domingo, enero 31, 2010

El espíritu del oficio librero en un mundo digital


Una hilera de mostradores cubiertos por libros -algunos en posición privilegiada, otros envejeciendo en canastos del olvido- delimita el sendero literario por donde ingresa el peatón ocasional, el lector voraz y el comprador compulsivo a las veraniegas ferias de libros usados. Luis Rivano, dramaturgo y librero por antonomasia, tiene el primer puesto en la feria de anticuarios de Providencia. Cuatro mesas y varias repisas soportan el peso y la historia de los tres mil ejemplares que vende, algunos en inglés, varios a mil pesos, la mayoría de literatura chilena, su especialidad.

Ese número de libros, vaya paradoja, es similar al que puede almacenar el dispositivo de lectura digital Kindle DX, la aventura tecnológica con que la empresa Amazon pretende conquistar el naciente mercado de los libros digitales, y que hace dos semanas puede ser adquirido desde Chile.

"No me afectaría -reflexiona al respecto José Manuel Sepúlveda, librero con medio siglo de experiencia- si para estos aparatos se venden libros 'para secretaria'. Yo trabajo libros más serios". Muy cerca suyo, Octavio Rivano, hijo de Luis, pero librero autónomo, asiente: "Existen libros que será imposible poner ahí, porque van a ser anticomerciales. Pueden tener a García Márquez, a Oscar Wilde, a Stefan Zweig, pero resulta que yo de repente quiero leer 'Memorias de un buey', de Pierre Faval", dice aludiendo a la obra de Fabio Valdés Larraín, publicada con seudónimo en 1952.

José Manuel y Octavio bosquejan un horizonte auspicioso. En la edición pasada de "Artes y Letras", el agente literario Guillermo Schavelzon aseguró que sólo las grandes editoriales, productoras masivas de sandías caladas, podrán adaptarse al mundo digital, dominado por fabricantes de hardware como Amazon o Sony. ¿Quedará en buen pie, en este panorama, el mundo del librero, aquel del libro roñoso, pero descatalogado; del título antiguo, pero insustituible? La XVIII Feria del Libro Usado del Bicentenario, organizada por la Universidad Mayor y que comenzó el pasado jueves, será el nuevo epicentro de un negocio que tiene más de piel que de balances contables.

Bibliotecas infinitas

El ultimátum al libro -y la consumación de la biblioteca física- forman parte de las reflexiones de rigor propiciadas por los adelantos tecnológicos. Hoy el Kindle de Amazon o el Sony Reader materializan algunas ideas que la literatura ya proyectó, quizás con precaria sofisticación técnica, pero sí con imaginación análoga.

En su cuento "La biblioteca universal" (1901), el alemán Kurd Lasswitz divagaba -influido, tal vez, por la literatura fantástica de su compatriota E.T.A. Hoffmann- sobre la posibilidad de abrazar en un espacio la totalidad de la producción escrita. Casi medio siglo después, y valiéndose de una arquitectura de interminables galerías hexagonales, Borges persistió en la idea de un depósito infinito ("La biblioteca de Babel"), preludiando, sin saberlo, la cruzada de Michael Hart, quien en 1971 comenzó a mecanografiar obras de dominio público, cobijándolas en los anaqueles virtuales del llamado Proyecto Gutenberg.

En "El libro de arena" (1975), cuento en que un individuo compra un ejemplar abstracto y maldito, Borges fantaseó con anhelos tecnológicos que en el pasado eran una utopía descabellada: por ejemplo, la tinta electrónica que da ilimitadas formas al texto, cual materia movediza controlada por un chip ("El número de páginas de este libro es exactamente infinito -dice el vendedor del cuento-. Ninguna es la primera; ninguna, la última"). Los actuales dispositivos de lectura digital, algo así como potenciales refugios de bibliotecas disueltas, como arena, en circuitos electrónicos, se promocionan bajo esa semejanza con el libro impreso.

Pese a la simulación libresca que logran estos adminículos, la tecnología no deja indiferente al mundo bibliófilo. Schavelzon cuestionó esta mera imitación del papel y la tinta, carente de la interactividad propia de la era digital. "Yo tengo una teoría", plantea Graziella Rivano, otra integrante del clan. "El hombre siempre va a ser epidérmico. ¿Qué quiere decir? Que necesita tener el objeto. Para mí, que soy lectora, si me gusta el libro -bien editado, con una buena tipografía, un buen papel, que venga empastado, que venga cosido-, el libro digital simplemente no existe".

El negocio vivirá

En el nostálgico rubro librero, la sensación frente al formato digital no es catastrófica. Graziella prefiere ignorar cualquier amenaza para su negocio. "Somos libreros no para hoy, ni para ayer, sino para mañana -dice al sintetizar el espíritu de su trabajo-. La librería de nosotros está manejada pensando que va a durar doscientos años. Cuando haces un proyecto siempre tienes que mirar hacia algo superior, que es la permanencia".

"El libro, como libro, no muere", afirma Luis Rivano. "Y a medida que los nuevos sistemas de impresión -los papeles, la química- vayan degenerándose, el libro antiguo, el de los años cuarenta, va a tomar mucho más valor". Con ese afán, su familia sostiene un negocio que se empina al medio siglo de vida. "Si yo pensara que el libro muere -acota su hija Graziella- pongo una botillería, porque alcohólicos va a haber siempre".

Su mundo, además, se vale de otros códigos que trascienden la mera venta de un producto de segunda mano que pueda estar disponible, eventualmente, en internet. La búsqueda de obras desconocidas, el almacenaje mental del catálogo propio y una cálida conversación con el comprador son atributos valiosos en las librerías de lance.

