viernes, mayo 29, 2009

Solo por el placer de leer...


Plastic Logic mostró su Kindle killer...Por Mauro Accurso


Por Mauro Accurso
Si se emocionaron mucho con las imágenes mejor bajen un cambio porque el lector de e-books de Plastic Logic no llegará al mercado hasta el año que viene así que lo que estamos viendo es un prototipo que mostraron en la séptima edición de la conferencia D: All Things Digital que desde 2003 organiza The Wall Street Journal.

No me caben dudas de que es un gran Kindle killer y les recomiendo que vean todas características de las cuales destaco tres y me sorprendió que digan que está orientado a los usuarios corporativos:

•Touchscreen sin ningún teclado y podes cambiar de página con movimientos táctiles tipo arrastre bien familiar para los usuarios de iPhone -los llamados gestures- (ay Amazon era obvio que tenía que ser así!).
•Plataforma abierta: PDF, Word, Excel, Powerpoint (por ese lado viene el tema de “corporativo” para que lean documentos con más tranquilidad que en la pantalla de sus computadoras).
•Tendrá una plataforma para comprar obviamente y contará con conectividad tanto 3G como WiFi (otro gran punto a favor comparado con el Kindle aunque la gran duda es si se bancará eso la batería).
Puntos “flojos” a mejorar:

•La pantalla no es flexible porque a los testers eso los puso un poco nerviosos (como odio a los testers :P)
•¿Y el color? “Ya vendrá pero no el año que viene”. (buuuuh) Dijeron que había que poner en la balanza la imágen contra el texto-facil-de-leer, aunque no todos están de acuerdo con eso.

Por Mauro Accurso - periodista freelance, hoy se lo puede encontrar en su blog Tejiendo Redes, Twitter y Celularis, donde sigue incansablemente los lanzamientos de los últimos dispositivos y las noticias más relevantes del mercado móvil.

lunes, mayo 25, 2009

Tenemos que vender contenidos, no libros

Nubia Macías lleva la chispa mexicana en su acento, sus gestos y la cordialidad con la que trata a todos los que la atienden en Venezuela. Se le nota en su trato íntimo y cuando se dirige a auditorios enteros. No faltaba más, pues está acostumbrada a hablar en público y a tratar con personas de todas las nacionalidades, pues ella es nada menos que la directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Desde hace más de 20 años ha dedicado su vida a promocionar a los escritores latinoamericanos alrededor del mundo. Pocos saben como ella del mundo editorial latinoamericano. Son gajes del oficio, porque la fiesta de la literatura que ella coordina atrajo, sólo el año pasado, a 604.012 personas en los 9 días que duró. Participaron casi 2.000 editoriales de 40 naciones, interesadas en el mercado de 400 millones de hispanohablantes en los 22 países de Latinoamérica. Llegó a Venezuela para que los editores aprendan a comprar y a vender derechos, y a exportar lo que ella llama "contenidos". "Es más fácil vender las obras por país, hacer coediciones, ceder derechos a editoriales en distintas geografías, que importar todos los libros directamente. En fin, hay muchas maneras de distribuir el texto, pero tenemos que aprender a hacerlo", señala. Con ese propósito, se reunió con representantes del sector en el país para analizar la posibilidad de dar talleres sobre la compra y venta de los derechos, y que se pueda diversificar el negocio. Esto afianzaría la presencia de Venezuela en Guadalajara, que tiene un escenario que ha abierto el mercado de derechos en castellano. También aprovechó su visita para recorrer librerías venezolanas y conocer mejor a los escritores nacionales que comienzan a perfilarse en la región latinoamericana. Lo que más conoce de la literatura venezolana es su producción infantil, que ha sido premiada en ferias internacionales, y los poetas, en especial Eugenio Montejo, uno de los homenajeados por la delegación de Venezuela que asistió el año pasado a la Feria de Guadalajara. --A la Feria de Guadalajara 2008 asistieron dos representaciones de Venezuela, una del Gobierno y otra de las editoriales privadas.
¿Cómo se tomó la decisión de que asistieran dos sectores distintos del mundo editorial venezolano?
--En la Feria de Guadalajara apoyamos la diversidad. Hay muchas instituciones públicas que quieren tener su representación allá, así como editoriales privadas. Nosotros no juzgamos. Son dos presencias diferentes: una produce libros institucionales y la otra son empresas privadas que se unen en una cámara. También van por su cuenta editoriales pequeñas que no forman parte de la representación de algún país. Lo importante es que los escritores empiecen a salir de Venezuela; que estén presentes en América Latina. A Guadalajara van editoriales y agentes literarios de 40 países, lo que ofrece oportunidades a los autores nacionales. A los organizadores de la feria nos interesa que todas las empresas editoriales de la región tengan un territorio para diversificar sus propuestas.
--¿Cómo fue el contacto con las delegaciones de Venezuela en la Feria del Libro de Guadalajara que se celebró el pasado mes de noviembre?
--Cordiales. --
¿Cómo fortalece una feria nacional al mercado editorial de cada país?
--El objetivo de una feria debe ser formar lectores. Si nosotros nos dedicamos a organizar muchos eventos, pero se nos olvida formar lectores, ya perdimos. El libro sólo se defiende creando lectores.
--¿Cuál es el propósito de su visita a Venezuela?
--Representantes del Banco del Libro me invitaron a venir, a lo que luego se sumó la Cámara Venezolana del Libro. Preparamos entonces una agenda bastante multidisciplinaria que nos permitiera consolidar un proyecto: que Venezuela tenga una presencia más amplia en la Feria de Guadalajara. El año pasado, durante el evento, el Banco del Libro me hizo una propuesta para tener una exposición de obras infantiles, a la que dije que sí inmediatamente. "El objetivo de mi visita es ayudar a los representantes del mercado editorial de Venezuela a analizar cómo la participación del país en la feria puede ser mayor. Ya los organizadores nos habíamos dado cuenta de que su presencia no era tan grande como la cultura editorial de este país. Aquí hay unos escritores de una calidad extraordinaria que no se conocen mucho. Por eso, a mí también me interesa que Venezuela tenga una presencia más amplia. Los latinoamericanos empujan cada vez más el sector editorial y han hecho de la Feria de Guadalajara una de las más importantes en el mundo; en ese sentido, nos interesa que todos los países tengan una presencia mucho más amplia para promocionar sus contenidos".
--¿Por qué usa la palabra "contenido" en lugar de "libros"?
--Históricamente, en América Latina tenemos la idea de que sólo se puede vender el libro como objeto. Su exportación y distribución en el continente, sin embargo, es complicada y cara, por lo que nos hemos propuesto impulsar desde la Feria de Guadalajara la necesidad de vender y regionalizar los derechos de nuestros libros en el continente. Los derechos para los libros en nuestra lengua se venden de manera universal y no de forma geográfica, cosa que no pasa en ningún otro idioma. El español lo hablamos 400 millones de personas en 22 países, más toda la comunidad de hispanohablantes que hay en Estados Unidos. Todos tenemos perfiles distintos. "La venta de derechos universales para el castellano es un inconveniente para que nuestros autores circulen. Hay que romper esa rutina, que no ha sido beneficiosa, por eso di--Numerosas editoriales infantiles y juveniles de América Latina han impulsado este esquema, pues los proyectos de la mayoría de los gobiernos de la región ­creación de bibliotecas de aula y compra de libros en grandes cantidades­ hicieron que la venta de los derechos por países y no de manera universal fuera una necesidad.
--¿Cómo ayuda este proceso a la proliferación de libros con un soporte digital?
--Con la aparición del libro digital, habrá ciertos sectores del proceso de producción que migrarán hacia ciertos soportes más modernos, pero el texto lúdico, de recreación, se seguirá haciendo en papel. go que tenemos que vender contenidos, no libros. Si tienes un libro de calidad que no puedes exportar para Argentina, por ejemplo, debido a los costos de impresión y envío (entre otras cosas), véndele los derechos a una editorial para que ese texto pueda distribuirse allá. Luego, hazlo con una colombiana, con una mexicana y con una norteamericana, para que esa obra tenga presencia en todas esas partes".
--¿Esto ayudaría también al mercado editorial dentro de Venezuela, donde los inconvenientes para adquirir divisas extranjeras hacen difícil la importación de libros extranjeros?
--Al no importar libros, puedes comprar derechos afuera y producirlos en Venezuela, convirtiendo el contenido en un libro venezolano. Así, no cargas con los costos de exportación en dólares. Hay que rescatar nuestro mercado, que hemos abandonado. En cuanto aprendamos a vendernos entre nosotros mismos, tendremos capacidad también de vender nuestros contenidos al resto del mundo. No será fácil: tendremos que picar piedra entre todos. Siempre es mejor ganar 500 o 1.000 dólares por la venta de un derecho, que tener el libro guardado en la bodega. --¿Hay algún caso exitoso de una editorial que haya sido beneficiada con este proceso?
Publicada a las 06:30 AM del 25 de Mayo de 2009 El Nacional

domingo, mayo 24, 2009

'Mi apuesta es por que el libro sobreviva', afirma Mario Vargas Llosa


EL TIEMPO Usted ha tenido siempre una posición política, casi llegó a ser Presidente de su país y ha dejado oír su voz en esta materia...

MARIO VARGAS LLOSA: El escritor en América Latina se ve involucrado obligatoriamente en el debate público, en la medida en que tuvimos una época con dictaduras, censuras, golpes de estado, llena de injusticias bochornosas. Era difícil mantenerse al margen. Otros no han sentido la obligación de decir algo en ese debate. Otros sí cumplían con su deber moral y porque defendían su propio oficio, porque la literatura padece la censura, los límites y la discriminación. Yo lo he hecho porque me tocó vivir una época traumática para América Latina por las dictaduras. Salvo en mi juventud, que estuve cerca de la extrema izquierda, porque participé en la utopía de la revolución, que era la respuesta a todos los males de la región, he defendido la libertad, la democracia y he sido crítico de las dictaduras sin excepción. Hay algunos escritores enamorados de las dictaduras, pero América Latina ha ido yendo a la democracia.

¿Cómo ve los brotes de violencia en su país?

Está el problema del narcotráfico, unido a lo que son los residuos de Sendero Luminoso, pero es algo muy distinto a lo que pasó en los años 80, cuando provocó un cataclismo en el país y un baño de sangre, sobre todo en la región andina. Hoy no hay nada parecido; hay manifestaciones aisladas de violencia en las que el narcotráfico tiene mucho que ver.

