miércoles, septiembre 30, 2009

Ficción Breve y Panfletonegro propician encuentro de experiencias digitales



Para celebrar 10 años de existencia, reunirán del 7 al 10 de octubre algunas experiencias de difusión literaria en formato digital para conformar un recuento de lo que se ha hecho y de las proyecciones hacia el futuro
Los portales literarios Panfletonegro y Ficción Breve Venezolana cumplen, este año, una década de existencia. Para celebrarlo, han organizado un grupo de conversaciones con algunas de las personas que más han contribuido al fomento y la difusión de la creación literaria en formatos digitales en Venezuela. Se trata de un encuentro que permitirá construir una retrospectiva, así como indagar en torno a las tendencias del sector en los años venideros. El evento, que se desarrollará del 7 al 10 de octubre en el Centro Cultural Chacao, se titula 1010 Literatura en formato digital: retrospectiva y propuestas. El día 10 se llevará a cabo la clausura con un pequeño homenaje a Letralia, tierra de Letras, la página decana en la difusión de literatura en formatos digitales en Venezuela. Durante la clausura de esta celebración aniversaria, el día 10, se llevará a cabo la entrega del Premio de la Crítica a la novela del 2008 a Norberto José Olivar, por su novela Un vampiro en Maracaibo; así como la mención especial a José Sánchez Lecuna, por su novela Memorias de la esperanza. Para llevar a cabo este foro, se reunirá a algunos de los nombres que más han contribuido con el desarrollo de la historia literaria en formatos digitales en nuestro país, y con los conductores de algunas de las experiencias de divulgación de la actualidad. Bajo la moderación de los encargados de ambos portales, Héctor Torres y Daniel Pratt, en este evento participarán: Iria Puyosa, Roger Michelena, Jesús Nieves Montero, Luis Yslas, Ángel Alayón, Kira Kariakin, José Urriola, Leo Felipe Campos, Mario Morenza, José Antonio Parra, Susana Sussmann, Willy McKey y Jorge Gómez Jiménez. / FBV

domingo, septiembre 27, 2009

Adiós, libro, adiós .Ana García Bergua


Por lo que alcancé a leer en prensa sobre el Congreso Internacional del Mundo del Libro, que organizó el Fondo de Cultura Económica, más pronto que tarde sobrevendrá la muerte del libro como soporte de nuestras letras, a causa de la inevitable digitalización de los textos impresos, la crisis de la industria editorial, la falta de lectores que compren libros, etcétera. Como perspectiva para quienes escribimos libros me parece muy desconcertante: una cosa es estar acostumbrado al uso y abuso de la letra fantasma que surge en la pantalla de la computadora –especialmente en la escritura: ya no recuerdo cuándo aporreé por última vez una máquina de escribir checoslovaca de color verde que guardo como herencia de la casa materna–, y otra muy distinta hacerse a la idea de que la letra fantasma seguirá fantasma por el resto de sus días, si es que logra cumplir algunos.

Quizá contribuye a este desconcierto la sensación de fragilidad que sigue produciendo (por lo menos para alguien de mi generación) lo electrónico: eso que resulta tan portentoso, mágico incluso, de repente despierta, por lo mismo, una especie de desconfianza. No sólo en lo que atañe a la forma, a la concreción material, sino a la posibilidad de que el libro que uno escribe se pierda en un mundo sin forma o pueda ser intervenido por innumerables lectores, de que el modo de lectura haya cambiado y sea mucho más activo en un sentido, aunque menos detenido y profundo en otro. “El universo de los textos electrónicos significará entonces necesariamente un alejamiento de las representaciones mentales y las operaciones intelectuales que están específicamente ligadas a las formas que ha tenido el libro en Occidente, desde hace diecisiete o dieciocho siglos. Ningún orden de los discursos es, en efecto, separable del orden de los libros que le es contemporáneo”, escribió el historiador Roger Chartier en su texto Del códice a la pantalla (en Sociedad y escritura en la Edad Moderna, Instituto Mora, 1995). ¿Es entonces para un escritor simple veleidad o desadaptación a los cambios este desconcierto ante la llegada de las nuevas bibliotecas virtuales y, más que nada, a la desaparición anunciada del libro de papel?

