sábado, septiembre 27, 2008

Desaparecen librerías hispanas en Estados Unidos...Por Ismael Lorenzo

Juan Pablo Debesis, administrador de la Librería Lectorum en el momento de su cierre. Trabajó en Lectorum por 31 años.
Las dos principales librerías hispanas en New York desaparecieron durante el pasado año. La librería Lectorum, luego de casi medio siglo de estar abierta al público y más de veinte mil títulos a la venta, cerró sus puertas el 29 de septiembre del 2007 y dos meses más tarde, Macondo, con 35 años en la venta de libros, fue clausurada por los alguaciles de la ciudad al deber $6,000 de alquiler. Ambos establecimientos se hallaban a una cuadra de distancia entre sí, en la transitada y popular calle 14 del West de Manhattan, a unas cuadras del Village y la New York University. Lectorum fue fundada en 1960 por el matrimonio argentino Gerome y Nora Gutiérrez, quienes comenzaron desde su apartamento en el alto Manhattan, vendiendo diccionarios que importaban de su país. En 1962 se trasladaron para el local de la calle 14.
Los altos alquileres y la baja en las ventas llevaron a la desaparición de estas dos librerías, que eran también genuinos centros de la cultura hispana en New York, numerosas presentaciones de libros y celebraciones se realizaron en ellas durante sus varias décadas de existencia. Ya a mediados de los años '80, Las Américas, la más grande y prestigiosa de las librerías hispanas neoyorquinas, situada en Union Square West, a una cuadra de la calle 14, tuvo que cerrar sus puertas tambiém por los aumentos de alquiler. Un McDonald la sustituyó, pronosticando una tendencia y el ocaso de las grandes librerías en español del bajo Manhattan.
Las Américas había sido fundada en los años 50 por Gaetano Massa, un italiano soñador que empezó vendiendo libros desde el sótano de su casa y luego trasladó la librería a la calle 13 del Village neoyorquino, hasta que a principios de los años 70, Germán Sánchez Ruipérez, dueño de la editorial Anaya, la compró, instalándola en la planta baja un edificio de cinco plantas de su propiedad en Union Square West. En 1979 Sánchez Ruipérez le dio una llamada desde Madrid a Pedro Yanes, administrador de la librería, para vendérsela y que se la pagara como pudiera. Más tarde, en 1984 Sánchez Ruipérez vendió el edificio donde estaba la librería y los altos alquileres acabaron con la que en su momento fue la más brillante de las librerías hispanas de New York.Teresa Mlawer, presidenta de Lectorum Publications, una distribuidora y editora de libros en español, subsidiaria de Scholastic Corporation, la empresa dueña de la Librería Lectorum desde 1996, explicó a los medios de prensa en el momento del cierre, que con los nuevos incrementos de alquiler era imposible mantener rentable la librería, que sólo representaba un 10% de las entradas de Lectorum Publications. La Sra. Mlawer también explicó que la calle 14, que en una época atraía a los hispanos de otras partes de la ciudad con sus tiendas de ropa y equipos electrónicos a precios muy asequible, iglesias, restaurantes ofreciendo comida española y latinoamericana, fue disminuyendo su atracción al cerrar muchos de estos establecimientos, dejando de ser un centro de la vida latina neoyorquina.
Estas librerías hispanas de la calle 14 no sólo eran un lugar donde se podían obtener libros en español, sino verdaderos emporios de actividad cultural donde coincidían escritores, artistas y músicos. Juan Pablo Debesis, quien trabajó en Lectorum por 31 años, ha explicado que los eventos en la librería abarcaron presentaciones de libros con Isabel Allende, Guillermo Cabrera Infante, Reinaldo Arenas, Nilo Cruz, ganador de un premio Pulitzer, hasta visitantes tan conocidos como Antonio Banderas y Benecio del Toro.
La población de habla hispana en EE.UU. para julio del 2008, se estima en un 10,7 % de la población total de casi 304 millones de habitantes*. Es decir, unos 32,5 millones de hispanoparlantes en EE.UU. Sin embargo, el lector medio en español es sólo una mínima fracción de esa población. Una situación que parece improbable que mejore, puesto que las nuevas generaciones de hispanos nacidos o criados en Estados Unidos se sienten menos atraídas hacia el español. El grueso de las ventas de las librerías hispanas en EE.UU. se han basado siempre en libros de textos a escuelas, universidades y bibliotecas. Al disminuir los estudiantes de español, especialmente en los niveles superiores, un hecho que ha venido incrementándose en los últimos veinte años, las librerías en español se han visto cada vez más afectadas. Además, la aparición del Internet y sus librerías online han contribuido a empeorar una situación ya no buena. Muchas editoriales que publican libros de textos en español, los ofrecen directamente online o a través de Amazon.com.En New York todavía quedan seis librerías hispanas, más pequeñas, en zonas menos transitadas y sin la distinción y actividad de centro cultural que disfrutaban las librerías de la calle 14. En Miami, donde el 70 % de la población habla español y existen diez canales de televisión en español, la situación de las librerías hispanas no es mucho mejor. Hace dos años, La Moderna Poesía, una de las dos mayores librerías hispanas de Miami, tuvo que trasladarse de su céntrico local en la calle 8 del SW, en donde había estado por varias décadas, a un sitio mucho menos frecuentado en el NW de Miami, por las mismas causas, un aumento de alquiler hasta un punto que no podieron pagarlo más. La Universal, la otra librería hispana de importancia en Miami, abierta desde 1965, no ha tenido estas vicisitudes porque Manuel Salvat, su propietario, es dueño de su espacio y también porque el volumen de ingresos proviene de la parte editorial, con más de 1,000 títulos publicados o más bien autopublicados a un sustancial costo, casi todos de temas cubanos.Podemos presumir que las nuevas generaciones de habla española en Estados Unidos, a diferencia de las emigraciones de los años 60 a los 80, se hallan menos interesadas en la cultura hispana y su literatura, aunque no puedan conectarse completamente a la cultura anglo. Un detalle revelador, los dueños del local de la librería Lectorum en la calle 14 de Manhattan, los que determinaron su cierre, eran los hijos de la pareja de inmigrantes argentinos que la fundó en 1960. Y el dueño actual del espacioso local que ocupabaLa Moderna Poesía en la calle 8 del S.W. de Miami, él que obligó a su mudanza, es el hijo de quien durante décadas había mantenido en un precio moderado la renta del local, como una ayuda a la librería y su labor cultural.* Argentina, casi 40,7 millones de habitantes. España, casi 40,5 millones de habitantes. EE.UU. casi 32, 5 millones de habitantes que hablan español. Estimados para julio del 2008. (Datos de población del CIA Factbook 2008)

Ismael Lorenzo, es autor de cinco novelas, entre ellas Matías Pérez regresa a casa y numerosos ensayos y artículos, es Director Asociado de la Revista Sinalefa.
SINALEFA Revista Internacional de Arte y Literatura

viernes, septiembre 26, 2008

Hay que elegir la imagen de la portada....


"La cubierta está en blanco, por tanto; y una vez que alguien decide que un libro va a ser libro, comienza el proceso de vestirlo, maquillarlo y hacer de él algo tan repugnante como un producto.
Hay que elegir la imagen de la portada, o los motivos que salpicarán ese tetráptico de cartoné (de hecho: no sepo de qué coño es)."

Así leemos en el artículo de Alberto Olmos publicado en la revista Hermano Cerdo..los libreros, esa especie en extinción por estos predios tenemos que soportar diariamente las malas portadas, diseñadas con un terrible mal gusto, y esconderlas en las estanterías.. además nos toca sonreír y felicitar a los amigos que exhiben a sus novias, hijas o su propia cara, en la portada de un libro..( que nos regalan, pese a nuestros efusivos “ no hace falta”) ellos pidieron, exigieron es mas a la editorial , que su hijo ( que dibuja bien) le diseñaría la portada.. me ha tocado salir en voladilla cual bulímico al baño a vomitar.. imágenes terribles, que no dejarían dormir al mejor librero del mundo, curtido de años de ver , y tocar semejantes esperpentos..BASTA DE MALAS PORTADAS..gritamos todos..

sigamos con los comentarios de Alberto Olmos...


"El autor tiene voz. Lengua de trapo, otra cosa no (no pagan una puta mierda), pero al autor, sobre todo si es un hijo de puta como Alb, le dejan vocear que no veas. Vocea Alb: que quiero esta foto en la portada, que quiero un kanji por de dentro, que quiero esta foto pa la solapa; que quiero esto puesto por detrás"

"Entre dos fotos de cubierta, y a cuatro putos días de que salga el puto libro para la imprenta, ¡no hay portada! El autor es un exigente insoportable que quiere una foto tipo American Apparel para la cubierta y el editor es un pintor en vena que quiere porno en primera, que vende más y encima la foto es cojonuda.
Hay votaciones. Casi todos votan al editor porque les paga los sueldos. ¡Cobardes!
Pero el autor tiene su voz, su voto, su rencor. No me pongas esa portada de mierda jopé….
Entonces, Ignacio, el diseñador, tiene un momento de lucidez (quizá hoy le cerró la puerta a los gatos…) y positiva o negativiza la foto, dejándola en un duro contraste de negro y blanco.
El autor: Coño.