¿Qué piensa del fallo condenatorio contra Alberto Fujimori?

Ha sido un ejemplo que un gobierno democrático juzgue por medio de un juzgado civil a un dictador contra los crímenes cometidos contra los derechos humanos y que se le condene por sus crímenes. Es una manera de desalentar a los candidatos a dictadores y un ejemplo para las democracias, porque a él se le concedieron todos los derechos y se hizo justicia. Es algo que, creo, es primera vez que pasa en América Latina. Llegarán otros juicios por robos, pero este es el primero contra los derechos humanos por asesinatos de supuestos terroristas y que luego resultaron ser inocentes.

¿Cómo va su nueva novela?

Van a ser cerca de casi dos años que estoy escribiendo El sueño del celta, inspirada en un personaje histórico, un irlandés llamado Roger Casemont, que cumplió un papel importante al denunciar las iniquidades en la época de la explotación de caucho en el Congo y la Amazonia. Tuvo una vida muy aventurera y fascinante. Mientras servía como diplomático británico, secretamente fundó el Ira. Fue amigo de Conrad (Joseph, el novelista). No se trata de una biografía, pero es una novela basada en él.

¿Como ve hoy la literatura?

Es una apuesta contra el fracaso. Todo escritor y creador lucha contra el fracaso, que es lo que lo amenaza constantemente si se equivoca, si sucumbe al facilismo y si no es lo suficientemente riguroso y autocrítico. Ese riesgo del fracaso es como la pica en una corrida y lo que estimula y embravece al escritor; lo que lo lleva a perseverar.

¿Se siente el éxito o el fracaso?

El escritor no sabe, en el fondo, si fracasó o tuvo éxito. La popularidad de un libro no quiere decir nada. Al final, cada escritor sabe que con el tiempo se decide si ha fracasado o no. Todo escritor se queda con cierta angustia. Por lo menos eso sienten los escritores que no se han vuelto estatuas y empiezan a tronar olímpicamente -como las estatuas-. Yo no quiero llegar allá nunca, porque los que no llegan a ese estado tienen respecto a su obra esa incertidumbre de si pasará la prueba del tiempo. Si significará para otros en el futuro lo que para uno significaron los grandes libros que le cambiaron la vida.

Lo dice un escritor que ha ganado casi todos los premios relevantes y que siempre suena para el Nobel...

Un escritor no debe pensar en esas cosas. Si un premio viene, bien, y si no, también. Esas son cosas adventicias y adjetivas a la creación. El reconocimiento público es importante para un escritor, pero la satisfacción más profunda, la recompensa mayor, la recibe ejercitando su oficio. Es en el ejercicio donde está la recompensa y eso vale para un pintor, un actor o un bailarín. La satisfacción está en haber derrotado la amenaza de fracaso que lo persigue. De los grandes escritores de nuestro tiempo muy pocos recibieron reconocimientos: ni Kafka ni Proust recibieron reconocimientos en vida. Otros sí y ni los leemos: son fuegos fatuos.

¿Cómo realiza su trabajo como escritor?

Escribo los siete días de la semana en la mañana y en la tarde. No escribo en las noches, soy diurno. La mía es una escritura lenta, difícil y trabajada. Tengo períodos difíciles y otros de gran exaltación. Pero defino mi escritura como un acto de perseverancia, de terquedad y disciplina. Es mi forma de escribir, aunque hay tantas maneras como escritores. Tengo mucha disciplina y soy muy ordenado. No tengo nada como mi trabajo ni me apasiona tanto. Mi trabajo no es una servidumbre. Es una pasión tan grande casi como leer.

¿Cómo ve la literatura hoy?

Yo creo que la gran amenaza son las máquinas que puedan acabar con el libro. No sabemos qué va a pasar con ese desafío para la literatura que es la pantalla. ¿Aniquilará al libro? ¿Coexistirán? Eso está por decidirse y muy pronto. Mi apuesta es por que el libro sobreviva. No es que esté en contra de la red, pero si la literatura se hace solo para las pantallas se empobrecerá, porque la pantalla hace que pierda profundidad y riesgo. La tecnología imprime a la literatura una cierta superficialidad. La correspondencia se había acabado casi y ahora con Internet resucitó, pero es una caricatura de lo anterior, que se hacía con gran cuidado. El papel infunde un respeto casi religioso al escritor. En la pantalla se escribe informalmente, no infunde respeto. Uno se queda pasmado de la indigencia gramatical de los textos hechos para Internet. La pantalla incita al facilismo, a la frivolidad y el rigor a desaparece. Puedo ser pesimista , pero puede ser que el libro, si termina derrotado, quede en la catacumba, con una escritura cada vez más rigurosa y tal vez con menos cultores.

¿Qué libro está leyendo?

Anatomía de un instante, de Javier Cercas, un reportaje sobre el intento de golpe de estado en España (en 1981, conocido como el 23-F), escrito de forma que parece una novela y con gran talento.

martes, mayo 19, 2009

Utiliza tu NetBook como libro electrónico




EeeRotate es una utilidad que nos posibilita rotar la orientación de la pantalla de nuestro portátil (netbook), para poder utilizarla en formato apaisado y transformarla en un práctico lector de e-books. Así podemos aprovechar una posibilidad hasta ahora no explotada de los portátiles, que están más pensados para el uso multimedia.Esta utilidad ha sido diseñada para Windows XP, que equipa a muchos de los EeePC de Asus, y su uso es verdaderamente sencillo ya que solo tendremos que pulsar la combinación Ctrl + Alt + Cursor derecho para rotar la pantalla 90 grados hacia ese lado.


Si deseamos restablecer la orientación normal de nuestro ordenador, Ctrl + Alt + Cursor arriba lo hará. También podemos utilizar Ctrl + Alt + Cursor abajo para rotar 180 grados la pantalla, o Ctrl + Alt + cursor Izquierda para rotar 270 grados. Es importante destacar que además de rotar la pantalla también lo hace el touchpad del portátil, algo casi lógico ya que así se facilita la navegación.EeeRotate es una utilidad freeware y compatible con Windows XP, y aunque ha sido creada por el dueño de un EeePC, es compatible con cualquier ordenador que tenga el sistema operativo de Microsoft.


lunes, mayo 18, 2009

Venezuela: "sobran" y "faltan" libros...Yolanda Valery


En una plaza del este de Caracas, un grupo de jóvenes instaló el pasado sábado unos kioskos para recibir donaciones de libros con el objeto de sustituir algunos de los 60.000 títulos que pertenecían a las bibliotecas del céntrico estado Miranda y que fueron vendidos por kilo, como pulpa de papel, durante la gestión de un gobernador oficialista.
Libros infantiles, novelas clásicas de Rómulo Gallegos, de memoria histórica... Fue variada la selección que no se salvó de la trituradora, según reseñó hace algunas semanas la prensa nacional.
Es una de las noticias más polémicas en el ámbito cultural en lo que va de año, pero no es la única: coincide con informaciones de una sequía de libros importados, que tiene preocupado a un segmento importante de la intelectualidad nacional.
En lo que va de 2009, las editoriales no han recibido dólares preferenciales para traer libros de afuera. Los pocos títulos disponibles han sido pagados a elevados precios, inalcanzables para muchos.Mientras, portavoces oficiales hablan de un florecimiento de la producción editorial nacional, con la edición y distribución de cientos de títulos a precios asequibles.
Pero no ocultan que -al menos en lo que se refiere a pensamiento político y filosófico- gran parte de la lista se ajusta al proyecto gubernamental de ideología única.
Así, pues, no es descabellado afirmar que los anaqueles de las librerías se encuentran "revolucionados", para beneplácito de unos y frustración de otros.
Hechos pulpa

"Destruyeron los libros de Miranda por desconocimiento", afirma Luis Eduardo Torres.
"Destruyeron los libros de Miranda por desconocimiento", le explica a BBC Mundo el actual director regional de las bibliotecas públicas de ese estado, Luis Eduardo Torres, mientras cuelga globos en los kioskos receptores de donativos.
Torres parece tratar de evitar la diatriba política, casi ineludible si se toma en cuenta que la noticia sólo salió a la luz pública después de que el gobernador oficialista, responsable de limpieza de las bibliotecas mirandinas, fue reemplazado por un líder de oposición.
Precisamente, el presidente de la fundación editorial del estado El perro y la rana, Miguel Márquez, atribuye a la mencionada política el escándalo que se armó. Según Márquez, los libros fueron desincorporados simplemente porque se encontraban en muy mal estado.



"Hay un tratamiento para la recuperación de libros dañados. Existe toda una unidad que se encarga de eso", replica el director de bibliotecas públicas del estado Miranda.
"Mantener es cuidar y cuidar es querer", rezaba un antiguo eslogan de la petrolera nacional, Pdvsa, en boga en tiempos de escasez, hace rato en desuso y quizás propicio para los vientos que soplan.
"Si no estamos trayendo libros y encima estamos descatalogando, ¿qué es lo que vamos a tener?", se pregunta José Luis García, editor de Urano Pomaire en Venezuela.
No son prioritarios
Se supone que el libro es un bien de libre comercio que debería circular sin restricciones en el mundo. Pero aquí nos estamos aislando
José Luis García, editor de Urano Pomaire en Venezuela
Pero echemos un capítulo para atrás. Érase una vez un país con control de cambio, donde los dólares para importaciones se otorgaban con arreglo a prioridades nacionales establecidas por el gobierno.
Los libros estaban de primero en el orden de prioridades hasta el año pasado, cuando descendieron un puesto. Entonces el flujo de dólares se secó, los trámites se multiplicaron y la historia se complicó.
"En la prioridad 1, por ejemplo, está el cartón corrugado pero no el libro. Por otra parte, no se nos han entregado los dólares para las importaciones de 2008 y nuestros proveedores nos están exigiendo que paguemos", le explica García a BBC Mundo.
"Se supone que el libro es un bien de libre comercio que debería circular sin restricciones en el mundo. Pero aquí nos estamos aislando", agrega.
"Hay muchos que no se encuentran, especialmente los técnicos y universitarios", añade la presidenta de la Cámara Venezolana del Libro, Yolanda Cajide de Fernández.

