lunes, enero 11, 2010

Lecturas para sobrellevar el 2010 Por Ficción Breve Venezolana


Comienza un nuevo año (y, para muchos, también una década, según esa interminable polémica) que promete no pocos sobresaltos en diversos planos noticiosos de interés público. Pero como no todo puede ser sumergirse en el fragor de la batalla cotidiana, se deben crear espacios para el sosiego y la reflexión. Un alto en la batalla, pues. Y para ello no hay mejor compañía que uin buen libro. ¿Cuál puede ser ese libro? Ficción Breve Venezolana solicitó a algunas personalidades del mundo del libro que ofrecieran a nuestros lectores sus recomendaciones de lectura para arrancar el año que comienza. Que es como decir, sus propuestas para el sosiego y la reflexión. Gustavo Guerrero, Roger Michelena, Mariana Libertad Suárez, Jorge Gómez Jiménez, Pedro Enrique Rodríguez y Norberto José Olivar apuntan aquí esos títulos y autores sugeridos para el año que comienza.

Gustavo Guerrero: "Sobran las razones para leer a Cadenas" El reconocido crítico e investigador venezolano Gustavo Guerrero, quien ganara en 2008 el Premio Anagrama de Ensayo con su obra Historia de un encargo y es consejero literario para la lengua española de la casa Gallimard en París, recomienda "la Obra entera de Rafael Cadenas, que acaba de salir en una nueva edicion ampliada del FCE, acompañando el premio FIL que recibio este año el poeta", afirmando que sobran las razones para leer al poeta Premio FIL 2009, pero escoje sólo una: "Junto a las obras del chileno Nicamor Parra (1914), el mexicano Gerardo Deniz (1934) y el peruano Rodolfo Hinostroza (1941), la de Cadenas completa un corpus indispensable para entender la poesía que se hace en nuestra lengua en este tiempo postmoderno o tardo-postmoderno".

Roger Michelena: "Como siempre fui un mal alumno, difícil no sentirme identificado con Mal de escuela" El librero más famoso de las redes sociales en Venezuela (y quizá en buena parte de América Latina), cuya cuenta de twitter es seguida por más de 4000 personas intreresadas en sus enlaces sobre libros y literatura, sugiere la lectura de un libro muy curioso: Mal de escuela (Mondadori), de Daniel Pennac. "Aborda la escuela desde el punto de vista de los malos alumnos -apunta-, y como siempre fui un mal alumno, difícil no sentirme identificado". Según señala Michelena "la tesis de Pennac se basa en que el mal alumno, ese último de la clase, que fuimos en algún momento, convierte sus dificultades de aprendizaje en un sentimiento de autoexclusión que se transforma fácilmente en comportamientos agresivos". Para ilustrar las interesantes tesis de Pennac, y el interés que debe tener entre nosotros en momentos en que se habla de nuevo curriculum educativo y planes gubernamentales de lectura, Michelena acude a dos citas del libro: "Cuando se habla de violencia en la escuela no hay que olvidar que la escuela es per se, el lugar de todas las violencias. Es el lugar donde entrechocan el conocimiento y la ignorancia. Enseñar es violento, es violentar al otro. ¡Todo acto iniciático es violento!", y esta otra que señala que "Hacemos que los alumnos aprendan cosas que no les interesan, sobre todo porque las revestimos de una denominación académica, casi universitaria, cuando se las deberíamos plantear como cuestiones que ellos debieran poder pronunciar". Concluye su comentario respecto a "Mal de escuela", señalando que es un libro fundamental para estos momentos difíciles para nuestro sistema educativo "donde el gobierno solo quiere domesticar e ideologizar. Tarea de algunos padres y buenos educadores, defendernos de caer en esas trampas de hacerle más odioso al alumno la tarea de aprender".

Mariana Libertad Suárez: Tres novelas venezolanas contemporáneas Mariana Liebrtad Suárez, la investigadora y ensayista venezolana que fuese parte del jurado del Premio de la Crítica a la novela del 2009, así como ganadora de la IV Edición del Premio de Ensayo Mariano Picón Salas, entre otros galardones recibidos, recomienda la lectura de tres novelas venezolanas, ya que "a los profesores de literatura nos cuesta demasiado elegir un solo libro", como señaló en su correo. Las tres novelas recomendadas son: 1. La tarea del testigo, de Rubi Guerra, ya que constituye un esfuerzo claro por hallar en la memoria venezolana un héroe seglar y laico, e inscribirlo -con un juego de narradores y personajes- entre las posibilidades de ser de cualquier lector de contemporáno; 2.Memorias de la esperanza, de José Sánchez Lecuna, porque es una novela que nos ayuda a repensar las categorías de "pueblo" e "identidad", en un momento donde, por acumulación, han perdido todo su valor de uso. Además, el desafuero con que emplea el lenguaje nos recuerda que escribir sigue teniendo sentido; y 3. La dama del segundo piso, de Cristina Policastro, porque deja claro cómo recuperar la historia desde el sentido y no desde la verdad de los acontecimientos puede ser mucho más útil para quienes buscan un espacio de tiempo de donde derivar su identidad.

