jueves, octubre 30, 2008

Gustavo Valle gana Bienal de Novela Adriano González León


Hay mucha gente buscando a otra gente y eso se siente, de verdad que se siente", son las primeras palabras de Bajo Tierra, novela del escritor venezolano radicado en Buenos Aires, Gustavo Valle, que resultó ganadora de la III Edición de la Bienal de Novela Adriano González León, según lo dio a conocer el jurado del certamen, durante una rueda de prensa que se llevó a cabo en la mañana de hoy en la sede del Grupo de Empresas Econoinvest. En dicha rueda de prensa estuvieron presentes los miembros del jurado: Oscar Collazos (Colombia), Ariel Magnus (Argentina) y los venezolanos Rafael Castillo Zapata, Michaelle Ascencio y Alberto Barrera Tyzska, acompañados de representantes de los entes organizadores: Herman Sifontes (Econoinvest), Edda Armas (Pen de Venezuela) y César García (Norma de Venezuela), y en la misma dieron lectura al veredicto, procediendo a abrir la plica ganadora, resultando ser el ensayista, cronista y poeta Gustavo Valle.
Según palabras de los miembros del jurado, Bajo tierra es una especie de alegoría de una Caracas infernal en la que sus habitantes viven en las entrañas de la tierra y la misma, "comienza con una catástrofe y termina con otra. En el principio está el terremoto de Caracas en 1967 y en el final el deslave de La Guaira en 1999. Dos catástrofes telúricas que limitan los extremos de una historia en la que la ciudad de Caracas es a la vez un pretexto y un elemento fundamental de la trama". Bajo este marco, un Telémaco posmoderno comienza la aventura de la búsqueda de su padre por el laberinto de unas inesperadas catacumbas caraqueñas.
Gustavo Valle nació en Caracas en 1967. Es licenciado en Letras por la Universidad Central de Venezuela, donde fue profesor del Departamento de Literatura Venezolana y Latinoamericana. Cursó el Doctorado de Literatura Hispanoamericana en la Universidad Complutense de Madrid. Colabora habitualmente para la edición española de la revista Letras Libres y para diversos medios internacionales, así como para diversos sitios digitales como Ficción Breve Venezolana y Los Hermanos Chang. Ha publicado los poemarios: Materia de otro mundo (2003) y Ciudad imaginaria (2006). Asímismo, compiló sus crónicas urbanas y de viajes en La paradoja de Itaca (2005) y es autor de un guión de largometraje que permanece inédito: Hotel Residencia Blues. Es autor del blog The Cuatreros ( http://thecuatreros.blogspot.com ). Bajo tierra es su primera novela.
Tomamos de su blog.
"Para escribir no hacen falta muchos libros, ¿o sí?

El otro día estuvo un amigo por casa y al entrar a mi estudio me dijo:

-¡Ah, pero no tienes tantos libros!

Estaba sorprendido de que mis libros apenas llenasen la biblioteca que ocupa la esquina al lado de la ventana. Es una biblioteca bastante modesta pero alta, hecha con ménsulas metálicas y anaqueles de madera aglomerada que me tomó dos días instalar. Al escuchar a mi amigo, volví la mirada hacia mi stock libresco y dije:
-Todavía tengo libros en Madrid, en cajas, y en Caracas hay un montón.
Lo cual es cierto, pero me di cuenta que estaba tratando de justificar el hecho de que no tuviese muchos libros conmigo. Me avergoncé, ahora veo, de ser un escritor con pocos libros en su biblioteca.
Antes tenía muchos más, y creo que el dramático descenso de inventario responde a:
1) Los viajes, las mudanzas, los desplazamientos que atentan contra la acumulación de libros y de cualquier otra cosa. 2) Me he vuelto más selectivo a la hora de comprar libros. 3) Voy con bastante frecuencia a la biblioteca. 4) Cometo el delito de prestar libros, y para colmo soy reincidente. 5) Cada vez leo más en pantalla. 6) Suelo repetir aquellaboutade del gran Samuel Johnson -¿o fue Pope, o fue Schopenhauer?-- “si mucho lees poco escribes”.
Antes de los treinta años yo soñaba con un hogar repleto de libros. Cuando me imaginaba una casa propia, sólo podía ver en sus paredes libros por todas partes, libros del suelo el techo. Pero los treinta me sorprendieron con sucesivos traslados, cambios de domicilio y trashumancia frenética, de modo que ni hubo casa propia por aquella época ni compré muchos libros (la plata me la gasté en pasajes aéreos).

A parte de esto, me he dado cuenta de otra cosa: he ido perdiendo el fetichismo por el libro. Quiero decir, antes los trataba como si fuesen piezas de museo y me horrorizaba verlos subrayados, con las páginas dobladas, o con un taza de café encima. Y cuando los subrayaba lo hacía con trazo fino, preferiblemente de lápiz, con la esperanza de que no quedaran huellas, de que llegaran, nuevamente limpios, al más allá.
Pero ahora los trato sin ninguna clemencia, los rayo con trazo grueso de bolígrafo, de creyón, de marcador, de lo que tenga a mano. A veces utilizo sus páginas como libreta improvisada y anoto estupideces, teléfonos, direcciones, listas de compra o efectúo temblorosas cuentas matemáticas. Suelo dejarlos abiertos boca abajo, con las páginas aplastadas, y muchos han sufrido las consecuencias de algún derramamiento doméstico. Cuando los tengo en mis manos, sobre todo mientras los leo, me invade la manía de probar su flexibilidad, entonces los abro en espagat, interrogo sus tendones brutalmente, quizás con la esperanza de que, si son fuertes, puedan acompañarme para toda la vida."

Libros sin editorial y sin librerias...muera el intermediario...


"El ideal Yo me lo guiso, yo me lo como, lo practica Pere Meroño. "Fui a 10 editoriales y todas rechazaron mi libro. Entré en Lulu.com y me lo autoedité. El 80% del precio me lo llevo yo, el 20%, Lulu. Un trato justo".
"La mayor editora del mundo no se llama Mondadori, sino Lulu.com (en lo que va de año ha editado 281.416 libros, 9.325 en España); la mayor librería del mundo no es Fnac, sino Amazon.com (con 250.000 títulos); y la mayor distribuidora del mundo también será alguna de Internet. "Ahí sí que tendremos que hacer algo conjunto las editoriales españolas", dice Roca. "Un Amazon para la lengua española, alguien que te mande el libro a casa o donde te lo descargues en tu pantalla electrónica".

