lunes, marzo 24, 2008

La novela celular..Por Rodrigo Fresán


"...el año pasado se hayan vendido en Japón 300.000 ejemplares de Los hermanos Karamazov. Están también, claro, los que dicen que mejor leer algo que no leer absolutamente nada. Y seguramente sean aquellos que, con el flamante Kindle (“dispositivo inalámbrico de lectura” patrocinado por la librería virtual Amazon, cuya primera tirada se agotó en horas y que supuso casi evangélica portada de Newsweek así como las alabanzas de la novelizada Toni Morrison), tienen hoy los mismos sueños húmedos que alguna vez dedicaron a los efímeros e-books. Otros, eufóricos, defienden y celebran el nacimiento de “un nuevo idioma narrativo”. En lo personal, me parece que habría que aplicar las ventajas de lo novedoso sin jamás perder de vista lo que fue, lo que sigue siendo. No creo que nadie esté esperando un nuevo lenguaje narrativo pero no estaría nada mal que se agilice el aprendizaje y se mejoren las aplicaciones del lenguaje de siempre. Es decir, por ejemplo, ya que estamos: no está nada mal la red si no se cae en ella. Una cosa es entrar y salir, otra muy distinta es quedarse enredado, para siempre, ahí dentro y, solipsistas, pensar que se está haciendo ahí la Historia que no se quiso o, seguramente, no se pudo hacer aquí.
Ya en 1994, en Elegías a Gutenberg (Alianza) Sven Birkerts anticipaba tiempos oscuros para las letras en la encandiladora Era Electrónica. Si no se entrena desde el principio a alguien en el placer de la decodificación de frases complejas, difícilmente se las quiera escribir después, decía. Meses atrás, Caleb Crain en The New Yorker (“El crepúsculo de los libros”) advertía sobre las zonas cerebrales que no se activan nunca en jóvenes más acostumbrados a sostener un móvil en la palma de la mano que a agarrar un libro utilizando todos sus dedos. Así, más temprano que tarde, alcanzaríamos la práctica pero estéril lengua de las máquinas: on, off, out of batteries y a esperar el milagro de que el medio sea el mensaje y que la tecnología sea la que certifique los méritos. De este modo, se habrá cumplido uno de los sueños de Warhol: la botella de Coca-Cola se impondrá sobre la bebida que contiene y los envases (los formatos, las formas) vencerán a los contenidos (los fondos, lo profundo).
La esperanza reside en que –como ocurre con toda moda móvil– el fenómeno sea pronto suplantado por una variante acaso peor pero también de vida más o menos corta sin perder nunca de vista el destino definitivo de semejante ingenio: ser arma arrojadiza de la top-model Naomi Campbell.
Mientras tanto y hasta entonces, los lectores de verdad todavía respiran tranquilos: no existe aún –por más que el Kindle asegure que la resolución de su pantalla es similar a la del “papel verdadero”– mecanismo que nos ofrezca esa sensación de íntima victoria y de épica expectativa que sólo ofrece el unplugged pero electrizante gesto de voltear una página.
Muy distinto es lo que uno siente por los amados libros de siempre cuando llega el momento de una mudanza.
Pero mejor no escribir o hablar –ni siquiera por teléfono– de ciertas cosas."
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/libros/10-2994-2008-03-23.html
Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails