miércoles, marzo 25, 2009

¿Qué significa ser culto hoy? Ana Wortman


Internet y la actual revolución tecnológica están cambiando el concepto tradicional de lo que es ser culto. Estos nuevos códigos, añade, explican el éxito de las redes sociales, como Facebook.

-¿Qué significa ser culto hoy?

-Definitivamente, no ser "ilustrado" en el sentido tradicional de otras décadas. Antes, ser culto era haber leído muchos y buenos libros. Para una familia de clase media, tener una buena biblioteca, con colecciones, era un valor muy importante. Era saber un poco de literatura universal, de filosofía, de historia. Hoy, en cambio, uno entra en una casa de clase media y no hay, necesariamente, una biblioteca, pero lo que no falta es tecnología: una colección de DVD y una buena PC, que pasó a ser el centro del hogar. La PC y la banda ancha reemplazaron la típica salida de la familia de clase media-media al cine y a cenar, que era tradicional hasta los 80, y que hoy es carísima. Hoy se mira mucha televisión y cine a través de Internet. Se baja música...

-Entonces, ¿ser culto hoy sería saber manejar tecnología, antes que leer autores clásicos, escuchar música o ir al teatro?




-Sí, y no lo digo en sentido peyorativo. Estoy describiendo una realidad, un cambio de época. El acceso a la tecnología marca una nueva noción de cultura, como saber idiomas y tener contactos, conexiones sociales que nos hagan más competitivos en el mundo laboral. De allí el éxito de Facebook y las demás redes sociales. La tecnología también pone en escena las desigualdades, y es lo que actualmente está marcando las diferencias de clase.

-¿Por qué?

-Porque el consumo de informática supone ciertas destrezas culturales. No tiene que ver sólo con una cuestión económica. Hoy hay todo un mundo que está marginado de la tecnología, los contactos, los idiomas, y cuyo único entrenamiento es la televisión abierta y por cable. Además, el acceso a la tecnología requiere una inversión permanente y, en determinado nivel, es necesario tener celulares que reciban e-mails, por ejemplo, y poder responder correos desde cualquier lugar del mundo. Hay un dato curioso: por esa vocación universalista y de necesidad de apertura al mundo que tiene la sociedad argentina, así como en los años 90 ocupábamos el cuarto lugar entre los países con mayor acceso al cable, hoy sucede lo mismo con la banda ancha, que se ha transformado en un consumo masivo. La Argentina es el segundo país más conectado de América latina, después de Chile.

-Hay políticos que no leen demasiado y, sin embargo, ninguno lo confiesa abiertamente. Nadie dice que le gusta el tenis y que no lee nada. Les interesa parecer más cultos de lo que son...

Laura Di Marco
LA NACION
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