jueves, octubre 09, 2008

Librerías posmodernas y cultura basura...ANTONIO MARTÍNEZ


"En síntesis: nuestras librerías son cada vez más vacuas, más insustanciales, más posmodernas. Los grandes clásicos ocupan un espacio cada vez más marginal. Las colecciones de siempre languidecen y menguan, cada vez menos solicitadas por los clientes: los clásicos castellanos de Cátedra, los breviarios del Fondo de Cultura Económica, Alianza Editorial Ensayo. Las mesas de novedades exhiben un ir y venir incesante de títulos recién aparecidos, que se suceden unos a otros a una velocidad de vértigo. Un día vemos un libro; a las dos semanas, ya no se sabe nada más de él: otra novedad editorial ha venido a arrebatarle su precioso hueco ante nuestros ojos. La calidad media de los nuevos títulos deja mucho que desear. La cultura basura, la literatura de consumo, el fast food cultural y literario, ganan terreno de una manera imparable. Ciertamente, no debemos generalizar: entre lo mucho que hoy se publica, encontramos abundantes títulos de indudable interés. Pero la tendencia que aquí apuntamos no constituye una mera impresión subjetiva y personal. El visitante asiduo que compara las librerías de hoy con las de hace tan sólo quince o veinte años detecta en las actuales unas mutaciones alarmantes."

"Ciertamente, tal infantilización refleja una evolución análoga en la sociedad de la que las librerías de cada época constituyen un fiel reflejo. Las librerías están experimentando un proceso de cambio similar al de muchas editoriales, cada vez más atentas a criterios rabiosamente pragmáticos y economicistas, y crecientemente desvinculadas de su antigua función cultural. Y editoriales y librerías evolucionan como lo están haciendo porque están cambiando también otros elementos e instituciones de nuestra cultura: escuela, instituto, universidad, periódicos, televisión, planes de estudio, oposiciones etc. Es toda una mentalidad, unos valores y un estilo de vida lo que hoy está sufriendo una intensa y rápida transformación. El lector tradicional va desapareciendo poco a poco, reemplazado por el consumidor de productos más o menos literarios diseñados mediante estrategias de marketing. El universitario devoralibros ya casi es una rara avis. Editoriales serias y de solera publican libros de ínfima calidad (¡Espasa-Calpe ha publicado al refritólogo Eric Frattini!). La cultura queda engullida por la lógica del mercado. Se edita para mantener en funcionamiento la maquinaria editorial, más que porque se esté convencido del valor intrínseco de lo que se publica. Los libros entran en el giro absurdo del carnaval cultural posmoderno. Las librerías sólo constituyen un eslabón más en una cadena de sucesivos despropósitos."


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