lunes, julio 07, 2008

Rosa Fernández, presidenta de la Distribuidora Venezolana de la Cultura



La conversación con Rosa Fernández, presidenta de la Distribuidora Venezolana del Libro (ahora de la Cultura), no podía tener otro comienzo que el tema de la importación y la medida del Ministerio del Poder Popular para las Industrias Ligeras y el Comercio (Milco) sobre la necesidad del Certificado de No Producción, para demostrar que el libro no se ha hecho en el país.
-Ustedes también importan libros, ¿cómo les ha afectado la medida?
-Nosotros, como organismo público, también tenemos que cumplir todos los trámites que se deben hacer ante cualquier institución. Si la solvencia laboral no la tenemos vigente, por ejemplo, no podemos hacer ningún trámite ante ningún organismo. No porque seamos una institución de Estado no tenemos que hacerla. El martes pasado le planteamos al Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio lo que estaba pasando con el sector, porque consideramos que somos una institución que está muy cerca de la empresa privada. Tenemos excelentes relaciones y les compramos libros para vender en las Librerías del Sur.
-¿Cuál es el criterio para seleccionar los libros que van a importar?
-De acuerdo con los perfiles que manejamos en las Librerías del Sur lo que queremos colocar son obras de ciencias sociales. También los libros que no han tenido ese circuito de distribución: las pequeñas editoriales, las alternativas, los autores independientes. Ellos vienen a nosotros porque consideran que es un apoyo que podemos prestarles: tenemos 53 librerías en todo el país. No manejamos la consignación, sino que compramos en firme. No les vamos a comprar una cantidad extrema sino lo que consideramos que podemos mover en la red de librerías. Así lo hemos hecho con las editoriales internacionales. Vamos a las ferias internacionales y de acuerdo con los contenidos de ciencias sociales, decidimos. También compramos libros infantiles y clásicos, porque sabemos que eso sigue interesando. Y lo hacemos conjuntamente con Librerías del Sur.
-¿A qué ferias internacionales han ido?
-El año pasado fuimos a veintitrés ferias internacionales. A las más conocidas: Fráncfort, Liber (Madrid), Guadalajara, Bogotá, Buenos Aires. También a unas que no están contempladas como la de Rusia, la de Beijing; porque consideramos que esto va a la par con las relaciones internacionales que va haciendo el mismo Presidente (Hugo Chávez). Hay mucha gente interesada, hasta por curiosidad, sobre lo que está haciendo el Estado venezolano.
-¿Distribuyen fuera del país? ¿Cuál es el que más les compra?
-España, Perú, México. Colombia, muy poco. Y en Argentina vamos avanzando.
-¿Qué les venden?
-Se venden muy bien los libros de Monte Ávila, algunos títulos muy internacionales como los de Todorov, los ganadores del premio Rómulo Gallegos, la colección Guaraira Repano. De El Perro y La Rana se vende la colección Alfredo Maneiro. Y, por supuesto, los más vendidos son los de la colección clásica de Biblioteca Ayacucho.
-¿Cómo es la demanda de libros en Venezuela?
-Ha crecido. Estamos haciendo un trabajo interesante porque estamos yendo un poco más allá: llevamos los libros a los Mercal, a los Pdval, llegamos a las comunidades. Nos hemos metido en los barrios con nuestro módulo de Librerías del Sur, y la gente los compra. Claro, tenemos que garantizar que los libros lleguen a los más bajos costos, porque está subsidiado todo el proceso, desde que el autor lleva el libro a la editorial hasta que sale de la imprenta. El precio de venta es para recuperar algunos costos del papel. Un empresario privado no podría mantenerse con eso. Si esto fuera una empresa privada, el contador nos habría dicho "cerremos". Allí es donde está la mano del Estado. La siembra del petróleo está allí. Por eso creo que sí hay más lectores.
-¿Tienen estudios?
-De los libros que colocamos en las librerías se vende 80% y 20% queda en anaqueles. Cuando hacemos el corte de venta de Librerías, vemos que efectivamente la gente está leyendo.
-¿Mayormente qué temas?