El editor: mmmm.
Tres M en la boca de un editor es: esto parece que se va arreglando.
El autor: Blanco y negro es muy radical, en todo caso.El editor: Prueba un rojo.Ignacio: Ahí tenéis.El autor: No me gusta…El editor. Prueba ese azul, turquesa.Ignacio: Ahí tenéis.(A todo esto todo el mundo fuma y son las 8 de la tarde y así se hace un libro en una editorial independiente, ¡toma Planeta!)El autor: Hostia, me gusta.El editor: Sí.El resto: Muy bueno.El autor: ¿Y si le pones unas motitas amarillas así por aquí y por allá?EL editor: Hacéselo.Ignacio: Toma motitas.EL autor: Me cago en la puta: ¡qué bueno!El editor: Ya está. Portada 148.
Repito: así se escribe la Historia.
Otrosí.
El autor dice: ¿y si ponemos un kanjecito así por dentro, en plan detalle de amor a la edición? Lo podemos coger de google…El editor: Mejor sería uno original, hecho a mano.Fernando: Sí, podíamos ponerlo en la página 9.El autor: Hostia, puedo pedírselo a mi amiga Ai…El editor: Ok.
Dos días después:
El autor: putos japos: cuatro kanjis profesionales me ha hecho mi amiga con la ayuda de su tía, que es, sí, profesional. En dos días. ¡Son un amor!Ignacio: Podemos poner el kanji en la cuarta de cubierta.El autor: Sí, sí, joder. Eso había pensado yo.
Y así sale la cuarta de cubierta.
Fernando: Alberto, escríbete la solapa y la cuarta de cubierta.El autor: No, man, qué coñazo. ¿Qué voy a decir, que es una novela genial?Fernando: Exactamente.
Y ahí tenéis.
La foto.
Fernando: Nos gustas con barba. Aunque está en blanco y negro me gusta más.El autor: No sé.Fernando: Dejemos que elijan las chicas.El autor: Sí. Todas quieren follarme. Seguro que eligen la buena.
Otro día.
Fernando: Las chicas no han elegido nada. ¡No quieren follarte, piensan que eres maricón!El autor: ¡Todo el mundo lo piensa! ¿Por? Es que es tan guapo…Fernando: La foto.El autor: Pues ponme la que miro para un lado. Me gusta. Parezco lo que soy. Vale ya de hacerme el guay. No soy guay. Soy un puto amor, un chico tímido. So, fuck you all!Fernando: No me convence.El autor: Me da igual. Poned esa por favor.Fernando: Ok. Y el copy.El autor: Mi prima, fotógrafa oficial de mi vanidad.Fernando: Es un amor, tu prima.El autor: Es mi amor.
Las citas de prensa.
Fernando: A ver, cuál ponemos.El autor: Pongamos a Óscar.Fernando: Ok. Óscar Esquivias.El autor. Sí, claro. Me encanta tenerle en el libro.Fernando: Y a quién más, ¿a Maria Echaide?El autor: ¿Está buena?Fernando: Ni puta.EL autor: Ponla por si acaso.Fernando: Alguna más…El autor: Sí, pon la de Nuño, que es la hostia.Fernando: Ahí tienes.
Y así fue.
Fin de la cubierta. Momento imprenta.
El autor: ¿Cuándo estará el libro?Fernando: La semana que viene.El autor: Qué bien qué guay qué puto miedo, joder.
Y así se hizo este libro.
Lo sé porque yo estuve allí, y ahora soy feliz.
¿Cómo se hace un libro? Joder, pues ¡de cualquier puta manera!"
Texto publicado originalmente en el blog Lector Mal-herido.


DE LIBROS Y ABRAZOS


Leo en el blog del Maese..Jasón Maldonado..dueño y señor Junto a su par, Linsabel Noguera esa suerte de dúo dinámico radial.. LIBRERIA SONICA ( Batman y Batichica, acá de Robín siempre los santos invitados) este estupedo post...
"Somos cómplices entonces de esa ilusión, de la cual –insisto- no estoy en contra. Pero si nos pusiéramos mercantilistas, ¿sería un error imaginar que los libros nos escogerían en medida de nuestro bolsillo, de nuestro poder adquisitivo? Qué infamia decir semejante barbaridad sobre un objeto, sobre una cosa, sobre una entidad que está por encima de una simple transacción comercial, prestos a ofrecer todos los conocimientos que pudieran transmitirnos como corolario de un esfuerzo de selección de quienes pudieran ser sus lectores.

Vaya insensatez. Pero nosotros tomamos venganza de ellos, sean buenos o sean malos libros, todos, absolutamente todos, terminan en una pequeña biblioteca particular, en un estante o armario de nuestras casas, sembrados allí quién sabe hasta cuándo para ser nuevamente re-leídos. Aquí nace otra pregunta: ¿releemos algún libro o somos nuevamente reelegidos por éstos? Piénselo, aquí la relación se hace más estrecha porque supone de por sí una selección previa de los libros que ya son de su propiedad. La única manera factible en que un libro no lo escoja usted, es que el mismo tenga un intermediario, como por ejemplo cuando alguien le obsequia uno. Allí muere esa fantasía, él no lo escogió a usted, fue esa persona quien lo hizo. Esto también supondría el engaño que implica para ese libro que cae en manos de un intermediario, que al fin de cuentas, no será su lector.

Piénselo. Tal vez es por esta razón –y pasa con frecuencia- que le regalan libros que no se parecen en nada a usted sino a su comprador, pero por norma termina agradeciendo hipócritamente por ese texto que jamás hubiera comprado y que seguramente nunca leerá.Sin embargo, nada más placentero –en mi caso- que recibir un libro como regalo, haciendo la salvedad de que se parezca a lo que leo.

Me evita las insoslayables horas que pudiera perder en una librería discerniendo qué comprar o cuál de los libros allí expuestos como caimanes al sol, me elegiría. En todo caso, lo importante es dejarse abrazar por el libro, dejarse llevar palabra a palabra por cada paisaje, por cada historia, por cada reflexión que vinieran a ser las manos de esos brazos llenos de letras muy bien concatenadas. Déjese abrazar y abrácelo a él con su memoria, aunque decidan por usted."LEER COMPLETO EN: PALABRAS Y ESCOMBROS

jueves, septiembre 25, 2008

Introducción a la tipología lectora (ll)...Juan Yanes

Caducifolio, a.: Personaje que no le importa que se le vayan cayendo las hojas del libro mientras lee. No profiere improperios contra los encuadernadores que cada vez emplean engrudos de peor calidad en lugar de aquellos lomos cosidos al estilo tradicional en pliegos de ocho hojas que duraban varias generaciones.

Canonista: Lector que siente una especie de desamparo universal y necesita que Harold Bloom le diga qué es lo que tiene que leer en cada momento (Véase pirómano).

Caótico, a.: En sentido literal se refiere al lector de natural desordenado, deslavazado y confuso. En sentido más preciso, se refiere al lector de libros sobre teoría del caos, teoría de la complejidad, sobre el pensamiento borroso o sobre las múltiples tribus rizomáticas seguidoras de Deleuze y sus mil mesetas.

Cardiólogo, a.: Lector de literatura rosa, de revistas del corazón y amante del bolero como simplificación estilística del drama. Le gusta sufrir discretamente empapándose los culebrones de manera furtiva (Véase pendejo).

Cartaginés, sa.: Tipo de lector que cuando lee un libro tiene que dejarlo y empezar a leer lo primero que se escribió sobre el asunto, por muy remoto que éste sea. Normalmente empieza por los cartagineses. Se ve forzado a una especie de eterno retorno y suele perderse con facilidad en el proceloso mar de las letras. Más frecuente de lo que en principio pudiera parecer (Véase eficientista).

Charolola, o.: Gran lector cuya misión en la tierra es hacer animación y reanimación lectora entre los infantes y los tiernos perversos polimorfos. No confundir con el término homófono empleado en zoología para describir al pájaro de la familia del quetzal con idéntico plumaje tornasolado.

Chingón, a.: Lector que sobresale. Suele ser de origen mexicano o residente habitual. Llámase también así a los incondicionales de El laberinto de la soledad de Don Octavio o a sus epígonos.

Científico, a.: Fauna lectora de ciencias duras. Suele utilizar quevedos para protegerse de los textos erizados de fórmulas y palabras puntiagudas e incomprensibles. Genuino ejemplar vanguardista del Siglo de las Luces, en el fondo es un delicado narrador de cómo es el mundo, aunque lo cuente de forma un tanto rara. Reconoce que la ciencia tiene estructura narrativa, pero todavía está en un estadio de desarrollo muy primitivo.