"Nosotros transportamos la cultura a la gente", dice Juan Adriazola, vinculado al rubro por tres décadas. "Lo que vendes le va a servir al lector. Tú buscas en sus rasgos lo que sea más adecuado para él. Como nos gusta el libro, no nos importa el dinero. Prefiero que el cliente se vaya contento, pues después vuelve hacia ti".

Como Graziella y otros comerciantes, Adriazola opina que serán las futuras generaciones las que se adaptarán con facilidad a los nuevos formatos. Y aunque sientan que los avances tecnológicos fracturan la columna de su negocio, confían en que la venta de libros usados -ya sea por la seducción de un tomo inexplorado, por la amena plática con un cliente busquilla o por la inconmensurable cantidad de libros impresos- no está sentenciado, aún, a desaparecer.

XVIII Feria del Libro Usado

28 de enero al 14 de febrero, 10 a 21 horas.

Santo Domingo 711

Graziella Rivano: "Los libros serán un objeto de lujo"

Graziella Rivano siempre acompaña a su padre, Luis. "Me considero librera, no vendedora de libros. El librero le dice al especialista: 'Me llegó tal cosa'. Cuando el lector es una persona ávida por interesarse, va a tomar el libro. Hay otros que son soberbios y no les interesa. Para mis adentros digo: 'Te perdiste un buen libro' ".

Asegura que el costo del negocio es el almacenamiento -con su padre tienen cien mil ejemplares de literatura chilena-, pero eso les da ventaja para manejar los precios. "Cuando tú tienes un libro repetido, puedes bajar el costo".

Graziella, declarada amante del libro, predice que la digitalización de la lectura favorecerá al librero antiguo. "Los libros se van a transformar en un objeto de lujo. ¿A quién va a beneficiar eso? Al librero que disfrute su trabajo. Uno ha llegado a un punto en que el disfrute de la relación con la persona que compra traspasa el si le vendes o no le vendes un libro. Yo gano igual".

Juan Adriazola: "Somos orientadores del lector"

Hace quince años que Juan Adriazola participa en la Feria de la Universidad Mayor. Hoy tiene dos locales en San Bernardo y se declara afín al libro chileno. Trabaja revistas antiguas, libros infantiles y técnicos, amén de joyas como una "Biblia Vulgata Latina" de 1851, dividida en 5 volúmenes, que vende en 800 mil pesos.

Juan se pregunta qué sucederá con la búsqueda de información en una sociedad digitalizada: "¿De qué sirve que tengas algo resumido si no acudes a un libro y estás horas y horas metido? Los niños no tienen esa capacidad de ir al libro, revisar y sacar la información". Pronostica, con dureza, que el libro morirá eventualmente. "No me gustaría verlo, pero vamos a llegar a eso. En internet aprietas una tecla y sacas la información. Es malo para nosotros como libreros".

Por lo mismo, define su trabajo como aventurero, marcado por la honestidad hacia el cliente, por una relación menos comercial y más íntima. "Somos como orientadores, por el hecho de que tenemos más conocimiento que ellos".

José Manuel Sepúlveda: "Yo amo a los libros"

José Manuel Sepúlveda preside la Asociación de Libreros de Libros Usados y Libreros Anticuarios de Santiago. Dice manejar una amplia gama de títulos y se proclama el librero más antiguo de Chile: comenzó a los once años y hoy está en edad de jubilar.

Sepúlveda relata que cuando partió sólo había una docena de libreros. Hoy hay más de doscientos y la venta del libro supera los confines del centro de Santiago. Además, cree que se ha restablecido el hábito de la lectura, pues en los colegios ya no hacen leer "antologías con resúmenes de las obras".

Al tener en sus manos un dispositivo de lectura digital, José Manuel se sincera: "Yo, que soy amante de la lectura, creo que lo usaría. No puedo andar con dos mil libros a la cuesta ni con doscientos. Igual tendría mis libros; he estado tanto tiempo con los libros, que son mi pasión. Yo amo a los libros".

Alejandro Cortés: "Trabajamos con la memoria"

De sus 16 años en el negocio del libro, Alejandro lleva tres como independiente. Ofrece libros descatalogados como "El juego de ajedrez", de Braulio Arenas, una obra que rara vez lucirá en vitrinas. "Después que vino la crisis mundial -cuenta-, el rubro de los artículos de arte, de antigüedades y de libros bajó a la mitad, pero ahora se ha retomado la venta".

Alejandro no conocía los dispositivos de lectura de libros digitales, y desconfía de las bondades de internet: "Siempre le he recomendado al público lector que no se vaya a internet, porque hay cosas que vienen como compendios, y ahí se pierde mucho".

Aunque plantea que la tecnología es necesaria, también saca a relucir el espíritu de su labor: "No tenemos base de datos, computador ni nada. Trabajamos con la memoria. Esto, esto -enfatiza mostrando sus libros-, no va a desaparecer nunca. Tiene muchos seguidores y amantes: el coleccionista, el comprador compulsivo".

Octavio Rivano: "El librero debe saber de todo"

Octavio Rivano nació y se crió en el negocio de la venta de libros usados. A los catorce años comenzó a trabajar con Luis Rivano -su padre, "el dramaturgo" como lo llama-, hasta que decidió independizarse. Hoy declara tener títulos para cada gusto. "El librero debe saber de todo". Según él, cada vez hay más comerciantes de libros usados, lo que confirma las apreciaciones de José Manuel Sepúlveda.

