurando el encuentro: pensando idas y venidas, confabulando, urdiendo planes, conspirando. Finalmente la pinza se hizo posible porque confluyeron dos concretas: por nuestra parte la puesta en marcha de Observatorio iberoamericano de la Edición Independiente (OBIEI), junto a Martín Gómez y Margarita Valencia y, por la suya, el inicio de una colaboración en red con la Biblioteca Pública del Estado de Zulia en Maracaibo (Venezuela).

El proyecto del observatorio ha significado para nosotros una dinamización del esfuerzo conversacional alrededor de la lectura y la edición XXI que veníamos planteando y su colaboración con la Biblioteca abrió a la red un escenario, en principio, local. Será sobre estas bases sobre las que apoyaremos el acuerdo de trabajo que estamos diseñando con Roger: contribuir a integrar la Biblioteca Pública del Zulia en la conversación cultural iberoamericana de la que participamos, a través de las redes sobre todo y, ayudarla en sus relaciones con otros proyectos capitales alrededor de la lectura. Así que no tuvimos muchos problemas para darnos un buen abrazo.

Tras varios meses de idas y venidas, aprovechamos nuestro salto al Hay Festival de Cartagena de Indias, para aceptar la invitación de Gisela Nones, la persona que está al frente del equipo que gestiona la Biblioteca Pública del Zulia (muchas gracias Gisela por tu acogida y tus cuidados). El resto fue llegar a un acuerdo conCopa Airlines, saltar de Cartagena a Panamá, y de Panamá a Maracaibo.

Vista aérea de Panamá City

Vista aérea de Panamá City

La entrada en Venzuela el primero de febrero no fue cómoda, ni simpática, ni agradable. Parecía que me faltaban no-se-cuántos papeles de invitación. Pero al al final entré sin problema y en cuanto descubrí que esa foto que traía grabada en el cerebro, tenía cuerpo, sonreía, y se movía hacia mi con los brazos como hélices, me dije… “si esto es un invento de la 2.0… ¡viva la 2.0!”

Nos cargaron en una camioneta propiedad del gobernador y a toda madre nos llevaron a un hotelazo, elKristoff, donde en seguida despachamos unos ronsitos y una cena de medianoche. Es fácil cuando uno tiene un amigo hace años, terminar de ponerle gestos a los bits, texturas a su piel digital, por lo que en seguida nos metimos en materia.

Maracaibo, capital del Estado Zulia, posee, en su área metropolitana una población de casi 3 millones de habitantes, convirtiéndose en la segunda ciudad con más población en Venezuela y la más extensa del país. Está ubicada en el occidente del país, en terrenos de origen aluvial dentro de la depresión del lago de Maracaibo en la orilla noroeste del mismo. Maracaibo es el centro económico más importante del occidente del país, debido a su cercanía a la Costa Oriental del Lago de Maracaibo y a la península de Paraguaná, lugares en donde se extrae y se procesa gran parte del petróleo venezolano, respectivamente.

La situación que atraviesa Venezuela desde hace unos años lo copa todo: Chávez es el protagonista de casi todo lo que sucede en el país… y así va el país, y así va todo en Venezuela. Nos quedamos reconociéndonos como hasta las cuatro de la mañana… A fin de cuentas había que gastar algo la cama, porque el día siguiente prometía ser bien intenso. Antes de que entrara en la habitación Roger me dijo… “Tu madrugas, ¿verdad? ¿Nos vemos a las seis?”… Miré el reloj, tabulé el ron que llevaba en el cuerpo y le dije, “ya dormiré en España pues”. Así que bien temprano ya andábamos dando sablazos al bufé del desayuno. Y sobre las nueve de la mañana, pusimos rumbo a la famosa Biblioteca.