Clásico, a.: Lector aristocratizante que sigue el canon clásico de la lectura: privacidad, sigilo, meditación. Posee una biblioteca privada que trata de imitar las emblemáticas bibliotecas personales de Erasmo y Montaigne. Vive en una mansión. Si en lugar de mansión tiene un pisito, aunque mantenga intacta su refinada pasión, los libros suelen andar atrabancados por toda la casa, en los armarios, debajo de la cama o en la nevera. La situación llega a ser grave cuando también se ve obligado a colgarlos de las ventanas como guirnaldas de flores. Es por lo general degustador de George Steiner.

Cleptómano, a.: Lector que ignorando el derecho de propiedad y los derechos de autor, cree, de buena fe, que los libros son patrimonio colectivo de la humanidad y los toma graciosamente, e incluso con fruición, de las estantería ajenas para llevárselos a casa. Se puede hablar, en ocasiones, de lector no venal. Abunda en tiempos de crisis y de paro juvenil. Es una plaga en las bibliotecas públicas en general y en las universitarias en particular.

Cocinilla: Lector de libros de gastronomía. También lector de manuales clandestinos de recetas tipo termomix, previa realización de un máster en la materia o afines.

Coleccionero, a.: Véase bibliófilo.

Contorsionista: Lector que nunca se está quieto cuando lee. Adopta posiciones extrañas, incluso arriesgadas. No suele ser consciente de la cantidad de gestos que hace. En los sillones de las bibliotecas públicas, bascula de forma inmoderada, moviendo a los demás lectores a la hilaridad. Él también se ríe en voz alta cuando lee algo gracioso. No se corta.

Contextual: Suele ser lector de libros de política, sociología, historia o economía política. En su versión morbosa pertenece a los llamados “chicos del contexto”. Nada es como parece ser y sólo él tiene las claves de la interpretación correcta del mundo. Por supuesto ésta reside en el contexto de las contradicciones políticas, sociales o económicas que son, a su vez el contexto de las contradicciones políticas, sociales o económicas, que son a su vez el contexto. Todo lo demás es puro psicologismo pequeño burgués. Este tipo lector es un catequista, un pelmazo.

Coprológico, a.: Véase panflético

Covariante: Lector apasionado de libros sobre análisis de covarianza. Por extensión, lector de estadísticas. Abunda, con algunas variaciones, entre los matemáticos. Aunque lo parezca, no es peligroso. Se denomina pitagórico cuando está imbuido de la mística de los números y leonardiano, cuando piensa que el libro del universo está escrito en el lenguaje de las matemáticas.

Deslumbrado, a.: Tipo de lector apasionado cuya vida cambió con la lectura casual de un libro, de una página, de un párrafo, de un suspiro de Emma Bovary. El deslumbramiento o conmoción solía ocurrir antes en algún momento de la infancia o de la pubertad, en el transcurso de una enfermedad que obligaba al infante a permanecer de manera prolongada postrado en el lecho, pero hoy, con la penicilina, las cosas han cambiado mucho.Diccionata: Incontinente lector de diccionarios. A esta especie pertenece también el incondicional de las enciclopedias. Debe tener cuidado de no sacralizar las palabras. Un buen antídoto son los diccionarios de uso o el Etimológico de Corominas, para ver cómo nacen, se corrompen, trasmutan, luchan por legitimarse o mueren. De esto saben mucho los amigos de Bajtin, Mijail.Diletante: Lector de libros de aventuras y de viajes. Suele darse esta afición en criaturas sedentarias e introvertidas.

Dionisíaco, a.: Lector que goza leyendo. Concibe la lectura como celebración, incluso de carácter orgiástico. También incluye la subclase de los irenistas, los dulces y los esteticistas, que a su vez pueden ser de dos clases, decadentes o ascendentes, dependiendo del ángulo de inclinación que adopta la cabeza con respecto al tronco en el transcurso del acto (lector). Una perversión del dionisíaco es el denominado ludópata, que se pasa, gozando.


BookCrossing para tímidos...Miguel Ibáñez



Veo un libro abandonado en un banco. El viento pasa sus páginas. Tengo curiosidad por saber qué libro es, pero esperaré educadamente a que el viento termine de leerlo.

domingo, septiembre 21, 2008

El libro es el milagro de la comunión: Rogelio Guedea



"Según Gabriel Zaid, son demasiados. Pero, según yo, siempre serán necesarios y nunca bastantes. Las nuevas realidades nos exigirán siempre nuevos libros que nos las interpre-ten, nos las muestren, no las hagan sentir. Caballero Bonald, el escritor y poeta español, decía que las nuevas realidades siempre buscarán nuevas maneras de manifestarse. Y yo estoy convencido de ello. Por eso, mientras haya mundo, y mientras sea el movimiento, el cambio, una de las características del ser mismo del hombre, habrá libros."

:¿Qué opinión le merece la afirmación de Augusto Monterroso: «Poeta: no regales tu li-bro, quémalo tú mismo»

RG:Como decía García Márquez, hay que tener mucho cuidado con la ironía monterroseana, porque si tomamos en cuenta el significado real del término ironía, nos daremos cuenta de que con la ironía se nos quiere decir totalmente lo opuesto a lo que realmente se nos está diciendo. Sabemos que Monterroso tenía pudor por publicar. Sólo recordemos su fá-bula del Zorro aparecida en La oveja negra y otras fábulas. No me queda duda de que el Zorro es el alter ego de Monterroso. Ahora bien, la frase podría tener muchas lecturas. La más evidente, y la que asocio con la lectura, que es el tema de mi libro Oficio: leer, es la que nos habla del desdén por la lectura. Y más tratándose de poesía. ¿Quién lee libros de poesía? ¿Quién compra libros de poesía? Monterroso parece decirnos que ni aunque nos los regalen somos capaces de leer un libro de poesía. Me temo, por cierto, que en muchas ocasiones es así.

CL: ¿Cuál fue el libro crucial que lo marcó en su camino de lector?, ¿cuál para ser escritor?RG:No fue un libro sino una enciclopedia: El tesoro de la juventud, que contenía muchos te-mas que a mí me interesaban, desde poemas hasta experimentos científicos. El primer libro que me marcó como escritor fue, sin duda, Versos y oraciones de caminante, de León Felipe. Pero específicamente un poema: «Qué lástima!», que aprendí de memoria y que declamé en muchos concursos de declamación, obteniendo, afortunadamente, siem-pre el primer lugar. Y eso que fui, como muchos, un declamador sin maestro.

CL:¿Por qué otra actividad cambiaría su oficio de lector?RG: No sé si cambiaría mi oficio de lector. Pero sí sé, por lo menos, que me gustaría agregar una actividad que siempre he querido hacer en mi vida y que hice y disfruté cuando me fui de la casa, hace ya más de 18 años. Esta actividad es conducir un tráiler. Me gustaría, aunque sea alguna vez en mi vida, ser un chofer de tráiler y recorrer gran parte de Lati-noamérica. Carreteras y moteles de paso. Moteles de paso y carreteras. Poblados peque-ños. Ciudades. Paraderos. Mujeres diferentes con diferentes destinos. Siempre el movi-miento, el cambio. Siempre ser otro sin dejar de ser el mismo. Todo esto con una buena pila de libros por compañía, por supuesto.

CL: ¿Cuál es su libro de cabecera?RG: No tengo libro de cabecera. O más bien: mi biblioteca es mi libro de cabecera. Siempre estoy leyéndola, abriéndola en cualquier parte, como si fuera, en realidad, un gran y único libro, hecho por mí. Porque una biblioteca es una especie de antología que nosotros hacemos al capricho de nuestro gusto y que se convierte, pronto, en nosotros mismos. Por eso no hay dos bibliotecas iguales, como no hay dos lectores iguales. La mía la he estado haciendo y rehaciendo desde hace 17 años, que fue cuando empecé a comprar libros de forma sistemática. Ni un libro me sobra y sí me faltan todos, porque para un lector de la especie que soy yo creo que no hay biblioteca en el mundo que alcance. Una de las cosas que más disfruto es precisamente abrir mi biblioteca en cualquier parte (libros de poesía, de crónica, de historia, de filosofía, de narrativa) y leer un fragmento por ahí, otro por allá, y luego irme a la cama llevándome el último pensamiento, la última palabra del úl-timo libro que leí.

CL: ¿Qué libros leería de pie, cuáles sentado y cuáles se llevaría a la cama para dormir?RG:Bueno, nadie olvida a don José Vasconcelos. Curiosamente, yo leo mucha poesía de pie. Como vengo de una tradición declamatoria, casi siempre leo la poesía de pie, andando de un lado a otro, y en voz alta. Los poetas que siempre releo son, obviamente, César Valle-jo, Propercio (en la traducción de Rubén Bonifaz Nuño), el mismo Rubén Bonifaz Nuño, Jaime Sabines, Pablo Neruda (aunque ya un poco menos), Juan Gelman... Los libros que leo sentado son, yo creo, y ahora que lo pienso, los de ensayo. Los de ensayo sobre poe-sía, sobre todo. Ocupan mucho mi concentración, así que siempre estoy como aguzando la inteligencia, en una postura más bien alerta. Al lado de mi cama siempre tengo libros de narrativa. Algo más suave, a saber. Ahora mismo estoy leyendo una novela de Coetzee titulada Desgracia. Hasta ahorita va bien, me entretiene, el escritor sabe dar lo propio en cada capítulo, y no es nada evidente. Pero también leo los Notebooks, de Samuel Butler, que, por cierto, estoy traduciendo al español, y que son exquisitos, bellísimos. Ojalá en-cuentren en México un excelente editor (como tú mismo) que quiera publicarlos. Ya no hay que pagar nada de derechos de autor, lo cual nos evita esa a veces resistencia que se convierte en un suplicio para quien desea ver un autor extranjero editado a su propia lengua.