Octavio tiene unos veinte mil ejemplares en su bodega. "El costo de almacenamiento -explica- va a influir mucho en el precio del libro: el que tenga mejores bodegas, mayor cantidad de libros, mejores libros. Y, también, el que sepa más".

La emergencia del libro digital, sostiene, favorecerá a libreros como él, especialistas en obras fuera del circuito de venta. "Este sistema va a encarecer al libro usado. A medida que salgan todos estos libros electrónicos, va a ser mejor para el libro usado".


Patricio Contreras Vásquez

jueves, enero 21, 2010

Convocan VI Edición de Premio de Cuento Ploclínica Metropolitana para Jóvenes Autores


Con un incremento en los montos de los premios (Bs. 7.000, Bs. 4.000 y Bs. 2.000 respectivamente),la Policlínica Metropolitana convoca a la IV edición de su Premio de Cuento para Jóvenes Autores, el cual recibirá hasta el 1º de marzo manuscritos de hasta 25 cuartillas. Carlos Sandoval, Luz Marina Rivas y Salvador Fleján son los nombres del jurado de esta edición de un concurso que se consolida como uno de los certámenes referenciales de la narrativa contemporánea venezolana, y el cual ha tenido entre sus ganadores y finalistas a figuras emergentes de la narrativa venezolana como: Fabián Alberto Coelho, Jesús Miguel Soto, Yael Farache, Fedosy Santaella, Leopoldo Tablante, Dayana Fraile, Enza García, Manuel Llorens y Javier Domínguez, entre otros.
A continuación, las bases de la IV Edición del Premio de Cuento Policlínica Metropolitana para Jóvenes Autores
1.- Podrán participar todos los autores venezolanos, o extranjeros residenciados en el país, menores de 40 años.
2.- Se admitirá un sólo cuento por autor, de tema libre, los cuales deberán ser originales, inéditos y escritos en lengua española, con una extensión máxima de veinticinco (25) cuartillas, a doble espacio e impresas por una sola cara. Los textos participantes deberán ser inéditos, no premiados anteriormente ni comprometidos en otro concurso o publicación.
3.- Se otorgará un 1er. premio de Bs.F. 7.000, un 2do. premio de Bs.F. 4.000 y un 3er. premio de Bs.F. 2.000. El jurado podrá otorgar, además, las menciones que considere necesarias.
4.- Los cuentos participantes serán recibidos hasta el 1 de marzo de 2010. El veredicto se dará a conocer el 23 de abril de ese año, fecha en que se precisará el día del acto de premiación. Un número limitado de cuentos podría resultar con menciones honoríficas, a consideración del jurado, con opción a ser publicados junto con el cuento ganador, sin que ello implique ninguna retribución monetaria para los autores. Policlínica Metropolitana se reserva el derecho de publicación y explotación de las obras premiadas, así como el de las menciones honoríficas, en cualquier forma y modalidad, dentro y fuera del territorio nacional, sin limitación alguna. En consecuencia, el ganador, los premiados y aquellos con posibles menciones honoríficas, cederán a Policlínica Metropolitana los derechos para editar, publicar y comercializar las obras, en un número limitado de ejemplares y por un plazo máximo de tres (3) años, contados a partir de la fecha del concurso, aunque se trate de una coedición.
5.- Los premios serán indivisibles y no podrán ser declarados desiertos.
6.- Los textos participantes se enviarán con seudónimo, en cuadruplicado, a la siguiente dirección: Junta Directiva, Sótano 2, Policlínica Metropolitana, Calle A-1, Urbanización Caurimare, Caracas, 1060. En sobre aparte se colocarán el nombre del cuento, el seudónimo y los datos completos del autor (nombre, dirección, CI, teléfono, correo y un breve CV literario). También podrán participar enviando al correo electrónico: concursodecuentos@pcm.com.ve y un archivo adjunto con el cuento en word, y otro con los datos del autor.
7.- El jurado del concurso estará integrado por Carlos Sandoval, Luz Marina Rivas y Salvador Fleján.
8.- Todo lo no estipulado en estas bases será resuelto por el Comité Organizador.
9.- Los ganadores se comprometen a participar personalmente en la ceremonia de entrega del premio, actos de presentación y promoción de su obra. Los autores ganadores y aquellos con menciones honoríficas autorizarán a los organizadores del premio utilizar su nombre e imagen con fines promocionales.
10.- No podrán participar aquellas personas que trabajen en la Policlínica Metropolitana, C. A., ni en sus empresas filiales. / FBV

lunes, enero 18, 2010

La estrategia twitter en la edición


Poco decir de Twitter que no sepa casi todo el mundo. Una herramienta que ha sido capaz derevolucionar la forma de comunicarse por Internet con crecimientos del 1700% anual merece ser tenida en cuenta. Twitter ha llegado para quedarse.

Son muchos los que empiezan a ver la herramienta como una forma más de comunicación al igual que en su día lo hizo el correo electróncio. Cada canal de comunicación tiene su propia idiosincrasia y por tanto hay que tener muy claro qué se puede y qué no se debe comunicar por Twitter. Para un uso personal, Twitter está muy claro: ¿Qué estas haciendo?. Otro tema es el modelo Twitter empresarial.

Las empresas deben elegir su estrategia online antes de decidir qué herramientas son más adecuadas para comunicar su mensaje. El mal uso de estas herramientas puede repercutir negativamente en la imagen de la compañía.

