viernes, marzo 20, 2009

Un escritor tiene más posibilidades de ser leído en Venezuela si su obra bordea la reflexión política.




Un grupo de autores debatió la omnipresencia del tema político en la literatura local en el foro Novela y política en Venezuela, organizado por el colectivo Relectura.

Francisco Suniaga, Héctor Bujanda, Luis Yslas y Armando Coll coinciden en que la literatura tiene pocas posibilidades de promover cambios sociales, pero la política, en cambio, sí convoca lectores.

Yslas, cofundador de Relectura, explica que el lector venezolano tiene muy en cuenta la realidad del país a la hora de elegir los libros que compra. "La novela histórica, la crónica y las obras de reflexión política son las más elegidas. Los libros que tratan hechos políticos tienen una respuesta positiva de los lectores, numéricamente hablando".

El académico considera que el hecho tal vez se explique a través de un contexto nacional en el que la política ha invadido todos los discursos, inclusive el literario. El librero Ricardo Ramírez aporta un dato aún más revelador: los clientes de la librería donde trabajó hasta hace poco ­se reserva el nombre­ solían preguntarle por la filiación política de un determinado escritor antes de decidirse a comprar un libro suyo. "Nunca sé que responderles, porque no he tomado café con todos los autores del país", dice.

A Armando Coll, autor de Close Up, el hecho de que los lectores tengan que saber de qué lado está un escritor para poder considerar si su obra vale la pena le parece lamentable. "No dejo de ir a un concierto dirigido por Claudio Abbado porque él sea del Partido Comunista Italiano y yo no simpatice con el comunismo. Sin embargo, reconozco la existencia de un mercado editorial estimulado por la inmediatez política. El caso de Danilo Anderson aún no se ha resuelto judicialmente, pero hay más de un libro sobre el tema".

RELACIÓN DELICADA


En el ámbito de la narrativa, ¿qué ocurre cuando un autor mezcla política y ficción? El tratamiento de la política en la novela es "un tema delicado, a veces tenso, cuyas relaciones nunca son fáciles", dice Yslas.

Para Bujanda, la novela y la política son "universos taxativamente separados que sólo en momentos cruciales llegan a cruzarse". El autor de La última vez, ganadora de la se- gunda entrega de la bienal Adriano González León, hizo del Caracazo el paisaje social de su novela.

Sin embargo, considera que la relación entre política y ficción no se da de manera natural, sino que "surge de manera intensa en períodos de gran crisis. Cada generación ha estado marcada por acontecimientos que ponen en el tapete la materia pendiente de hacer política. En estos momentos, los acontecimientos exigen cierta escritura meditativa de asuntos que no se disimulan en conversaciones en los cafés ni se su dan en los gimnasios. El desacuerdo consigue su forma en la novela, aunque en la literatura sean otros los que hablen".

Para Suniaga, autor de El pasajero de Truman, lo político se fue introduciendo en su obra de manera no intencional, casi intuitiva. "En el momento de narrar hay cuestiones que llevan a lo político, que es ineludible, y termina estando presente en la novela. Claro, no puedes pretender usarla como instrumento porque si te excedes, los propios lectores te sancionarán".

Paradójicamente, en tiempos convulsos, los lectores no buscan escapar de la realidad a través de la ficción, sino que terminan metabolizándola. "Estamos intoxicados de política", dice Coll. "Pero si uno ve la obra de autores que estuvieron sometidos a escenarios parecidos, nota que ellos buscan en la novela esa alteridad que la política de todos los días obvia.

Los venezolanos somos muy dados a la unanimidad y nos encanta estar de acuerdo. Ahora mismo vivimos en dos unanimidades que no admiten matices y exigen que uno se les adhiera sin reservas. La novela más bien se cuela en esa rendija que deja la unanimidad política".

Los escritores reconocen que la literatura tiene pocas posibilidades para hacer política, pero el tema les resulta ineludible. Empero consideran que aún no puede hablarse de la novela política como género en la literatura venezolana, como sí se hace en el caso de la novela policial y de la novela negra. "El tema de la escritura comprometida vale la pena revisarlo", dice Coll.



"Muchos escritores han acompañado procesos de transformación social y política, pero sus novelas no han sido factores de transformación por sí mismas". La novela "tampoco puede ser un lugar para sumar voluntades en períodos de transformación social", añade Bujanda. El tema, hasta ahora, no pasa de ser una cuestión de mercado.

Por: Carmen Victoria Méndez
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