CL: Después de leer un libro, ¿usted siente temblor en el cuerpo, regocijo, dolor, risa, ganas de morir, de hincarse y entablar comunión con el cosmos, de nacer de nuevo?RG: Yo creo que eso depende, obviamente, del libro que uno lea. De si ese libro conecta en determinado momento con alguna de nuestras fibras más íntimas. Hay palabras, frases, escenas, versos, que nos dan la posibilidad de, efectivamente, regocijarnos, o nacer de nuevo, como tú dices. Pero, sinceramente, cada vez son más pocos los libros en los que encuentro ese placer que refieres. No sé qué sucede. Es una cuestión química. Una quí-mica del lenguaje y la sensibilidad. Para que se dé la comunicación real entre un autor y un lector, a través de un libro, tienen que haber ambos vivido en una fecha precisa y a una hora exacta una experiencia extrema similar. Y entonces se da el encuentro. Entonces se produce el milagro. Y todo cambia. Todo se transforma. El autor, el que escribió ese li-bro, es otro, se convierte en otro en la medida en que lo modifica su lector, y el lector, asimismo, es otro, se convierte en otro en la medida en que es modificado por el autor. El libro es el encuentro, el puente, el paradero. El libro es la cita donde dos, que antes estaban solos, encuentran compañía. No hay soledad, no hay distancia infranqueable. Es el milagro de la comunión.

CL: «Que otros se jacten de las páginas que han escrito, a mí me enorgullecen las que he leí-do», sentenció Borges. ¿Por qué muchos hacen caso omiso de estas sabias palabras? RG: Bueno, es un acto de humildad. Y sin humildad no hay obra de arte verdadera. Difícil de entender, pero así es. La humildad es como el temor de Dios. Es el respeto al Sr. Lengua-je. Sólo de esta manera recibimos el verdadero don de la palabra, su beatitud. Sin duda, todo empieza por la lectura. Cuando nacemos, lo primero que hacemos es abrir los ojos, espantados. Lo primero que hacemos es ver, leer el mundo. Ya después se nos da el don de la palabra, que nos viene llegando poco a poco. Y ya después viene la escritura, que llega también a su paso y momento. Pero leer, el acto mismo de leer, nos remite al acto mismo de abrir los ojos, de ver y de leer el mundo. Por eso en mi libro Oficio:leer hago esa referencia del mundo como el gran y único libro que vale la pena leer.

CL:¿Cómo se ve el poeta de Los dolores de la carne con el de Oficio: leer?RG: Siguiendo a Borges, diría que soy esencialmente el mismo. Con más lecturas, sí, con más pericia a la hora de escribir, también. Pero humanamente el mismo. Tal vez ahora soy más consciente del valor de la amistad (tú mismo, Carlos, sabes que eres de mis amigos más entrañables), el valor de la humildad, el valor de la solidaridad, el valor de la hones-tidad. En fin, el valor de la virtud. Yo siempre asocio —quizá es una deformidad intelec-tual que tengo— lo ético a lo estético. Por eso no concibo que alguien pueda ser misera-ble después de haber leído a, digamos, Homero, a Cervantes, a Montaigne. Si los libros, de la clase que sea, no nos sirven para ser mejores personas, ¿entonces para qué han de servirnos? Porque para hacer dinero lo mejor es atracar un banco o tener un pariente po-deroso que trabaje en el gobierno, pero no leyendo libros ni vendiendo libros (aunque ya sabemos que hay sus grandes excepciones). Quiero decir que soy el mismo, y que con más o menos libros escritos, y con más o menos libros leídos, siempre trato de conservar una, digamos, inocencia, una ingenuidad, una generosidad y un profundo agradecimiento por todo lo que la vida me ha dado.

CL:¿Imagina un mundo sin nada nuevo que leer? ¿Imagina otro donde se lea sólo a los clá-sicos? ¿Quién determina a éstos?RG:En realidad me es sumamente difícil imaginar un mundo sin nada nuevo que leer. No puedo. ¿Cómo poder levantarme un día sabiendo que no podré ir en la tarde, después del trabajo diario, a meterme a una librería a ver las novedades del día? ¿Cómo borrarme el deseo de hurgar en los cerros de libros de las librerías de viejo y perder el resto del día hojeando aquí y allá? Lo de los clásicos me parece todavía un libro más habitable. Yo soy lector, por ejemplo, de muchos clásicos, de los Diálogos, de Platón, de la Ética a Nicó-maco, de Aristóteles, de las Confesiones, de San Agustín, a quien mucho les sorprenderá la vida tan desordenada que tuvo. Y también de Séneca y de Cicerón, de Montaigne y de Baltasar Gracián. Y también de clásicos actuales, vivos, como los que ya todos conoce-mos. Mencionaste a Monterroso y vuelvo a él porque en él encuentro precisamente esta fusión de lo clásico y lo moderno. Por eso en alguna parte escribí que no recuerdo si fue gracias a Monterroso por lo que llegué a los clásicos o gracias a los clásicos por lo que llegué a Monterroso. Vasos comunicantes siempre. La literatura nueva renueva a la vieja porque ofrece nuevas herramientas para leerla y la literatura vieja renueva a la nueva por-que ofrece a su vez nuevas herramientas para hacerla evolucionar. Como en la vida del hombre, el pasado nos sirve para corregir nuestro porvenir. Y, muchas veces, se vuelve nuestro porvenir mismo.

Periódico Ecos de la Costa, 18 de mayo de 2008, http://www.ecosdelacosta.com/.

domingo, septiembre 14, 2008

PRIMER CONCURSO DE CUENTOS LIBROSDEMENTIRA.ORG


La tendencia moderna apunta a que el conocimiento salga de las aulas y bibliotecas y sea difundido a través de los nuevos soportes que proporciona la tecnología. De esa forma, en el mundo se efectúan diversos proyectos para que el acceso a la literatura sea uno más de los beneficios que pueden obtener los usuarios de internet. ( www.librosdementira.org) es la primera biblioteca virtual de Latinoamérica, y aspira a convertirse en un nexo entre los lectores y los diversos autores que, hasta el momento, han cedido sus obras para la publicación digital y la lectura gratuita. Alberto Fuguet, Alejandro Zambra, Patricio Jara, Alejandra Costamagna y Ramón Díaz Eterovic, entre otros, han donado parte de su trabajo para este sitio, que estimula la lectura desde hace cerca de tres meses.Pero Librosdementira ya se pone pantalones largos. El 27 de octubre se cerrará el plazo de entrega para las obras postulantes a conseguir el premio del Primer Concurso de Cuentos Librosdementira, patrocinado por la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile. A él podrán presentarse todas las personas de nacionalidad chilena, sin distinción, cuyas obras inéditas serán evaluadas por un jurado compuesto por tres escritores nacionales, partícipes de la colección Librosdementira.El ganador verá su cuento publicado en el sitio de internet de la biblioteca virtual, y recibirá una colección de libros "de verdad", avaluada en cien mil pesos.