Dentro de una década, los ingresos por ventas de libros electrónicos superarán a los de papel, según el 40% de los editores encuestados en la feria de Francfort; algo que sólo piensa el 16% de editores españoles, según el estudio Digitalización del libro en España, realizado en octubre por Dosdoce.com y Ediciona. Librerías (49%) y distribuidores (30%) serán los más perjudicados. "Todas las empresas que tengan como base la gestión de contenidos y su comercialización a través de intermediarios sufrirán una transformación de su modelo de negocio", vaticina Dosdoce."

JAVIER MARTÍN

domingo, octubre 26, 2008

Adriana Levy ..."La escalera del divino ascenso"


"La ruta que lleva hasta el Monasterio es muy poco transitada y está en excelente estado. El paisaje es casi lunar, con cerros de color rojizo que carecen de vegetación y algunos oasis que se ven a lo lejos. Puede ser peligroso distraerse con el paisaje y no prestar atención al manejar, ya que hay dromedarios que la atraviesan.
El Monasterio fue mandado a construir por Santa Elena, en el lugar donde, según la Biblia, a Moisés se le apareció la "zarza ardiente". Dentro del recinto, este lugar está indicado y los peregrinos dejan en las grietas de la pared papelitos con pedidos y prenden velas. Se llama Santa Katherina en memoria de una mártir cristiana que fue sentenciada a morir en la rueda. Cuenta la leyenda que se salvó, pero entonces fue decapitada y sus restos fueron llevados por los ángeles al Monte Sinaí.
Allí los encontraron unos monjes y desde entonces el Monasterio se convirtió en lugar de peregrinación.
Lo que más me impresionó fue la biblioteca. Allí hay un manuscrito que, según dicen, lo escribió el Profeta Mahoma, cuando se refugió en el lugar perseguido por sus enemigos. Mahoma en agradecimiento a los monjes, prometió protegerlos.
La biblioteca cuenta con códices y manuscritos que es posible apreciar dentro de vitrinas. También hay íconos antiquísimos. Recuerdo en especial uno:
"La escalera del divino ascenso", ícono del Siglo XII. Las horas pasadas dentro del Monasterio fueron como si hubiese estado dentro de un arca: detenida en el tiempo y en el espacio.
Esta visita me enriqueció espiritualmente y se quedó grabada en mi memoria junto al recuerdo de los niños beduinos que venden piedras con fósiles de zarzas a los turistas, el olor a dromedarios y a incienso, el silencio de los peregrinos y la imponente presencia del Monte Sinaí. Quién sabe: quizá Moisés al bajar con las Tablas de la Ley, haya caminado por donde yo estuve sacando fotos."

viernes, octubre 24, 2008

El Gobierno veta el comercio con "países enemigos"AL LIBRERO LE CORTAN LAS ALAS


"No puedo entender que el pueblo de la Biblia, que ha hecho del estudio y el aprendizaje de los textos sagrados su razón de ser durante siglos, se oponga a los libros --dice Abasi con una mueca de estupefacción--. Los nazis quemaban obras de autores judíos y ahora a Israel le da por restringir el comercio de libros, ¿acaso no se ha aprendido la lección? Los libros son un puente para la paz, un medio para acabar con la incomprensión y promover el respeto entre culturas".Abasi es un hombre hecho a sí mismo.

Comenzó vendiendo libros de ciudad en ciudad en un coche destartalado y hoy dirige la mayor editorial en árabe de Israel, un imperio valorado en dos millones de euros. Cada mes importaba unos 5.000 ejemplares de Damasco y Beirut, las capitales árabes de la cultura, a través de empresas de Jordania y Egipto, los únicos países árabes con tratados de paz con Israel.

"Mi intención ha sido siempre acercar la cultura árabe a los árabes israelís, porque, debido a la situación política, vivimos demasiado al margen de nuestras raíces", explica en las oficinas de su editorial, Kul Shee (Librería Todo), en Haifa.Con el tiempo, este hombre corpulento y campechano se dedicó también a exportar autores judíos.

Al principio vendía biografías de los grandes iconos políticos y militares de Israel, como los exprimeros ministros David Ben Gurion y Menahem Begin y generales como Moshe Dayan y Yitzhak Rabin. "Tras la firma de la paz con Egipto y Jordania, los árabes empezaron a cansarse de la política y a interesarse más por cómo piensa el israelí de a pie". Desde entonces Abasi ha llevado obras de autores como Amos Oz, David Grossman, Yoram Kaniuk y Eshkol Nevo a capitales tan improbables como Riad, Damasco, Doha y Beirut. Solo el año pasado vendió 30.000 copias de siete novelas hebreas en 15 países árabes.

La prohibición impuesta por Israel, dice Abasi, no solo lastra la promoción de la cultura israelí en el mundo árabe, también afecta a la identidad de los 1,2 millones de ciudadanos árabes de Israel. "Nos va a obligar a leer ciertos libros en hebreo o en inglés, tal y como hicieron los turcos, que obligaban a los palestinos a leer en su idioma. Es una forma de hebraizar a los árabes israelís", considera. Y es que muchas novelas de escritores occidentales, como El perfume, de Patrick Süskind, y títulos infantiles como Pinocho y La Cenicienta solo se editan en árabe en el Líbano.Pero el librero de las alas maniatadas no está dispuesto a dar su brazo a torcer: llegará hasta el final para tratar de revocar la orden del Gobierno israelí.

"Llevaré mi caso al Tribunal Supremo y si es necesario a los tribunales internacionales. Ahora bien, si no se hace justicia, me marcharé del país", concluye.

jueves, octubre 23, 2008

Autocensura editorial en Venezuela


"el destacado historiador mexicano Enrique Krauze, quien después de una rigurosa investigación terminó un libro sobre el régimen de Chávez, pero se ha llevado desagradables sorpresas a la hora de publicarlo. Tenía pactada la publicación venezolana con Santillana, como ha hecho con otros textos de notable éxito, pero los editores se rajaron a última hora sin dar explicaciones razonables. Lo mismo sucedió con otro sello editorial de Caracas, cuyo gerente dijo que debía pensar bien antes de dar el paso. Ya el texto fue presentado en España con elogiosos comentarios de la crítica y circulará entre nosotros gracias a la decisión de Alfa, pero después de estos capítulos inesperados e insólitos tratándose de un autor tan calificado. ¿Miedo de perder negocios o temor a represalias del oficialismo? "

