sábado, mayo 31, 2008

No llegan libros al país..


El libro ha sido excluido de la lista de bienes prioritarios, por lo que para su importación hay que recorrer el mismo camino que transitan los bienes de lujo.
Yolanda de Fernández, presidenta de la Cámara Venezolana del Libro (Cavelibro), asegura que esta situación comenzó cuando el Ministerio del Poder Popular para las Industrias Ligeras y Comercio (Milco) detectó dos cosas. La primera: que las importaciones del sector libro aumentaron de 147 millones de dólares en el 2007 a 406 millones cifra que incluye, claro, las solicitudes para los próximos meses.
La segunda: que esta cifra se abultó de manera abrupta debido a que algunas empresas del área automotriz habrían importado utilizando el código arancelario 49019990 correspondiente a los libros.
Razón por la cual el Ministerio procedió a solicitar a los importadores de libros un nuevo requisito: el Certificado de No Producción, documento que asegura que el libro no se edita en el país, lo que justificaría entonces su importación.
"Hasta el 3 de marzo el libro estaba en una lista de artículos prioritarios, pero ahora hay que pedir un permiso. El asunto es que el Certificado de No Producción o de Producción Insuficiente puede tardar hasta cuatro meses en otorgarse y las dinámicas editoriales son muy rápidas", argumenta Fernández, quien agrega que esta situación ya comenzó a afectar a las librerías. "Y Cavelibro lo único que ha podido hacer es publicar algunos remitidos y tratar de persuadir al Ministerio para que revierta la medida".Una mentira tonta
Para el librero Roger Michelena (libreriamichelena.blogspot. com) tener que justificar la producción es "una soberana tontería". Y va mucho más allá: "Para mí es una mentira tonta lo del sector automotriz", dice.
Presume Michelena que la Comisión de Administración de Divisas (Cadivi) sólo gestiona los dólares rápidamente cuando los libros se van a importar de los países pertenecientes a la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi). "De resto", añade, la situación es otra. Si los vas a importar de España, donde hay una industria importante, se tardan muchísimo. Sin contar que hay que tener el Certificado de No Producción. Si aquí funcionara el Convenio Andrés Bello, tendríamos la posibilidad de importar sin restricciones de ningún tipo y sin necesidad de dar explicaciones por dólares. Digamos que cada vez hay más restricciones".
Para José Luis García, director de Editorial Pomaire Venezuela, quien ha importado textos como El código Da Vinci y¿Quién se ha llevado mi queso?, el problema es mucho más grave aún. García jura que no ha importado un sólo texto desde el año pasado, porque además de la medida del Ministerio ha habido retrasos en las gestiones de los dólares con Cadivi.
"¡Ahora resulta que el libro no es prioritario para el país! Es tan complejo el proceso con Cadivi que, lógicamente, esto ha traído como consecuencia que los libros lleguen a Venezuela con 4 ó 5 meses de retraso".
Eso sin contar, agrega García, que hay diferencias de lapsos en el otorgamiento de las solevncias y su duración. "Cuando una está al día, la otra no. Y a esto hay que agregar que ahora te exigen el Certificado de No Producción. Nosotros manejamos aproximadamente tres mil títulos y tenemos que sacar un certificado por cada título. Lo lógico es que el Gobierno pida un certificado para el International Standard Book Number o Número Estándar Internacional de Libro venezolano. Se supone que el libro debe tener libre circulación. Eso ha traído como consecuencia que cada día traigamos menos. Hacemos algunos libros, pero los costos son altos".


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