Hay premio, un ilustre jurado, el recinto adecuado para llevar a cabo la ceremonia de premiación y, por sobre todo, las ganas de que uno de ustedes, la mejor pluma de todas… avance un peldaño más en esa carrera de fondo que significa convertirse en escritor.
La recepción de obras comienza hoy lunes 8 de septiembre y dura hasta el 27 de octubre del 2008, podrán participar en el concurso todos los ciudadanos chilenos sin importar lugar de residencia. Los cuentos no deberán exceder las 10 carillas de Word (letra times 12) y deberán ser enviados a: librosdementira@gmail.com o contacto@librosdementira.com con el asunto “yo quiero ser un escritor de mentira”.
El ilustrísimo jurado que escogerá al ganador será: Alejandra Costamagna, Carlos Tromben y Camilo Marks.
El cuento ganador será editado en formato papel digital y su libro pasará a ser el título número 16 de la primera librería virtual de Ibero América (y probablemente del mundo). Además, junto con el honor y la gloria, el escritor favorecido recibirá 100 mil pesos en libros de verdad.
Descargar las bases.Escrito por Libros de Mentira

miércoles, septiembre 10, 2008

Introducción a la tipología lectora....Juan Yanes (l)


Tipología lectora abreviada…
Abecedario, a.:Tipo neurótico de lector de bibliotecas que lee siguiendo el orden alfabético de autores. Con el paso del tiempo llega a adquirir una extensa cultura. Tiene problemas cuando cambia de biblioteca.
Aléxico:Dícese del que no lee nada. No confundir con analfabeto. Éste no sabe leer, a aquel no le da la gana.
Agendario, a.:Lector de libros de agenda. Siempre está reunido. No tiene tiempo para más, el pobre. Frecuente entre cargos públicos, directivos de empresa, ejecutivos agresivos, políticos en general y algún que otro sindicalista.
Analfabeto, a.:Dícese del que no lee porque no sabe leer. Tiene ojos, pero no ve. Al contrario de lo que muchos creen no es una patología, ni una epidemia, ni una pandemia. El analfabetismo, no es un reflejo de la incapacidad de los pueblos, ni de su falta de inteligencia, ni de su apatía. Es el resultado de estructuras sociales injustas.
Antilector, a: El que desprecia la lectura ya sea por activa, ya por pasiva. Persona de poco fiar.
Apógrafo, a.:Lector de fotocopias. Muy frecuente en las universidades. También conocido como fotoléxico.
Apolíneo, a.:Lector racional y crítico. Lector prometéico. Suele ser paciente y capaz de pensar mientras lee, no dejándose seducir por el autor, por sus argumentos o sus mañas. Por lo que se sabe de esta rara avis, es una mezcla equilibrada de racionalidad, escepticismo e ironía. Hay autores que afirman haber conocido a alguno. En ocasiones puede ser también lector dionisíaco y beligerante, pero no necesariamente.
Apologista:Lector que hace apología de los cuentos, otorgándoles carácter genérico, en contra de la tradición europea que lo considera, injustamente, un subgénero de la novela. Especie a conservar.
Arqueólogo, a.:Dícese del lector obsesionado por las ediciones príncipe, por las ediciones diamante y por los libros mareados.
Bartleby: Preferiría no tener que hablar de un tipo como Bartleby. Sinceramente, preferiría no hacerlo. No es un lector, es un escribiente despreciable. No obstante debe tener algo por lo que concita tanta ternura entre los lectores de ambos sexos.
Beligerante:Dícese del lector o lectora que se enfrenta a la lectura como un reto, como una batalla, una pelea. Su objeto es debelar al autor. Es amigo de los libros difíciles e incluso abstrusos. Y enemigo de la literatura fácil, los manuales, los resúmenes, los articulitos, los refritos, los apuntes y de toda suerte de papilla bibliográfica. También es conocido como lector belicista o incombustible. ¡Ojo!, no necesariamente es un lector apolíneo.
Bestiario, ra.:Lector de bestiarios. Usted mismo, ahora, sin ir más lejos.
Bestseléctor, ra.:Especie que sólo lee bestseller. Libros que, por otra parte, suelen ser más seller que best. Es, en realidad, una honorable víctima de la sociedad de consumo y suele poseer una ignorancia enciclopédica.
Bibliófilo, a.:Tipo de lector que mantiene una relación libidinosa con los libros. No con su contenido, sino con sus cualidades organolépticas. Adorador del libro como objeto. Puede convertirse en una relación morbosa. LLámase platónico cuando no los toca, sino que se queda extasiado con su sola contemplación. Otra variante del bibliófilo es el coleccionero, vulgarmente conocidos como urraca. Y un estereotipo de este tipo es el conocido como comprador de libros por metros lineales. Esta última es una especie pertinaz.
Bibliosexario, a.:Lector de bibliotecas públicas que utiliza sus prolongadas sesiones de lectura para entablar relaciones amorosas pasajeras, o sea ligar, como quien no quiere la cosa. Versado en el arte del cortejo y la seducción a distancia. No confundir con bibliotecario.
Bibliotecario, a:Ser vegetal y benéfico que sobrevuela las bibliotecas como espíritu custodio y que manifiesta culturas lectoras atípicas. Gran conocedor del laberinto de los abecedarios, suele ser lector impertérrito de Borges. Está en el arcano de la clasificación de las clasificaciones. Es decir, del saber.
Biólogo, a.: Lector de libros sobre la infame turba de nocturnas aves y demás bichos. Busca en la letra impresa el croar de las ranas, el otilar del lobo o el crascitar de los cuervos. Por aquí, delicados rebuznos. Por allá, apremiantes relinchos, ladridos varios, dulces mugidos, irresistibles gorjeos, zureos, jijeos, ronroneos, titeos, cuchichís, bramidos, silbidos, grajeos, trisados, berridos, graznidos, maullidos, cloqueos, rugidos, chirridos, garlados y piopíos. Balidos enternecedores, trinos sonoros, abra sadores arrullos, insinuantes hipidos. En fin, toda la estereofonía zoológica que imaginarse pueda.
Blogquero, a.: Lector o lectora de Blog de Notas en Internet. Hay cientos de miles en castellano y millones si se juntan todas las lenguas imaginables. Algunos, bellísimos. Los blog y sus lectores son como La vida instrucciones de uso, del Perec.
Bobático, a.: Lector que cree a pie juntillas todo lo que es letra impresa. Desarrolla una especial capacidad para la obediencia y la sumisión. Siente el peso de la autoridad del autor como algo cuasi sagrado e indiscutible. Desarrolla formas de veneración hacia el libro impropias de un lector propiamente dicho. Su existencia contradice la teoría de los que piensan ingenuamente que la lectura es el remedio universal para todos los males de la humanidad.
Brocense:Lector de textos escritos en latín. En franca decadencia. Por extensión lectores de sanscrito e indoeuropeo. Especies a proteger. Desaparecerán todas, con el resto de las humanidades, cuando las universidades sean sólo escuelas de ingenierías varias.
Bucio:En ocasiones, busito. Émulo del presidente G. W. Bush en el ámbito de la cultura. Nivel de tercer ciclo de primaria. Beocio. También se dice del lector compulsivo de informes de la CIA. Sin comentario.
Bustrófedon:Enigmático lector de criptografía que lee de derecha a izquierda (Véase glosador).

martes, septiembre 09, 2008

La pobreza de nuestras librerías... Juan Carlos Santaella


"Basta con ir, de manera regular, a cualquiera de ellas para constatar que la existencia de los libros que las librerías ofertan al lector, es exactamente la misma de hace dos años por lo menos. Es obvio que no están vacías, pero el inventario que hay es lamentable. Sólo ciertas novedades y algunos best sellers de muy dudosa calidad, se pueden ver en las vitrinas. El resto es mercancía vieja, es decir, títulos que fueron importados hace muchos años y aún permanecen en los anaqueles por distintas razones. Resulta, según parece, que la causa se debe a que dicho renglón no es considerado para Cadivi fundamental y, en consecuencia, no se otorgan dólares al cambio oficial para traerlos al país. Este desprecio por el libro producido en el extranjero no es nuevo. En otros momentos, tan desafortunados como este, los libros fueron excluidos de las remesas de dólares que el Estado otorga a este rubro vital. De modo que la actual mezquindad o ignorancia de las autoridades que se ocupan de ello, es tan torpe y miope como aquella de la cuarta república.

Costaría creer que el gobierno, basándose en un argumento ideológico, desprecia al libro extranjero. Es imposible e incluso absurdo pretender que sólo editando en Venezuela resolveríamos la demanda plural de los lectores. Por otra parte, algunos editores han declarado alegremente que Venezuela atraviesa uno de sus mejores momentos editoriales. Grandilocuente mentira. Lo que ellos entienden por "gran momento editorial" no es otra cosa que un inevitable y fastidioso boom editorial cuyo único perfil gira en torno al tema político. Como veta económica les ha servido bastante, vendiendo algunos cientos de ejemplares y más nada. Lo demás es silencio. ¿Dónde están los otros temas, las otras vertientes y géneros? Las resonancias culturales de un libro deben ser infinitas. Lo más valioso en esta materia es publicado por pequeñas y modestísimas editoriales, cuyos libros circulan entre amigos y especialistas. La exhibición, producción y venta de libros tiene que diversificarse al máximo, otorgándole al lector la potestad de adquirir lo que desee y no lo que una determinada editorial –privada o públicaquiera ofrecer. Si estuviéramos viviendo ese "gran momento editorial", las librerías no estarían tan escuálidas y vacías. A nuestro país no llegan libros, ni siquiera de Colombia y aún menos del resto de Latinoamérica y ni pensar de España, principal proveedor de libros para toda Hispanoamérica. Este desierto editorial hay que enfrentarlo en virtud de la importancia que el libro tiene para el desarrollo cultural, científico e intelectual de la nación. Una revolución sin libros no se explica. Una revolución que busca "seleccionar" y "jerarquizar" la múltiple cultura del libro no puede ser nunca una revolución auténtica. Las revoluciones abren todos los caminos posibles de la lectura, sin despreciar ningún horizonte. Pero es que tampoco hay discos. La lectura y la música dramáticamente ausentes del panorama cultural venezolano. Las discotiendas ofrecen puras pendejadas y, de vez en cuando, algo llega, agotándose de inmediato. Cierto que en el ámbito de la producción musical venezolana ha habido un repunte interesante, pero ¿y lo demás? ¿Nos tenemos que conformar únicamente con lo "nuestro" y lo "ajeno" omitirlo deliberadamente? Identidad es pluralidad. Más allá de cualquier irresponsabilidad administrativa o de cualquier "discrecionalidad" política que se cometa, hay que entender que los libros y la música son bienes esenciales a los que hay que difundir ampliamente. Yo espero que el Centro Nacional del Libro, al menos, se pronuncie respecto a la grave situación del libro. Es de su competencia ética. Los libros no son nada más una mercancía; son, como decía Borges, una extensión del cuerpo y la memoria de los seres humanos. "