Jorge Gómez Jiménez sugiere lecturas largas para un año de previsibles cursilerías oficiales El editor de la pionera Letralia, tierra de Letras, asoma que este, por celebrarse el bicentenario de la independencia de lso países americanos, el 2010 será un año cargado de cursilerías oficiales, por lo que aboga por una lectura larga para sobrellevarlo. "2010 es el año en que se celebrará el bicentenario de la independencia de los países americanos. En el caso específico de Venezuela esto implica, sin duda alguna, que habrá un formidable derroche de cursilería oficial. Desfiles, discursos altisonantes, esas cosas que Orwell retratara tan bien en Rebelión en la granja. Sin embargo menciono este libro sólo a título informativo, pues vivir en la granja y leer la granja quizás sea demasiada zoofilia para un solo año. Mi recomendación se iría más por cualquier obra monumentalmente larga, que le dé al lector venezolano el solaz requerido en las largas horas que nos esperan de cadenas televisivas. Así, 2666, de Roberto Bolaño, o Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, de Haruki Murakami, son mis sugerencias para sobrellevar las tribulaciones que nos esperan."

Pedro Enrique Rodríguez ofrece una ensalada muy bien aderezada El ganador unánime del VIII Premio Transgenérico de la Fundación para la CUltura Urbana con su "Oficio de lectores", el psicólogo clínico Pedro Enrique Rodríguez, cuyo libro "El silencioso vuelo de los peces" está a punto de salir este año por el sello Equinoccio, ofrece cinco libros para escoger, y nos dá sus porqué. The Road (Knopf, 2006/ La carretera, Mondadori, 2007), Cormac McCarthy. Fue, merecidamente, premio Pulitzer 2007, pero llegó a Venezuela hace poco. La leí de un tirón, en una noche interminable en la que no pude despegarme de ella. En mi apuntador personal es, sin duda, la mejor novela que leí en el 2009. Sólo bastaría decir que, antes de comenzar a leer esta novela, uno podría creer que es imposible escribir un libro sobre la relación entre un papá y un hijo en frío y oscuro mundo postapocalíptico. A medida que se va leyendo el libro, uno comprende que esa historia sí puede contarse y que, de hecho, el único modo de escribirla era, precisamente, el modo en que lo hizo Cormac McCarthy. El señor Marx no está en casa (Norma, 2009), Ibsen Martínez. Si hay motivos para pensar que la literatura que llamamos nacional ha crecido, uno de esos motivos tiene que ver con la afortunada libertad que se han comenzado a dar sus autores para mirar más allá del afán geográfico y acometer, sin complejos, los problemas eternos de lo humano. Esta novela tiene la elegancia de alcanzarlo con desenvuelta plenitud. La herencia de la tribu (Alfa, 2009), Ana Teresa Torres. Comencé a leer este libro de pie, en la librería. Al hacerlo, comprendí por qué Jorge Volpi dijo, hace unas semanas, que el texto de Ana Teresa Torres significaba un análisis lúcido y esclarecedor sobre esa cosa extraña en la que nos hemos ido convirtiendo desde hace una década. No dudo que, con los años, pasará a formar parte del canon ensayísticos del país. Infinite Jest (Back Bay Book, 1997/ La broma infinita, Mondadori, 2002), David Foster Wallace. Fue escrita hace más de diez años, pero parece como si alguien la fuese escribir en veinte. Justo ahora estoy sumergido en sus páginas. En el abigarrado universo de sus páginas. Mientras leo, no puedo dejar de pensar que pasarán los años y estará claro que Infinite Jest fue el inicio de mucho lo que la literatura nos deparará en las próximas décadas. Creo que existen pocos motivos más sólidos por los cuales leer un libro. El otro infierno (Ediciones B, 2009), Carlos Villarino. Comencé a leerlo hace unos días. Al poco de sumergirse uno en sus páginas, uno comprende que el libro no dará tregua, que la distancia que nos separa de los personajes más extraños es, apenas, una tenue línea que se disuelve en el silencioso horror de los sueños. Uno comprende, además, que existe una forma lúcida y elegante de contar esas cosas, y que una de esas maneras está reflejada en este libro.

Norberto José Olivar: "Un hombre afortunado" El ganador del Premio de la Crítica a la novela del 2008 con su "Un vampiro en Maracaibo", fue enfático y lacónico al recomendar la lectura de Un hombre afortunado (Alfaguara), de John Berger, libro que retrata algunas historias del trabajo del médico inglés John Sassall con sus pacientes en varias comunidades rurales, al cual el autor, junto al fotógrafo Jean Mohr, estuvo acompañando durante el año de 1967. para explicar su preferencia, Olivar aduce simplemente que ""más no se le puede pedir a un libro". / FBV

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