¿Un libro puede ser realmente desechable? Ana María Hernández G.




Cuando se desincorporan libros hay que sustituir o preservar al máximo

Recientemente en el país se han venido extrayendo libros de los anaqueles de bibliotecas públicas, y dos de los casos más alarmantes son la incineración de más de 62 mil libros de la Biblioteca Pública del estado Miranda, y el deshecho de más de tres mil títulos de la B.P. Riera Aguinagalde de Carora, estado Lara. Además de los ribetes políticos que tienen estos hechos, lo más grave es que no ha habido el seguimiento de las normas.

En todo caso, la destrucción y desincorporación de libros de una biblioteca pública no es una acción novedosa ni extraña: en todo caso depende de una serie de criterios y procedimientos para llevarse a cabo.

Un profesor de la Escuela de Bibliotecología y Archivología de la Universidad Central de Venezuela, quien pidió no ser identificado, explica que básicamente hay dos tipos de bibliotecas: las públicas, que son a las que acceden los usuarios a la consulta generalizada o especializada; y las nacionales, cuya finalidad es preservar la memoria documental de un país.

"Por ejemplo, la biblioteca pública de Nueva York quema libros todos los años, y sobre todo aquellos que se usan demasiado, como los textos de metodología, los manuales y otros. Se compran nuevos y se desechan los que están desgastados o en desuso. Eso podría hacerse aquí, pero hay que dar cuenta, informar sobre lo que se está desincorporando y destruyendo", agrega el especialista.

"Caso diferente es el de una biblioteca nacional, que debe mantener y preservar la memoria, y allí quemar un libro o lo que sea es un pecado mortal. Entre esos dos extremos, la pública y la nacional, hay matices: están las bibliotecas científicas, especializadas", y dice que si una biblioteca recibe un material que no es de su especialidad, lo ideal es llevarlo al sitio adecuado.

"Lo importante es la sustituilidad del libro: si una biblioteca pública todavía tiene como libro de computación algo de Windows 3.2, debería sustituirlo por algo actual, pero ese libro podría ir a una biblioteca especializada en el tema de computación", puntualiza.

Sobre el álgido tema de incluir la temática ideológica socialista como sustituto de otros libros, señala que es preferible agrandar la biblioteca, colocar nuevos anaqueles para albergar lo nuevo, sin necesidad de desechar ninguna clase de texto.



Para el librero Roger Michelena, quien entre otras cosas ha hecho el rol de comprador de colecciones particulares en casas, al mejor estilo de "Corso", el personaje de El Club Dumas de Pérez Reverte, señala que en Venezuela hay ventas de libros usados, del tipo pulperías de libros, y que muchas veces esas compras pueden surtir las colecciones de las bibliotecas públicas. No obstante, llama la atención sobre la forma cómo se desincorporan libros en bibliotecas públicas y escolares.

"Hay gente que ve tres manchitas en un libro y los desincorporan. Por supuesto, hay hongos y otros males que pueden ser dañinos al ser humano", agrega.

Esta idea es reforzada por el restaurador de libros Franklin Romero, quien tiene más de 15 años en el ramo.

"Un libro es realmente irrecuperable y debe quemarse cuando tiene hongos o algún agente contaminante que ponga en riesgo la salud de una persona, y ese tipo de cosas que pueda contaminar otros libros; es cuando se habla de deterioro biológico avanzado".

Aún así, Romero aconseja que el libro (más si se trata de una edición única, una pieza rara o valiosa), "se debe aislar, se limpia y se coloca en cajas aislantes de modo que el agente no migre a otros papeles", especifica.

La recomendación es hacer un diagnóstico al local de la biblioteca, asegurarse que tenga vidrios ahumados para evitar la radiación solar, controlar el clima y la humedad, pues "siempre hay métodos para cuidarlos de modo masivo, que es más económico y preventivo que ir restaurando libro por libro".

Finalmente, Yolanda de Fernández, presidenta de la Cámara Venezolana del Libro, recordó que las empresas editoriales siempre están dispuestas a ofrecer buenos precios o donaciones para las reposiciones, haciendo las debidas peticiones.

Algunas normas para el descarte

El documento Descarte y desincorporación de materiales bibliográficos en las bibliotecas públicas, promulgado por Fernando Báez, anterior director del Instituto Autónomo Biblioteca Nacional, en 2008, dice:

"Las colecciones de las bibliotecas deben mantener una renovación constante que implica la entrada de nuevas obras para aumentar la propuesta temática, la adquisición de ediciones actualizadas de obras que ya existen, el incremento en el número de títulos en áreas de mayor demanda o su reposición debido al hurto, mutilación o deterioro. Pero la renovación no es solamente incremento, sino también la salida de materiales desactualizados o no pertinentes, la cual proporcionará el espacio requerido para los nuevos ingresos". p9

"Luego de decidir el descarte de algún título, se debe proceder a la desincorporación del material, la cual incluye el retiro de las piezas seleccionadas de la colección y de sus correspondientes fichas o registros de los catálogos. Igualmente, deben documentarse estas bajas en las correspondientes actas. Cualquier cambio que se produzca en la colección debe reflejarse en sus registros". p13

"Existen áreas del conocimiento que no se desactualizan, tales como historia, religión o literatura". p16
EL UNIVERSAL
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