Juan Carlos Santaella (1956- ), ensayista, antólogo y columnista literario venezolano

domingo, septiembre 07, 2008

Trama & Texturas número 6


Editorial

02_Capa
El vicio de leer
Edith Wharton

03_Tripa
Manifiesto de una editora para el siglo XXI
Sara Lloyd
El miedo ante lo inevitable: los demasiados libros
Esteban Hernández
Diez preguntas al «Observatorio de la Lectura»
Joaquín Rodríguez
La concentración del mercado editorial en Portugal
Nuno Seabra Lopes
La gestión de lo escrito: lo que no mata, te muta
Federico Ibáñez Soler

04~de regalía
Herederos de Juan Palomo

05~turco
El arte del descubrimiento
Hubert Nyssen
Elogio de la Feria de Madrid
Jorge Herralde

06_Aroma
Boleros épicos: las letras de los himnos
Ricardo Bada
Librería, lenguaje y ciudad (o Un niño en la casa de las palabras)
Victoriano Colodrón Denis
Pasiones de Ícaro
Juan Ángel Juristo
Un zafón para la historia editorial
Víctor Claudín
Las tres cosas que sí sabe un editor
Leroy Gutiérrez
Bibliotecas privadas
Margo Glantz

07_Picadura
Libros, revistas y blogs



El proyecto:- Nace de conversación(es) mantenidas durante tiempo.- Nace desde la relación y la divergencia de personas que se encuentran en situaciones distintas pero para quienes, el libro, la lectura, la textualidad, la alfabetización juegan un papel importante alrededor del cual reflexionan, trabajan, se divierten, disfrutan……

sábado, septiembre 06, 2008

El escritor local y el mercado internacional...Ronaldo Menéndez


"Qué significa escribir -y pretender publicar- en Latinoamérica, cuando lo que se quiere es salir de Latinoamérica y darse a conocer en el mercado internacional? (Léase, sobre todo, español). Del río Bravo a la Patagonia cada ciudad letrada tiene lo suyo. Las sucursales de Alfaguara o Planeta funcionan con mayor o menor incidencia, justicia o perversión. Y el alcance de las editoriales locales también varía según el barrio."

"Quizá una mirada desalentadora constituya el mejor estímulo para mirar hacia adentro, hacia la soledad del escritor de fondo, y no preocuparse demasiado por eso que llaman carrera, sobre todo cuando abundan tantos mitos, espejismos y falacias.
El primero y más sustancioso podría llamarse "el mito del príncipe azul-concurso internacional". Muchos escritores viven convencidos de que un concurso te salva y te instala en el paraíso, cual príncipe azul, y que si se tiene talento es probable ganar de un día para otro un concurso internacional por encima de 50.000 euros, capaz de abrir todas las perspectivas con el golpe de un solo cheque. Es una verdad tan dura como una piedra el hecho de que los premios -sobre todo los más cuantiosos- no suelen decidirse en el ámbito del azar y de la cualidad limpiamente literaria, sino en una acción conjunta, y muchas veces antihigiénica, entre las editoriales, los agentes, el marketing y los dueños del cotarro.
Pariente cercano del príncipe azul, está "el mito del editor-hada madrina": ser descubierto e instalado en el parnaso por algún editor que pasa por Latinoamérica a algún evento, feria del libro o cosa por el estilo. Como todo mito tiene sus raíces en la realidad: hay quien ha tenido la suerte de ser descubierto. Pero el campo literario español es tan multitudinario, complejo y competitivo que los resultados a mediano plazo dependen mucho más de la presencia del autor conjunta a la gestión del agente y del editor que al golpe aislado de una novela o un premio. Piénsese cuántos han pasado bombos y platillos a disolverse en la cotidiana nada editorial. Sería una especie de efecto Warhol: no más de 15 minutos (o meses) de suerte, si ésta no se ancla en la constancia de la gestión y en la suma paulatina de los lectores. Como dice mi amigo el editor Javier Azpeitia: cada lector es una conquista.
Éste sí que es romántico: "el mito de la búsqueda del templo perdido". O sea, mandar a ciegas a cuanta editorial exista, peregrinar al estilo del joven Hemingway o de Salinger de casa en casa, hasta que algún editor con visión de futuro apueste por uno. Quienes nos hemos buscado la vida en el prestigioso circuito de los lectores de editoriales, sabemos que cada mes llegan cientos de manuscritos a cualquier departamento de lectura. Entonces se lee poco y mal. Con editoriales grandes (e incluso no tan mastodónticas) mandar a ciegas, probablemente, significa no ser visto. Muchas suelen utilizar la figura del agente como filtro, no leen manuscritos que no vengan de las agencias o recomendados por alguien."

Ronaldo Menéndez (La Habana, 1970) ha publicado recientemente la novela Río Quibú (Lengua de Trapo, 2008). http://www.ronaldomenendez.com/.

¿Necesitamos tantos libros?...más vale tener los libros y no necesitarlos, que necesitarlos y no tenerlos.


"A priori uno estaría tentado a decir que sí, aunque sin dudas podría escuchar de buena gana los argumentos de quienes afirman lo contrario. Quizás no necesitamos tantos libros. Quizás haya más libros que lectores reales y potenciales; quizás haya más textos de referencia que personas buscando referencias en los textos. Quizás, al igual que sucede con todas las cosas de este mundo, los libros incapaces de adaptarse a las nuevas condiciones estén destinados a desaparecer y dejar su lugar a libros mejor adaptados.

Y quizás no debamos llorar por lo que perdemos, pues, por definición, perder es el único destino empíricamente esperable que tenemos como especie: a la larga, todos perderemos. Es una pregunta válida: ¿necesitamos tantos libros? Pregunta que luego podrá transformarse en: ¿necesitamos libros? Y por fin: ¿de qué hablamos cuando hablamos de libros? ¿De un soporte material? ¿De contenido? ¿De una simbiosis casi mágica entre ambos? Pues, en última instancia, si el libro debe morir a manos de un soporte mejor, que así sea."

"El libro quizás esté destinado a desaparecer como soporte, ¿y qué? ¿Sería una gran pérdida? ¿Quién sería la viuda? ¿Quiénes los deudos? ¿Quién recitará la homilía? ¿Quién bailará sobre el cajón?
Antes de preguntarse si necesitamos tantos libros habría que determinar cuánto es “tantos libros”. ¿Alguien sabe cuántos libros hay en el mundo? Es lo que, al rato de comenzar su cruzada digitalizadora, se preguntaron los geniecillos de Google. Uno puede cuestionarse sobre por qué Google se ha propuesto el improbable proyecto de escanear y poner online todos los libros del mundo. La respuesta más sencilla es la misma que mueve a editores, libreros y a cualquiera que pegotee cierta cantidad de papel impreso, le agregue una tapa colorida y la introduzca en un sistema de distribución: Google quiere hacer dinero."

"Sí, los libros son muy bonitos y, cognoscitivamente hablando, estamos adiestrados para leer ficción en soporte libro-de-papel-bajo-un-árbol-o-acurrucados-en-la-cama. Pero los libros no sólo son soportes materiales de novelas y cuentos: soportan también textos de consulta, teorías, fórmulas y otro montón de material que ―a la hora de elegir― prefiero tener en la pantalla con las teclas Control + B, y no en papel pasando página por página porque el índice analítico es malo o porque la tecnología-libro es lenta.

Afrontémoslo: ¿no se ha vuelto engorroso buscar información en libros de papel y pegamento? ¿No parece una tarea pesada y onerosa en términos de tiempo, cuando se la compara con la velocidad con que uno puede encontrar lo que busca en un libro digitalizado? Y todo aquel que diga que hay algo bello en buscar analógicamente la información es porque nunca tuvo que lidiar con un editor que lo apremia con un cierre.

El libro es una tecnología segura en cuanto almacenamiento de datos (cualquier cosa que haya guardado en los casetes de mi Commodore 64 con dataset se ha perdido en el limbo de las ondas electromagnéticas, la humedad y los hongos, pero lo que Luca Pacioli escribió hace 500 años quedó bien almacenado gracias a los viejos y seguros libros); sin embargo, cualquier computadora hogareña lo supera en cuanto objeto tecnológico destinado a manipular información.