Poco a poco, las editoriales españolas se van sumando al efecto Twitter con desigual resultado. En este pequeño estudio hemos localizado los siguientes casos, aunque es muy posible que se nos haya escapado alguno:

@Alianza_Ed
@labutxaca
@Acantilado1999
@esferalibros
@anayainfantil
@megustaleer
@PlanetaLector
@EdicionesDeusto
@lclibros
@PlataformaEdit
@bubok
@SM_doscero

En general, no hemos detectado una estrategia clara. Más bien parece que la moda de la herramienta ha determinado la inclusión de la misma en el plan de comunicación de la compañía. Los principales errores que comenten son:

  1. No transmiten una linea definida de contenidos.
  2. El lanzamiento de tweets es irregular. Algunos se pasan días y días sin lanzar mensajes.
  3. Se limitan a indicar las novedades editoriales sin aportar ningún valor adicional.
  4. Lanzan demasiados tweets seguidos, lo que puede considerarse spam.
  5. No contestan a los usuarios que les retwittean.
  6. Dividen los mensajes únicos en varios tweets, lo que dificulta su comprensión. Hay que tener en cuenta cómo recibe el usuario el mensaje: puede colarse entre varios de otros twitteros dejando sin valor la información.
  7. No aportan enlaces de interés al mensaje.
  8. Los mensajes con novedades editoriales suelen remitir a la home de la página de la editorial y no a su ficha.
  9. Un caso nos ha llamado especialmente la atención: anuncian el cierre del twitter pero lo mantienen online (@SM_doscero)

Algunos datos:

anatomiatwitterespañolas
Uso de Twitter en editoriales españolas

Observaciones:

  • La mayoría de las estrategías son muy recientes, si no tenemos en cuenta a @bubok.
  • La media de tweets diarios es uno o menor de uno con una dispersión muy grande. Algunos llevan más de 10 días sin twittear (@megustaleer, @EdicionesDeusto, @SM_doscero).
  • Algunas editoriales optan por no seguir a nadie (@SM_doscero).
  • Ninguna editorial tiene un equilibrio entre los followers y los followings.
  • Algunas editoriales no rellenan la BIO (@Alianza_E, @esferalibro, @SM_doscero).
  • Todas las editoriales incluyen una web de referencia.
  • Sólo una editorial tiene más de 500 followers o seguidores (@Alianza_Ed).
  • Dos editoriales siguen a más de 500 usuarios (@Alianza_Ed, @esferalibros).

No obstante, creemos que tanto @Bubok como @PlataformaEdit son las más cercanas a tener una buena estrategia de comunicación para Twitter.

Pero, ¿qué están haciendo las editoriales extranjeras?. Para ello hemos seleccionado las siguientes porque creemos que son las que llevan una estrategia más adecuada:

@vintagebooks
@randomhouse
@nyrbclassics
@FaberBooks
@PenguinBooks
@AAKnopf

Si bien es verdad que Twitter lleva más tiempo de implementación en el mundo anglosajón, y eso les ha permitido enteder la herramienta en su justa dimensión, no es menos cierto que hay una serie de aspectos que merecen ser resaltados:

  1. Ofrecen contenidos más allá de la mera publicación de novedades.
  2. Regularidad en los mensajes. Todos los días lanzan mensajes.
  3. Aportan enlaces de interés.
  4. Contestan a los usuarios que les retwittean.
  5. Engloban twitter como una herramienta más dentro de su estrategia 2.0

Algunos datos de referencia:

Uso del Twitter en editoriales extranjeras
Uso de Twitter en editoriales extranjeras

Observaciones:

  • Practicamente todas las editoriales tienen un último tweet el día del estudio 6/7/09.
  • Solamente dos editoriales no llegan a los 2000 followers.
  • Las editoriales que más followers tienen, favorecen el equilibrio entre los followers y los followings.
  • Todas tienen web de referencia y bio.

Algunas recomendaciones sobre la utilización de Twitter en el mundo de la edición

  1. Twitter no tiene por qué ser una herramienta adecuada para según qué tipo de editorial. No todas las editoriales deben tener Twitter. Reflexiona sobre el tipo de libros que publicas.
  2. No lances un Twitter antes de incluirlo en una estrategia global online de la editorial. Si no tienes estrategia online, facilita una que esté en consonancia con la estrategia offline.
  3. Debes definir el público al que vas a dirigir la comunicación. Recuerda que quien tiene un Twitter y lo usa de forma regular tiene un perfil alto de uso de Internet y las nuevas tecnologías.
  4. No dejes la responsabilidad del Twitter a una persona que no esté preparado para ello. Las editoriales necesitan un Community Manager que sepa distinguir qué contenidos son aceptables y cuáles no.
  5. Un Twitter exige que se pueda responder al usuario. Con un Twitter no estás dirigiéndote a una masa desconocida de público. Todos tus seguidores tienen nombre y apellidos. Utiliza el retwitter.
  6. El mensaje debe ser completo en 140 caracteres. No dividas el mensaje en varios tweets. Si el mensaje es más largo, plantéate que Twitter no es la herramienta adecuada para transmitirlo.
  7. El contenido sigue siendo “el rey”. Si no tienes nada que decir es mejor no decír nada. Si lanzas un solo tweet al día, seguramente se perderá entre los cientos que recibe cada usario.
  8. Asegúrate de que tienes contenidos que ofrecer más allá del lanzamiento de novedades. Apóyate en el resto de herramientas 2.0 de la editorial para ofrecer contenidos: microsites, blogs, etc
  9. Un Twitter corporativo no es un Twitter personal. Debes seguir a gente. Búscala en Twitter similares: blogs de literatura, otras editoriales, blogs de escritores, etc.
  10. Estudia las estrategias de otras editoriales. Síguelas. Utiliza clientes de Twitter para filtrar la información que recibes. Utiliza herramientas que te permitan lanzar tweets programados. Seguramente una de las más de 11.000 aplicaciones desarrolladas para Twitter puede ayudarte.