Un ejemplar de Harry Potter puede costar unos US$132 a cambio oficial.
"El saber es universal, pero hay mucha restricción. Los libros que se compran a un dólar que no es preferencial resultan sumamente costosos ", apunta.
La sucursal de una famosa cadena, ubicada en la concurrida estación del metro de Chacaíto, en el este de la ciudad, parece atestiguarlo. Juan, el encargado, mata el tiempo ojeando una revista frente a los anaqueles medio desnudos de libros y huérfanos de clientes. "¿Qué es lo que más busca la gente?", le pregunta BBC Mundo.
"Libros de Stephanie Mayer y de J.K. Rowling. También libros de autoayuda y cosas como Quién se ha robado mi queso", responde. "¿Y qué es lo que no se consigue?". "Eso mismo, señorita", sentencia.
En la vidriera un par de orondos ejemplares de Harry Potter, de J.K. Rowling, que buscan dueño, lo contradicen. Pero la supervivencia de los volúmenes parece tener explicación en la etiqueta fluorescente que anuncia su precio: BsF 284 (unos US$132 a cambio oficial). En oferta.
Contraportada



Márquez asegura que en las editoriales estatales hay espacio para la diversidad.
En el otro lado del espectro se ubican las editoriales del Estado: Monteávila editores, Fundación Biblioteca Ayacucho, y la más nueva y prolífica, El Perro y la Rana.
En tres años de existencia y con el fin de estimular la lectura entre las masas, El Perro y la Rana ha editado 1.466 títulos y ha puesto a circular más de 40 millones de copias "gratis o a precios simbólicos, que van de BsF 1 a 5; es decir ninguno cuesta más de US$2", le explica a BBC Mundo el presidente de la fundación editorial, Miguel Márquez.
¿Significa eso que el país no necesita del libro importado? "Tanto en lo personal como lo institucional -asegura Márquez- creo que mientras más, siempre es mejor. Nosotros no tenemos una bibliografía completa que quiera suplantar a la empresa privada".
Para Márquez, el problema de la importación tiene que ver con "una realidad que vivimos, con el control de divisas, donde todos veremos cómo vamos obteniendo mejorías".
Pero además, explica de la "degradación" del libro en la lista de prioridades con un señalamiento: "hubo que cerrar el grifo porque había una estafa con la importación de materiales que nada tenían que ver con la literatura".
Diversidad
En los alrededores de la estación Chacaíto se ubica una de las 56 "Librerías del Sur" que venden los títulos de las editoriales oficiales. Como en la famosa cadena privada, los clientes son pocos, pero tienen sus gustos bien definidos.
Entre los más solicitados, se cuentan los de la colección "Alfredo Maneiro", definida en el catálogo de "El Perro y la rana" como "obras puntuales, urgentes, necesarias, capaces de desentrañar el significado de los procesos sociales que dictaminan el curso del mundo actual".
Algunos de sus títulos son El que se robó el periodismo que lo devuelva, Operación fascista sobre Venezuela y Deslegitimar el capitalismo: reconstruir la esperanza.
Márquez repasa las páginas del catálogo de su editorial y niega que sólo dé cabida a una corriente de pensamiento. Habla de una variada colección de teatro y da como ejemplo que también incluye poemas del nicaragüense Rubén Darío, "que no me van a decir que era chavista".
Pero cuando BBC Mundo vuelve sobre la "Alfredo Maneiro", las definiciones son inequívocas: "las ideas que estamos contribuyendo a circular son las que nos acompañan como fundamento de toda acción política que estamos llevando adelante", señala.
Esto es lo que hace encender las alarmas a editores como José Luis García. "Yo creo que nos estamos metiendo en un embudo muy peligroso para la lectura en Venezuela. Para final de año yo no sé qué libro va a haber realmente importante en el país", afirma.

domingo, mayo 17, 2009

El cerebro y la lectura: la transición del papel a la pantalla ...ÓSCAR CONTARDO



En el libro "Proust y el calamar: una historia sobre la ciencia y el cerebro lector", Maryanne Wolf recuerda un episodio en la historia de la lectura a veces pasado por alto. El episodio se refiere a Sócrates y su fuerte oposición a la expansión de la palabra escrita. La autora -experta en neurociencia y psicolingüismo- explica que el filósofo advirtió entre otros peligros la inflexibilidad de la escritura -"el discurso muerto" frente a la "oratoria viviente"-, la relegación de la memoria como principal herramienta y la pérdida del control sobre el lenguaje. Las cosas cambiaban y Sócrates veía en eso una amenaza.

En el libro de Wolf confluyen la historia y la ciencia para explicar el desarrollo de la lectura, una actividad humana de reciente masificación y que con las tecnologías digitales experimenta nuevos cambios que mantienen atentos a investigadores en neurociencia, lingüistas y educadores.A diferencia del habla o la visión, la lectura no tiene un programa genético que se traspase a través de las generaciones. El desarrollo del cerebro lector no fue continuo en el tiempo ni en su aparición geográfica. Transcurrieron 2 mil años desde el primer sistema de escritura hasta el alfabeto griego del que Sócrates sospechaba. "Aprender a leer sólo es posible por la plasticidad del diseño cerebral, y cuando se logra, el cerebro del individuo cambia para siempre", sostiene Maryanne Wolf.





La flexibilidad del cerebro permite coordinar aspectos visuales, auditivos, semánticos, sintácticos y espaciales que de otro modo no entrarían en relación.Las zonas cerebrales que se activan varían según las exigencias del sistema de lectura. Este hecho es un descubrimiento relativamente reciente. "Antes de los 70, las teorías sobre lectura eran muy débiles, se suponía que el cerebro guardaba una especie de fotocopia de lo que leía en la cabeza", explica Ricardo Martínez, lingüista, magíster (c) en estudios cognitivos y académico de la U. Diego Portales.Los jeroglíficos egipcios debían ser leídos de derecha a izquierda y luego de izquierda a derecha y de abajo hacia arriba o viceversa según la arquitectura del recinto.

Esto exigía un espectro de habilidades distinto de sistemas más abstractos como el basado en el alfabeto que relaciona signos con sonidos. El chino -basado en ideogramas- involucra patrones neuronales diferentes del inglés y el castellano. Actualmente es posible rastrear esas diferencias a través de la tecnología de neuroimagen -que hacen visible el funcionamiento del cerebro- desarrollada a partir de los años 90 (ver recuadro).Maryanne Wolf tituló su libro "Proust y el calamar" como un contrapunto entre la experiencia literaria y los intentos de la ciencia para comprender el funcionamiento de la lectura.En su ensayo "Sobre la lectura", Marcel Proust evoca los libros como un refugio, la posibilidad de un estado mental complejo: leer no sólo exige descifrar información, también despierta recuerdos, visiones, sensaciones, y en el mejor de los casos un "placer divino", según el autor francés.
Menos expresivos son los calamares. Wolf los eligió para su título porque los moluscos sirvieron como conejillos de indias en los 50 para las primeras investigaciones sobre transmisiones de neuronas. En un extremo la lectura es una actividad que involucra la vida misma del ser humano, por el otro (en el caso del calamar) se trata sólo de células que transmiten información de una manera aprendida que perfectamente podría ser otra."Uno puede entender entonces las aprensiones de Sócrates a una transición entre la cultura oral y la literaria reflejadas en nuestras propias preocupaciones en la inmersión de nuestros niños en el mundo digital", apunta Wolf. Las nuevas tecnologías están cambiando los hábitos de lectura, y Google es para muchos el símbolo de lo que fue el alfabeto para el filósofo. De hecho, hace un año la revista Atlantic Monthly provocó una polémica cuando en su portada preguntaba "¿Está Google volviéndonos tontos?".






El artículo proponía que navegar en internet podría ser una amenaza para las capacidades de lectura profunda y concentración.Pantallas encendidasEn abril pasado, un estudio de la Universidad Southern California reportaba que en un año los usuarios de internet norteamericanos aumentaban el tiempo de lectura de diarios electrónicos. En 2007 eran 41 minutos por semana, en 2008 los lectores ocupaban 53 minutos de su semana para leer prensa en internet, esto en medio de una cierta fiebre por los nuevos aparatos que permiten bajar literatura desde la red y leerla en pantalla. Inglaterra en tanto ha incorporado la lectura en internet en sus estudios de lectoría mientras se desarrollan nuevos diseños de Kindle de Amazon o el Reader de Sony.Actualmente la lectura en pantalla es un formato cotidiano que no existía hace 20 años: correos electrónicos, redes sociales (Facebook, Twitter), blogs, medios online. Este hecho provoca una paradoja: en tanto el sentido común indica que cada vez se lee menos, los datos constatan que gran parte de nuestra comunicación actual se basa en la escritura.

"La lectura como proceso está probablemente en el momento más activo de la historia", sostiene Ricardo Martínez. El punto es que cuando se piensa en lectura no se piensa en pantallas, sino en papel, "se asume que la lectura es de libros, diarios y revistas. Por alguna razón consideramos que los medios impresos son el fundamental sistema de difusión de la información y son más serios y nos parece que los medios electrónicos no tienen esa seriedad", apunta el lingüista.En 1894, el escritor Octave Uzanne escribía "El fin de los libros", advirtiendo que la invención de Gutenberg sucumbiría a la invención del fonógrafo. "Es fácil hacer ciencia ficción sobre los efectos que tendrán los cambios tecnológicos en la lectura en el actual escenario", comenta Ricardo Martínez aludiendo a la fascinación que suelen ejercer las nuevas tecnologías entre los entusiastas del minuto.Pero hay cosas que no son ciencia ficción y es que la pantalla provoca patrones distintos de lectura. La interacción con un texto electrónico hace más relevante la tarea de localizar información por sobre las tareas de interpretar y evaluar.







"La lectura es diagonal, de revisión y general, que permite hacernos una idea general". Una suerte de lectura algunas veces caracterizada como "promiscua", que depende de las decisiones del lector de pinchar un link, mover la barra de la pantalla o acceder a alguna ventana audiovisual. "El papel, por el contrario, ata al lector a una obra determinada, pero eso no es necesariamente malo", decía en una columna de El País el escritor español José Antonio Millán. En una columna titulada "Leer sin papel", Millán comentaba la gran cantidad de reflexiones y estudios que se están haciendo sobre el avance de la lectura digital. "Y de ellos podemos concluir que leer en papel es una operación muy diferente de la lectura en pantalla: mucho más de lo que podría parecer".Mundo post-tipográficoUn estudio de comprensión lectora realizado por la Universidad Católica de Valparaíso en un grupo de alumnos arrojaba que cuando buscaban una comprensión profunda de un texto, no basta con la pantalla y se recurre a la impresión.

