Libreros en vilo en Venezuela


El Gobierno pregona que ahora el libro está al alcance de todos, pero eso es mentira, dice Katyna Henríquez





Desde el viernes pasado, cuando el Presidente anunció la devaluación del bolívar fuerte, el sector editorial está en vilo. En Consejo de Ministros, Hugo Chávez indicó que el cambio oficial del dólar pasó de 2,15 bolívares a 2,60 bolívares y que habrá un dólar petrolero, que costará 4,30 bolívares.

Como parte de la política monetaria, informó que el dólar a 2,60 bolívares le corresponderá en principio a un primer conjunto de sectores de la economía, entre los cuales figuran el de alimentos, salud, maquinarias y equipo para el desarrollo económico, ciencia y tecnología, librerías y útiles escolares.

En marzo de 2008, sin embargo, el Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio había trasladado el rubro de los libros a la lista de bienes no prioritarios para el otorgamiento de divisas de Cadivi.

En ese momento, la Cámara Venezolana del Libro inició una intensa campaña que se enfocó en sensibilizar sobre la necesidad de que estos productos no fueran vistos como artículos de lujo, sino como herramientas indispensables para el desarrollo de cualquier sociedad.

Después del anuncio del jefe del Estado, Dalila Da Silva, directora ejecutiva de Cavelibro, señaló: "Desde hace varios meses, los pocos libreros que aún importan títulos no han tenido más remedio que hacerlo con dólar paralelo. Nuestra esperanza está enfocada en que se otorgue divisa preferencial para la importación de libros, porque de lo contrario se verá reflejado en los precios al consumidor. Lo último que esperamos es ver los anaqueles de las librerías vacíos".

Agregó que, como la mayoría de los gremios, les sorprendió el tema del cambio dual propuesto por Chávez. "Habría que evaluar bajo qué parámetros se aplican los tipos de cambio.

Aún analizamos la nueva normativa y esperamos que nos indiquen cuál será la posición de los libros ante la devaluación".

Katyna Henríquez Consalvi, propietaria de la librería El Buscón, expresó su confusión: "Hay muchas dudas en el sector. Desde hace un par de años que el libro no cuenta con el dólar oficial; entonces, no sé qué significado tiene ese renglón que dice que las librerías se verán beneficiadas con el dólar a 2,60 bolívares. El Buscón tiene la particularidad de que se especializa en vender libros usados, primeras ediciones y títulos raros. Mi estrategia desde que se anunciaron las medidas del Milco es recurrir cada vez más a los libros usados. Mi caso no es tan grave como el de aquellos cuyo stock está compuesto por textos nuevos".

La librera considera que la situación por la que atraviesa el ramo es insólita: "El Gobierno dice defender la cultura y pregona que ahora el libro está al alcance de todos, pero eso es mentira, porque los únicos que están al alcance de todos son los que ellos mismos editan. El libro es cada vez de más difícil acceso, su adquisición es cada vez más costosa".

Otro problema que refiere Ulises Milla, director de la librería Alejandría y de Editorial Alfa, es la repercusión de la devaluación de la moneda en los costos de impresión y en los insumos gráficos para los títulos que se producen en el país.

Sergio Dahbar, editor de la revista El Librero, indicó que "es muy difícil conocer en este instante las consecuencias", porque la medida tomada el viernes hasta ahora no ha afectado el valor del dólar permuta y, por lo tanto, los libros se mantienen en el mismo precio. Piensa, sin embargo, que la inflación que generará la devaluación del bolívar "hará que la gente deje de comprar libros".

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