miércoles, octubre 22, 2008

Crisis del sector libro y su resistencia al cambio…


Seguimos viendo en el sector editorial , el mundo como es y no como será. Esta resistencia al cambio, esos gritos de defensa del libro en papel, oponiéndose al libro digital, no nos dejaran a la mayoría adaptarnos al cambio, que ocurre todos los días, los lectores cambian, la lectura en si cambia, los precios cambian, nada en el sector permanece estático solo el miedo a lo que vendrá, nos paraliza, hay que reinventarse, como la industria musical, que ya negocia el uso y la copia de su producto. Hay que reinventarse ese será el desafío que tenemos ante nuestros ojos. , ya hace algún tiempo Ray Bradbury en “ Ayermañana”..anunciaba.” entre las estanterías habrá cabezas robots que explicaran los misterios de los libros guardados, aquí la cabeza de un pirata, allí la cabeza de un ingeniero de misiles, junto con pequeñas escenas, dioramas,semimecanizadas,que nos muestre vistas de pasajes de los libros: Hay agujeros para husmear, colocados aquí y allá, donde un niño o un adulto, si lo desean, pueden introducir la cabeza en ambientes espaciales. Ambientes selváticos, dioramas privados, con música para una persona cada vez…” no hay que adaptarse al cambio, hay que generar el cambio..

Los libros se vuelven una necesidad terapéutica ....


«Los libros se vuelven una necesidad terapéutica cuando sacamos y le damos forma a cosas que nos asustan dentro de nosotros mismos»

Santiago Roncagliolo.

martes, octubre 21, 2008

Uno de cada cinco libros de éxito en China procede ahora del ciberespacio,


Mientras muchas editoriales europeas temen que internet destruya su negocio a través de la piratería y la guerra de precios, en China está haciendo posible el renacimiento de una industria que se había estancado bajo el control estatal.

Oficialmente, todas las editoriales chinas están bajo control estatal, pero existen editores privados que se anuncian como “empresas de cultura” y que ya suponen casi la mitad del mercado de títulos que no son textos escolares. Estas compañías descubren a muchos de sus autores online.

Por lo tanto, privado no significa incontrolado, ya que las editoriales oficiales aún asumen la responsabilidad del contenido y aunque ya no hay una lista de libros prohibidos, siguen existiendo muchos temas tabú como Tíbet, la independencia de Taiwán, la organización religiosa Falun Gong o la pornografía.
El gobierno prohíbe de forma habitual libros que tocan temas prohibidos o sensibles, aunque a menudo existen ediciones en internet o pirateadas disponibles en las esquinas de las ciudades después de que se retiren de las estanterías y se corte el suministro a las tiendas.
Bartz explicó que hace cuatro años, un autor amigo suyo escribió una novela sobre el Sida ambientada en un pueblo chino. La obra se prohibió y aunque el autor, Yan Lianke, no fue castigado, su editor tuvo que escribir una disculpa pública de 50 páginas y se redujo el número de libros que podía publicar la casa editorial.
La novela, “Dream of Ding Village”, se editará el año que viene en alemán. Mientras, gracias a los proveedores de Internet, sigue estando disponible en China.


lunes, octubre 20, 2008

Fotocopias de libros en las Universidades...CATALINA OQUENDO B.


"razón que esgrimen los estudiantes para fotocopiar es la escasez de libros en las bibliotecas de las universidades, donde muchas veces hay uno o máximo dos ejemplares para un grueso número de estudiantes; o que solo deben leer fracciones de un texto, y no consideran necesario invertir en un libro.
La encuesta les preguntó cómo acceden a los libros para fotocopiar: el 36 por ciento dijo que se los facilitaban los profesores.
Milena Rubiano, profesora de una universidad pública de Bogotá, explica que los maestros usualmente envían a sus estudiantes a sacar copias cuando quieren que lean fragmentos de libros y no textos completos y "no se justifica que compren libros caros y muy viejos de los que solo van a usar un tema muy específico". Dice que también les sugiere que compren libros, pero entonces los compran piratas. "Uno no sabe que es peor, si eso o las fotocopias que también son una forma de piratería", advierte."

"Según el estudio del Centro Colombiano de Derechos Reprográficos, un 48 por ciento de los estudiantes sacan las copias fuera de las universidades, un 34 por ciento dentro de la universidad y el resto, en cualquiera de los dos lugares. Algunos estudiantes contestaron que los libros que fotocopian los consiguen en la biblioteca (30 por ciento) o con compañeros que los hayan comprado (12 por ciento); otros sacan copias de las fotocopias (12 por ciento). El 47 por ciento de los encuestados reconoció que fotocopia libros completos, y el 76 por ciento dijo que sabía que las fotocopias atentan contra los derechos de autor.
Entre los estudiantes más copiadores, los administradores de empresas se llevan el primer puesto, seguidos de los de Ingeniería y Matemáticas. También figuran los de Filosofía y Literatura."


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domingo, octubre 19, 2008

DE MALAS PORTADAS....Y PEORES TITULOS


"El tema, por cierto, ha sido motivo de comentarios en más de una reunión social a propósito de la cubierta de la compilación, difundida en el diario "El Sur" de Concepción la semana pasada. Así, mientras algunos festejaron las ocurrencias de Tito Matamala, su antologador, otros se quejaron amargamente por el título, manifestando que Porotos granados era uno de los más malos de la historia, o bien porque la portada no cumplía con las expectativas estéticas de tamaña empresa: que muy kitsch, muy "musho mushashos", que no se notaban todos los nombres de los autores, que algunos aparecían cortados (desde hoy más de alguien podrá pensar que hay un autor llamado Marcelo Simo y otro que firma como "Netti"). Y por más que algunos escritores pidieron calma y dieron toda clase de ideas para arreglar el pastel (en este caso, la porotada), no hubo acuerdo: come y calla fue la orden del día."

jueves, octubre 16, 2008

“La actitud hacia la lectura no va a cambiar” por el e-book, Christoph Bl’si


Los grandes editores , ahora quieren ser libreros.


Cada día aparecen en España 220 libros nuevos, esto significa 70.520 títulos anuales, en fin, unos 357 millones de ejemplares que deben distribuirse en las librerías y ya nutren un catálogo de 369.000 títulos vivos. Por eso el punto venta, la librería, es crucial para las editoriales. Más aún en tiempos de crisis y cambio de los hábitos de consumo. Así lo entienden los más potentes grupos editoriales como Planeta (con la cadena Casa del Libro) y Random House Mondadori (con la cadena Bertrand), que están aumentando espectacularmente la cantidad de librerías propias en toda España. Lo mismo hacen empresas como la cadena francesa FNAC o la brasileña Nobel: ambas están expandiéndose en España.

