
El olor de los libros antiguos es el resultado de cientos de compuestos orgánicos volátiles (VOCs, por sus siglas en inglés) liberados desde el papel al aire. Además de inconfundible, este olor puede resultar muy útil para conocer el estado de conservación de los viejos volúmenes, según un estudio que acaba de publicar la revista Analytical Chemistry. “Oliendo” los gases emitidos por 72 documentos antiguos de los siglos XIX y XX con una nueva técnica llamada “degradómica material”, un equipo de científicos británicos y eslovenos ha conseguido identificar 15 moléculas volátiles que podrían ser buenos marcadores para cuantificar a ciencia cierta el riesgo de que se degraden la celulosa, la lignina (el polímero orgánico más abundante en el mundo vegetal, que desprende olor a vainilla), la fibra de madera y otros componentes de los libros. Esta técnica no invasiva podría ayudar a las bibliotecas y los museos a preservar una amplia gama de objetos basados en papel, algunos de los cuales se están deteriorando rápidamente debido a su avanzada edad.




4 comentarios:
Excelente, no vendría mal un aerosol que otorge resistencia a los libros.
Saludos.
Enhorabuena por la página. Esta llena de interesantes propuestas...
Un abrazo transatlántico.
Admiro y valoro la tarea silenciosa de los científicos. En ete caso que es para recobrar la "salud"y conocer el lugar donde "nacieron" los libros antiguos es para celebrarlo.
Muy interesantes sus post sr Roger Mechelena y me encanta con el título que los presenta.
Un día de estos publico un cuento y plagio uno de ellos.
Saludos + feliz día desde Patagonia Argentina.
Te felicito por esta excelente iniciativa que has tenido. Quisiera agregar que, ese olor tan característico es también el que le otorga cierto encanto a esos espacios...
Reconozco perfectamente esa sensación que pareciera te transporta, te aísla del resto del mundo... en fin, mi biblioteca es mi burbuja! José Loureiro.
Publicar un comentario