Adriana Levy ..."La escalera del divino ascenso"


"La ruta que lleva hasta el Monasterio es muy poco transitada y está en excelente estado. El paisaje es casi lunar, con cerros de color rojizo que carecen de vegetación y algunos oasis que se ven a lo lejos. Puede ser peligroso distraerse con el paisaje y no prestar atención al manejar, ya que hay dromedarios que la atraviesan.
El Monasterio fue mandado a construir por Santa Elena, en el lugar donde, según la Biblia, a Moisés se le apareció la "zarza ardiente". Dentro del recinto, este lugar está indicado y los peregrinos dejan en las grietas de la pared papelitos con pedidos y prenden velas. Se llama Santa Katherina en memoria de una mártir cristiana que fue sentenciada a morir en la rueda. Cuenta la leyenda que se salvó, pero entonces fue decapitada y sus restos fueron llevados por los ángeles al Monte Sinaí.
Allí los encontraron unos monjes y desde entonces el Monasterio se convirtió en lugar de peregrinación.
Lo que más me impresionó fue la biblioteca. Allí hay un manuscrito que, según dicen, lo escribió el Profeta Mahoma, cuando se refugió en el lugar perseguido por sus enemigos. Mahoma en agradecimiento a los monjes, prometió protegerlos.
La biblioteca cuenta con códices y manuscritos que es posible apreciar dentro de vitrinas. También hay íconos antiquísimos. Recuerdo en especial uno:
"La escalera del divino ascenso", ícono del Siglo XII. Las horas pasadas dentro del Monasterio fueron como si hubiese estado dentro de un arca: detenida en el tiempo y en el espacio.
Esta visita me enriqueció espiritualmente y se quedó grabada en mi memoria junto al recuerdo de los niños beduinos que venden piedras con fósiles de zarzas a los turistas, el olor a dromedarios y a incienso, el silencio de los peregrinos y la imponente presencia del Monte Sinaí. Quién sabe: quizá Moisés al bajar con las Tablas de la Ley, haya caminado por donde yo estuve sacando fotos."
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