Alguien dirá que un libro no está hecho para manipular información según una lista de instrucciones (“a ver, libro, buscá tal cita o tal definición o tal fórmula”), pero basta reparar en índices o notas al pie para refutar tal afirmación: el libro no sólo conserva la información, sino que permite manipularla, ordenarla de un modo particular: si subrayo algunas partes y otras no, si señalo unas páginas y otras no, estoy manipulando la información que contiene según una serie de pautas o prioridades.

Lo interesante es que si bien sigue siendo una buena tecnología para contar historias, fijar climas o desarrollar las condiciones adecuadas para leer ficción, el libro tradicional ha perdido la carrera frente a la versión digital: éste es, simplemente, más práctico a los fines utilitarios para los que fue creado. "


Murió Robert Giroux, gigante de la industria editorial


Robert Giroux, un reconocido gigante de la industria editorial estadounidense, quien fuera mecenas de grandes escritores como T.S. Eliot, Jack Kerouac, Bernard Malamud y Susan Sontag, falleció mientras dormía el viernes por la mañana. Tenía 94 años.
Giroux, quien ayudó a crear una de las principales editoriales estadounidenses, Farrar, Straus & Giroux, había tenido problemas de salud desde hacía un par de meses y falleció en una instalación de vida artificial en Tinton Falls, Nueva Jersey, dijo Jeff Seroy, vocero de la editorial.
Conocido en la industria por su buen gusto y discreción, inició su carrera en 1940 como editor en la empresa Harcourt, Brace & Company, haciéndose de tan buena reputación que cuando la dejó para sumarse en 1955 a lo que entonces era Farrar, Straus, más de una docena de escritores lo siguieron, entre ellos Flannery O'Connor, Malamud y Eliot, quien era un amigo cercano.
``Cuando enfrenté una decisión difícil sobre mi propia carrera, su apoyo y ánimo me ayudaron durante una crisis'', dijo Giroux sobre el poeta.
Giroux empezó a trabajar en Farrar como editor en jefe y luego fue convertido en socio en 1964, marcando su conducta reservada un fuerte contraste con el extravagante fundador y presidente de la firma, Roger Straus. Straus y Giroux prosperaron a pesar de los constantes enfrentamientos entre ambos.
Straus consideraba a Giroux un esnob y Giroux veía a Straus más como un empresario que un hombre de letras.
Durante la carrera de 60 años de Giroux, algunos de los más reconocidos escritores del mundo publicaron sus obras con FSG, entre ellos los premios Nobel, Isaac Bashevis Singer, Derek Walcott, Nadine Gordimer y Seamus Heaney.
Muchos autores rechazaban fuertes cantidades de dinero con tal de tener el privilegio de trabajar con Farrar, Straus.

VIA:Milenio.com > Cultura > Murió Robert Giroux, gigante de la industria editorial

Fallece socio de editorial EEUU Farrar, Straus & GirouxBillboard en Español - hace 10 horasNUEVA YORK (Reuters) - Robert Giroux, quien se convirtió en socio de la editorial estadounidense Farrar, Straus & Giroux, falleció a los 94 años, ...
Washington Post
Publisher Robert Giroux: the gold standard of literary tasteSeattle Times - hace 4 horasRobert Giroux, an editor who introduced and nurtured some of the major authors of the 20th century and who rose to join one of the nation's. ...Robert Giroux; Publishing Maverick Discovered and Edited Great Writers Washington PostAmerican publishing giant Robert Giroux dies at age of 94 in his sleep The Canadian PressRobert Giroux, Editor to Literary Greats, Dies, NY Times Says BloombergUSA Today - Reutersy 93 artículos relacionados »

viernes, septiembre 05, 2008

LIBRERIA... por Isadora Bonilla


.-... y una edición más vieja no tendrá?
- No, ya no hemos hecho el pedido para esos
manuscritos...
-mmm
-Quisiera buscar algún otro?
- No, es que ése me interesaba por que lo escribió un
amigo que murió hace tiempo...
- No quiere que se lo busque en otra cueva?
- Gracias no, al menos tiene fragmentos de Enoc o algo?
- M me temo que no señorita, tendrá que regresar en otra
ensoñación, esta ya se está asesinando..
- No, no se confunda, Masada fue antes
- Eso es lo que usted cree...
( Y en la almohada aparecen por arte de magia, los rollos del mar muerto )

jueves, septiembre 04, 2008

Moneda de Oro Ediciones


Va mi admiración por la amiga Karim Quiroga, iniciativa a la que debemos sumarnos…

"Me anima ver la forma como este grupo va creciendo. Todos los días. Cada minuto. Cada vez que alguien ingresa el grupo se renueva. Hay otra mirada. Un nuevo aporte para una editorial que se va construyendo a sí misma. Hemos recibido cinco libros de cuento, poesía y novela, de autores colombianos y venezolanos. Y la convocatoria vence en diciembre. Aunque un escritor debería tener la posibilidad de publicar en el momento que quiera. Lo puede hacer en Internet. Y es una delicia. Pero el libro es un elemento único e imperecedero. El libro es un tesoro en si mismo.
Prohibida su reproducción total o parcial sin citar a la fuente.
Moneda de Oro Ediciones

Idea y Trabajo de : Karim Quiroga

miércoles, septiembre 03, 2008

EPI 17,4 dedicado a Libros electrónicos,


Acaba de aparecer el número 17,4 (julio-agosto 2008) de El Profesional de la Información, dedicado a "Libros electrónicos". Éste es su contenido monográfico (la versión web incorpora audios de algunos artículos)
Observatorio
El polimorfo libro electrónico [ver] [escuchar] José-Antonio Millán [bio]
Artículos
El libro electrónico y digital en la ecología informacional: avances y retos [ver] Francisco-Javier García-Marco
Diseño de libros para dispositivos de tinta electrónica [ver] Pablo Lara-Navarra, Begoña Gros-Salvat y Magí Almirall
Lectores de documentos electrónicos [ver] Eloísa Monteoliva, Carlos Pérez-Ortiz y Rafael Repiso
Análisis
Daisy: un libro digital abierto, multimodal y accesible [ver] [escuchar] Mireia Ribera y Santi Moese
Factores clave en el proceso de adquisición de libros electrónicos [ver]Juan-Carlos Martín-González y Emma Pivetta
A propósito de los libros-e [ver]Lluís Anglada
La industria editorial frente al libro electrónico [ver] Jorge Franganillo
Las colecciones digitales en España: situación actual y perspectivas de futuro [ver] María-Antonia Carrato-Mena
Las cifras de la enseñanza universitaria en Documentación en España: 2006 [ver]Emilio Delgado-López-Cózar y Mercedes de la Moneda-Corrochano
Los servicios personalizados de información de actualidad: estudio de usuarios del periódico Avui.cat [ver]Amparo Frías-Castillo y Carina Rey-Martín
Medidas de popularidad de la educación superior cubana: un análisis webmétrico [ver]Yeter Caraballo-Pérez, Verena Torres-Cárdenas, Aida-C. Noda-Amoros y Javier-A. Herrera–Toscano
Entrevista
Luis Collado, responsable de Búsqueda de Libros de Google [ver]Pablo Lara-Navarra y Antonia Ferrer
Software
OpenOffice y el formato OpenDocument: funciones y compatibilidad [ver]Lluís Codina y Cristòfol Rovira
Reseñas
3ª Jornada Medes-Lilly, sobre publicación científica [ver]Fernanda Peset
Seminario sobre imprenta y librería en 2010 [ver] Mònica Baró
Archivos y derechos humanos. Ramon Alberch-Fugueras[ver]Antonia Ferrer
Dos anuarios imprescindibles y complementarios: Anuario de Bibliotecas Españolas 2008 y Anuario ThinkEPI 2008 [ver] Luis Rodríguez-Yunta

¿Cómo compraremos libros en 2015?


"¿Cambiará aún más la forma en la que compramos libros? Los habituales a la compra de libros por Internet saben que basta una adquisición para que ciertas webs generen, a partir de dicha elección, una serie de lecturas recomendadas o compradas por otros usuarios. Sin embargo, comprar libros no siempre es un acto en el que el usuario prefiera o se vea en la necesidad de ahorrar tiempo. Navegar en el catálogo de una librería online es siempre práctico y efectivo cuando tenemos una idea clara de lo buscamos. Indagar entre las estanterías de nuestra librería favorita y descubrir un libro que nos captura desde la primera página, es una experiencia completamente distinta.
Como sucede con el debate generado a partir de la popularización del libro digital frente al libro de papel, creemos que no se trata de experiencias de lectura (en este caso, de compra) opuestas, sino capaces de coexistir y de ser complementarias."

Los libros no hacen el mundo más seguro...cierren las librerías.


