Leer es peligroso


"La energía profunda que orienta nuestro comportamiento lector hacia un fin, se descarga al conseguirlo, no se vomita, no harta, no engorda. Leer hasta el punto de perder la realidad de vista es como amar hasta caer en la sinrazón o comer hasta el hartazgo… No digo que no sean experiencias interesantes, pero no tienen que ver con la lectura más que con la impuntualidad o el desasosiego. Lo compulsivo, en este caso, no es un homenaje impagable al poder libérrimo y enriquecedor de la literatura, al músculo subversivo de la lectura como apunta Robert Saladrigas al fin al de su columna.
¿Por qué será que lo compulsivo parece bien visto cuando se trata de lectura? En el caso del libro que se comenta se trata de una persona, nada menos que la Reina de Inglaterra, que de golpe se le abre el ventanal de la lectura como a otras personas traspasan el umbral de la lujuria. Puedo entender entonces que para un no lector, la lectura pueda ser un golpe inesperado y sorprendente que absorva todo un ser entero… pero carenciado, conviene no olvidarlo, profundamente carenciado."
LEIDO EN: TOKLAND
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