-De acuerdo a lo que colocamos en Librerías son de ciencias sociales, infantiles. Muchos de política. La otra vez alguien me llamó y me dijo: "Ustedes están politizando las Librerías", y yo digo que estamos colocando lo que la gente nos está demandando. Yo sí creo que hay lectores, y la Cámara Venezolana del Libro, con un estudio que hizo en enero y fue divulgado en la revista Producto, lo dijo también: ha aumentado la lectoría en Venezuela.
-Por cierto ¿cómo son las relaciones de ustedes con el sector privado?
-Son buenas. Solemos reunirnos, pero la Distribuidora no está en la Cámara. Hay algunas editoriales estatales inscritas en Cavelibro, como Monte Ávila y la Fundación Librerías del Sur.
-¿Trabajan exclusivamente con Librerías del Sur?
-No, trabajamos también con la red de librerías privadas. Cuando nació la Distribuidora, sí fue así. Pero se manejó una mala información y se comenzó a decir que nosotros no le íbamos a vender libros a las librerías privadas. ¿Cómo no lo vamos a hacer? Monte Ávila y Biblioteca Ayacucho nos transfieren a nosotros sus departamentos de ventas. Y Monte Ávila tiene una cartera de clientes bien grande y no podíamos dejar de atenderlos.
-Habla mucho de la relación con Librerías del Sur, ¿en algún momento ambas instituciones se fundirán?
-En un momento fue así. La Fundación Kuai-Mare -que ahora es Librerías del Sur- funcionaba así, pero no tenía capacidad para hacer las dos cosas, y ahora la Distribuidora tiene los fondos de esas editoriales. Nosotros llevamos un mecanismo que es el del almacenaje, transporte. Librerías es más que todo con libreros y punto de venta. ¿Que si en algún momento pueden fundirse? No lo sé. Quizá más adelante lo veríamos, pero ahora no está contemplado. Lo que sí es que efectivamente trabajamos muy de la mano.
-¿Cuentan con toda la logística para ir a todo el país?
-Tenemos una flota de doce camiones, un camión grande 750, cuatro camionetas pequeñas que son los que hacen la distribución en la Gran Caracas; y motos para cuando la cuestión es muy rápida. Para el año que viene tenemos contemplada la compra de más camiones, porque el Ministerio planea hacer un semanario que quizás más adelante se convierta en un diario.
-¿Qué porcentaje falta por cubrir?
-Muchísimo, quizás más del 50%. Por ejemplo, con las bibliotecas para los consejos comunales son 50 mil bibliotecas y 100 libros por biblioteca, y a medida que transcurre el tiempo cada vez se irán incorporando más libros. También de la Biblioteca de Autores Venezolanos se hacen 35 mil ejemplares y 29 mil van para escuelas bolivarianas, pero tenemos que avanzar más para poder llegar a la totalidad de la población, sobre todo a la recién alfabetizada.
-El 27 de mayo se promulgó el Decreto 6.107, y en principio se le cambia el nombre a la Distribuidora.
-Sí claro, en este momento estamos elaborando los organigramas internos porque cambia la denominación de la Distribuidora y su objetivo. Ahora será Distribuidora Venezolana de la Cultura, porque no es solamente la distribución del libro, sino discos, afiches, artesanías, lo que se genera en los museos, como los catálogos.
-El segundo artículo habla de garantizar la participación protagónica de las comunidades, ¿cómo lo harán?
-Desde el momento en que la comunidad se organiza, acude a nosotros para hacer solicitudes de donación de libros y distribuirlos en esa comunidad. Esas comunidades nos van a decir cuáles son las necesidades, y las editoriales deberán editar no lo que sea impuesto.




Rosa Fernández. Es licenciada en Historia por la Universidad Central de Venezuela.
Con Milla y con Ferrero. Comenzó en el mundo de los libros junto al fallecido editor Leonardo Milla y a Gabriel Marichal, en la Librería Ludens. Después estuvo junto a Mary Ferrero desde 1992 organizando la Feria del Libro de Caracas, "nuestra formadora, tengo mucho respeto por Mary". En el Centro Nacional del Libro estuvo hasta 2003, en el área de coordinación de ferias. Antes de presidir la Distribuidora Venezolana del Libro, que se fundó en 2006, estuvo en Biblioteca Ayacucho como directora de Promoción.
Presupuesto de la Distribuidora Venezolana de la Cultura. "Este año nos asignaron 8 millardos de bolívares -de los anteriores-. Esperamos que aumente para 2009".


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