"Los datos científicos recabados indican que la comprensión profunda y el aprendizaje perdurable exige una lectura dedicada y ésta se alcanza muchas veces de mejor modo a través del papel", añade Giovanni Parodi, director del programa de posgrado de lingüística de la UCV. Parodi hace hincapié en la cantidad de variables que condicionan el proceso de lectura, "muchas de ellas no indagadas científicamente aun, como por ejemplo la motivación, los conocimientos previos, la edad, el nivel de escolarización, la extensión del texto, el tipo de organización lingüística y retórica de la información".La variable edad es especialmente relevante si se trata de comparar la generación educada antes de la irrupción de internet con aquellos nacidos en la segunda mitad de los 90: la llamada generación Google. Es posible que para esa generación la valoración cultural que se le atribuye al texto impreso en nuestra sociedad ya no sea la misma.El investigador norteamericano David Reinking habla de un mundo post-tipográfico como una forma de etiquetar el impacto de las nuevas tecnologías en la alfabetización o "literacidad". Reinking plantea que las tecnologías -y particularmente internet- transforman la experiencia de la lectura. En lugar de seguir un texto de principio a fin de manera unidireccional, internet hace posible crear una ruta propia dependiendo de los intereses y de las opciones de links de la pantalla. Una experiencia distinta que también implica saber evaluar y escoger la ruta de información que puede sobrepasar los miles de páginas con un solo clic. Frente a esto, Maryanne Wolf, la autora de "Proust y el calamar", ensaya una respuesta parafraseando a Darwin: "Biológica e intelectualmente, leer le permite a la especie ir 'más allá de la información dada' para crear infinitos pensamientos más bellos. Debemos evitar perder esta cualidad esencial en el momento de transición histórica actual hacia nuevas formas de adquirir, procesar y comprender información".Las neuronas frente a las letrasLos distintos sistemas de escritura y lectura activan diferentes áreas del cerebro. A diferencia de los sistemas alfabéticos (como el inglés o el castellano) el chino (logosilábico) "involucra áreas considerables del hemisferio derecho, conocido por contribuir a requerimientos de análisis espacial" explica Maryanne Wolf.




Un grupo de científicos de la U. de Pittsbourgh descubrió que las áreas de memoria motora resultan más activadas en la lectura del chino que en la de otros idiomas, porque esta es la manera en que los jóvenes lectores de símbolos chinos los aprenden: escribiéndolos una y otra vez. En esta diferencia en el uso de hemisferios hay un caso curioso registrado en 1930. Se trata de un hombre de negocios bilingüe en inglés y chino que sufrió un ataque severo en las áreas posteriores del cerebro. Lo curioso es que el paciente perdió la habilidad de leer en chino, pero no en inglés. Por otra parte el japonés integra dos sistemas lectores: un silabario (kana) usado para palabras extranjeras, neologismos y nombres y una escritura logográfica (kanji) de origen chino. "Cuando leen kanji los lectores japoneses registran patrones de actividad cerebral similares al de los chinos; cuando leen kana, registran patrones parecidos al de los lectores de alfabetos".

sábado, mayo 16, 2009

La revolución cultural que Chávez dice pretender no se hace poniendo trabas cada vez más insalvables a la importación de libros


Es muy improbable que la libertad en Venezuela o en otro lugar del continente pueda ir de la mano de Hugo Chávez. Su último proyecto, en línea con la pasión refundadora de todos los caudillos, se llama Plan Revolucionario de Lectura, y pretende, entre otros objetivos, consolidar el hombre y la mujer nuevos, desmontar el imaginario del capitalismo y recontextualizar la historia (sic); las bibliotecas públicas ya están siendo abastecidas de títulos como El socialismo venezolano y el partido que lo impulsará, ¿Por qué soy chavista? y otros de semejante tenor.
La historia proporciona un apabullante muestrario de adonde conducen estos experimentos masivos en manos de dirigentes sin un apropiado control democrático, cual es el caso pese a las apariencias. La revolución cultural que Chávez dice pretender no se hace poniendo trabas cada vez más insalvables a la importación de libros. Nunca algo llamado Escuadra Revolucionaria de Lectura ha servido para elevar el nivel cultural de un país, estimular su democracia o abrir la mentalidad de sus ciudadanos. Sí para lo contrario.

viernes, mayo 15, 2009

Por qué el Plan Revolucionario de Lectura es Revolucionario, según el Ministerio de Cultura:


1- Fortalece nuestra identidad latinoamericana y antiimperialista.

2- Busca desarrollar una nueva ética hacia una educación y cultura socialista, que promuevan valores humanísticos enmarcados en la concepción de la mujer y el hombre nuevo.

3- Contribuye a un nuevo enfoque esclarecedor y descubridor de la historia de nuestros pueblos.

4- Reivindica la lectura en colectivo a través de la formación de la Escuadra Revolucionaria de Lectura.

5- Despierta en el individuo la curiosidad, la imaginación y la sensibilidad creadora, que le permiten interpretar y expresar su entorno desde una nueva mirada.

6- Provee de herramientas que permiten discernir entre la realidad y la tergiversación impuesta desde los laboratorios de alienación cultural.

7- Incluye a toda la población venezolana desde niños, niñas y adolescentes hasta el adulto mayor.

8- Posee un amplio marco teórico que incluye temas que abarcan buena parte de lo pluricultural y multiétnico plasmado en nuestra Constitución.

9- Ofrece al pueblo un panorama universal de la literatura, haciendo especial énfasis en nuestros autores y autoras venezolanos y latinoamericanos.

10- Permite colocar a los venezolanos en la ofensiva de la “Batalla de las Ideas” tomando como eje fundamental los pensamientos de Bolívar, Simón Rodríguez, Martí, Mariátegui, Ernesto Che Guevara…

El libro electrónico está de moda...




Acá otro modelo que se pondrá pronto a la venta en Europa. Es el Interead COOL-ER, que se quiere diferenciar por precio y diseño.
Bueno, por el lado del diseño puede diferenciarse de otros modelos de lectores de libros electrónicos, pero lo hace acercándose mucho al diseño del iPod nano, no solo por la forma de la carcasa, sino porque además estará disponible en ocho colores distintos.
Como muchos modelos, el Interead COOL-ER dispone de una pantalla de tinta electrónica de 6 pulgadas e incluye un total de 1 GB de espacio de almacenamiento en el que guardar nuestros ficheros, siendo compatible con JPG, PDF, EPUB y TXT, además de MP3. Se queda, pues, un poco corto en el apartado de compatibilidad de formatos.
Será fácilmente transportable, ya que su peso es de solo 178 gramos, mientras que la autonomía es de 8000 páginas.
VIA: XATACA
VIA:

martes, mayo 12, 2009

Letra con socialismo entra




"Lectura para la liberación, para la transformación, para la conciencia", fue lo que dijo el presidente Hugo Chávez Frías durante la inauguración de la Galería de Arte Nacional el pasado 25 de abril para referirse al llamado Plan Revolucionario de Lectura. Cien títulos de la Biblioteca Popular para los Consejos Comunales (del sello El Perro y La Rana) son los textos para esta cruzada, según apuntan desde la Oficina Nacional para el Plan Revolucionario de Lectura, apoyado por los ministerios de Cultura, Comunas, Educación y Educación Superior. Carlos Duque, coordinador de Formación y Promoción de la Oficina, explica cómo funciona el Plan, que desde octubre de 2008 ya se estaba concibiendo.




El objetivo es "democratizar el libro y la lectura bajo la visión de los principios socialistas y revolucionarios para establecer la nueva cultura socialista". Esto implica, añade Duque, la realización de lecturas en colectivo a través de las llamadas escuadras revolucionarias de lectura, que estarán conformadas por entre ocho y doce personas. "Esta es la la instancia primordial: un grupo se reúne y manifiesta conformar una escuadra, nos llaman y de inmediato reciben apoyo. Un promotor se dirige a la escuadra y le da las herramientas de lectura. Primero serán lecturas no largas ni densas, y siempre enfocado al grupo, a las conciencias en conjunto, no al esfuerzo individual", agrega el coordinador del Plan de Lectura.




Y para evitar suspicacias acerca de la posibilidad de que se trate de un plan ideológico, Duque asegura que las escuadras revolucionarias podrán ser instaladas en cualquier lugar. "Hasta en El Universal", dice. La idea es que la escuadra que se cree tenga su ámbito de interés, aparentemente sin importar el signo político: "Un grupo puede mostrar interés en ciertos temas de cocina o en cómo sembrar", explica. La bibliografía que recibirán las escuadras la componen los títulos editados por los sellos estatales: El Perro y la Rana, Monte Ávila Editores, Biblioteca Ayacucho, Casa de las Letras Andrés Bello y Celarg.




Tal es la importancia que el Estado le concede a este Plan, que los programas del Ministerio de la Cultura tendrán a las escuadras de lectura entre sus prioridades. "Próximamente se celebrará el Festival Mundial de Poesía, y allí trataremos de que las escuadras tengan contacto con los poetas. Lo mismo en la edición de este año de la Feria Internacional del Libro de Venezuela (Filven), en donde se armará una gran programación, con foros y seminarios", dice Duque. Otro aspecto es el análisis de contenido, del cual serán objeto los medios de comunicación, tanto impresos como audiovisuales, mientras que la transcripción de los programas radiales y televisivos será responsabilidad de las escuadras. Duque adelantó que una futura fase del Plan será "el incentivo a la creación, que la gente comience a escribir, porque el objetivo es dotar de herramientas para que las personas disciernan su realidad".