Luis Morral, de las librerías Laie, con 9 locales, "el mercado está cada vez más duro y para los grandes grupos es vital controlar el punto de venta". "Hay una oportunidad para dar mayor servicio al cliente y la gente del sector se ha dado cuenta", resume Miguel Martín, directivo de la cadena Bertrand.

La apuesta de Bertrand, de Random House, es la contraria. La marca de origen portugués (54 tiendas, que en junio de 2006 adquirió Bertelsmann) tenía presencia en centros comerciales (seis de las siete que tienen en España) y ahora se lanzan a por las ciudades. "Estamos probando esa vía", lanza Martín.
El fenómeno de los libros en cadena da cabida a diversas estrategias. Las librerías brasileñas Nobel (180 tiendas sólo en ese país), optan por las franquicias y ya han desembarcado en España. En dos años cuentan ya con ocho franquiciados y esperan abrir el 12 de octubre otro centro en Villareal.
Otro modelo lo aporta Laie, con los ocho hijos de su casa madre ubicados en centros culturales (como el Picasso de Barcelona). Hay un pequeño truco: también tiene una división de hostelería (su central tiene restaurante) y otra de merchandising. Es la concesión a la obsesión por convertir la compra de un libro en algo más. Algo que busca Topbooks, desde la apertura de su primera tienda en Bilbao en 1995. "Tenemos cafeterías y hasta tiendas de chocolate en nuestras cuatro librerías", explica Ruth González, responsable de márketing de una empresa que lo tiene claro: nada de fondo sino títulos "de alta rotación" (best-sellers), por lo que su oferta es de 3.000 referencias y libros descatalogados.

Sea como sea, se impone crecer. Y, como en casi todo, el equilibrio es complejo. Y más en un negocio como éste; la rentabilidad de una librería oscila entre cinco y diez años, y los libros caen en tres meses.

Números sobre letras
- 369.000: el número de títulos vivos en catálogo actualmente existentes en España.
- 220: los libros que apareceran cada día (sábados y domingos incluidos).
- 200: los euros de coste por metro cuadrado de mobiliario de una librería .
- 2%: el procentaje de las ventas de libros que se realizan en España por internet (frente a los 12,5% de Alemania o el 9% del Reino Unido).
- 200.000: las visitas que recibe la librería virtual de Casa del Libro. Por ella se expiden cada día 2.000 libros, que van a clientes

miércoles, octubre 15, 2008

Rodolfo Fogwill ...se mete con el negocio de las librerías.



"los libros no se venden; se compran. Ahí radica la principal diferencia entre lo grande y lo pequeño. Mientras las grandes (editoriales o librerías) salen a vender sus libros, a las pequeñas (editoriales o librerías) se los va a buscar. Al menos esa es mi relación con los libros -y podría extenderlo a todo-: nadie me vende nada, yo decido comprarlo. Gozo de esa potestad.

Nos despedimos de Talando hasta el 2009. Sí, hasta el 2009, porque queremos más. Queremos que Interzona siga existiendo; si no es como editorial mediana, que sea como sello dentro de una grande. Dependiente del capital pero autónoma de criterio. No nos importa el modo. Nosotros -los lectores- no entendemos de finanzas y crisis económicas. Sólo queremos seguir leyendo."

boutique del libro

Talando Arboles: Editores y libreros independientes

martes, octubre 14, 2008

Efectos de la crisis sobre el sector del libro


La palabra crisis en japonés (危機=kiki) está compuesta por los caracteres 危="peligro" y 機="oportunidad". Los japoneses siempre intentan buscar formas de buscar algún beneficio ante situaciones dificultosas.

Espero que el sector libro las pueda ver,aca dos datos ...

"Históricamente, las personas con dificultades económicas no suelen ser compradoras habituales de libros", motivo por el que las editoriales no notan grandes descensos en sus ventas en momentos de recesión económica, afirma José Manuel Lara, presidente de Planeta. Por eso "el libro es un producto que resiste bastante bien la crisis".
"No hemos notado un descenso en la venta de libros, aunque sí de la demanda de las grandes cadenas de distribución, que son más prudentes a la hora de hacer sus pedidos", finalizó."


Por Georgina Prodhan
" Internet tiene el potencial de rescatar el comercio de libros en lugar de asestarle el golpe casi fatal que le ha dado a la industria de la música, sostienen los participantes más optimistas de la Feria del Libro de Francfort de este año.
El miedo y la hostilidad hacia la red se convirtió en resignación entre los editores y libreros, y algunos -como el exitoso autor Paulo Coelho- esperan que ofrecer contenido gratis en internet pueda incluso aumentar las ventas de libros.
Las librerías online son el mayor desarrollo que ha experimentado la industria editorial en los últimos 60 años, según un estudio realizado por los organizadores de la mayor feria del libro del mundo, que comienza el martes y dura una semana.
El 40 por ciento de los 1.000 profesionales del sector de más de 30 países que respondieron al sondeo creían que el contenido electrónico superaría a la venta tradicional de libros para el 2018, aunque una tercera parte de las respuestas predijeron que eso nunca pasaría."

(Traducido por Itziar Reinlein en la Redacción de Madrid; Editado en español por Lucila Sigal)

domingo, octubre 12, 2008

Líbido: Simulación Vital en formato e-book.

Atrévete con la experiencia Líbido:_Simulación Vital, el Juego de Historias Interactivas en formato e-book.
Descubre esta nueva manera de jugar con tu imaginación y tus sentidos.
¡PRUÉBALO!Descarga GRATIS el Libro_Cero de Líbido.Descubre esta nueva experiencia.
Regístrate y podrás participar en El Patio de Luces, los foros oficiales del Multiverso Líbido.
Accede a más información de interés en el blog oficial del juego.

sábado, octubre 11, 2008

En Japón, más de 25 millones de personas han devorado el libro electrónico titulado Koizora (literalmente, Cielo de amor)