sábado, enero 16, 2010

Intimidad, lectura y beneficio Iván Ríos Gascón


Si me preguntan lo que leo, evado la respuesta. Cambio el tema, hago una pregunta inocua o francamente absurda, y en ocasiones menciono alguna obra que leí mucho tiempo atrás, quizá porque revelar el título que concentra mi atención, sería como describirme en calzoncillos. Tal vez la imagen proviene de la idea de Lawrence Ferlinghetti, que dijo que la poesía es la ropa interior del alma o posiblemente sólo sea una especie de pudor mal entendido, o avaricia literaria o el reflejo por mantener cierto misterio en mi privacidad.

La lectura, observa Harold Bloom, es una praxis personal, más que una empresa educativa. Y aunque referir al libro o al autor que ocupa mi tiempo me parece un verdadero incordio, sucede lo contrario cuando alguien solicita sugerencias para ir llenando su biblioteca particular. Al fin y al cabo, recomendar novelas, ensayos o poemarios no es lo mismo que confesar la ruta por la que vamos caminando, un periplo que es más saludable recorrer en completa soledad, ya que a la insidiosa pregunta de ¿qué es lo que estás leyendo ahora?, generalmente le prosiguen otras: tu opinión sobre el ritmo de la obra, la valía del autor, el frenesí o el aburrimiento que el libro te provoca, y esas cuestiones no pueden responderse de improviso, es perentorio alcanzar la página final y luego meditar por un tiempo lo leído, para esclarecer las consecuencias. Después de todo, la sensibilidad es como una esponja. Puede absorber o expeler las sustancias intelectuales o emotivas que transpira el arte.

A la gente le encanta inmiscuirse en tus afinidades. Nunca falta quien merodee por tus estanterías. Que coja los volúmenes, los hojee, revise subrayados y, peor aún, te increpe por haber resaltado una frase o dos renglones, que pretenda analizar por qué determinada idea adquirió un aura fluorescente. En estos casos, lo recomendable es guardar silencio. El debate sería inútil, cada quien percibe distintas claves o pulsiones, se identifica con un párrafo, una escena, o se conmueve con versos y episodios que para ti o para los otros no tienen valor alguno: los libros hablan cuando súbitamente, por inercia, evocamos algo que creíamos haber perdido en alguna región ignota de la psique, y reclama su sentido.

Sin embargo, debo confesar que me llaman la atención aquellos lectores que buscan un beneficio personal. Los que no dejan de hablar de lo que están leyendo, los que adelantan comentarios o de plano, cuentan las tramas de cabo a rabo para privarte del asombro, el fiasco o la sorpresa. Los que presumen una memoria elefantina, aunque ya Patrick Süskind escribió sobre ese curioso fenómeno que es la amnesia in litteris (el olvido momentáneo o irreversible de las viejas lecturas), y los que llevan a cuestas una inabarcable casa de citas (librescas, por supuesto). De todos, quienes más me intrigan son los donjuanes eruditos. Sus estrategias de cacería (poses, dichos, temas), persiguen un objetivo peculiar, un ideal paradigmático que me recuerda lo que Lawrence Durrell escribió en Balthazar: “enamorarse de alguien más ignorante que uno mismo añade el delicioso estremecimiento que produce la conciencia de pervertirlo, de sumirlo en el barro del que nacen las pasiones, y los poemas y las teorías sobre Dios”…

Iván Ríos Gascónthewhitesubway@yahoo.com

viernes, enero 15, 2010

El problema editorial no ser resuelve con el dólar Ana María Hernández G


Días aciagos ha vivido en los últimos años la industria editorial. Al desinterés general por la lectura generado por un mundo dominado por la Internet y los videojuegos se han ido sumando los precios cada vez más elevados, los innumerables problemas de importación y distribución, pero, sobre todo, la falta de divisas preferenciales. Pero Dalila Da Silva, directora ejecutiva de la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro) respira desde ayer un poco más tranquila. ¿La razón? Asegura que es un hecho que la importación de libros se hará al cambio de 2,60 dólares, y no al cambio "especulativo" de 4,30, como lo llama el Presidente Chávez.