Entrada de la Biblioteca Pública del Zulia

Entrada de la Biblioteca Pública del Zulia

Tras numerosas vicisitudes, la Biblioteca María Calcaño sufrió un cierre técnico debido a las precarias condiciones de sus espacios y los escasos recursos asignados para su funcionamiento, así como por una deficiente política de bibliotecas. Desde el 2001, el Gobernador Manuel Rosales decide la realización de un diagnóstico de los servicios bibliotecarios del estado, proyecto cuya dirección encarga a Gisela Nones. Como resultado de esta gestión, se conocieron las debilidades de la institución. Entre ellas, como la más sobresaliente, la carencia de una sede propia, acondicionada para sus fines y adecuada a los tiempos actuales en materia de información.

Con asesoría de la Biblioteca Nacional, el Gobierno del Zulia inició la elaboración del anteproyecto con las miras en la concepción de un centro integral de información. Con este propósito, funcionarios de la Gobernación zuliana realizaron un recorrido por los centros bibliotecarios del país en procura de recabar información para enriquecer el proyecto.

En el 2003, el Gobernador Manuel Rosales le otorga al proyecto de Biblioteca los recursos necesarios. Una vez aprobados, se procedió a la demolición del viejo galpón y al inicio de la construcción del nuevo edificio. La edificación fue proyectada por el arquitecto Ernesto Nones, en dos niveles. En la planta baja se ofrecen las salas de referencias para consultas rápidas de informaciones puntuales y la sala de lectura infantil y juvenil con la finalidad de fomentar el hábito a la lectura en los más pequeños. También en la planta baja del recinto bibliotecario se ubica la sala de lectura informal y la sala de lectura Braille, llamada “Miguel Ángel Jusayú”, con 25 puestos con personal capacitado y libros hablados dirigidos a los lectores invidentes. En el primer nivel está ubicado el Acervo Histórico del Estado con las salas de hemeroteca, planoteca, mapoteca, fototeca, libros raros y sala de lectura general, así como la fonoteca y videoteca.

La Biblioteca Pública del Zulia requirió una inversión de 20 millones bolívares fuertes… ¿Qué cuántos euros son? Ni idea… Es difícil saberlo: el cambio hoy en Venezuela es algo bien loco. Lo que importa, finalmente, es que la Gobernación, con el Gobernador Pablo Pérez Álvarez al frente, echó el resto por el proyecto. Te das cuenta en cuanto estás en el edificio de que no se trata ni de un lucimiento político-arquitectónico, pero tampoco de un expediente cubierto porque toca. Hay un plan. Hay un Plan Lector para el estado que pretende ser piedra angular en la creación de ciudadanía democrática: y se nota que se pretende que la Biblioteca Pública sea la sede desde la que se vertebra ese plan. Pero el dinero no lo explica todo. Hay un plan maestro dentro. Un plan compartido que involucra a todos los profesionales que lo participan. Una voluntad de compromiso con la excelencia de servicio que afecta a toda la verticalidad responsable de la gestión y a toda la transversalidad de su ejecución…

Roger y parte del equipo de la biblioteca

Roger y parte del equipo de la biblioteca

Con la que está cayendo hoy en Venezuela, encontrarse a un equipo profesional comprometido con el proyecto desde la alegría es tremendo. Y participar durante unas horas de pequeñas experiencias que acomodan esas sensaciones, más todavía: niños contentos en su nueva biblioteca, señoras mayores contentas de ser también parte de la comunidad de usuarios, personas con discapacidad contentas de que el edificio no sólo los integre, sino que no les barre el paso… Se trata, como digo en esta entrevista que me hicieron medios locales, de un proyecto verdaderamente integral, entorno al fomento de la lectura…

Una prueba de que se ha evitado con medios de que la gestión de la institución permanezca al margen de los cortoplacismos políticos es la creación en 2004, de la Fundación Bibliotecas Públicas del Estado Zulia, que representa la figura funcional y define la estructura organizativa de lo que es la Biblioteca Pública del Zulia. En el año 2007 se concluye la nueva sede, concebida como un centro integral de información y dotada con la más alta tecnología del mundo moderno.