La multiplicación de las escuadras se hará a partir de algún integrante de una escuadra que demuestre capacidad lectora para así conformar una escuadra aparte, y así sucesivamente. Este Plan responde al destino de los tirajes masivos de libros que desde hace unos cuatro años lleva a cabo Mincultura; el Quijote, Los Miserables, la Biblioteca Familiar, las publicaciones de Cada Día Un Libro. Entre los títulos de la Biblioteca de los Consejos Comunales están: Barrio Adentro: misión esperanza, misión vida, de Elizabeth Santana; Che, comandante del Alba, de Modaira Rubio; Discursos de Hugo Chávez, de Leonardo Ruiz; Diarios. Una selección, de Francisco de Miranda; El código Chávez, de Eva Golinger; y La magia de los libros, de Luis Beltrán Prieto. En redes sociales como Facebook ya se manifiestan ciertas incomodidades por lo que pudiera ser en la práctica este Plan. Ya Virginia Betancourt, ex directora de la Biblioteca Nacional, había comentado que ningún plan debería tener signo ideológico. Y a ello se adhiere el académico de la Lengua y ex presidente del Consejo Nacional de la Cultura Oscar Sambrano Urdaneta, para quien el Plan podría ser un Caballo de Troya: "Llama la atención porque está en la línea de trabajo de este gobierno. Basta ver a su alrededor cómo a la cultura se le ha dado un sesgo ideológico. La experiencia que hay en el mundo de querer ponerle gríngolas para que no puedan mirar nunca a los lados no ha tenido un final feliz, porque tarde o temprano el torrente del pensamiento universal desborda esos cauces". La escritora Gisela Kozak advierte que "no hay escritores de la oposición ni otra perspectiva política actual distinta a la de izquierda"; mientras que el poeta y ex presidente de la Biblioteca Ayacucho Alfredo Chacón resalta que "el polo opuesto a un plan de lectura es una especie de sometimiento al orden militarizado de la voluntad de los demás".
Ana María Hernández G.EL UNIVERSAL

lunes, mayo 11, 2009

"La lectura es un medio para ser libre"..."La biblioteca pública es la biblioteca detestada por todos los regímenes totalitarios o dictatoriales"


Virginia Betancourt examina lo que significan las recientes desincorporaciones de libros en algunas bibliotecas públicas del país, y lo que debe ser un plan de lectura: no en balde, la hija del ex presidente Rómulo Betancourt estuvo durante 25 años -de 1974 a 1999- al frente del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, y, como ella misma asegura, "crecí escuchando la palabra libertad".

Por si fuera poco, Betancourt acaba de ser testigo de la desincorporación de 107 libros de su padre de la biblioteca pública Don Luis y Misia Virginia de Guatire -patria chica del fundador de Acción Democrática-, bajo los criterios de "desactualizado", "mal estado" y "no pertinente", según el acta fechada el 12 de junio de 2008. Sin embargo, dice Virginia Betancourt: "Los libros se reponen. Esos de mi papá los llevé de vuelta a Guatire, los entregué".

Pero hay cosas que son más difíciles de recuperar.

-¿Qué hay detrás de la desincorporación y destrucción de los libros, recientemente llevadas a cabo?

-Yo creo que esa desincorporación es un signo de la tradicional complicidad en cadena de la cultura venezolana, porque allí participaron muchos funcionarios: probablemente una orden de la institución mayor, luego una directora o director que aceptó esa orden, funcionarios que firmaron la desincorporación y una empresa que aceptó que se llevaran libros; y libros en buen estado o en estado regular que se convirtieron en pulpa de papel. Esa tradición de complicidad de la cultura nuestra se exacerba si los funcionarios que están al frente de los servicios están allí por razones políticas y sienten que priva la orden del partido sobre la Constitución, sobre el derecho de los ciudadanos y sobre su propia dignidad. Y por otro lado está el cambio de uso de los servicios.

-¿A qué se refiere ese cambio de uso?

-Lo que quiero plantear es que todo esto forma parte de un proyecto mucho más complejo, y no creo que se trate solamente de destruir unos libros o quemarlos o convertirlos en pulpa de papel. Implica cambiar la naturaleza de la biblioteca pública, no solamente de la colección sino de su función.

-¿Por qué podría ocurrir?

-Porque la biblioteca pública es la biblioteca detestada por todos los regímenes totalitarios o dictatoriales. En la Unión Soviética no había bibliotecas públicas, ni en Cuba, yo fui y no la había. La biblioteca pública es el único servicio público en el que durante muchas horas al día pueden encontrarse personas de distintas clases sociales, de distintas edades, de diferentes intereses bajo un mismo techo y aprender a convivir. Porque si vas a un hospital, están los enfermos; si vas a la iglesia, están los creyentes; si vas al cine, está la película. Mientras que una biblioteca pública es el sitio más abierto.

-Pero respecto a la desincorporación de libros, debe haber criterios, reglamentos.

-Efectivamente, hay casos en los que el libro excede su uso, y cuando no hay dinero para reponerlos se encuadernan en tapa dura o se protegen con plástico. Pero para deteriorarse 65 mil libros, hay que verle la cara. Me parece un poco exótico que todos tengan hongos. En ningún país del mundo se ha dado, a menos que haya habido una inundación o una catástrofe, que en circunstancias regulares un número tan alto de libros se deteriore o llene de hongos simultáneamente. Eso, simplemente, no ha sucedido y hay que ponerlo en el libro de Ripley (Aunque Ud. no lo crea).

-Pero pasa en las bibliotecas públicas...

-Las bibliotecas fueron naciendo no en forma arbitraria, sino porque la gente se las fue ganando. Por eso me parece grave su cambio de uso. Allá en Guatire vi que la sala infantil la convirtieron en sala de computadoras. Eso lo vi en la Unión Soviética y en Cuba: el énfasis en tecnología es muy alto, no así en humanidades. Es mejor que busques una información específica en una máquina, y no que sueñes y te regodees en el área de literatura o ciencias sociales. Peor, que se comparen dos versiones del mismo hecho histórico. La idea parece ser sustituir esa búsqueda de alternativas y opciones por algo más sencillo y con información menos variada. Es obvio que hay una absoluta contradicción más entre lo que se dice y lo que se hace.

-¿Es como limitar el derecho a leer?

-Pienso que la lectura es uno de los principales medios que tiene el hombre para ser libre. Yo fui testigo de esa mística de la gente que se fue al interior a convencer a gobernadores a que dieran aportes para un servicio que ellos nunca habían visto, y nosotros no sentíamos que eso tenía que ser divulgado en forma sistemática, eso fue un error.

-¿Les faltó más divulgación?

-Sí, fue un error. Estábamos sobrecargados de trabajo con la Biblioteca Pública de Caracas (la Simón Rodríguez), ese bello edificio art decó en la esquina El Conde. Tiene obras de arte, es un templo y un símbolo de lo que queríamos que fuera Venezuela. El énfasis fue en ciencia y tecnología porque fue lo que los usuarios querían. Las colas llegaban, los días sábados, a la plaza Bolívar. Todos se apropiaron de esa biblioteca, porque la gente será pobre pero no tonta: tenía aire acondicionado, sillas cómodas y no de plástico. Se tenían materiales actualizados y hasta logramos la mejor preservación de los mismos.

-Eso vale también para los hemerográficos...

-Sí, incluso hasta la forma en que se ubiquen: los periódicos es mejor ponerlos horizontales y no verticales, nunca más de tres tomos por estante. Todo esto lo indico porque el cambio de noción de biblioteca ha llegado a la Biblioteca Nacional, por una equivocada interpretación del derecho a la información: cualquier hijo de vecino tiene acceso a originales, que eso no se da en ningún país desarrollado, ni en la Unión Soviética ni en los países de su área de influencia cuando la tuvo. La colección de libros raros y manuscritos es solamente accesible a especialistas que vienen acreditados, porque simplemente hay un solo original. Por ejemplo, la partida de nacimiento de Teresa de la Parra es única, no hay tres. Los libros que están por depósito legal no se prestan al público, porque esa es la memoria del país de aquí a tres mil años, y eso se está prestando como cualquier otro ejemplar.

-Recientemente el presidente Chávez habló de un plan de lectura socialista, revolucionario...

-Es perfectamente válido, si así lo decide el Gobierno, que haya una sección de libros ideológicos, pero en esa sección también deben aparecer los de otros partidos políticos. El problema reside en que solamente hay la línea ideológica de un partido, el partido de gobierno.

-¿Los planes de lectura deberían tener algún signo ideológico?

-No, de ninguna manera. Si es de promoción de lectura, no hay nada como acercarse a un libro que dé placer. Los libros son placenteros, uno disfruta de ellos. Un plan de lectura no se llama así, sino que es un plan de orientación ideológica, porque los partidos tienen la obligación de dar orientación ideológica. Esa es parte de la función de un partido. Pero un gobierno no debe poner sus instalaciones y sus recursos para adoctrinar con una sola línea. Como siempre, hay una distorsión de las palabras, de los servicios.

-¿Por qué es tan difícil dar índices de lectoría?

-Eso es muy difícil, primero que nada porque en este país los valores han cambiado, y lo importante es tener cosas. El aprendizaje de la lectura es un compromiso de las familias, de la comunidad y de la escuela. Si no están esos tres elementos incorporados, el aprendizaje es deficiente, pretendemos que la gente aprenda a nadar sin agua. Tenemos niños que aprenden a través de la televisión, lo urbano, y los niños que viven en las ciudades tienen múltiples vivencias, múltiples intereses y no se les va a dar un solo libro desde que empiezan el primer grado hasta que terminan, porque allí la lectura empieza a ser algo de verdad muy fastidioso.

-En Medellín las bibliotecas públicas salvaron a la ciudad de la violencia.

-Sí, lo que pasa es que esas bibliotecas son templos. Acá son unos localcitos comerciales.

-¿Cómo siente usted todo este problema de las bibliotecas públicas, después de haber estado tanto tiempo al frente de la institución? ¿Horror o tristeza?

-A mí me duele Venezuela. Siento que la Biblioteca Nacional es de todos, y lo que le tocó es lo que le está tocando a las instituciones públicas. Tengo fe en que los que están allí y se formaron están tratando de que las cosas funcionen, que le funcione el aire acondicionado a la Colección de Fotografías del Caribe, que es Patrimonio de la Humanidad, porque se lo quitas, y las fotografías empiezan a cocinarse, igual el deshumidificador, y eso no es culpa de los funcionarios.

-¿Será culpa del recorte de gastos?

-Será. Se nos está cayendo el edificio y no nos damos cuenta.

sábado, mayo 09, 2009

Kindle, más crudo que cocido...por Tomás Granados Salinas




Resulta difícil imaginar que la rueda, o al menos su forma, fue descubierta mediante aproximaciones sucesivas. No hubo, antes de concluir que el círculo es la figura más conveniente, una rueda hexagonal, seguida de otra con el doble de lados, reemplazada a su vez por una rueda con cien o mil caras, hasta llegar a la redondez del polígono infinito, y tampoco podríamos pensar que alguien ensayó con diversas elipses antes de deducir que la adecuada es aquella cuyos ejes mayor y menor son iguales. No: la rueda, como Atenea, nació siendo adulta. Entre los demás inventos que comparten esta condición se hallan las ocurrencias del orfebre maguntino Johannes Gutenberg, quien supo aprovechar una prensa destinada a la extracción de aceite o al exprimido de uvas y adaptar las técnicas numismáticas para acuñar no monedas sino tipos móviles. Comprensiblemente, los primeros impresores buscaron que sus productos se asemejaran a los que pretendían sustituir y por eso buena parte de los incunables tempranos copian el diseño de los manuscritos, desde la forma de los caracteres hasta la disposición de las columnas en la página. Pero la pericia de Gutenberg hizo que incluso sus trabajos iniciales –las despampanantes Biblias de 42 y de 36 líneas– tuvieran tal calidad que parecen engendradas por un artesano en pleno dominio de un oficio al menos centenario. Como la rueda, la imprenta manual saltó al ruedo en plena madurez.
Hoy estamos siendo testigos de un cambio que podría ser tan profundo como el iniciado por las letras de plomo y antimonio. Desde hace por lo menos una década hemos escuchado que está por llegar un artefacto que destronará al libro como soporte principal de la palabra impresa y en ese lapso han abundado las elegías por un modo, supuestamente caduco, de practicar la lectura, así como los gestos triunfalistas de quienes creen que los sistemas de comunicación en que conviven imágenes, videos y palabras (sojuzgadas estas a las dos primeras, como si hicieran cumplir una condena al rey depuesto) son un inobjetable signo de progreso.