De hecho ya nos hemos adaptado sin sentirlo: desde siempre entrego estos textos por internet y muchas veces, por falta de tiempo, los leo publicados el domingo en la misma pantalla donde los escribí. Al igual que algunos escritores jóvenes todavía escriben a mano, los hay mayores muy diestros y cómodos con el baile de los caracteres en la pantalla y el pon, quita, pega y manda de internet. Si me he habituado a escribir en esta página blanca que es pura luz, y muchas veces leo en ella por cuestiones de trabajo, no será tan difícil habituarme a leer en otro aparato –el famoso ibook– ni ver mis libros en él, con tal de que se encuentren dignamente formados y presentados. Pero no deja de ser muy, muy extraño, como los audiolibros que incorporan al libro la voz de un narrador que pocas veces concuerda con aquella silenciosa que sugieren las páginas.

Supongo que en lo que atañe a nuestras vidas los libros seguirán estando ahí un buen tiempo, para leerlos y escribirlos. De todos modos, cada vez que leo un libro nuevo, acabado de salir, no dejo de pensar que la experiencia de acariciar sus páginas, de marcar con un trozo de papel o un boleto la parte en que me he quedado, de mirar la cubierta, se parecerá cada vez más a aquella tan antigua y entrañable de estudiar con detenimiento las cubiertas del lp mientras lo escuchaba. Independientemente de que tengo mi modesta biblioteca y cuento con aumentarla mientras viva, me pregunto cuándo llegará el día en que los libros se lean, principalmente, en pantalla.

Sea, pues, que venga el ibook, con su supuesta página acogedora, que ya no mueran árboles por mor de la creación; a cambio, que nos dejen de repartir sucia y estúpida propaganda de toda índole en mártir papel couché, que la burda autoayuda vuelva al lodo plástico al que nunca ha dejado de pertenecer y que las bibliotecas de papel se conserven para todos. Y que no se incorporen a los libros electrónicos las raudas e impensadas opiniones de quienes medio los leyeron hace dos minutos, pues los únicos que salvaremos a los libros seremos los lectores: es una dura responsabilidad.

La verdad, no sólo los libros se pierden cada vez más en un mundo sin forma; a uno mismo le pasa muchas veces, sin necesidad de ser libro.

Paso a Retirarme
ANA GARCÍA BERGUA

jueves, septiembre 24, 2009

Letra obligada no entra...coinciden Eduardo Liendo, Barrera Tyszka y Héctor Torres


A pesar de la ejecución de al menos dos planes de lectura, la adquisición de una imprenta y la creación de nuevos fondos editoriales, el Estado se ha quedado corto a la hora de masificar el libro y el promedio anual de lectura en el país se ha mantenido estancado en un libro por persona en los últimos diez años. El desafío es hallar una estrategia para que los ciudadanos se enamoren de las letras.

El domingo pasado, el presidente Hugo Chávez retomó la idea del Plan Revolucionario de Lectura (PRL), que involucrará a los consejos comunales en una estrategia colectiva para promocionar el libro en todos los estados del país.

El PRL fue anunciado por primera vez a mediados de año, a pesar de que aún está en vigencia el Plan Nacional de Lectura, concebido en 2002, el cual involucra a diversas instituciones en las políticas públicas del sector editorial y educativo, pero cuyos resultados no han sido los esperados.

Según estudios de la Unesco, 40% de los venezolanos son lectores funcionales y el promedio anual de lectura se ha mantenido estancado en un libro por habitante, por debajo de países como Colombia y México, donde se leen dos y tres obras en el mismo período, respectivamente.

Desde su llegada al poder, Chávez se ha mostrado insatisfecho con estas cifras y ha tratado de revertirlas con ediciones masivas que se regalan en espacios públicos, y la Plataforma del Libro y la Lectura asumido el lema de "un libro para cada día".

Los resultados, hasta ahora, no han sido los deseados y pareciera que al Jefe de Estado le resulta más eficaz promocionar un determinado título en sus alocuciones que poner en marcha un plan, como sucedió cuando le recomendó a su homólogo estadounidense Barack Obama que se leyera Las venas abiertas de América Latina y el libro, que ya escaseaba en las librerías locales a causa del control cambiario, se agotó.

DEMAGOGIA EDITORIAL
Para el escritor Eduardo Liendo, los planes de lectura del gobierno fracasan porque no toman en cuenta a los potenciales lectores. "Uno no puede contrariar evidencias de una intención de poner libro en la calle. El Estado imprime y regala un millón de ejemplares de El Quijote, que es una obra su- mamente exigente, para lectores entrenados y calificados.