" Aveces dejo estos rastrojos y voy a la cercana ciudad a explorar las librerías en busca de nuevos ruidos. Ayer traje de vuelta una impresión infame. Media docena de librerías cerraron desde mi última visita. Las vitrinas condenadas con papeles o tablas sin pulir o exhibiendo las mariposas negras del fracaso eran una afrenta. Eran el síntoma pernicioso de un empobrecimiento paulatino de la vida. Dudé con tristeza si el libro está en vías de extinción como afirman los peores profetas del desastre. En las librerías sobrevivientes aún, agónicas, de la ciudad rosa, espantaban. En las de viejo del centro los libreros habían pasado otra mañana sin bajar bandera como se dice en el argot de los comerciantes. Uno me dijo con cara de postrado. "Antes esto hervía desde temprano de lectores curiosos o impertinentes en busca de una rareza o una rebaja".

Todas las ciudades del pasado cuidaron sus tabernas, prostíbulos y templos, presidios, y cuarteles. Y sus librerías. Las nuestras tienden a dejar marchitar los más encantadores entre los antros inventados por la civilización.

Los libros no hacen el mundo más seguro. Al contrario. Los que la especie guarda como tesoros suelen narrar morbos oscuros y terribles de injusticias, traiciones, genocidios. La Biblia, La Ilíada, la Divina Comedia son ejemplos notorios. Y ciertos países distinguidos por el prestigio de sus autores dieron muestras de depravación extrema muchas veces. Las dos últimas guerras mundiales enfrentaron naciones de lectores azuzados por textos malsanos. Los soldados llevaban tomos de poemas en las mochilas.

De cualquier modo la compañía de las personas que frecuentan los libros resulta más estimulante que la de los aficionados a otras perversiones, o refinamientos, humanos, como las telenovelas o el campeonato de fútbol.

Se achaca el desinterés creciente por los libros a la competencia de los medios electrónicos de comunicación. Hay que contar en la crisis del libro con la usura. Los libros entraron como todas las otras cosas en su circuito pernicioso. Y en consecuencia se publican menos libros que hieran, cataclísmicos, que sean más que máscaras para la vida social o simples pasatiempos. Y los grandes editores más interesados en el comercio que en la aventura inherente al buen sentido del oficio inundan el mundo con noveletas señoreras, para sentimentales, calculadas para lectores pusilánimes de anecdotarios. Hace un montón de años no se publica una novela significativa que trascienda la mera transmisión de un chisme más o menos singular.

Antes los gobiernos aquí cultivaron el lector en el elector. Ahora relegan su responsabilidad con el libro en grupos de papeleros dedicados al olvido planificado de la tradición. Que dan a luz montones de libros efímeros que se empiezan a olvidar en cuanto se acaban de leer, sin riesgos económicos para ellos ni espirituales para el lector. Las leyes comerciales rigen la industria editorial moderna como la de cosméticos. Y tras el campanilleo de la registradora rebaja la noble actividad, entre altruista y narcisista, del editor, a la de falso perfumero, a una rama vil del formidable baratillo contemporáneo donde todo se vende. El libro físico y el aire de la palabra.

Nada les quedó por deshonrar. Dirán de nosotros nuestros descendientes. Si sobreviven a la orgía de la usura."

AUTOR: Eduardo Escobar
Enviado por German Manga,
A miembros de Moneda de Oro Ediciones

martes, septiembre 02, 2008

Paula Farrier propietaria de Libreria Ficciones


La colombiana Paula Farrier propietaria de Ficciones, una librería que se ha convertido en un lugar de reunión de los interesados en la lectura. (FOTO: cortesia) La librería Ficciones, localizada en Port Chester es la única que ofrece libros en español. — Lo último que uno esperaría en un pueblo con 28,300 habitantes, —que según el Censo de 2006, cuenta con el 46% de inmigrantes latinoamericanos, muchos de ellos prácticamente iletrados—, es encontrar una librería en español.

El lugar es Port Chester, un pueblo con una variedad gastronómica riquísima, situado en el condado de Westchester, a unos tres cuartos de hora en tren desde la estación Grand Central, de Manhattan. Hace dos años, Paula Farrier, una colombiana de 35 años, cumplió su sueño de abrir una librería, y le puso el nombre de “Ficciones”, en homenaje al escritor argentino Jorge Luis Borges. “Desde pequeña siempre me reunía con mis amigos en una librería. Abrir una era mi sueño.

Yo misma puse los pisos, las paredes y todo”, explica Farrier a este rotativo.Farrier llegó a Estados Unidos cuando tenía diecisiete años, embarazada, apenas sin estudios y sin hablar inglés. “Con la frustración de que no podía estudiar, leía muchísimo y aprendí a manejar el idioma”, añade. De adulta se graduó en Literatura Española por el Purchase College y cursó un Máster en España. Su vida se divide entre un antes y un después de su estancia en el país europeo, confiesa la librera. “Y un antes y un después del jamón”, bromea.Al principio, la librería no tuvo muy buena buena acogida. “Aquí no hay una cultura del libro como en Nueva York. El inmigrante no está acostumbrado a leer y tampoco aprovecha las actividades gratis para llevar a sus hijos”, señala. Farrier combina el diseno gráfico y la publicidad para poder mantener abierta la librería. “No abrí este negocio para hacerme rica.



Me ha costado mucho y no quiero dejarlo. Estoy muy aferrada”. La librería “Ficciones” realiza una importante labor social entre la comunidad. Lleva a cabo actividades gratuitas como recitales de poesía acompañados con música, vino y queso o lectura de cuentos para niños a cargo del profesor de secundaria Jaime Begazo, del Instituto Sleepy Hollow. La librería también se ha constituido en un centro social de asesoramiento para muchos inmigrantes. Farrier, que lleva instalada muchos años en Rye Brook, al lado de Port Chester, y conoce como nadie el pueblo, aprovecha sus múltiples contactos para ayudar a aquellos que lo necesitan en cuestiones tan diversas como asistencia médica o sindical. Sin embargo, la tarea más importante de Farrier es acercar a muchos inmigrantes al mundo de la lectura. “La mayoría no ha leído un libro en su vida y apenas sabe lo que significa la palabra 'librería'”, explica. Así que empieza por recomendar libros de lectura fácil, como Paulo Coelho, por el que, por cierto, no siente mucho aprecio, y poco a poco los va introduciendo a autores más complicados. “Muchos se han convertido en lectores ávidos. Hay clientes que vienen y me dicen ´Paula, que ya he terminado el libro. Qué viene, qué viene´”. Entre sus autores favoritos están el español Francisco Umbral, por su forma de manejar el lenguaje y a quien también dedicó la disertación de su maestría, y el mexicano Carlos Fuentes, por quien siente una gran devoción. Reco- mienda a Ernest Hemingway, por su es- critura sencilla y la facilidad de su lectu- ra, y adora a Charles Bukowski, el es- cri- tor norteamericano que más le marcó. Farrier también escribe y edita un pequeño periódico, “América Latina”, un pasquín de ocho páginas donde colaboran amigos, poetas y escritores atraídos por la encomiable iniciativa de la autora de promover el placer de la lectura entre la población inmigrante. La “Librería Ficciones” está justo al lado de la estación de tren del pueblo. “Es una calle muy poco transitada, como fantasmal. No pasa casi nadie, es algo así como ´Lubina´, el cuento de Juan Rulfo”, describe Farrier. “Ficciones” pertenece a ese tipo de librerías en peligro de extinción, donde uno entra, conversa con el librero, intercambia gustos y se deja recomendar y seducir. Paula Farrier habla apasionadamente de su negocio, de todos los libros que ha leído y de la fabulosa experiencia con la gente del pueblo. “Doy café gratis y hablo con el cliente. Aquí todo el mundo es bienvenido”.
http://www.impre.com/eldiariony/noticias/comunidad/2008/8/22/libreria-en-espantilde;ol-ince-75971-1.html


Cómo serán las librerías, según Borders.



VIA: EL BIBLIÓMANO

Ignorando el derecho de autor


Vemos en el Blog El Gusto es Mío, de la amiga Marta Elena González, queja muy pertinente, sobre un error involuntario o no en que se suele incurrir sin justificación alguna, son los créditos públicos y económicos de quien ejerce un trabajo intelectual, escritor, pintor, o fotógrafo por citar algunos de los mas estafados en su buena fe, o ignorados a la hora de reconocer sus créditos y autoría..Va el texto y foto de la discordia...

"La fotografía que ilustra la Guia del Vino de Vladimir Viloria es de mi autoría, lamento mucho que no se hayan puesto los créditos, no se me haya solicitado autorización para el uso de la misma, ni tampoco he recibido pago alguno, menos la guía de regalo como agradecimiento de mi generosidad, pero bueno... le tengo mucho aprecio a Vladimir por lo tanto espero respuesta al respecto. Por cierto, de esas cosas que suelen suceder para los que no saben, soy fotográfo y diseñadora gráfica , especializada en el área editorial, es decir revistas, libros y todo lo que sea impreso de 3 páginas en adelante. Tambien soy Foodie, Gastronómo, Gastronauta e ingenua. Mis cordenadas si deseas de mi servicios profesionales son: e-mail: martagonzalezh@gmail.com Cel: 0416 913 04 91"

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