jueves, agosto 19, 2010

Libros para leer en el baño

Primero, hay que decir que muchas personas que no leen normalmente en su vida diaria leen en el baño. Quienes tenemos la lectura como una actividad cotidiana también leemos allí, y mucho: nos quedamos sentados en el 'trono' hasta mucho después de terminar lo que fuimos a hacer. Para unos y otros la recomendación es tener siempre en el baño algo para leer.
Segundo, el material de lectura perfecto para el baño son las revistas. En el baño, si no median condiciones intestinales radicalmente nefastas, se ojea y se hojea, poco se lee, y las revistas son perfectas para eso. Si se va a leer, lo recomendable es seleccionar textos breves, porque la idea es que uno termine allí lo que allí empezó: una lectura completa, de principio a fin en una sola sentada, como recomendaba Cortázar (Julio, no Esteban). Pero los baños son cada vez más chicos, por lo cual las revistas pueden ser inapropiadas: se caen, se mojan, estorban. Van entonces unas recomendaciones para que lea en el baño cómodamente.

El arte de tirarse pedos, del gentilhombre Pierre-Thomas-Nicholas Hartaut. Como lo dice su título, un "ensayo físico-teórico y metódico" compuesto en el siglo XVII y reeditado hace poco. Una frase: "Para vivir largo tiempo con prosperidad es preciso procurar al culo ventosidad".
Diccionario de palabras que mueren, de Germán Ferro Medina. Colección de palabras en peligro de extinción que deberíamos seguir usando. Comprende la palabra, una definición y un ejemplo. Una frase: "Majadero: necio. Porfiado. 'Chino majadero' ".
Un dinosaurio en un dedal, de Nicolás Gómez Dávila, Franz Moreno y Millôr Fernandes. Más de 600 frases cortantes y con mucho humor de estos tres aforistas americanos, compiladas por Daniel Samper Pizano. Una frase: "La idea peligrosa no es la falsa sino la parcialmente correcta" (Nicolás Gómez Dávila). Otra: "La vejez está cerca de la muerte, pero no tanto como la adolescencia" (Franz Moreno). Y la última: "No hay peor ciego que el que ve te ve" (Millôr Fernandes).

Diccionario del diablo, de Ambrose Bierce. Este diccionario no solo redefine palabras, sino la manera de ver la vida. Pocas obras tan cínicas como esta. Una frase: "Caníbal: s. Gastrónomo de la vieja escuela, que conserva los gustos simples y la dieta natural de la época preporcina".
El evangelio según Hollywood, compilado por Hugo Chaparro Valderrama. Frases dichas por actores, productores, técnicos y directores en los años cuarenta y cincuenta sobre la ciudad de la fantasía y lo que allí pasaba. Una frase: "Todo el mundo debe creer en algo. Yo creo que quiero seguir bebiendo. Discúlpenme" (Groucho Marx). 
Aforismos, de Georg Christoph Lichtenberg. Frases ponzoñosas e inteligentes de uno de los más agudos aforistas de la historia. Una frase: "Nuestro mundo llegará a ser tan refinado que creer en Dios resultará tan ridículo como hoy en día creer en fantasmas" (lo dijo en 1742).
Boogie el aceitoso, de Roberto Fontanarrosa. Son doce libros sobre el mercenario inspirado en Harry el Sucio: escoja el que quiera. Lo mejor es tener varios a mano en el baño, en la cocina, en la mesa de noche, en el carro. Una frase: "¿Qué te importa? ¡Que se maten! Son fanáticos religiosos" (Libro 7).
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