IMPORTAR LIBROS AL SON QUE TOQUE EL GOBIERNO...



La importación de libros a Venezuela no tenía mayores problemas hasta que se presentó la petición del Ministerio del Poder Popular para las Industrias Ligeras y el Comercio (Milco) de solicitar a las editoriales transnacionales y distribuidoras el certificado de no producción.
Las experiencias particulares son variadas, porque en algunos casos las empresas han buscado un flanco para solventar las demoras, mientras que otras se enfrentan a intervalos de tiempo imposibles de determinar, que en la mayoría de los casos no coinciden con los impuestos por las editoras extranjeras.


Cambio en las reglas del juego
El gerente editorial del Grupo Santillana, Pablo Doberti, que maneja sellos como Aguilar y Alfaguara, entre otros, señala que su situación "es exactamente igual a la de toda la industria: desde que el Milco cambió las reglas del juego y cambió la categorización del libro, y sobre todo la petición del certificado de no producción, a nosotros se nos ha dificultado muchísimo el trabajo".
Señala que la primera consecuencia es que tienen "una laguna enorme durante todo este período de inventario, de ingreso de novedades al mercado, porque lo que se hace es generar un retraso con incertidumbre".
La duda proviene porque el Milco no indica cuál es exactamente el plazo de emisión del documento, y "hasta que no salga la carta de no producción no se puede hacer nada, y no se sabe cuánto es el tiempo que se toma el Milco para emitirla".
Agrega Doberti que hay dos aspectos importantes en este problema: "Uno es cuál es el objetivo político o económico. Si fuera el de defender la producción nacional, parece poco lógico en esta coyuntura porque la industria gráfica venezolana está a tope y no tiene capacidad para asimilar las demandas históricas".
Esto le consta al jefe de Santillana, porque es una actividad que no se puede desarrollar de un día para otro, "porque la vemos todos los días y porque nosotros hacemos muchísimos libros acá. Lo segundo, que es complicado, es que Cadivi no tiene desarrollada la providencia de los derechos de autor. Por lo tanto, si uno hace un libro de Saramago acá no le puedes pagar sus derechos. Cuando lo traigo de México, ese país le paga a Saramago porque me lo pone en el precio del libro. Pero si yo hago el libro acá, me quedo con una deuda con Saramago que no la puedo pagar por Cadivi".


Milco no se da abasto
Para la gerente editorial de Planeta, María Elena Rodríguez, el problema no es tramitar el certificado de no producción ante el Milco, sino que "tenemos que hacerlo todas las editoriales, y el Milco no se da abasto, no tienen la capacidad, por mucho que ellos lo intenten. Yo sé que de verdad están trabajando en eso, pero no tienen la capacidad para procesar todas las solicitudes", comenta.
Sugiere que se haga una suerte de "operativo de emergencia, sacar todo lo que se ha acumulado y luego llamar a las editoriales".
Refiere que antes de este trámite, la importación se hacía luego de tramitar los dólares con Cadivi.
"Ese trámite se hacía perfectamente, se calculaba y más o menos en un mes se tenía todo. Lo que había que hacer era tomar las previsiones -sobre todo cuando implicaba la visita de algún autor-. Ahora todo se ha complicado, pero no veo problemas, sino que con todas las editoriales se complicó, por las demandas ante el Milco".
Como quiera que Planeta maneja un fondo suculento, que implica tanto títulos de Seix Barral como Paulo Coelho, Rodríguez confiesa que desde un tiempo a esta parte "estamos imprimiendo en el país, tenemos la política de imprimir aquí todo lo que antes eran libros importados".
En este sentido, lo que hacen con el derecho de autor es "ofrecerles por ahora a los lectores las novedades, porque son muy pocos los autores del exterior que quieran firmar un contrato para ganar en bolívares; y lo que hacemos es una negociación con la casa matriz en España, porque manejamos entre dieciocho y veinte sellos, aproximadamente", puntualizó.


A la expectativa
Por último, Editorial Océano, que entre otros sellos trae a Salamandra, es decir, el que edita en español la serie de Harry Potter, no ha tenido mayores problemas últimamente, aunque están a la expectativa sobre cualquier problema que surja.
En este sentido, el representante de la editorial, César Jiménez, explica que en estos momentos "estamos recibiendo pedidos atrasados, por la misma prevención que tenemos, y eso nos ha funcionado".
Esto lo han estado haciendo para navegar al ritmo del otorgamiento de los dólares de Cadivi, por lo cual "estamos recibiendo libros. No de ahora sino de hace tiempo -cuatro meses atrás-, en previsión. Pero sí estamos atentos a lo que nos pueda pasar el día de mañana con la resolución del Milco".


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