MARÍA OVELAR
La novela ha encontrado una forma nueva de vida en la era tecnológica. En Tokio, en la línea Ginza de metro, una mujer pulsa entusiasmada las teclas de su móvil. La pantalla del dispositivo es enorme -sobre todo si se compara con una europea-, y en el vagón reina un silencio total. No está escribiendo un SMS especialmente largo. Está redactando una novela. En Japón, más de 25 millones de personas han devorado el libro electrónico titulado Koizora (literalmente, Cielo de amor) en las pantallas de sus móviles. Koizora es una historia romántica escrita por una joven nipona cuyo nombre real se mantiene en el anonimato y que ha elegido llamarse igual que la protagonista del libro celular: Mika.
En Japón no se trata de un fenómeno nuevo. Los nipones suelen enloquecer con relatos que se descargan y se leen en terminales móviles desde el año 2000, cuando nació Mahou no iRando, una web con una idea que en un principio a muchos pudo parecer peregrina: crear un software para colgar en la Red novelas en construcción a través del teléfono.
Una estrategia nada casual si se tiene en cuenta que en Japón el 75% de los usuarios de móviles emplea su dispositivo para navegar por Internet, según un estudio del Wireless Watch Japan. La web Mahou no iRando, que permite a todos los cibernautas comentar las obras de otros usuarios, atrajo la atención de una sociedad que utiliza el móvil para todo: ´Los japoneses lo usan para atender llamadas, para navegar por la Red, escuchar música, hacer fotos, grabar vídeos, jugar a videojuegos, aprender inglés, como monedero electrónico... Hasta reciben alertas en caso de terremoto´, cuenta Ana M. Goy Yamamoto, doctora en Economía y Gestión Empresarial de Japón de la Universidad Autónoma de Madrid. El hábito de lectura en el suburbano responde también a una prohibición: en Japón no está permitido hablar por el móvil en el metro.
La revolución digital de las keitai shosetsu (literalmente, novelas celulares) es un proceso imparable. El boom mediático de comunidades virtuales como Mahou no iRando se produjo hace dos o tres años, y el pasado enero, la web dejó caer la cifra: más de un millón de escritores en ciernes utilizaban su servicio. Las principales editoriales niponas -Tohan, Kodansha y Shogakukan...- han animado a los escritores cibernéticos a adaptar sus éxitos al papel. El resultado ha sido que decenas de best sellers como Clearness, Deep love o If you ocupan las estanterías de las librerías tradicionales. Y aquí está la paradoja: la literatura celular ha reanimado a la agonizante industria del papel.
Entre los 10 libros más vendidos en Japón en 2007, cinco de ellos -incluidos los tres primeros de la lista- se basan en novelas celulares. Koizora, con dos millones de copias vendidas desde su publicación en papel en 2006, figura en esta lista. La industria del entretenimiento aprovecha también el filón: Koizora ha saltado al papel, al cine y a la televisión en forma de serie.
La mayoría de las obras celulares son melodramas de amor, con un estilo trufado de frases cortas, salpicado de emoticonos -los símbolos que expresan estados de ánimo- y con tramas y personajes que la crítica tacha de ´pobres y planos´.
Dejando al margen el debate literario, las cifras hablan por sí solas: las editoriales online y las tradicionales no se hunden. Levantan el vuelo. Según datos de la Digital Content Association of Japan, la venta de libros celulares generó 6.900 millones de yenes (44,5 millones de euros) en 2006, y 9.400 millones de yenes (60,7 millones euros) en 2007. Y según publicaba a principios de septiembre el diario francés Le Monde, desde abril de 2007 hasta marzo de 2008, la descarga de este tipo de obras ha supuesto 28.500 millones de yenes (184,2 millones de euros). Buenas cifras para un sector que hoy en Occidente y no hace mucho en Japón estaba de capa caída.

jueves, octubre 09, 2008

Encuesta anual sobre la industria editorial


Un 47,7% de los encuestados busca la información que necesita en Internet,

y sólo un 24% en las revistas profesionales.

59% están en Facebook.

Un 36% afirma que la principal amenaza para el sector es que cada vez se venden menos libros. Un 54% de los encuestados lee habitualmente blogs sobre libros (un 31% el año pasado).

El 10,5% publica su propio blog.

Un 71% no ha leído nunca un ebook; quienes sí los leen, tienden a utilizar más el Sony Reader (17,4%) que el Kindle (11,5%).

El 82% de los encuestados opina que los empleos en la industria editorial son menos seguros que hace un año.

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Librerías posmodernas y cultura basura...ANTONIO MARTÍNEZ


"En síntesis: nuestras librerías son cada vez más vacuas, más insustanciales, más posmodernas. Los grandes clásicos ocupan un espacio cada vez más marginal. Las colecciones de siempre languidecen y menguan, cada vez menos solicitadas por los clientes: los clásicos castellanos de Cátedra, los breviarios del Fondo de Cultura Económica, Alianza Editorial Ensayo. Las mesas de novedades exhiben un ir y venir incesante de títulos recién aparecidos, que se suceden unos a otros a una velocidad de vértigo. Un día vemos un libro; a las dos semanas, ya no se sabe nada más de él: otra novedad editorial ha venido a arrebatarle su precioso hueco ante nuestros ojos. La calidad media de los nuevos títulos deja mucho que desear. La cultura basura, la literatura de consumo, el fast food cultural y literario, ganan terreno de una manera imparable. Ciertamente, no debemos generalizar: entre lo mucho que hoy se publica, encontramos abundantes títulos de indudable interés. Pero la tendencia que aquí apuntamos no constituye una mera impresión subjetiva y personal. El visitante asiduo que compara las librerías de hoy con las de hace tan sólo quince o veinte años detecta en las actuales unas mutaciones alarmantes."

"Ciertamente, tal infantilización refleja una evolución análoga en la sociedad de la que las librerías de cada época constituyen un fiel reflejo. Las librerías están experimentando un proceso de cambio similar al de muchas editoriales, cada vez más atentas a criterios rabiosamente pragmáticos y economicistas, y crecientemente desvinculadas de su antigua función cultural. Y editoriales y librerías evolucionan como lo están haciendo porque están cambiando también otros elementos e instituciones de nuestra cultura: escuela, instituto, universidad, periódicos, televisión, planes de estudio, oposiciones etc. Es toda una mentalidad, unos valores y un estilo de vida lo que hoy está sufriendo una intensa y rápida transformación. El lector tradicional va desapareciendo poco a poco, reemplazado por el consumidor de productos más o menos literarios diseñados mediante estrategias de marketing. El universitario devoralibros ya casi es una rara avis. Editoriales serias y de solera publican libros de ínfima calidad (¡Espasa-Calpe ha publicado al refritólogo Eric Frattini!). La cultura queda engullida por la lógica del mercado. Se edita para mantener en funcionamiento la maquinaria editorial, más que porque se esté convencido del valor intrínseco de lo que se publica. Los libros entran en el giro absurdo del carnaval cultural posmoderno. Las librerías sólo constituyen un eslabón más en una cadena de sucesivos despropósitos."