Así que seguiremos conversando bastante alrededor de este proyecto, del avance de los acuerdos que llevemos a cabo y entorno al Plan Lector de Zulia… sobre el cual comentaban con motivo del segundo aniversario…

Bus de la Biblioteca para traer y llevar usuarios

Bus de la Biblioteca para traer y llevar usuarios

“Todos conocemos los importantes cambios que Venezuela está viviendo en lo político y lo social, pero desde el Zulia se está alentando un cambio cultural y ese es el propósito del Plan Lector. La experiencia en la Biblioteca Pública del Zulia nos dice que en nuestro estado se esta comenzando a leer. Hombres, mujeres y niños de todas las edades llegan a estos espacios al principio por curiosidad, luego el hábito a la lectura, a la consulta bibliográfica y tecnológica se hace diaria.

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Pero más que un incentivo a la lectura el Plan Lector abarca programas de Alfabetización Tecnológica para niños, jóvenes y adultos de la tercera edad, un programa para discapacitados, red de bibliotecas con extensión a la comunidad y la Promoción de nuestra Identidad Regional, todo esto soportado en los lineamientos establecidos por: UNESCO, PNUD, CERLALC, IFLA, ALA y MERCOSUR.

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Este 24 de enero se cumplieron dos años de labor y con el Plan Lector se asume el compromiso de seguir brindando a la comunidad espacios dignos y generando conocimientos con una tecnología de avanzada.
Nuestra visión es convertirnos en una Institución modelo de referencia nacional e internacional


COPIADO DE http://tokland.com/blog/index.php/2010/02/expedicion-tokland-a-maracaibo/

domingo, febrero 14, 2010

“En Venezuela hay limitada libertad artística y de pensamiento” Eduardo Liendo


-Farruco Sesto ha vuelto al Ministerio de la Cultura. Lleva consigo con una hoja de realizaciones como la creación de la Villa del Cine y el tiraje millonario de libros pero también una historia de roces y confrontaciones con su propio sector.

-Empiezas con una recta.

-¿Qué expectativa guarda usted con dicha vuelta?
-No tengo ninguna expectativa positiva, que es una de las cosas más estimulantes de cualquier actividad humana. No espero innovaciones, proyectos o modificaciones en la política cultural. Siendo generosos, uno termina pensando que es más de lo mismo. Es decir, más sectarismo, más ideologización de la cultura, más prepotencia.

-Su respuesta, paradójicamente, parecería indicar más de lo mismo de lo que opina la oposición venezolana respecto a los cambios culturales que ha tenido el país. Fíjese: a pesar de los logros de Farruco Sesto, como la Villa del Cine o las ediciones millonarias de libros, usted responde que él significa más sectarismo, ideologización y prepotencia. ¿El prepotente no sería usted?
-No lo creo. Yo lo que puedo detectar es, por ejemplo, la desaparición de la red de librerías Kuai-Mare para ser sustituidas por librerías con un propósito político-ideológico determinado. La editorial Monte Avila, de la cual siempre he sido un autor agradecido, ha terminado siendo un sello bastante secundario, sin la proyección que tuvo, incluso, internacionalmente por varias décadas. Las ediciones millonarias de libros no garantizan el éxito de una política editorial ni su pluralidad, aunque regalen un millón de ejemplares de El Quijote. Lo considero, modestamente, como una política no muy acertada en la promoción de la lectura, por las exigencias que implica un texto como el gran clásico de la literatura castellana.

-Examinemos lo que acaba de decir. Hoy es posible comprar bajo el sello de Monte Avila por 5 bolívares -menos de lo que cuesta una bebida- una novela reconocida con el Premio Internacional de Novela Rómulo Gallegos. Y si las ediciones millonarias de libros no garantizan la promoción de la lectura ¿Qué la garantiza? ¿Ampliar la lectoría no es el sueño de todo escritor?
-Sí, pero una lectoría dentro de un amplio criterio pluralista y democrático. En la Unión Soviética también se hicieron ediciones millonarias de libros, pero eso no produjo libertad artística y de pensamiento.