Tan dilatada anunciación tiene una de sus muestras más recientes, y para algunos definitiva, en el Kindle, un dispositivo de lectura concebido por Amazon, el coloso de las ventas en línea, si bien el artefacto propuesto por la japonesa Sony también quiere colgarse la medalla por haber sustituido al libro de papel y, en los hechos, el teléfono móvil diseñado por Apple está apropiándose, casi sin proponérselo, de los anchos e ignotos parajes de la lectura digital. Kindle es un verbo inglés que, hasta hace un par de años, significaba tan sólo “encender” un fuego o una lámpara, o “despertar” un interés, una pasión, un sentimiento, pero pronto, gracias a la plasticidad léxica –entre envidiable y aterradora– de esa lengua, se usará para describir el tránsito de un libro, un periódico o una revista desde el plasma virtual de internet hasta un blanco aparatito, apenas menor que un volumen media carta, cuyo peso no llega a los trescientos gramos y cuya memoria ronda los ciento ochenta megabytes, con el cual se pueden comprar, descargar, leer, escuchar y anotar libros; no es fortuito el orden en que enumero sus funciones, pues en verdad señala lo que a mi juicio es esta máquina: una eficiente conexión a la máquina registradora de Amazon. Porque el Kindle es, antes que un aparato que favorezca la lectura, un punto de venta individualizado.



Hace mucho tiempo que Amazon dejó de ser sólo una librería. Ese cambio de naturaleza no se debe tanto a haber diversificado su oferta –que va desde toda clase de cachivaches electrónicos hasta alimentos orgánicos para vegetarianos radicales– sino al papel que se ha asignado a sí misma la empresa de Jeff Bezos en el mundo del libro. Además de ser el principal canal de ventas para la industria editorial estadounidense, crea u ocupa cada vez más espacios en ese entorno: impide (mediante la supresión del botón de compra) la circulación de obras producidas por proveedores indóciles, obliga a los autores que editan sus propias obras a usar su servicio de impresión bajo demanda, quiere imponer el formato Mobipocket como el estándar para los libros electrónicos descargables a celulares, controla desde hace medio año la extraordinaria red AbeBooks (que aglutina a cerca de catorce mil libreros de segunda mano en todo el mundo, con una oferta que supera los ciento diez millones de títulos), vende por debajo del costo cuando quiere exprimir a la competencia (por lo que no ganó un solo dólar tras el lanzamiento de la última parte de Harry Potter, a pesar de haber vendido más de 1.6 millones de ejemplares antes de que la obra estuviera disponible). Al igual que Google, que ya cree haber allanado el camino legal a su propósito, entre borgesiano y dantesco, de escanear todos los libros producidos por la humanidad, Amazon es ejemplo de la grandilocuencia del poder tecnológico asentado sobre profundos cimientos económicos. Ambas compañías aspiran no a ser el principal actor en la escena del libro digital, sino el único. (Tal vez por eso hace unas cuantas semanas Google dio un firme espaldarazo a Sony al poner a disposición de los usuarios de su Reader medio millón de obras caídas ya en el dominio público, cifra que contrasta con los doscientos cincuenta mil títulos disponibles hoy para quienes compran en Amazon.)

Kindle sin duda resuelve algunos de los problemas con que se enfrenta todo lector. Es un amplio anaquel portátil en el que podríamos, dice su fabricante, acomodar unas doscientas obras, con lo que se consigue una compresión portentosa, pues esa cantidad de volúmenes, de acuerdo con estimaciones de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana, pesaría cerca de setenta kilos y ocuparía no menos de siete cajas. Y como tiene algo de teléfono celular permite que nuestra impaciencia sea bien servida, ya que aquello que deseemos leer –y por supuesto ¡que esté disponible en el impredecible surtido de la librería!– puede llegar a nuestras pupilas en unos cuantos segundos; una de las frases con que Amazon promueve el Kindle describe no sólo al aparato sino a su usuario modelo: “¿Se te acabó el libro en el aeropuerto? Baja la secuela mientras abordas el avión.” Se trata sin duda de una maquinita fácil de usar que no necesita interactuar con una computadora, pues no hay software que instalarle y las descargas de libros son directas, a través de una antena, y cuenta con un diccionario para resolver dudas de manera instantánea, así como con dos presuntos méritos que sólo pueden ser considerados así desde el desamor al diseño gráfico y desde el desdén a los derechos de autor. La primitiva pantalla, construida con “tinta electrónica”, una tecnología que tal vez llegue a ser revolucionaria pero que todavía está en pañales (¿la hemos de llamar por ello incunable?), compone al vuelo la tipografía de cada página, produciendo dos desagradables consecuencias: por un lado, un veloz pero notorio “parpadeo”, durante el cual toda la pantalla se ennegrece, y, por otro, la aniquilación artera del diseño editorial, pues la elección de las fuentes, la determinación del ancho de columna y el sutilísimo arte de la justificación y el sangrado de los párrafos recaen en un algoritmo que acaso es un prodigio de eficiencia –basta que el usuario opte por un “puntaje” para que todo el libro se reacomode en un santiamén– pero al que nadie enseñó por qué Gutenberg tuvo que tallar casi trescientos caracteres para un solo alfabeto, qué función cumple la interlínea o cómo se acoplan pares de letras como la A y la V mayúsculas para no producir huecos blancos entre ellas. Encima, y tal como ha ocurrido con el correo electrónico, que, al prescindir de la escritura a mano, ha uniformado a los usuarios bajo unos cuantos formatos preestablecidos, todos los libros que aloja el Kindle carecen de personalidad gráfica: son clones de un mal concebido original.


Presentado como uno de sus mayores atractivos, el nuevo Kindle puede leer en voz alta los textos que ha memorizado. Tan interesante habilidad está siendo combatida con voz aún más audible por el Authors Guild, que considera un abuso de Amazon la explotación de un derecho que los escritores de ningún modo le cedieron; por el momento, la empresa ha limitado la capacidad de su creación para recitar, mientras llega a un acuerdo con los quejosos, pero muestra una vez más su disposición a ocupar todo espacio vacío en el comercio de la propiedad intelectual.
Los amantes de los libros, supongo que como los amantes en general, se dividen en dos grandes grupos: aquí están los que no mancillan su ejemplar más que con la mirada y allá los que se apropian de lo leído, incrustando su ex libris o, más prosaicos, dialogando con el texto mediante notas al margen o algún sistema que permita luego una eficiente relectura. La informática debería ser el paraíso de estos últimos, pues facilita la intervención del lector en la obra, pero Kindle parece no haberse enterado. Sí, pueden agregarse comentarios y señaladores, pero con un mecanismo tan torpe que, por contraste, la libreta y el lápiz parecen obra de un visionario.
Ni falta hace confesar que soy un lector arcaizante, de esos que aprecian la inmóvil danza de la tipografía y disfrutan viendo cómo la porción izquierda del libro abierto va engordando con cada hoja que pasa y cómo el contacto físico va dejando huellas en mí y en la obra misma: frases subrayadas, páginas con una esquinita doblada, separadores improvisados (lo mismo un comprobante de compra que una florecita rescatada por mi hija) que se olvidan luego entre las hojas, manchas de café u otra bebida que a menudo dan cuenta del momento en que uno estuvo precisamente ahí. Pero he de reconocer asimismo que tiendo a exprimir el mayor jugo posible a los artefactos informáticos, desde los asistentes digitales para uso personal hasta la panoplia de que dispone quien practica el teletrabajo, por lo que mi acercamiento al Kindle recorrió un amplio arco de sensaciones, desde el trivial gusto de comprarlo desde mi teléfono celular, con unos cuantos clics, hasta la decepción con que estoy redactando este texto, en la que sobrevive sin embargo una gota de esperanza, pues confío en que los herederos de este poco agraciado prototipo serán auténticos rivales del libro impreso, capaces de emular sus virtudes y de mitigar sus defectos. El Kindle no es ese aparato. Y no lo será pronto, a juzgar por las mejorías casi exclusivamente cosméticas de la versión 2.0 respecto de la 1.0. Puedo aceptar el pronóstico de los entusiastas de esta clase de artefactos, que parecen convencidos de que alguna vez los lectores tendrán acceso a un dispositivo portátil, ligero, no emisor sino reflector de luz, dotado de una nutrida y multicolor biblioteca, con diccionarios y otras herramientas de consulta, barato, con acceso (no por fuerza instantáneo) a un vasto y económico banco literario, capaz de alojar la infinita variabilidad de las formas tipográficas. Pero eso es ya materia de la ciencia ficción, no del futuro previsible. A poco más de un año de haber llegado al mercado y ya con una primera rehechura, está claro que Kindle no es más que un boceto puesto a la venta, algo más crudo que cocido. Alguna vez la rueda de los libros digitales será redonda; el Kindle no es más que un esbozo, digamos que una rueda de forma triangular, que hace falta superar pronto para que el avance sea en lo sucesivo mucho más suave. ~

por Tomás Granados Salinas

viernes, mayo 08, 2009

EL CÓMIC: la representación del mundo real


Cómics para fomentar la lectura

Como el caso de Colombia, en Latinoamérica el desarrollo del cómic es motivo de análisis. Su producción y circulación es baja y se le inculpa injustamente de promover la lectura chatarra, condenándolo así a circular de manera restringida entre especialistas y aficionados. Afirma Bernardo Rincón que “la ley del libro en Colombia no favoreció a la historieta pues ésta quedó catalogada en la misma línea que el horóscopo, la pornografía y los juegos de azar”.

