martes, junio 10, 2008

El Milco y el libro como rubro no prioritario ¿Estrategia o ignorancia?



Frente la decisión del gobierno nacional, a través del Ministerio de Industrias Ligeras y Comercio (Milco), de clasificar a los libros como rubro no prioritario en la asignación de divisas, lo que dificultará y encarecerá su importación, Ficción Breve Venezolana una pequeña consulta entre personas conocedoras del sector del libro y la industria editorial, para conocer sus opiniones en torno a este tema de vital importancia para todos, para saber qué motiva, según su opinión, esa decisión y si vislumbran una solución en el corto plazo. Los consultados fueron el periodista y autor Rafael Osío Cabrices, quien desde la revista El Librero sigue muy de cerca el desarrollo de la industria editorial en Venezuela, la escritora Ana Teresa Torres, reconocida novelista y ex presidenta del Pen de Venezuela, el librero Roger Michelena, uno de los más activos promotores del uso de las nuevas tecnologías para mejroar la capacidad de información del sector y Carmen Cristina Wolf, poeta y presidente del Círculo de Escritores de Venezuela. Más que mala fe, la opinión dominante es que resultado de un enorme desorden administrativo. Cuando el gobierno se ve enfrentado al tema de las restricciones de importaciones, debido entre otras cosas a la desinversión en la producción nacional de diversos rubros fundamentales, la decisión parece apuntar a escoger el "daño menor": entre alimentos, medicinas y otros rubros que encenderían una mecha social, se selecciona al único rubro que no parec ser un detonante de un estallido social: el libro. Sin embargo, no dejan de asomarse otras razones menos casuales. Se puede estar ante una situación en la que el gobierno puede aprovechar la coyuntura para establecer ciertas líneas de censura, causales o deliberadas. Acá sus impresiones:

Osío Cabrices: "Temo más al desorden y a la ignorancia que a una política sistemática de censura"

El periodista y autor de la colección de crónicas de reciente publicación La vida sigue, entre otros títulos, considera que sospechar en la decisión una estrategia con miras a la instrumentación de una fina política de censura "supera la capacidad operativa de nuestros actuales gobernantes", por lo que achaca la decisión a otros factores más relacionados con el desorden administrativo. "Tiendo a pensar que la necesidad de resolver huecos administrativos y de reorientar las divisas a la importación de alimentos, insumos de salud y repuestos para los sectores automotriz, militar y energético, ha sido lo más influyente en esta decisión. Creo que es, en primer lugar, un acto administrativo, hecho para apagar incendios en otras zonas de las finanzas públicas, agobiadas por la mala gestión y el creciente peso de las cargas que el Estado ha asumido en su voracidad re-centralizadora", sostiene.Y, aunque no considera la decisión como un deliberado acto de censura, no descarta la posibilidad que se degenere en ella. "Hecha la medida, no me extrañaría que se dificultaran o se impidieran, alegando siempre razones administrativas, importaciones de libros de Carlos Fuentes, Mario Vargas Llosa, Carlos Alberto Montaner, Andrés Oppenheimer: gente influyente que habla muy mal de Chávez cada vez que puede. No creo que se restrinja la importación de los Nueve Libros de Historia de Herodoto ni de la autoayuda ni de los textos para chamos. Le temo más al desorden y a la ignorancia que a una política sistemática de censura, cuya complejidad supera la capacidad operativa de nuestros actuales gobernantes", sentencia.Consultado acerca de esa asomada intención de diálogo entre el Milco y Cavelibro, apunta tajante que "no tengo ninguna fe en la directiva de Cavelibro ni mucho menos en la buena voluntad del gobierno. Veo difícil una solución con los actuales actores", concluyendo que el resultado de la exclusión del libro será "menos novedades, más aislamiento, y eventualmente más edición local".
Torres: "Indirectamente están produciendo una censura"