-¿Y aquí cualquiera no puede escribir lo que quiera? Uno va a las librerías y el mar de ediciones de autores opositores al gobierno de Chávez es abrumador. ¿Donde está esa falta de libertad?
-Espérate. Esta no es una entrevista, es una polémica. Todo lo que yo digo, tú lo objetas...

(Comenzó aquí un paréntesis de más de media hora en la que la entrevista se detuvo abruptamente, amenazando con sumergirse en un impensado remolino de alarmas. El escritor parecía haber previsto una navegación sin tormentas por el océano de la actualidad -tal vez meramente literaria. El periodista arguyó su fidelidad al principio de Rafael Poleo: ninguna pregunta es indiscreta, sólo las respuestas pueden serlo. El periodista, prosiguió, está en la libertad de preguntar y el entrevistado debe contar con la seguridad de que su respuesta será recogida fielmente. No es ni el relacionista público del entrevistado ni su verdugo. Solamente pregunta con las dudas que enriquecen la confrontación de ideas. Liendo se rebelaba contra un presunto ventajismo del periodista a la hora de escribir. El remolino se había convertido en agujero negro por donde todo se subsumía sin esperanzas. Poco a poco, las prevenciones de Liendo fueron adelgazándose hasta la inmaterialidad).

-Prosigamos. ¿Hay o no libertad artística y de pensamiento en la Venezuela de hoy?
-Limitada.

-¿Por qué lo afirma?
-Porque bastaría con decir que la ambigüedad en torno a la ideología política del gobierno ha quedado relativamente esclarecida con el pronunciamiento del Presidente declarándose marxista, mandando a la gente a leer “¿Qué hacer?” y “El Estado y la Revolución” de Lenin, no desde una posición académica sino autoritaria, y por supuesto refrendada por aquellas personas que deben ejecutar sus políticas. No he visto que surja en el medio cultural oficial ni un solo pronunciamniento en contra de esa declaración de principios.

-El Presidente se ha declarado marxista, pero no ha ordenado que sus partidarios lo sean.
-Claro, sino que lean “¿Qué hacer?” y “El Estado y la Revolución”, y que lean a Marx y a Engels.

-¿Leer a Marx y a Engels es...?
-¿Un pecado? No, pero ¿es pecado leer a Hitler? No, tampoco. ¿Es pecado tener simpatías por la Alemania nazi? Quizás. No estamos hablando de posiciones pecaminosas sino de concepciones político-ideológicas que tienen una influencia determinante en la dirección de un país. Por lo demás, el presidente también se ha declarado guevarista, maoísta, cristiano, evangélico, fidelista y, por supuesto, bolivariano.
LEER COMPLETO EN:
IGOR MOLINA

martes, febrero 09, 2010

Cruzando el umbral de la literatura 2.0


Este martes 9 de febrero, a las 6:30pm , en la Librería El Buscón, de Las Mercedes, se llevará a cabo el foro “La singularidad ha llegado. Cruzando el umbral de la literatura 2.0″, que abordará el vertiginoso mundo de la literatura enfocada hacia los formatos digitales en boga.

Especulaciones sobre el futuro de la literatura, el libro digital, el futuro de la edición y de los medios de divulgación, las redes sociales y el lector del mañana serán algunos de los temas discutidos por un panel de expertos en la materia, conformado por la bloggers Kira Kariakin, el librero Roger Michelena y Ángel Alayón, editor del portal Prodavinci.com.

El foro estará moderado por Daniel Pratt y Héctor Torres, ex-editor y editor, respectivamente, de los portales www.panfletonegro.com y www.ficcionbreve.or
g.

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