lunes, octubre 12, 2009

Revistas literarias digitales. Panfleto Negro y Ficción Breve Venezolana son ejemplos de la vigencia de la tecnología .MICHELLE ROCHE RODRÍGUEZ


WILLIAM DUMONT Gracias las revistas digitales en línea, los autores tienen

una interacción directa, sin intermediarios, con sus lectores


Estados Unidos fue testigo en los años noventa del boom de las publicaciones digitales. En el mundo de la literatura, en el que prima la letra impresa, comenzaron a proliferar los llamados journal, muy atractivos para las nuevas generaciones. El formato pronto se extendió al resto del mundo.

Una de las primeras revistas digitales que se dedicó a la literatura en castellano fue Letralia: Tierra de Letras (www.letralia.com). Ésta fue creada por Jorge Gómez Jiménez en 1996, desde su domicilio en Cagua, estado Aragua.

Gómez Jiménez comenzó a desarrollar esta página para publicar a escritores venezolanos desconocidos, después de descubrir la poca difusión que tenía entonces la literatura nacional en Internet. Su primera edición tuvo apenas 12 suscriptores, cifra que subió a 70 en la segunda. Ello alertó a los circuitos españoles, que decidieron apoyarla y aumentó a casi el triple su número de lectores.

Desde ese momento, la publicación creció en número y en secciones, y se convirtió en una referencia obligada de la literatura nacional dentro y fuera del país. Además, Letralia entrenó a una nueva generación de editores en línea, porque Lennis Rojas y Héctor Torres, directores de la revista digital Ficción Breve Venezolana (www.ficcionbreve.org), aprendieron el oficio con él.

Esa es la razón por la cual esta noche, a las 7:00 pm, Ficción Breve y Panfleto Negro (www.

panfletonegro.com) le rendirán un homenaje en el Centro Cultural Chacao de El Rosal.

Con un clic. De acuerdo con in- vestigaciones de Datanálisis, se rompió el mito de que Internet no sube cerros: la gente pasa tantas horas navegando en la red como escuchando radio.

Las encuestas revelaron que tener una conexión a Internet es la tercera necesidad tecnológica básica para el venezolano, después del celular y la televisión por cable. Sumado al incremento del precio de los tomos impresos, parece natural que se afiance el consumo de literatura a través de medios digitales, a pesar de que en Venezuela las cifras aún son conservadoras en comparación con otros países de la región.

"Venezuela es atípica dentro de América Latina en cuanto al consumo de materiales digitales. Nuestros proveedores de libros todavía no apuestan por esto, no entienden que la ventaja de Internet es su ubicuidad, que otorga la capacidad de llegar a muchos lados con una rapidez que no tiene el papel", señala Roger Michelena, librero y editor de libreriamichelena.blogspot.com.

Kira Kariakin, responsable de la página k-minos.com y Ángel Alayón, director de Prodavinci (www.prodavinci.com) consideran que las revistas culturales digitales, así como los blogs, permiten al autor legitimarse dentro de la comunidad de otros escritores.

"Hoy cualquiera puede escribir en la web, así se salta el agente literario y la editorial. La interacción es horizontal", dice Kariakin.

Alayón expresa que la herramienta tiene sus exigencias para el autor: "El lector siempre está a un clic de distancia de irse de tu texto. Internet incrementa sustancialmente la oferta de lecturas e incluso la calidad (pues hay muchas personas que se ahorran el camino difícil que representa llevar su trabajo a letra impresa. Ahora lo pueden poner inmediatamente en la red", concluye.
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