La autora de una decena de novelas y ensayos, Ana Teresa Torres, quien fuese presidenta del Pen de Venezuela y tuvo, por ello, cierta visibilidad mediática durante algunos de los años de mayor confrontación política, considera que aunque no sea necesariamente una estrategia pensada para geenrar censura, pudiésemos estar ante un indirecto efecto deseado. "Pienso que hay mucha ignorancia. Probablemente el gobierno piensa que estimula la industria nacional con esa medida (aunque ésta requiere importar el papel), pero la libre comunicación del pensamiento no puede abastecerse solamente con la industria doméstica. Indirectamente están produciendo una censura, y probablemente es un efecto deseado", señala, coincidiendo en cierta forma con la posición de Osío Cabrices.Torres considera que las consecuencias inmediatas de esta decisión gubernamental serán el aislamiento y la ignorancia. "No recibiremos lo que se está produciendo en otros países, no podremos estar al día en materia científica porque las revistas quedarán bajo el mismo problema", sentencia.
Michelena: "Hace algún tiempo el gobierno está detrás de esta suerte de censura simulada"

Un poco más radical en su pareciación del conflicto, el librero Roger Michelena, editor del blog Libreros (http://libreriamichelena.blogspot.com), especializada en divulgar noticias del sector editorial, sí considera que se trata de una actitud deliberada. "Lo hemos visto en el sector cuando la distribuidora nacional del libro empezó con la importación de editoriales que ya tenían representación en Venezuela, para engrosar sus fondos de manera retaliativa en contra de una empresa en particular, a la que tiempo ha no se le otorgan dólares (exactamente Alfa grupo editorial), que importaba Siruela, Sexto piso y otras editorial que vemos en las vitrinas y mesones de las librerías del sur", advierte, agregando que "hace algún tiempo el gobierno está detrás de esta suerte de censura simulada. Recuerden aquella discusión planteada hace alguno años, sobre las `importaciones inteligentes de libros´ desde la desaparecida Fundalibro, y las discusiones en contra de las lecturas `que nos imponen los grandes capitales´ enarbolados por funcionarios de turno, durante las conferencias realizadas en los marcos de las Ferias de Libros, en donde los distribuidores locales son enviados al último lugar, como invitados incómodos para el gobierno".A juicio del librero, sólo la presión de la sociedad y los lectores, quienes deben hacerse eco de las protestas, hará que se reverse esa situación. Ante la interrogante sobre cuáles serían las consecuencias en el corto y mediano plazo para la cultura en Venezuela, así como para el negocio del libro y la industria editorial de mantener esa decisiçon en el tiempo, Michelerna es lapidario: "Ya se ven... sin pensar que serán definitivas, la ausencia de novedades en las estanterías, la baja rotación de libros en las librerías, la pérdida por no ejecutar las partidas para compra en las bibliotecas universitarias, ante la imposibilidad de conseguir novedades y reposiciones bibliográficas en su sector", agregando que "las quejas de parte de la Hemeroteca Nacional, por citar un caso, al no poder garantizar las suscripciones a revistas internacionales, ante la negativa de sus proveedores de no poder asegurarles la continuidad de la compra en el exterior", concluyendo que la lista de consecuencias sería más extensa "ante la expectativa de aridez intelectual que se nos avecina".

Wolf: "Reducen la entrega a los rubros que el 80 por ciento de los venezolanos no echará en falta"
La actual presidenta del Círculo de Escritores, Carmen Cristina Wolf, también adjudica el asunto al déficit de divisas del gobierno. "El Gobierno tiene un déficit de divisas enorma, señala, debido a la mala administración, exceso de importaciones a causa de la baja en la producción, corruptela, etc. Ellos buscan la manera de disminuir el flujo de dólares hacia el exterior para equilibrar la balanza de pagos. Como no pueden hacerlo con los alimentosm porque estamos en año electoral y esto es lo más sensible, reducen la entrega a los rubros que el 80 por ciento de los venezolanos no echará en falta: los libros", categoriza, sin cerrar la puerta a la posibilidad de que en la decisión se deje colar algo de censura y control: "Aunado a esto, la forma de hacerlo para ser revolucionarios a carta cabal, se copian de otros regímenes que revisan las listas de libros que pueden importarse".En torno a la intención de diálogo entre este ministerio y Cavelibro de revisar la decisión con miras a incluir los libros entre los rubros prioritarios de importación, así como reducir las complejas trabas a estas importanciones (que incluyen un certificado de no producción, como si cada libro en sí no fuese un objeto único), se le consultó a la poeta sobre la posibilidad de midificar esa decisión. Su respuesta fue lacónica y tajante: "No lo creo".

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