Sin embargo, otro es el caso de países como Francia, Japón, España o Estados Unidos, donde el cómic juega un importante papel en las industrias editoriales locales. Su importancia ha logrado la producción masiva de este tipo de arte, el alto consumo y el lugar preponderante que ocupan las historietas en las librerías, así como en las bibliotecas públicas, escolares y de barrio. Además, para estos países el cómic se ha convertido en una importante herramienta de lectura que facilita a los niños el tránsito de la imagen al texto y de la literatura infantil a la literatura general.

Un ejemplo concreto es España, país en el que existen varias evidencias del reconocimiento oficial del cómic por parte del entorno del libro y de sus profesionales: el Ministerio de Cultura de España instauró el Premio Nacional del Cómic en el 2007; el director del Salón internacional del cómic de BCN solicitó a la Conselleria de Cultura de la Generalitat de Catalunya la creación de un premio de cómic en esta comunidad autónoma; profesionales están gestando la creación de la Academia de la Historieta; la industria editorial del cómic está en expansión, actualmente existen más de 50 editoriales dedicadas a la edición de cómic que editaron en el 2006 2.439 novedades y en ese mismo año, la Red de Bibliotecas de Diputación de Barcelona arrojó una cifra que muestra un incremento del 16% respecto al año anterior en el préstamo de cómics.

José Miguel Alva, director editorial de CulturaComic.com de España, considera que “el cómic es una herramienta única que acerca a la cultura y se apoya en la gráfica como lenguaje universal. Ver imágenes de muchas maneras despierta el interés de los niños por saber más del tema que están leyendo. El cómic es el facilitador de la cultura más efectivo que existe pues no se requiere de implementos tecnológicos, condiciones especiales o conocimientos previos para su lectura y asimilación”.

El ejemplo de estos países demuestra que la historieta está viviendo un repentino renacimiento. La llegada de nuevas formas de lectura que surgen como resultado de la globalización, los avances tecnológicos y la preponderancia de la imagen sobre el texto escrito son algunas de las razones para que el cómic se haya convertido en una alternativa para la educación y la promoción de la lectura. De esta manera se demuestra que el cómic además de despertar a lectores dormidos y desmotivados, los engancha y estimula a explorar otras literaturas, convirtiéndose en una potente herramienta educativa.

COMICTECA. Fomento a la lectura desde el cómic

e-libros, ahora sí...Albert Cuesta



Amazon ha presentado hoy el Kindle DX, una nueva versión de su dispositivo lector de libros electrónicos que, gracias a una pantalla dos veces y media más grande que la anterior, ya no sólo aspira a sustituir a los libros de papel, sino también a las revistas y los periódicos. En CanalPDA hace años que sabemos que el futuro de la lectura es digital, pero parece que este año será el de la aceptación masiva de los e-libros.
El punto de inflexión ha sido la difusión de los dispositivos de papel electrónico. Ha sido necesario que la página digital tuviera el mismo tamaño y aspecto que la impresa para que los lectores perdieran el miedo a los e-libros. Equipos como el Sony Reader y el iLiad Rex, entre otros, comparten tecnología y luchan por hacerse un lugar, primero en las tiendas de electrónica y luego en las librerías.
Pero el aparato que ha desencadenado la popularización de los e-libros es el Kindle de Amazon. La mayor librería del mundo no sólo respalda las sucesivas versiones del lector con su amplísimo catálogo de novedades editoriales y fondo de catalogo, sino que facilita la compra de los mismos casi por impulso, gracias a la incorporación de una conexión de telefonía móvil para descargar contenido en cualquier parte. Y las cifras le dan la razón: entre los 275.000 títulos que están disponibles en papel y en e-libro para el Kindle, ésta última edición ya supone el 35% de los ejemplares vendidos.


Por otra parte, la disponibilidad de un catálogo amplio de títulos atrae también a los usuarios de otros dispositivos: la aplicación gratuita de Amazon que sirve para leer e-libros de formato Kindle en el iPhone de Apple es una de las más descargadas de la App Store, mientras que Stanza, otro programa gratuito que sirve para leer e-libros de varios formatos en el iPhone, tuvo 395.000 descargas durante los tres primeros meses, casi tantas como unidades del lector Kindle vendió Amazon durante todo el año 2008. El programa permite reanudar en el teléfono la lectura del e-libro en el mismo punto donde se interrumpió en el Kindle. Amazon se ha dado cuenta de que los lectores quieren leer en cualquier terminal, y la semana pasada compró Lexcycle, la empresa creadora de Stanza.
Hoy Amazon ha dado un nuevo paso en su ofensiva digital: el Kindle DX (489 dólares) no sólo tiene una pantalla de 9,7 pulgadas de diagonal, dos veces y media mayor que la del Kindle 2, sino que cambia automáticamente de orientación vertical a apaisada al girarlo, y también incluye un visor de documentos PDF. De este modo, no sólo se podrá utilizar para leer documentos comprados en Amazon, sino muchas otras publicaciones electrónicas, como por ejemplo libros de texto y revistas en el mismo tamaño al que estamos acostumbrados en papel.
El éxito de Amazon ha despertado el interés de otras empresas: se rumorea que la cadena de librerías Barnes & Noble (la misma que adquirió recientemente Fictionwise, la titular actual del formato eReader creado por Palm) prepara su propio dispositivo lector de e-libros, en alianza con la operadora móvil norteamericana Verizon; por su parte, Vodafone --que participa en Verizon-- ha indicado que tiene intención de vender e-libros en Europa, y la cadena británica de librerías Waterstone ya ha comenzado a ofrecer el Reader de Sony con acceso a su portal web, si bien sólo mediante acceso WiFi, no celular.
Por estos lares, la cosa también se mueve: el gerente de la empresa Grammata, que vende el lector Papyre, aseguró hace unas semanas en Barcelona que durante el año 2008 se vendieron en España unos 2.500 dispositivos de e-papel, y este año serán 40.000 las unidades vendidas. Tres pequeñas editoriales catalanas (Angle, Bromera y Cossetània) se han aliado para crear el portal edi.cat, a través del cual aspiran a lanzar tres e-títulos nuevos por semana. Para que las librerías de toda la vida se sientan menos amenazadas, les proporcionan unas cartulinas con códigos de descarga de e-libros que puedan vender, y los autores reciben por los ejemplares digitales el doble de derechos de autor que por los de papel.

miércoles, mayo 06, 2009

Amazon Kindle DX, la siguiente versión del lector de libros electrónicos,


Ya es oficial. Mientras estamos escribiendo esto, Jeff Bezos está presentando el Amazon Kindle DX, la siguiente versión de su lector de libros electrónicos, de la que ya vimos algunas imágenes y que ya sabíamos que llegaría con una pantalla de mayor tamaño.

Amazon sigue con su objetivo de ofrecer todo el contenido disponible en cualquier idioma, algo para lo que es necesaria la distribución electrónica (y, claro, que ofrezcan el Kindle fuera de Estados Unidos), pero el Kindle DX abandona ligeramente su afán de ser solo un lector de libros electrónicos.

El objetivo que se ha buscado en este nuevo modelo es que no solo tengamos acceso al contenido ofrecido por Amazon, sino al creado por nosotros. Anteriormente podíamos hacerlo tras un proceso de conversión, pero el soporte de PDF facilita mucho esa tarea sin tener que complicarnos y sin que Amazon esté en medio.

Este soporte de PDF implica, además, que tendremos documentos generalmente en tamaño A4, los cuales, al contrario que los libros que ofrece Amazon, no suelen estar pensados para cambiar de diseño, de tamaño de letra,... Por ello, es necesario que se vean sin problemas en su pantalla.

Conservando el espíritu de diseño del modelo anterior, con un teclado en la parte inferior, su pantalla es ahora de 9.7 pulgadas y permite mostrar 16 tonos de gris. Además, incluye un acelerómetro con el que rotar automáticamente el contenido al girar el lector.


Con este aumento de la pantalla no será necesario desplazarnos por las páginas, hacer zoom,... sino que podremos verlas directamente como en un libro, gracias a que su resolución es de 1200 × 824 píxeles. Esto es muy adecuado para libros de texto, uno de los campos en los que el Kindle DX se ha querido centrar.

Por ello, dispondrán prácticamente del 60% de los libros que se usan en las universidades americanas en el catálogo de Amazon, además de haber llegado a un acuerdo con cinco universidades para empezar a implantarlo entre sus alumnos durante el próximo curso. Seguro que muchos de ellos agradecen el reducir el peso a llevar encima.

Los periódicos son otro de los tipos de contenido en los que se quiere centrar el Kindle DX. Es fácil ver como una pantalla de ese tamaño facilita la lectura del periódico en su formato original, igual que si tuviéramos la edición impresa en nuestras manos.

Tres periódicos han llegado a un acuerdo con Amazon para ofrecer descuentos en sus suscripciones a los usuarios del lector electrónico, el New York Times, el Washington Post y el Boston Globe. Gracias a la conectividad 3G de la que dispone, a través de la operadora Sprint (por tanto, con EVDO y no compatible con el 3G europeo), los periódicos se descargan automáticamente al dispositivo.

Por lo demás, las características del Kindle DX son similares a las del modelo anterior, aunque se ha aumentado su capacidad interna hasta los 4 GB para poder almacenar un mayor número de documentos, algo lógico teniendo en cuenta ese soporte de ficheros PDF.

Sigue soportando la reproducción de música, así como la función de lectura de los textos, siempre que el editor lo haya permitido en sus libros. Además, podremos añadir notas a las páginas del libro gracias a su teclado.

El punto más peliagudo del Kindle DX es su precio, unos elevados 489 dólares, que le hacen perder buena parte de su atractivo. Y es que es un coste muy elevado para un lector de libros electrónicos, a pesar del mayor tamaño de pantalla.

Igualmente, para los que ya adquirieron el modelo anterior supone un gasto muy difícil de justificar el saltar a la nueva versión, pues tampoco ofrece demasiadas nuevas características. El Kindle DX estará disponible a partir de verano, aunque ya puede reservarse.