martes, octubre 07, 2008

No corren buenos tiempos para la lectura en los países latinoamericanos


Escritores como Daniel Samper Pizano, Luis Fayad, Edmundo Paz Soldán y Roberto Burgos Cantor participaron ayer por la tarde en una mesa redonda en la Feria del Libro de Madrid, que este año está dedicada a la literatura latinoamericana.
"No me gusta emplear esta palabra para referirme a la lectura -se queja- pero los latinoamericanos son malos consumidores de libros"Convocados para explicar cómo pueden los escritores latinoamericanos captar nuevos lectores, los interesados enumeraron una serie de argumentos, aunque Samper concluyó que "se puede hacer poco".
¿Es problema de tiempo?, ¿de dinero?, ¿de falta de interés? El colombiano Luis Fayad, autor de Los parientes de Ester, aludió al hecho de que mientras en España se publican cada año miles de títulos, "destinados según parece a una elite lectora", en el resto de Hispanoamérica la situación deja mucho que desear.
"No me gusta emplear esta palabra para referirme a la lectura -se queja- pero los latinoamericanos son malos consumidores de libros".
El delicado asunto de los precios
Por eso, Fayad cree que la responsabilidad está en los gobiernos y el crecimiento económico. "En Madrid viajas en metro o autobús y la gente lee. Lee diarios, lee libros, obras que yo mismo leería, lo que no quiere decir que sean necesariamente buenas", y ha reclamado ese afán lector para su país. "Quiero que la gente lea en los autobuses".
Según este autor, en el continente existe un nivel cultural adecuado para que haya un mayor número de lectores pero "falta el ánimo, porque estamos ocupados por nuestro desorden". Al mismo tiempo, quita importancia al precio como factor disuasorio a la hora de atraer más lectores.
Para Paz Soldán es todo lo contrario. La autora boliviana cree que muchos potenciales lectores ven los libros como objetos "suntuarios, de lujo" y renuncian a comprarlos o lo hacen en versiones piratas.
Soldán señaló que, en Bolivia, incluso las librerías establecidas venden ejemplares piratas a menor precio y subrayó como algo positivo la iniciativa que adoptan grandes cadenas estadounidenses de rebajar el precio de los volúmenes en algunos momentos del año, algo ilegal en países europeos.
Por su parte, el colombiano Burgos Cantor manifestó que la promoción de la lectura es tarea de las políticas públicas y que los autores en general piensan que el modo adecuado de dirigirse a los potenciales lectores está ya en el texto, sin que se requiera otra actividad adicional.

domingo, octubre 05, 2008

"El poder de la lectura digital no tiene parangón en la historia"


Aparece hoy el Mercurio la entrevista que DANIEL SWINBURN le realiza al historiador Roger Chartier:


"-Uno de los conceptos clave de su trabajo como historiador del libro y la lectura es el de "apropiación"."Este concepto tiene a la vez un sentido intelectual -la apropiación como interpretación de un texto o de una imagen- y un sentido material, que designa los gestos, lugares, instrumentos que caracterizan diversas formas de lectura o de escucha. Es interesante también porque puede apuntar a la tensión entre apropiación como posesión exclusiva, propiedad prohibida, y apropiación como capacidad de cada uno de apoderarse para su propio fin de los textos e imágenes que circulan en una sociedad dada. Designa así el monopolio que los más poderosos tratan de establecer sobre la cultura legítima o el uso de la escritura y, también, las conquistas culturales de los más desprovistos".


-¿Usted pone mayor énfasis en la historia de los lectores que de los autores de libros? ¿Cuál es la premisa que hay detrás de esta innovación?"Borges decía que un libro que nadie ha leído no es más que un cubo de papel con hojas. Es la lectura la que da importancia, proyección, existencia a lo que el autor escribió. Pero esto no significa que descarto la importancia de la escritura. Lo importante es seguir la trayectoria de cada texto desde el manuscrito escrito o dictado por el autor hasta las lecturas de los lectores. El proyecto implica subrayar que son múltiples los actores que intervienen en este proceso. Éstos no escriben los libros, porque los libros son el resultado de las elecciones, técnicas, gestos de todos los que hacían un libro impreso entre los siglos XV y XVIII: los copistas del manuscrito, los censores que dan su aprobación, el librero que actúa como editor, el maestro impresor que organiza el trabajo de impresión, los correctores que establecen la copia para la composición, los cajistas o tipógrafos que componen las páginas del libro, los prensistas que imprimen sus hojas... "Todos contribuyen a la producción no sólo de los libros, sino de los textos mismos en su forma gráfica, la que es leída por el lector".


"Alesandro Baricco, el novelista italiano, sostiene que ya no es posible escribir novelones de 500 o mil páginas al estilo de "Ana Karenina" o "La Recherche", porque en la cultura de masas actual ha desaparecido el lector para esos libros, y hoy sólo es posible plantearse en relatos breves y fragmentados. ¿Sucede lo mismo con los libros de historia clásicos a su juicio?"Es verdad que la lectura contemporánea busca formas breves, pero no debemos olvidar, sin embargo, el éxito mundial de algunos best sellers pesados y largos. Lo que puede aumentar este sentimiento de la pérdida del gusto o la paciencia para libros como los de Proust o Tolstoi es la nueva práctica de lectura que sugiere o impone la textualidad. Es una lectura fragmentada, discontinua, segmentada, que se atañe a extractos breves, datos desvinculados, extractos decontextualizados. Ello puede poner en tela de juicio no solamente las largas novelas de los siglos XVIII y XIX, sino también la percepción de todas las obras como discursos que tienen coherencia e identidad".


-¿Se ha alejado la historia, como relato escrito, del público masivo, o este ha cambiado dramáticamente sus hábitos lectores?"El éxito de las novelas históricas demuestra que existe un amplio público que busca la representación del pasado en las páginas de los libros, y no sólo sobre las pantallas de la televisión o del cine. La tarea de los historiadores es hacer que el saber del pasado que producen, y que es diferente, o crítico, de las fábulas de ficción y de los reconocimientos de la memoria, pueda estar legible por los lectores que constituyen el público de los ciudadanos. Lo lograron los historiadores que supieron vincular un conocimiento riguroso con una escritura atractiva".


