lunes, mayo 25, 2009

Tenemos que vender contenidos, no libros

Nubia Macías lleva la chispa mexicana en su acento, sus gestos y la cordialidad con la que trata a todos los que la atienden en Venezuela. Se le nota en su trato íntimo y cuando se dirige a auditorios enteros. No faltaba más, pues está acostumbrada a hablar en público y a tratar con personas de todas las nacionalidades, pues ella es nada menos que la directora de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Desde hace más de 20 años ha dedicado su vida a promocionar a los escritores latinoamericanos alrededor del mundo. Pocos saben como ella del mundo editorial latinoamericano. Son gajes del oficio, porque la fiesta de la literatura que ella coordina atrajo, sólo el año pasado, a 604.012 personas en los 9 días que duró. Participaron casi 2.000 editoriales de 40 naciones, interesadas en el mercado de 400 millones de hispanohablantes en los 22 países de Latinoamérica. Llegó a Venezuela para que los editores aprendan a comprar y a vender derechos, y a exportar lo que ella llama "contenidos". "Es más fácil vender las obras por país, hacer coediciones, ceder derechos a editoriales en distintas geografías, que importar todos los libros directamente. En fin, hay muchas maneras de distribuir el texto, pero tenemos que aprender a hacerlo", señala. Con ese propósito, se reunió con representantes del sector en el país para analizar la posibilidad de dar talleres sobre la compra y venta de los derechos, y que se pueda diversificar el negocio. Esto afianzaría la presencia de Venezuela en Guadalajara, que tiene un escenario que ha abierto el mercado de derechos en castellano. También aprovechó su visita para recorrer librerías venezolanas y conocer mejor a los escritores nacionales que comienzan a perfilarse en la región latinoamericana. Lo que más conoce de la literatura venezolana es su producción infantil, que ha sido premiada en ferias internacionales, y los poetas, en especial Eugenio Montejo, uno de los homenajeados por la delegación de Venezuela que asistió el año pasado a la Feria de Guadalajara. --A la Feria de Guadalajara 2008 asistieron dos representaciones de Venezuela, una del Gobierno y otra de las editoriales privadas.
¿Cómo se tomó la decisión de que asistieran dos sectores distintos del mundo editorial venezolano?
--En la Feria de Guadalajara apoyamos la diversidad. Hay muchas instituciones públicas que quieren tener su representación allá, así como editoriales privadas. Nosotros no juzgamos. Son dos presencias diferentes: una produce libros institucionales y la otra son empresas privadas que se unen en una cámara. También van por su cuenta editoriales pequeñas que no forman parte de la representación de algún país. Lo importante es que los escritores empiecen a salir de Venezuela; que estén presentes en América Latina. A Guadalajara van editoriales y agentes literarios de 40 países, lo que ofrece oportunidades a los autores nacionales. A los organizadores de la feria nos interesa que todas las empresas editoriales de la región tengan un territorio para diversificar sus propuestas.
--¿Cómo fue el contacto con las delegaciones de Venezuela en la Feria del Libro de Guadalajara que se celebró el pasado mes de noviembre?
--Cordiales. --
¿Cómo fortalece una feria nacional al mercado editorial de cada país?
--El objetivo de una feria debe ser formar lectores. Si nosotros nos dedicamos a organizar muchos eventos, pero se nos olvida formar lectores, ya perdimos. El libro sólo se defiende creando lectores.
--¿Cuál es el propósito de su visita a Venezuela?
--Representantes del Banco del Libro me invitaron a venir, a lo que luego se sumó la Cámara Venezolana del Libro. Preparamos entonces una agenda bastante multidisciplinaria que nos permitiera consolidar un proyecto: que Venezuela tenga una presencia más amplia en la Feria de Guadalajara. El año pasado, durante el evento, el Banco del Libro me hizo una propuesta para tener una exposición de obras infantiles, a la que dije que sí inmediatamente. "El objetivo de mi visita es ayudar a los representantes del mercado editorial de Venezuela a analizar cómo la participación del país en la feria puede ser mayor. Ya los organizadores nos habíamos dado cuenta de que su presencia no era tan grande como la cultura editorial de este país. Aquí hay unos escritores de una calidad extraordinaria que no se conocen mucho. Por eso, a mí también me interesa que Venezuela tenga una presencia más amplia. Los latinoamericanos empujan cada vez más el sector editorial y han hecho de la Feria de Guadalajara una de las más importantes en el mundo; en ese sentido, nos interesa que todos los países tengan una presencia mucho más amplia para promocionar sus contenidos".
--¿Por qué usa la palabra "contenido" en lugar de "libros"?
--Históricamente, en América Latina tenemos la idea de que sólo se puede vender el libro como objeto. Su exportación y distribución en el continente, sin embargo, es complicada y cara, por lo que nos hemos propuesto impulsar desde la Feria de Guadalajara la necesidad de vender y regionalizar los derechos de nuestros libros en el continente. Los derechos para los libros en nuestra lengua se venden de manera universal y no de forma geográfica, cosa que no pasa en ningún otro idioma. El español lo hablamos 400 millones de personas en 22 países, más toda la comunidad de hispanohablantes que hay en Estados Unidos. Todos tenemos perfiles distintos. "La venta de derechos universales para el castellano es un inconveniente para que nuestros autores circulen. Hay que romper esa rutina, que no ha sido beneficiosa, por eso di--Numerosas editoriales infantiles y juveniles de América Latina han impulsado este esquema, pues los proyectos de la mayoría de los gobiernos de la región ­creación de bibliotecas de aula y compra de libros en grandes cantidades­ hicieron que la venta de los derechos por países y no de manera universal fuera una necesidad.
--¿Cómo ayuda este proceso a la proliferación de libros con un soporte digital?
--Con la aparición del libro digital, habrá ciertos sectores del proceso de producción que migrarán hacia ciertos soportes más modernos, pero el texto lúdico, de recreación, se seguirá haciendo en papel. go que tenemos que vender contenidos, no libros. Si tienes un libro de calidad que no puedes exportar para Argentina, por ejemplo, debido a los costos de impresión y envío (entre otras cosas), véndele los derechos a una editorial para que ese texto pueda distribuirse allá. Luego, hazlo con una colombiana, con una mexicana y con una norteamericana, para que esa obra tenga presencia en todas esas partes".
--¿Esto ayudaría también al mercado editorial dentro de Venezuela, donde los inconvenientes para adquirir divisas extranjeras hacen difícil la importación de libros extranjeros?
--Al no importar libros, puedes comprar derechos afuera y producirlos en Venezuela, convirtiendo el contenido en un libro venezolano. Así, no cargas con los costos de exportación en dólares. Hay que rescatar nuestro mercado, que hemos abandonado. En cuanto aprendamos a vendernos entre nosotros mismos, tendremos capacidad también de vender nuestros contenidos al resto del mundo. No será fácil: tendremos que picar piedra entre todos. Siempre es mejor ganar 500 o 1.000 dólares por la venta de un derecho, que tener el libro guardado en la bodega. --¿Hay algún caso exitoso de una editorial que haya sido beneficiada con este proceso?
Publicada a las 06:30 AM del 25 de Mayo de 2009 El Nacional
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