La digitalización de los libros, por su capacidad de copia y transmisión directa, cambiará radicalmente la cadena existente..



Aunque los expertos no creen que vaya a suponer una revolución a corto plazo, la gestión y distribución de los contenidos para los libros electrónicos obligará a tomar medidas y a ajustar la cadena comercial del libro .

Si un músico americano señalaba que la distribución del e-book suponía prácticamente vender “vino sin embotellar”, la disertación del editor digital y creador del primer CD Rom del Diccionario de la RAE, José Antonio Millán, deja claro que el soporte digital que más va a modificar la estructura del mercado del libro, el ‘e-book’, se trata de “la botella rellenable” en la primera ponencia del XXI Congreso Nacional de Libreros que tiene lugar estos días en Ceuta.
Muchas son las ventajas que ofrece este nuevo sistema de lectura. La forma no es la de un libro al uso, como se puede comprobar en la fotografía, pero su uso es muy sencillo y, además, tiene la ventaja de que permite almacenar otro tipo de contenidos, como notas particulares o accesos directos a blogs. Es el usuario el que organiza como desea la información. Por cada ‘ejemplar’ para un ‘e-book’, al menos en Estados Unidos, el cliente se ahorra entre 3 y 5 dólares comparado con lo que puede gastarse en un libro tradicional. Una persona que compre del orden de 100 libros, puede amortizar el coste del objeto, que en la actualidad oscila entre los 300 y los 400 euros. Resulta, por ello, un soporte ideal para estudiantes universitarios.
El ‘e-book’ tiene, además, capacidad de búsqueda de palabras, permite aumentar los tamaños de letra, da la oportunidad de acompañar el texto de soporte pedagógico (por ejemplo, para el estudio de idiomas) y admite documentos propios en formato pdf o libros provenientes directamente de las editoriales. Y para que a los trabajadores de las mismas no les ‘pille el toro’, han sido las propias editoriales las que han repartido ‘e-books’ para que descarguen en ellos manuscritos.
Pasando al plano de la actualización, Millán señala que “el libro electrónico permite una compra rápida, cuyo contenido se traslada en un minuto al aparato, así como actualizar rápidamente la información de prensa. Si hablamos de literatura técnica, también presenta la ventaja de poderse ir actualizando”. En cuanto a los contenidos multimedia, “posibilita hacer uso de capacidades visuales y auditivas”. Próximamente, se espera que los libros que se descarguen puedan verse en color e incorporen audios, como en los manuales de idiomas: “En ellos se ven los textos, las imágenes, y se escucha la pronunciación de las palabras”.

Perfil difuso

En España, se calcula que circulan, como mucho, 3.000 ‘e-books’, un número insuficiente para poder hacer pronósticos certeros. El perfil del usuario es muy concreto: un 93% son hombres entre los 20 y los 40 años. Además, se trata de un público que puede calificarse como “comprador típico de gadgets”, es decir, de pequeños dispositivos al servicio de ordenadores o pequeños aparatos electrónicos”, y por lo tanto, personas expertas en el manejo de otro tipo de aparatos con gran capacidad de almacenamiento de información, como ‘iPhones’ o PDAs. Expertos en la materia, en definitiva, que dedican mucho tiempo a preparar los documentos que introducen en este tipo de dispositivos.
Millán también apunta que “la gran diferencia entre la comercialización del libro electrónico en Estados Unidos y países como España es que en los primeros, los editores son los propietarios de los derechos digitales en muchos casos, por lo que pueden llegar a acuerdos con la otra gran pata de este negocio, como serían las librerías virtuales en las que se venden los libros electrónicos, algo que en España no es posible porque los derechos digitales están en poder de los autores, es decir, de sus agentes”.
Los estudiosos de estos nuevos soportes no prevén un triunfo claro del libro electrónico en fechas próximas, ya que supone una ruptura en la estructura tradicional de la cadena del libro, constituida por editores, distribuidores y libreros. “La digitalización de los libros, por su capacidad de copia y transmisión directa, cambiará radicalmente la cadena existente”. Entran actores nuevos, que podrían gestionar con los agentes o directamente con los autores, la creación de libros electrónicos y la venta a través de librerías electrónicas de todo el mundo”.

Panorama español

Hay que recordar que el ‘e-book’no es la única forma de acceder a los libros digitales, sino que cualquier ordenador o los teléfonos avanzados sirven para ello. “No podemos pensar en un triunfo próximo de los libros digitales, principalmente por la falta de títulos para leer en ellos. Además, los dispositivos lectores están en un nicho de precio y, sobre todo, de oferta de títulos que no hace verosímil su éxito a corto plazo, aunque podría haber sectores especializados que se pasen a este nuevo soporte de manera progresiva, caso de la enseñanza o los volúmenes técnicos”. Ante este trascendental cambio, Millán aboga por “no desdeñar el atractivo de los gadgets y la fuerza del marketing en este campo”.

Escrito por Naiara Puertas
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