-¿Ve usted en la lectura digital un vehículo de transmisión cultural tan poderoso como fue la lectura en papel impreso?"Aún más, lo creo, porque es un único aparato, la computadora, que transmite todos los géneros textuales que en el mundo impreso correspondían a diversos objetos (el libro, la revista, el diario, etc.); que permite la articulación entre textos, imágenes y sonido y que es a la vez el soporte de la mirada, de la escucha, de la lectura y de la escritura. El poder de la forma digital de inscripción y transmisión es sin par en la historia de la humanidad. Es lo que la hace fascinante e inquietante, porque implica una profunda transformación de las prácticas de lectura, de las categorías que asociamos con el concepto mismo de obra y de los papeles de las técnicas previas, que son todavía las nuestras: la escritura manuscrita y la publicación impresa. El desafío del presente es lograr una distribución racional y relevante de los usos de estas varias tecnologías que caracterizan hoy en día la creación, la difusión y la apropiación cultural".


"'La historia, lectura del tiempo' es otro breve libro que me fue encargado por la editorial Gedisa de Barcelona (con la cual publiqué cuatro libros) para el aniversario de los treinta años de su existencia. Lo escribí directamente en español y es una reflexión sobre los interrogantes más importantes que atraviesan la historia hoy en día: su relación con la ficción y la memoria, su polarización entre microhistoria e historia global, su respuestas a los desafíos y promesas del texto electrónico, sus construcciones múltiples del tiempo, entre evento y estructuras, entre fenómeno objetivo y construcción social".


Últimos librosRoger Chartier"La historiao la lecturadel tiempo"Traducción de Margarita Polo, Editorial Gedisa, Barcelona, 2007, 94 páginas.Roger Chartier"Escuchar a losmuertos conlos ojos"Traducción de Laura Fólica, Editorial Katz, Buenos Aires, 2008, 86 páginas.
LEER COMPLETO EN : EL MERCURIO

sábado, octubre 04, 2008

Gonzalo Rojas...Sobre la lectura


"Se me pide que hable del libro, pero no sé del todo lo que es el libro aunque he vivido en diálogo con él desde las infancias que no cesan. Estoy pensando en el libro manantial, tan lejos del best seller, en ese libro único escrito por el hado, que me permite ser y crecer, en esa urdimbre del sentido y del sin sentido al mismo tiempo, que me hace vislumbrar el caos primordial; en el libro creador llámese Biblia de los Vedas o Corán o Popol Vuh o Libro de los Muertos o en aquel Juego de Ilión, o El Quijote o el Faust o la Divina Comedia o en aquellas piedras angulares que Harold Bloom registra con el designio de Canon Occidental. Pero pienso también en ese otro libro que vamos escribiendo entre todos: el del instante y el de las galaxias, que excede a toda imaginación; a la de los poetas y de los físicos, que es la misma.
Parece haber lo macrocósmico y lo microcósmico del libro, sin caer en lo esotérico. En todo caso lo que importa es que no se vea la mano, y eso lo sabemos los poetas. A Dios en el libro Mundo no se le ve la mano.

Un paso más. No soy libresco y mi escritura registra más bien el trauma primario de lo natural. De ahí mismo la sintaxis deshilachada. Pero adoro a los libros progenitores y no sé qué haríamos sin ellos. Una peste, una epidemia que hiciera estragos invisibles en la materialidad de esos papeles, un envenenamiento general de los signos portentosos, una maligna corrupción, y adiós a la memoria. A la memoria madre, esto es, a Mnemosina, madre de las Musas ¿Qué haríamos con esa mutilación del universo si el universo mismo es un libro?"

jueves, octubre 02, 2008

Los libros en español corren peligro....Informe sobre el libro digital




"Al leer novelas en varios idiomas, no puedo negar mi inquietud. Tengo la sensación de que el mundo de los libros en español corre el peligro de quedarse atrasado si no intenta ponerse al día. Tengo cinco ideas, robadas del universo anglosajón, que merecerían una implementación rápida.
1. Crear una red comunitaria de lectores.
Mas allá de los grupos en Facebook o hi5, aparecen sitios dedicados a facilitar las conversaciones entre lectores. Hasta tal punto que Tim O'Reilly (el inventor de la fórmula "Web 2.0") utiliza su blog para analizar cuál tiene más futuro entre los tres grandes. Por desgracia, ninguno se apoya en el idioma español. La lectura ya no es un acto que tiene que ser en solitario: bienvenido sea el sitio hispanohablante que lo entienda.
2. Preocuparse por el impacto de la Web 2.0 sobre los libros.
El Arts Council of England ha publicado un excelente informe para entender si el mundo de los libros (es decir, de los escritores, los editores, los distribuidores de libros) utiliza la plataforma Web 2.0. Es apasionante, pues se trata de una serie de casos concretos: se descubren talentos en línea, se escribe de manera distinta con interactividad o se modifica el recorrido del libro entre el autor y el lector. Falta algo parecido en el mundo hispánico. Bienvenido el ministro de cultura de algún país hispanohablante que asuma la imprescindible tarea de meterse en el camino digital.
3. Intentar no perder a los hispanos del mundo anglo.
El premio Pulitzer entregado a Junot Diaz por The Brief Wondrous Life of Oscar Wao (traducida este año al castellano) recuerda que la parte más dinámica de la literatura norteamericana muchas veces es hispana. De dos cosas una: o se pierde a autores que viven entre dos culturas, o se les ayuda a mantener unas raíces fuertes. Cuando leo la Bloguera, un sitio sobre escritores hispanos, me siento de verdad en el mundo hispano (emociones, olores, visiones que no son de los yankees). No es normal leer un artículo sobre el poeta y crítico Juan Felipe Herrera en el New York Times este mes y saber que este señor es un desconocido en el mundo hispano. Falta una voluntad de anexar a estos talentos que nacen en el mundo hispano, traducirlos, entrevistarlos. Hay que mantener el vínculo.
4. Crear listas de libros que no son meramente de los "más vendidos".
Cada mes, 29 críticos alemanes que publican en varios medios, participan en una votación para recomendar la lectura de diez libros. Si miramos la última lista, que corresponde al mes de septiembre, vemos al ruso-americano Vladimir Nabokov y al italiano Cesare Pavese. En otras palabras: la lista incluye a maestros, a escritores desaparecidos, a reediciones, a extranjeros. Es una lista para lectores que buscan el placer de la lectura sin detenerse en la mesa de las novedades de las librerías. Sería bueno tener algo parecido al nivel de todo el mundo hispánico.
5. Anticipar la llegada del libro digital.
El kindle, el lector de libros digitales, de Amazon entra a las universidades norteamericanas, se apoya en una red de lectores para su difusión y otro lector, el Cybook, estará, ya, a la venta en las librerías inglesas de París en las próximas semanas. Es así: no hay un día sin noticias del desarrollo del libro electrónico. Y nunca, nunca, se trata de libros en español. ¿Se va a construir el futuro sin ellos?"
En la misma tonica sobre el libro digital:
El Equipo de Ediciona nos presenta “Informe sobre el libro digital” —cuyo título original es “Rapport sur le livre numérique”—, realizado para el gobierno francés por la comisión dirigida por Bruno Patino.
Se puede descargar Aquí