El acto es más demagógico que eficaz, pues ni siquiera los escritores de este país se han leído completo El Qui- jote. Lo mismo puede decirse de Los miserables".

A juicio del autor Alberto Barrera Tyszka, paradójicamente y a pesar de las cifras negativas, Venezuela se descubrió como un país lector en la última década. "Antes vivíamos diciendo que éramos una nación de analfabetas que no leen, pero una serie de circunstancias económicas y políticas llevaron a las editoriales a apostar por escritores locales y descubrimos que sí leemos, aunque no tanto como los europeos. Sin embargo, el problema hasta ahora ha sido que el Estado no ha asumido que la lectura va más allá del libro, y sobre todo de regalar libros".

El ganador del premio Herralde considera que "el populismo no resuelve los problemas culturales, cuyos bienes se consumen de otra forma. Uno puede poner los libros enfrente de la gente pero no puedes obligar a nadie a leer. Hay que contagiar.

El desafío del Estado es ejecutar un plan mayor que tome en cuenta que la lectura requiere de un esfuerzo, que no es un placer leve, y sobre todo, dejar de lado el filtro ideológico".

Para el escritor Héctor Torres, fundador del portal Ficción Breve, ha habido varios aciertos de las instituciones culturales del Estado encargadas de promocionar la lectura, pero el componente ideológico de buena parte de las acciones emprendidas termina teniendo un efecto contraproducente. "Que los autores venezolanos sean vendidos y promocionados en espacios públicos es una acción positiva.

Pero, por otra parte, hay un Plan Revolucionario de Lectura cuyo eslogan es algo así como `Dime qué lees y te diré si eres libre’, sin tomar en cuenta que la escogencia de cada libro es un acto de libertad individual. El plan impone títulos y las lecturas son grupales y dirigidas con una tendencia ideológica clara, sin que haya espacio para la pluralidad".

Otra falla, a juicio de Torres, es que las instituciones que promueven la lectura parecen haber olvidado que el semillero sigue siendo la escuela. "Hace falta una propuesta alternativa al plan de lectura, que se ocupe sobre todo del pensum educativo, porque se lee muy poco en el bachillerato, sobre todo autores venezolanos.

Ahora que se está modificando la Ley de Educación hay que revisar la poca presencia que tiene la literatura venezolana en los planteles educativos".

Los tres escritores consultados coincidieron en que en el país, el derecho a la lectura está

garantizado a medias a causa del control cambiario, el cual limita la oferta y encarece los libros.



martes, septiembre 15, 2009

Video: Héctor Torres y la literatura venezolana actual

El escritor venezolano Héctor Torres, autor de La Huella del Bisonte y editor del portal Ficción Breve (www.ficcionbreve.org) nos habla sobre la literatura venezolana actual en el siguiente video:

jueves, septiembre 10, 2009

"El libro lo compró el Gobierno de Venezuela" Técnicas de ordenamiento territorial


El autor del libro Curso diplomado: Técnicas de ordenamiento territorial es un reconocido arquitecto y planificador colombiano. Alberto Mendoza Morales nació en Ibagué en 1926, estudió arquitectura en la Universidad de Chile y se especializó en planeamiento urbano en Alemania. Vivió en Maracaibo a comienzos de los 60, tiempo en el que publicó libros sobre la planificación de los municipios en el distrito Maracaibo y sobre la organización de la facultad de arquitectura de LUZ. Fue candidato a la presidencia de Colombia (para las elecciones de 1994) y es presidente de la Sociedad Geográfica de ese país. Como columnista del diario El Tiempo aborda temas territoriales desde una perspectiva histórica.

Cuando El Mundo lo contactó para esta nota, parecía no tener conocimiento de las noticias sobre la venta de su libro. -El libro titulado Técnicas de ordenamiento territorial, ¿es suyo? Sí. Bueno, ahora es de Venezuela, ya no es mío.

-¿Fue un libro que hizo por encargo? Hubo una firma que parece que hizo un acuerdo allá en Caracas para hacer el trabajo y yo lo hice para esa firma.

-¿Cómo lo contactaron? ¿Cómo se llama la firma que lo contactó? No me acuerdo el nombre, pero fue una firma internacional. -Pero, ¿quién tiene los derechos de su libro? El autor soy yo.