"Hemos dado un paso adelante con el otorgamiento de la divisa a 2,60, aunque nos sigan solicitando el certificado del Milco", dice Da Silva refiriéndose al documento requisito que exige la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) para el otorgamiento de dólares preferenciales a los libros. "La junta directiva de Cavelibro se reunió con una serie de asesores legales porque sentíamos que era necesaria una normativa. Aunque inicialmente la resolución cambiaria del 8 de enero habla de rubros destinados a la ciencia, tecnología, cultura y deportes, no se había indicado exactamente cómo entraba el libro allí, hasta ahora", agrega Dalila Da Silva, quien explica además que fueron publicados dos listados en la Gaceta oficial: en el primero se indican los bienes que no requieren el certificado del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio. Y en segundo están los bienes que sí lo requieren. En este ´´ultimo rubro están precisamente los libros. Y en ambos listados, ella hace la salvedad, hay bienes con divisa asignada tanto a 2,60 como a 4,30. Claro que no todos los problemas que ha atravesado la industria se resuelven con el tipo de cambio y la publicación de una gaceta oficial. No. Se siguen quejando los vendedores de libros, por ejemplo, de lo difícil que se ha tornado el negocio en los últimos doce meses. Incluso hasta llegar al desánimo. Walter Rodríguez, de librería Lectura, es de los que piensa que la industria se ha resentido muchísimo en los últimos años. "Ya no es como antes, que la gente venía a comprar tres o cuatro libros. Ahora la gente sólo se llevan uno. Pero hay que traer libros al precio que sea, dice". El poeta Alexis Romero, de la librería Templo Interno acepta que en el segundo semestre de este año comenzaron a llegar los libros, pero de inmediato agrega una nueva arista en el asunto: en las estanterías ya no sólo escasean los clásicos -imposible encontrar alguna obra específica de Oscar Wilde, un ensayo de Primo Levy e incluso una pieza teatral de Shakespere -, tampoco hay novedades literarias. "Llegaron los libros, pero eso no significa que se solucionó el problema de la importación", advierte Romero. "Significa que llegaron los pedidos del año 2008 y ya no eran considerados novedades", agrega. Nada de novedades, entonces. Apenas una de las razones que, dice, han contribuido a que las ventas hayan bajado considerablemente. Incluso en un 25 y 30%. La otra razón: el precio elevadísimo. Libros, novelas, textos de ensayos, cuentos y obras literarias para niños, entre otros rubros, han experimentado un aumento de precio similar al del dólar paralelo. Andrés Boersner, de librería Noctua, califica entonces el 2009 como un año sumamente complejo para la industria editorial. Y sobre todo para los libreros. "Sí, fue un año particularmente complejo, porque fue cuando menos libros trajeron las distribuidoras. Aparte de que no había un dólar preferencial, los libros se han encarecido mucho y las pocas novedades son de venta rápida". Conclusión, dice Boersner, "estamos cada vez más aislados. Y de eso uno se da cuenta enseguida si sales del país y visitas librerías en Colombia, México o España. No tienes que viajar para notarlo. Sólo hay que meterse en Internet, informarse de las novedades, y darse cuenta del estado en que estamos".

Libreros en vilo en Venezuela


El Gobierno pregona que ahora el libro está al alcance de todos, pero eso es mentira, dice Katyna Henríquez





Desde el viernes pasado, cuando el Presidente anunció la devaluación del bolívar fuerte, el sector editorial está en vilo. En Consejo de Ministros, Hugo Chávez indicó que el cambio oficial del dólar pasó de 2,15 bolívares a 2,60 bolívares y que habrá un dólar petrolero, que costará 4,30 bolívares.

Como parte de la política monetaria, informó que el dólar a 2,60 bolívares le corresponderá en principio a un primer conjunto de sectores de la economía, entre los cuales figuran el de alimentos, salud, maquinarias y equipo para el desarrollo económico, ciencia y tecnología, librerías y útiles escolares.

En marzo de 2008, sin embargo, el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio había trasladado el rubro de los libros a la lista de bienes no prioritarios para el otorgamiento de divisas de Cadivi.

En ese momento, la Cámara Venezolana del Libro inició una intensa campaña que se enfocó en sensibilizar sobre la necesidad de que estos productos no fueran vistos como artículos de lujo, sino como herramientas indispensables para el desarrollo de cualquier sociedad.

Después del anuncio del jefe del Estado, Dalila Da Silva, directora ejecutiva de Cavelibro, señaló: "Desde hace varios meses, los pocos libreros que aún importan títulos no han tenido más remedio que hacerlo con dólar paralelo. Nuestra esperanza está enfocada en que se otorgue divisa preferencial para la importación de libros, porque de lo contrario se verá reflejado en los precios al consumidor. Lo último que esperamos es ver los anaqueles de las librerías vacíos".

Agregó que, como la mayoría de los gremios, les sorprendió el tema del cambio dual propuesto por Chávez. "Habría que evaluar bajo qué parámetros se aplican los tipos de cambio.

Aún analizamos la nueva normativa y esperamos que nos indiquen cuál será la posición de los libros ante la devaluación".

Katyna Henríquez Consalvi, propietaria de la librería El Buscón, expresó su confusión: "Hay muchas dudas en el sector. Desde hace un par de años que el libro no cuenta con el dólar oficial; entonces, no sé qué significado tiene ese renglón que dice que las librerías se verán beneficiadas con el dólar a 2,60 bolívares. El Buscón tiene la particularidad de que se especializa en vender libros usados, primeras ediciones y títulos raros. Mi estrategia desde que se anunciaron las medidas del Milco es recurrir cada vez más a los libros usados. Mi caso no es tan grave como el de aquellos cuyo stock está compuesto por textos nuevos".

La librera considera que la situación por la que atraviesa el ramo es insólita: "El Gobierno dice defender la cultura y pregona que ahora el libro está al alcance de todos, pero eso es mentira, porque los únicos que están al alcance de todos son los que ellos mismos editan. El libro es cada vez de más difícil acceso, su adquisición es cada vez más costosa".

Otro problema que refiere Ulises Milla, director de la librería Alejandría y de Editorial Alfa, es la repercusión de la devaluación de la moneda en los costos de impresión y en los insumos gráficos para los títulos que se producen en el país.