Lectores, espectadores e internautas



Me seduce la extrema calma del silencio y la lectura de los buenos libros. Pero disfruto igualmente los conciertos de rock y el cine en DVD. Me paseo y consulto diariamente en Internet decenas de diarios, semanarios, revistas, blogs, enciclopedias, exposiciones de fotografía o pintura. Descargo y escucho música. Elimino a lo largo del día más de 30 correos “basura”. Compro libros en tiendas virtuales. Edito un blog cuya administración es tan adictiva como una droga; allí coloco textos e imágenes, me convierto en un empírico diseñador e interactúo con otros colegas.
¿Qué significa ser lector, espectador e internauta? ¿Cuáles son los hábitos culturales de una persona en la que concurren estas tres actividades? ¿Está peleada la lectura, como nos han hecho creer, con la televisión? ¿Qué significa leer en la era digital? ¿Un espectador o televidente que prefiere ver cine en la comodidad de su casa, es necesariamente un individuo banal? Estas son algunas de las muchas preguntas que se plantea el antropólogo Néstor García Canclini (Argentina, 1939) en este libro, armado a la manera de un diccionario: de la “A” de Apertura hasta la “Z” de Zapping. Temas sobre los que ha venido reflexionando desde hace años en otros textos, sobre todo en Diferentes, desiguales y desconectados: mapas de la interculturalidad (2004).
Cada vez más los editores de los diarios piden a sus reseñistas de libros, cine, música o espectáculos que hagan sus comentarios en una cuartilla o cuartilla y media. Que dejen descansar al “lector”. Pero, ¿de qué lector hablan? Sin duda de uno muy diferente al del siglo 19 o principios del 20, que leía reseñas literarias de 10 páginas en los diarios y conocía tanto de libros como de autores. De uno diferente al que han pensado autores como Roger Chartier, Umberto Eco, Macedonio Fernández, Ricardo Piglia o Alberto Manguel, o que han novelado otros como Miguel de Cervantes y Flaubert.
Se trata del lector-espectador-internauta del siglo 21. “Un actor multimodal que lee, ve, escucha y combina materiales diversos, procedentes de la lectura y de los espectáculos”. Que lee más en Internet que en papel. Que pasa mucho más tiempo conectado a la red (muchas veces leyendo) que frente a un gran libro.
Nunca antes, comenta García Canclini, se habían visto tantas películas y leído tantos libros o revistas como en la era digital. El problema es que la llave de acceso a las artes o al consumo de los bienes culturales ya no depende de los que saben y conocen de arte, sino que ahora está en manos de las grandes empresas que se fusionan para vender, simultáneamente, libros, juguetes, espectáculos, diarios, perfumes, comida, café, música, películas, etcétera; y a quienes no les interesa la calidad sino los números.
En un contexto internacional en el que el Estado retrocede frente al avance incontrolado del mercado, “las políticas culturales se repliegan en una escena predigital”. Sólo buscan formar lectores tradicionales y espectadores de artes visuales. “Mientras que la industria está uniendo los lenguajes y combinando los espacios: se hacen libros y también audiolibros, se hace cine para las salas y para el sofá y el móvil”. Se montan espectáculos en el teatro pero se vende el Cascanueces en DVD. Podríamos apagar el televisor para no perjudicar nuestra monacal y obsoleta tradición de aristócratas intelectuales; pero podríamos dejarlo encendido y disfrutar del gran cine, de exquisitos conciertos o de memorables documentales sobre la vida de un artista.
Claro, también está la inmensa basura de cierto “entretenimiento”, sobre todo en la web y la televisión. Y aquí García Canclini, como lo hace Zygmunt Bauman en Los retos de la educación en la modernidad líquida (2007), subraya el riesgo de la saturación informativa y la falta (muy democrática, eso sí) de juicios críticos de calidad que regulen ese diálogo interactivo entre la imagen, el texto y el sonido. Este es el riesgo. Pero cada vez es más difícil vivir desconectado


"Para que no sean unas pocas empresas las que controlen lo que leemos, vemos y escuchamos ¿No sería mejor abolir el copyright?”

“La organización en redes hace posible ejercer la ciudadanía más allá de lo que la modernidad ilustrada y audiovisual fomentó para los votantes, los lectores y los espectadores. Se está difundiendo diariamente información electrónica alternativa que trasciende los territorios nacionales y se desmienten en miles de webs, blogs y correos electrónicos los argumentos falsos con los que los gobernantes “justifican” las guerras hasta el punto de que la radio y la televisión , que repetían el engaño, se ven obligadas, a veces, a reconocerlo. Comprendemos un poco mejor las conexiones entre lo próximo y lo lejano. Mientras, los nuevos medios generan retos para los cuales la mayoría de los ciudadanos no está entrenado: como usar el software libre o proteger la privacidad en el mundo digital. ¿Qué hay que hacer para que las brechas en el acceso no agraven las desigualdades históricas entre naciones o etnias, campo y ciudad, niveles económicos y educativos?”

Libros..Lectores y putas


Los libros y las prostitutas pueden llevarse a la cama.

Los libros y las prostitutas entrecruzan el tiempo. Dominan la noche como el día y el día como la noche.

Nadie nota en los libros ni en las prostitutas que los minutos les son preciosos. Sólo al intimar un poco más con ellos, se advierte cuánta prisa tienen. No dejan de calcular mientras nosotros nos adentramos en ellos.

Libros y prostitutas : raras veces verá su final quien los haya poseido. Suelen desaparecer antes de perecer.

Qué gustosa y embusteramente cuentan los libros y las prostitutas cómo han legado a ser lo que son. En realidad, muchas veces ni ellos mismos se dan cuenta. Durante años se cede a todo “por amor”, hasta que un buen día aparece en la calle, convertido en un voluminoso “corpus” que se pone en venta, aquello que, “por amor a la causa”, nunca había pasado de ser un vago proyecto.

A los libros y las prostitutas les gusta lucir el lomo cuando se exhiben.

Los libros y las prostitutas se multiplican mucho.

Walter Benjamin, “Dirección única” (Alfaguara).Traducción de Juan J. del Solar y Mercedes Allendesalazar.

VIA:bertigo... Blog de Eduardo Berti

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