-Me refiero a los derechos de publicación y distribución, ¿a quién le pertenecen? A mí me pagan sólo los derechos de autor.

-¿Pero quién es el editor? Eso lo editaron en Uruguay.

-¿Con qué editorial? No me acuerdo. -¿Cuándo se lo encargaron? Hace como ocho meses o diez meses. ¿Y dónde vio el libro? -No lo he visto todavía ¿Y quién le contó del libro? -Nadie. Entonces, ¿cómo supo? -Apareció en la prensa. ¡¿Apareció en la prensa?! ¡Ah, caramba!, ¡No sabía! ¿Pero quién le dio mi teléfono?

-Lo buscamos en la página web de la Sociedad Geográfica de Colombia. ¿Quién le hizo el encargo del libro? Existe un cuestionamiento sobre cómo se hizo la venta de estos libros a Venezuela y no queda claro quién es el comprador.

El Gobierno. El libro lo compró el Gobierno de Venezuela. -¿Con quién directamente negoció usted? Eso se hizo a través de una firma privada. -Podrá indicar el nombre de la persona que hizo la negociación con usted? No. ¿Para qué quiere todo eso? ¿Quién cuestiona la compra del libro? -La prensa en Uruguay. ¿Le han entregado algún ejemplar de la publicación? No, ni me han pagado, ni nada -¿Y cuánto le ofrecieron por los derechos? No me pregunte eso, eso es privado. Yo tengo mi oficina como arquitecto. Mire, yo prefiero llegar hasta aquí.

El Mundo

martes, septiembre 08, 2009

Comunicado Cámara Venezolana del Libro en relación al caso de importación de material bibliográfico y libros a Venezuela desde Uruguay


Caracas, 03 de septiembre de 2009

Estimados
Afiliados, amigos y demás relacionados
La Cámara Venezolana del Libro en relación al supuesto caso de importación de material bibliográfico y libros a Venezuela desde Uruguay; informa que se ha comunicado con la
Cámara Uruguaya del Libro solicitando datos de la empresa Uruguaya involucrada y su presidente el señor Álvaro J. Risso nos manifiesta
que no conocen a la empresa Apliser S.A , y ratifica que no es socia de la Cámara Uruguaya del Libro.”
La empresa Aplisaer S.A es una empresa establecida en el 2007 destinada a negocios inmobiliarios e inversiones comerciales, no tiene vínculos formales ó regulares con el sector editorial; En publicación del diario País de Uruguay con fecha 01 de septiembre sobre éste caso, dice que está “siendo investigado por la Dirección General Impositiva (DGI) que presume la existencia de un posible caso de lavado de activos en las millonarias ventas de libros que la empresa Apliser SA realizó a Venezuela por montos altamente superiores a los costos de producción de los textos presuntamente a la empresa Inversiones Ganesa, C.A. a pedido de la Justicia contra el crimen organizado de Uruguay”.
La firma Inversiones Ganesa C.A. de Venezuela que está registrada como proveedor en el RNC (Registro Nacional de Contratistas) como distribuidor en todo lo referente a importación y exportación de todo tipo de carnes de aves refrigeradas o congeladas distribuidor de granos, cereales, caraotas huevos y subproductos.
El libro exportado "Curso diplomado. Técnicas de ordenamiento territorial" es atribuido a un conocido arquitecto -Alberto Mendoza Morales- que se describe como de la Universidad de Chile, aunque en realidad es colombiano, lo que se omite en la biografía de contratapa del autor que es además presidente de la Sociedad Colombiana de Arquitectos.
El embajador venezolano en Uruguay Franklin González declaro que es un negocio entre privados, y presume que esté vinculada a una maniobra con el tipo de cambio en Venezuela.
La Cámara Venezolana del Libro
ratifica que sus afiliados NO TIENEN VINCULACIONES con las empresas anteriormente señaladas y lo hemos hecho del conocimiento de la Doctora Marianna Ruta Directora General de Bienes Intermedios Ministerio del Poder Popular para Ciencia, Tecnología e Industrias intermedias, en comunicación enviada el 31 de agosto del presente, alertándole sobre la supuesta importación de libros y conminándola a realizar las investigaciones pertinentes a fin de que se compruebe la culpabilidad de los infractores y no afecte el presupuesto para el sector ni acarree consecuencias como en el pasado reciente. Cavelibro continuará haciendo seguimiento a este caso por las vías correspondientes.

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