Sergio Dahbar, editor de la revista El Librero, indicó que "es muy difícil conocer en este instante las consecuencias", porque la medida tomada el viernes hasta ahora no ha afectado el valor del dólar permuta y, por lo tanto, los libros se mantienen en el mismo precio. Piensa, sin embargo, que la inflación que generará la devaluación del bolívar "hará que la gente deje de comprar libros".

jueves, enero 14, 2010

Primer concurso mundial de pies de foto


Artes de México y de A Leer/IBBY México, te invitamos a participar en la creación de un nuevo libro.
Durante la próximas semanas compartiremos contigo en este espacio algunas piezas del último trabajo del joven fotógrafo mexicano Álvaro Alejandro.
Estas fotografías tienen como protagonista a el libro en diferentes situaciones: en la cama, en el baño, en el parque, en el metro, acostado, de lado…
La idea es que compartas con nosotros todas las ocurrencias que te despierten cada una de estas fotografías, con la finalidad de que puedan funcionar como pies de foto del libro actualmente preparamos.

Las participaciones serán revisadas por un jurado que seleccionará los mejores pies de foto. Si tu texto es elegido, recibirás un libro del catálogo de Artes de México que podrás seleccionar en su momento.

La invitación ya está hecha. Ahora sí, que estos libros se sientan observados, intimidados, amados, imaginados.
Comencemos la aventura de escribir un libro sobre los libros.


lunes, enero 11, 2010

Lecturas para sobrellevar el 2010 Por Ficción Breve Venezolana


Comienza un nuevo año (y, para muchos, también una década, según esa interminable polémica) que promete no pocos sobresaltos en diversos planos noticiosos de interés público. Pero como no todo puede ser sumergirse en el fragor de la batalla cotidiana, se deben crear espacios para el sosiego y la reflexión. Un alto en la batalla, pues. Y para ello no hay mejor compañía que uin buen libro. ¿Cuál puede ser ese libro? Ficción Breve Venezolana solicitó a algunas personalidades del mundo del libro que ofrecieran a nuestros lectores sus recomendaciones de lectura para arrancar el año que comienza. Que es como decir, sus propuestas para el sosiego y la reflexión. Gustavo Guerrero, Roger Michelena, Mariana Libertad Suárez, Jorge Gómez Jiménez, Pedro Enrique Rodríguez y Norberto José Olivar apuntan aquí esos títulos y autores sugeridos para el año que comienza.

Gustavo Guerrero: "Sobran las razones para leer a Cadenas" El reconocido crítico e investigador venezolano Gustavo Guerrero, quien ganara en 2008 el Premio Anagrama de Ensayo con su obra Historia de un encargo y es consejero literario para la lengua española de la casa Gallimard en París, recomienda "la Obra entera de Rafael Cadenas, que acaba de salir en una nueva edicion ampliada del FCE, acompañando el premio FIL que recibio este año el poeta", afirmando que sobran las razones para leer al poeta Premio FIL 2009, pero escoje sólo una: "Junto a las obras del chileno Nicamor Parra (1914), el mexicano Gerardo Deniz (1934) y el peruano Rodolfo Hinostroza (1941), la de Cadenas completa un corpus indispensable para entender la poesía que se hace en nuestra lengua en este tiempo postmoderno o tardo-postmoderno".

Roger Michelena: "Como siempre fui un mal alumno, difícil no sentirme identificado con Mal de escuela" El librero más famoso de las redes sociales en Venezuela (y quizá en buena parte de América Latina), cuya cuenta de twitter es seguida por más de 4000 personas intreresadas en sus enlaces sobre libros y literatura, sugiere la lectura de un libro muy curioso: Mal de escuela (Mondadori), de Daniel Pennac. "Aborda la escuela desde el punto de vista de los malos alumnos -apunta-, y como siempre fui un mal alumno, difícil no sentirme identificado". Según señala Michelena "la tesis de Pennac se basa en que el mal alumno, ese último de la clase, que fuimos en algún momento, convierte sus dificultades de aprendizaje en un sentimiento de autoexclusión que se transforma fácilmente en comportamientos agresivos". Para ilustrar las interesantes tesis de Pennac, y el interés que debe tener entre nosotros en momentos en que se habla de nuevo curriculum educativo y planes gubernamentales de lectura, Michelena acude a dos citas del libro: "Cuando se habla de violencia en la escuela no hay que olvidar que la escuela es per se, el lugar de todas las violencias. Es el lugar donde entrechocan el conocimiento y la ignorancia. Enseñar es violento, es violentar al otro. ¡Todo acto iniciático es violento!", y esta otra que señala que "Hacemos que los alumnos aprendan cosas que no les interesan, sobre todo porque las revestimos de una denominación académica, casi universitaria, cuando se las deberíamos plantear como cuestiones que ellos debieran poder pronunciar". Concluye su comentario respecto a "Mal de escuela", señalando que es un libro fundamental para estos momentos difíciles para nuestro sistema educativo "donde el gobierno solo quiere domesticar e ideologizar. Tarea de algunos padres y buenos educadores, defendernos de caer en esas trampas de hacerle más odioso al alumno la tarea de aprender".