Un buen paso adelante en el sector del libro electrónico, pero aún falta mucho para que este tipo de dispositivos se hagan de uso común. La bajada de precios, una distribución a nivel mundial y el aumento de títulos actuales y en nuestro idioma serán básicos para conseguirlo.
VIA: Sacha Fuentes

Más información Amazon Kindle DX.

lunes, mayo 04, 2009

Amazon presentará un nuevo Kindle esta semana


Si el Wall Street Journal apuntaba a que para finales de año tendríamos nueva versión del Kindle ahora el New York Times avanza, y mucho, esa fecha, indicando que este se pondría a la venta esta misma semana.
Y el concepto que presenta me parece muy interesante por su actualidad, ya que se presenta, eminentemente, como un lector de periódicos digitales y de libros de texto. En un entorno en el que los periódicos tradicionales se encuentran en una fuerte crisis de audiencias e ingresos, quieren que este tipo de dispositivos se conviertan en su solución.
Ciertamente, lo tienen difícil, pues hay varias razones que lo limitan, aunque para mi la principal es la del precio. Actualmente el Kindle no es precisamente barato, al menos no tanto como para ponerlo al alcance de la mayoría del público, pero su atractivo le viene de la conexión integrada y el enorme catálogo de libros para comprar.
Si se aumenta el tamaño de la pantalla, el precio crecerá, lo que podría situarlo entre los 450 y los 500 dólares. Todo ello para leer el periódico, algo que se puede hacer gratuitamente en Internet o a través del móvil. Y la cultura de lo gratis y de la inmediatez, algo en lo que los periódicos no destacan, está ya bastante extendida.
Mucho más sentido puede tener para libros de texto. Las universidades podrían ver un buen mercado en este tipo de dispositivos, especialmente para evitar pagar los precios desorbitados que tienen algunos de los libros, así como por la accesibilidad, la posibilidad de tomar notas,... Aunque en este caso yo apuntaría por una pantalla táctil o un método de entrada de datos mejor que ese pequeño teclado que incorpora.
Lo que no parece es que, en breve, el Kindle vayamos a verlo por aquí, aunque las negociaciones con editoriales están en marcha y esperemos que se concreten pronto.

VIA: XATACA

ENTREVISTA A VIRGINIA BETANCOURT VALVERDE: “La lectura es un medio para ser libre”


La biblioteca pública es la biblioteca detestada por todos los regímenes totalitarios o dictatoriales
Por A.M. HernándezCorreo-e: amhernandez@eluniversal.comFuente: El Universal
Virginia Betancourt examina lo que significan las recientes desincorporaciones de libros en algunas bibliotecas públicas del país, y lo que debe ser un plan de lectura: no en balde, la hija del ex presidente Rómulo Betancourt estuvo durante 25 años -de 1974 a 1999- al frente del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, y, como ella misma asegura, “crecí escuchando la palabra libertad”.
Por si fuera poco, Betancourt acaba de ser testigo de la desincorporación de 107 libros de su padre de la biblioteca pública Don Luis y Misia Virginia de Guatire -patria chica del fundador de Acción Democrática-, bajo los criterios de “desactualizado”, “mal estado” y “no pertinente”, según el acta fechada el 12 de junio de 2008. Sin embargo, dice Virginia Betancourt: “Los libros se reponen. Esos de mi papá los llevé de vuelta a Guatire, los entregué”.


Pero hay cosas que son más difíciles de recuperar.
-¿Qué hay detrás de la desincorporación y destrucción de los libros, recientemente llevadas a cabo?-Yo creo que esa desincorporación es un signo de la tradicional complicidad en cadena de la cultura venezolana, porque allí participaron muchos funcionarios: probablemente una orden de la institución mayor, luego una directora o director que aceptó esa orden, funcionarios que firmaron la desincorporación y una empresa que aceptó que se llevaran libros; y libros en buen estado o en estado regular que se convirtieron en pulpa de papel. Esa tradición de complicidad de la cultura nuestra se exacerba si los funcionarios que están al frente de los servicios están allí por razones políticas y sienten que priva la orden del partido sobre la Constitución, sobre el derecho de los ciudadanos y sobre su propia dignidad. Y por otro lado está el cambio de uso de los servicios.
-¿A qué se refiere ese cambio de uso?-Lo que quiero plantear es que todo esto forma parte de un proyecto mucho más complejo, y no creo que se trate solamente de destruir unos libros o quemarlos o convertirlos en pulpa de papel. Implica cambiar la naturaleza de la biblioteca pública, no solamente de la colección sino de su función.
-¿Por qué podría ocurrir?-Porque la biblioteca pública es la biblioteca detestada por todos los regímenes totalitarios o dictatoriales. En la Unión Soviética no había bibliotecas públicas, ni en Cuba, yo fui y no la había. La biblioteca pública es el único servicio público en el que durante muchas horas al día pueden encontrarse personas de distintas clases sociales, de distintas edades, de diferentes intereses bajo un mismo techo y aprender a convivir. Porque si vas a un hospital, están los enfermos; si vas a la iglesia, están los creyentes; si vas al cine, está la película. Mientras que una biblioteca pública es el sitio más abierto.

-Pero respecto a la desincorporación de libros, debe haber criterios, reglamentos.-Efectivamente, hay casos en los que el libro excede su uso, y cuando no hay dinero para reponerlos se encuadernan en tapa dura o se protegen con plástico. Pero para deteriorarse 65 mil libros, hay que verle la cara. Me parece un poco exótico que todos tengan hongos. En ningún país del mundo se ha dado, a menos que haya habido una inundación o una catástrofe, que en circunstancias regulares un número tan alto de libros se deteriore o llene de hongos simultáneamente. Eso, simplemente, no ha sucedido y hay que ponerlo en el libro de Ripley (Aunque Ud. no lo crea).
-Pero pasa en las bibliotecas públicas…-Las bibliotecas fueron naciendo no en forma arbitraria, sino porque la gente se las fue ganando. Por eso me parece grave su cambio de uso. Allá en Guatire vi que la sala infantil la convirtieron en sala de computadoras. Eso lo vi en la Unión Soviética y en Cuba: el énfasis en tecnología es muy alto, no así en humanidades. Es mejor que busques una información específica en una máquina, y no que sueñes y te regodees en el área de literatura o ciencias sociales. Peor, que se comparen dos versiones del mismo hecho histórico. La idea parece ser sustituir esa búsqueda de alternativas y opciones por algo más sencillo y con información menos variada. Es obvio que hay una absoluta contradicción más entre lo que se dice y lo que se hace.

-¿Es como limitar el derecho a leer?-Pienso que la lectura es uno de los principales medios que tiene el hombre para ser libre. Yo fui testigo de esa mística de la gente que se fue al interior a convencer a gobernadores a que dieran aportes para un servicio que ellos nunca habían visto, y nosotros no sentíamos que eso tenía que ser divulgado en forma sistemática, eso fue un error.
-¿Les faltó más divulgación?-Sí, fue un error. Estábamos sobrecargados de trabajo con la Biblioteca Pública de Caracas (la Simón Rodríguez), ese bello edificio Art Decó en la esquina El Conde. Tiene obras de arte, es un templo y un símbolo de lo que queríamos que fuera Venezuela. El énfasis fue en ciencia y tecnología porque fue lo que los usuarios querían. Las colas llegaban, los días sábados, a la plaza Bolívar. Todos se apropiaron de esa biblioteca, porque la gente será pobre pero no tonta: tenía aire acondicionado, sillas cómodas y no de plástico. Se tenían materiales actualizados y hasta logramos la mejor preservación de los mismos.
-Eso vale también para los hemerográficos…-Sí, incluso hasta la forma en que se ubiquen: los periódicos es mejor ponerlos horizontales y no verticales, nunca más de tres tomos por estante. Todo esto lo indico porque el cambio de noción de biblioteca ha llegado a la Biblioteca Nacional, por una equivocada interpretación del derecho a la información: cualquier hijo de vecino tiene acceso a originales, que eso no se da en ningún país desarrollado, ni en la Unión Soviética ni en los países de su área de influencia cuando la tuvo. La colección de libros raros y manuscritos es solamente accesible a especialistas que vienen acreditados, porque simplemente hay un solo original. Por ejemplo, la partida de nacimiento de Teresa de la Parra es única, no hay tres. Los libros que están por depósito legal no se prestan al público, porque esa es la memoria del país de aquí a tres mil años, y eso se está prestando como cualquier otro ejemplar.
-Recientemente el presidente Chávez habló de un plan de lectura socialista, revolucionario…-Es perfectamente válido, si así lo decide el Gobierno, que haya una sección de libros ideológicos, pero en esa sección también deben aparecer los de otros partidos políticos. El problema reside en que solamente hay la línea ideológica de un partido, el partido de gobierno.
-¿Los planes de lectura deberían tener algún signo ideológico?-No, de ninguna manera. Si es de promoción de lectura, no hay nada como acercarse a un libro que dé placer. Los libros son placenteros, uno disfruta de ellos. Un plan de lectura no se llama así, sino que es un plan de orientación ideológica, porque los partidos tienen la obligación de dar orientación ideológica. Esa es parte de la función de un partido. Pero un gobierno no debe poner sus instalaciones y sus recursos para adoctrinar con una sola línea. Como siempre, hay una distorsión de las palabras, de los servicios.
-¿Por qué es tan difícil dar índices de lectoría?-Eso es muy difícil, primero que nada porque en este país los valores han cambiado, y lo importante es tener cosas. El aprendizaje de la lectura es un compromiso de las familias, de la comunidad y de la escuela. Si no están esos tres elementos incorporados, el aprendizaje es deficiente, pretendemos que la gente aprenda a nadar sin agua. Tenemos niños que aprenden a través de la televisión, lo urbano, y los niños que viven en las ciudades tienen múltiples vivencias, múltiples intereses y no se les va a dar un solo libro desde que empiezan el primer grado hasta que terminan, porque allí la lectura empieza a ser algo de verdad muy fastidioso.
-En Medellín las bibliotecas públicas salvaron a la ciudad de la violencia.-Sí, lo que pasa es que esas bibliotecas son templos. Acá son unos localcitos comerciales.
-¿Cómo siente usted todo este problema de las bibliotecas públicas, después de haber estado tanto tiempo al frente de la institución? ¿Horror o tristeza?-A mí me duele Venezuela. Siento que la Biblioteca Nacional es de todos, y lo que le tocó es lo que le está tocando a las instituciones públicas. Tengo fe en que los que están allí y se formaron están tratando de que las cosas funcionen, que le funcione el aire acondicionado a la Colección de Fotografías del Caribe, que es Patrimonio de la Humanidad, porque se lo quitas, y las fotografías empiezan a cocinarse, igual el deshumidificador, y eso no es culpa de los funcionarios.
-¿Será culpa del recorte de gastos?-Será. Se nos está cayendo el edificio y no nos damos cuenta.

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