martes, mayo 25, 2010

Los buenos lectores, una especie en vías de extinción



"Pero esto último me obliga inevitablemente a dedicar unas líneas a esos lectores poco exigentes. El mismo día cuando redactaba esta nota leí un artículo de Ignacio Echevarría, titulado "Lectores de poco fiar". En el mismo, el lúcido crítico español cita unas declaraciones de Kart Vonnegut: "No escasean los buenos escritores. Lo que nos falta es una masa de lectores fiables", para afirmar que los constantes lamentos por la situación actual de la literatura no residen tanto en los autores como en los lectores. Reproduce después las palabras de otro destacado narrador norteamericano, Philip Roth: "La literatura, digamos la ficción literaria, no tiene ninguna importancia, al menos en mi país, y cada vez son menos los que disfrutan de ella. Calculemos que cada año se mueren unos 72 buenos lectores y son reemplazados por dos, y no había más de 25 mil buenos lectores en total para empezar (…) En unos años, los buenos lectores van a ser tan pocos que van a ser como un culto, las 150 personas en los Estados Unidos que leen Ana Karenina".


Echevarría, sin embargo, no cree que el problema se deba a la muerte del lector, sino al carácter informe de la masa de lectores, a su segmentación y a su articulación cada vez más difusas, lo cual hace que sea más difícil prever sus gustos, sus comportamientos, sus conductas. Luego expresa: "Todos van dando palos de ciego, y entretanto las librerías se llenan de libros destinados -dicen- a la gente que no lee, cuando no, en el mejor de los casos, a la gente que, más que leer, le gusta que le guste leer". Todo eso lleva a Echevarría concluir: "¿Quién diferencia el grano de la paja? ¿Y en nombre de quién? ¿Cuántas veces no se oye aquello de que «el lector tiene la última palabra»? ¿La última? ¿Para decir qué? Y sobre todo, ¿quién va a creérselo?".
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