Mariana Libertad Suárez: Tres novelas venezolanas contemporáneas Mariana Liebrtad Suárez, la investigadora y ensayista venezolana que fuese parte del jurado del Premio de la Crítica a la novela del 2009, así como ganadora de la IV Edición del Premio de Ensayo Mariano Picón Salas, entre otros galardones recibidos, recomienda la lectura de tres novelas venezolanas, ya que "a los profesores de literatura nos cuesta demasiado elegir un solo libro", como señaló en su correo. Las tres novelas recomendadas son: 1. La tarea del testigo, de Rubi Guerra, ya que constituye un esfuerzo claro por hallar en la memoria venezolana un héroe seglar y laico, e inscribirlo -con un juego de narradores y personajes- entre las posibilidades de ser de cualquier lector de contemporáno; 2.Memorias de la esperanza, de José Sánchez Lecuna, porque es una novela que nos ayuda a repensar las categorías de "pueblo" e "identidad", en un momento donde, por acumulación, han perdido todo su valor de uso. Además, el desafuero con que emplea el lenguaje nos recuerda que escribir sigue teniendo sentido; y 3. La dama del segundo piso, de Cristina Policastro, porque deja claro cómo recuperar la historia desde el sentido y no desde la verdad de los acontecimientos puede ser mucho más útil para quienes buscan un espacio de tiempo de donde derivar su identidad.

Jorge Gómez Jiménez sugiere lecturas largas para un año de previsibles cursilerías oficiales El editor de la pionera Letralia, tierra de Letras, asoma que este, por celebrarse el bicentenario de la independencia de lso países americanos, el 2010 será un año cargado de cursilerías oficiales, por lo que aboga por una lectura larga para sobrellevarlo. "2010 es el año en que se celebrará el bicentenario de la independencia de los países americanos. En el caso específico de Venezuela esto implica, sin duda alguna, que habrá un formidable derroche de cursilería oficial. Desfiles, discursos altisonantes, esas cosas que Orwell retratara tan bien en Rebelión en la granja. Sin embargo menciono este libro sólo a título informativo, pues vivir en la granja y leer la granja quizás sea demasiada zoofilia para un solo año. Mi recomendación se iría más por cualquier obra monumentalmente larga, que le dé al lector venezolano el solaz requerido en las largas horas que nos esperan de cadenas televisivas. Así, 2666, de Roberto Bolaño, o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, son mis sugerencias para sobrellevar las tribulaciones que nos esperan."

Pedro Enrique Rodríguez ofrece una ensalada muy bien aderezada El ganador unánime del VIII Premio Transgenérico de la Fundación para la CUltura Urbana con su "Oficio de lectores", el psicólogo clínico Pedro Enrique Rodríguez, cuyo libro "El silencioso vuelo de los peces" está a punto de salir este año por el sello Equinoccio, ofrece cinco libros para escoger, y nos dá sus porqué. The Road (Knopf, 2006/ La carretera, Mondadori, 2007), Cormac McCarthy. Fue, merecidamente, premio Pulitzer 2007, pero llegó a Venezuela hace poco. La leí de un tirón, en una noche interminable en la que no pude despegarme de ella. En mi apuntador personal es, sin duda, la mejor novela que leí en el 2009. Sólo bastaría decir que, antes de comenzar a leer esta novela, uno podría creer que es imposible escribir un libro sobre la relación entre un papá y un hijo en frío y oscuro mundo postapocalíptico. A medida que se va leyendo el libro, uno comprende que esa historia sí puede contarse y que, de hecho, el único modo de escribirla era, precisamente, el modo en que lo hizo Cormac McCarthy. El señor Marx no está en casa (Norma, 2009), Ibsen Martínez. Si hay motivos para pensar que la literatura que llamamos nacional ha crecido, uno de esos motivos tiene que ver con la afortunada libertad que se han comenzado a dar sus autores para mirar más allá del afán geográfico y acometer, sin complejos, los problemas eternos de lo humano. Esta novela tiene la elegancia de alcanzarlo con desenvuelta plenitud. La herencia de la tribu (Alfa, 2009), Ana Teresa Torres. Comencé a leer este libro de pie, en la librería. Al hacerlo, comprendí por qué Jorge Volpi dijo, hace unas semanas, que el texto de Ana Teresa Torres significaba un análisis lúcido y esclarecedor sobre esa cosa extraña en la que nos hemos ido convirtiendo desde hace una década. No dudo que, con los años, pasará a formar parte del canon ensayísticos del país. Infinite Jest (Back Bay Book, 1997/ La broma infinita, Mondadori, 2002), David Foster Wallace. Fue escrita hace más de diez años, pero parece como si alguien la fuese escribir en veinte. Justo ahora estoy sumergido en sus páginas. En el abigarrado universo de sus páginas. Mientras leo, no puedo dejar de pensar que pasarán los años y estará claro que Infinite Jest fue el inicio de mucho lo que la literatura nos deparará en las próximas décadas. Creo que existen pocos motivos más sólidos por los cuales leer un libro. El otro infierno (Ediciones B, 2009), Carlos Villarino. Comencé a leerlo hace unos días. Al poco de sumergirse uno en sus páginas, uno comprende que el libro no dará tregua, que la distancia que nos separa de los personajes más extraños es, apenas, una tenue línea que se disuelve en el silencioso horror de los sueños. Uno comprende, además, que existe una forma lúcida y elegante de contar esas cosas, y que una de esas maneras está reflejada en este libro.

Norberto José Olivar: "Un hombre afortunado" El ganador del Premio de la Crítica a la novela del 2008 con su "Un vampiro en Maracaibo", fue enfático y lacónico al recomendar la lectura de Un hombre afortunado (Alfaguara), de John Berger, libro que retrata algunas historias del trabajo del médico inglés John Sassall con sus pacientes en varias comunidades rurales, al cual el autor, junto al fotógrafo Jean Mohr, estuvo acompañando durante el año de 1967. para explicar su preferencia, Olivar aduce simplemente que ""más no se le puede pedir a un libro". / FBV

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