Uno de cada cinco libros de éxito en China procede ahora del ciberespacio,


Mientras muchas editoriales europeas temen que internet destruya su negocio a través de la piratería y la guerra de precios, en China está haciendo posible el renacimiento de una industria que se había estancado bajo el control estatal.

Oficialmente, todas las editoriales chinas están bajo control estatal, pero existen editores privados que se anuncian como “empresas de cultura” y que ya suponen casi la mitad del mercado de títulos que no son textos escolares. Estas compañías descubren a muchos de sus autores online.

Por lo tanto, privado no significa incontrolado, ya que las editoriales oficiales aún asumen la responsabilidad del contenido y aunque ya no hay una lista de libros prohibidos, siguen existiendo muchos temas tabú como Tíbet, la independencia de Taiwán, la organización religiosa Falun Gong o la pornografía.
El gobierno prohíbe de forma habitual libros que tocan temas prohibidos o sensibles, aunque a menudo existen ediciones en internet o pirateadas disponibles en las esquinas de las ciudades después de que se retiren de las estanterías y se corte el suministro a las tiendas.
Bartz explicó que hace cuatro años, un autor amigo suyo escribió una novela sobre el Sida ambientada en un pueblo chino. La obra se prohibió y aunque el autor, Yan Lianke, no fue castigado, su editor tuvo que escribir una disculpa pública de 50 páginas y se redujo el número de libros que podía publicar la casa editorial.
La novela, “Dream of Ding Village”, se editará el año que viene en alemán. Mientras, gracias a los proveedores de Internet, sigue estando disponible en China.


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