La república Anagrama. LITERATURA E INDUSTRIA


-Ustedes editan 100 libros nuevos cada año.
"Con mínimas diferencias, la correlación debe ser de 75 en normal y 25 en bolsillo. Los cien al año es muy preciso. No es una cifra caprichosa, es el tope para poder dedicar a cada libro la atención que requiere y después poder darle una promoción permanente. Ahora vienen Yasmina Reza y Martin Amis, y todos los autores requieren su rueda de prensa y una gira por las principales ciudades españolas. Para esto hay un departamento de prensa que ya más parece una agencia de viajes".-Eso deja muy pocas plazas para autores nuevos.

¿Cómo se da la competencia por ellas?

"Es durísima. En promedio, en narrativa llevamos 18 títulos anuales, la mitad españoles y la mitad latinoamericanos. La incorporación de autores nuevos es de, más o menos, cuatro al año. Muy a menudo en ésos se incluye al ganador del Premio Herralde, y también a algún buen autor que decidimos fichar, como, por ejemplo, Piglia, que ya es un clásico".

-O sea que de esos 2.000 manuscritos que reciben al año, 1.998 se van a la basura.

"No se publican, para decirlo más suavemente. Es un filtro rigurosísimo, pero estamos obligados a hacerlo para poder tener autores de la casa a los que seguimos publicando. Lo que pasa es que entran en tensión dos filosofías contradictorias: por una parte, el descubrimiento de nuevos autores, y por otra, el desarrollar una política de autor que permita ir acompañándolo durante los años. Tenemos ya 30 autores que han publicado más de 10 títulos: Baricco, Tabucchi, Highsmith, Bukowski, Capote, Mailer, McEwan, José Antonio Marina, Pombo, entre otros tantos."

La república Anagrama

Jorge Herralde es, probablemente, el editor independiente que más tentaciones ha recibido de los grandes grupos. Fundó la editorial para publicar ensayos de izquierda de difícil circulación en la dictadura franquista. Se convirtió en un referente ideológico en esos años. Cuando llegó la democracia, estuvo pensando en dedicarse a otra cosa, pero encontró a Bukoswki, trasgresor y súperventas. Y decidió apostar por la ficción: 30 años después tiene el catálogo de narrativa más prestigiado en nuestro idioma. Prestigiado y rentable, una lista que ya querrían las transnacionales del libro.Aunque en todos estos años Herralde se ha resistido a las ofertas de compra, acaba de cerrar su primer acuerdo comercial con uno de esos Goliats contra los que solía luchar. Junto con Planeta (y también Grup 62) creó Enlaces, una distribuidora de libros para España. Hay quienes ven allí un primer paso para que el gigante independiente se someta a los flujos de un mundo más capitalista. Él no lo cree.

"No existe ninguna negociación", aclara.

- ¿Se le han puesto las cosas difíciles a Anagrama con la creciente concentración editorial?"La verdad es que no. Las editoriales independientes más veteranas tienen lectores y libreros muy cómplices que se fían de las apuestas literarias. La permanencia de nuestros títulos en librerías suele ser más alta que lo normal y el diseño de éstos hace que tengan visibilidad en las estanterías. Hemos logrado construir un fondo editorial que tiene 200 reediciones al año:

Patricia Highsmith, (Raymond) Carver, José Antonio Marina y (Vladimir) Nabokov, por nombrar algunos. Así que no dependemos de unos pocos títulos, podemos ser independientes sin problema"

.- ¿Cómo convence a los autores de no irse a una grande? ¿Pide fidelidad?"La fidelidad con efe mayúscula es mucho pedir. Pero pocas veces han cambiado. Soledad Puértolas, por ejemplo, que ganó el Premio Planeta. Pocos más".- ¿Quiénes más?"Ignacio Martínez de Pisón publicó nueve libros aquí y se fue. (Álvaro) Pombo está ahora acabando un libro de cuentos, pero él me dijo que quería ganar el Premio Planeta, que lo veía como una especie de jubilación. Pero también hay autores de grandes grupos que se vienen a Anagrama, como ahora Martin Kohan".

- Ustedes son la mayor editorial independiente en español, pero hay muchas más.

"Está Tusquets, Pre-Textos y Siruela, de las veteranas. Y en los últimos años en España y en países de América Latina, han surgido muchas editoriales pequeñas como Acantilado, Minúscula, Periférica y Libros del Asteroide. Detrás de ellas hay una actitud vocacional, de amor por la literatura que hace frente a los altibajos financieros. Tendrán que ir llevando adelante su cometido y sobrevivir como lo hizo Anagrama".


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