jueves, enero 08, 2009

Le presto un libro a alguien porque ya sé que me lo devolverá mejorado


"Por eso nunca presto un libro. Ok, casi nunca. Prefiero regalarlos e imaginar que vuelan sin mí. Hubo noches que desperté con fiebres a mitad del sueño pues deliré con alguien vendiendo mis libros allá a la distancia. Piche subconsciente. A mi hermana le gusta prestarlos nomás, verlos volar más que nada. La pura gana de verlos libres. No me lo van a creer pero tengo la capacidad de agarrar cualquiera de mis libros y saber si alguien lo estuvo leyendo. Esos lectores fantasma, en ocasiones, me arruinan la experiencia, no me quito de la cabeza sus posibles lecturas y me lo echan todo a perder. Algunas veces sucede lo contrario: le presto un libro a alguien porque ya sé que me lo devolverá mejorado. Como si sus ojos desorganizaran la tinta y lo reescribieran a su antojo. Regresan, entonces, con alas supersónicas y 200 páginas más que sólo yo puedo leer."
Alan Mills
VIA: Marcos Taracid
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