sábado, marzo 29, 2008

La muerte de los clásicos



"Escribir sobre libros, librerías y editoriales es deprimente. Mientras leía un libro inquietante sobre el tema, A la sombra de los libros. Lectura, mercado y vida pública, (1) me topé con una nota a pie de página (la 19 del capítulo seis: “El nuevo mercado”) que me llamó la atención. Alude a un artículo que analiza un fenómeno que pocos toman en cuenta: las virtudes de long sellers que poseen los libros clásicos. (2)El artículo de Waldman tiene casi cinco años pero eso no afecta a la validez de su contenido. Para comprender lo que se plantea allí, sin embargo, es necesario repasar aquello que tanto me deprime. Como el libro que cito habla de esto con detalle, y como ya he escrito sobre esto, seré breve.La estructura comercial del mercado actual de libros es tal que, grosso modo, sólo tienen cabida ahí libros de texto, novedades y best sellers. En estas últimas dos categorías encontramos manuales prácticos, libros de superación y espiritualidad, literatura light (casi siempre de léase y tírese) y novelas de autores de gran prestigio que ya han escrito best sellers. Esto es lo que hallamos en casi todas las librerías actuales, que apenas merecen calificarse como librerías. Más bien son áreas de exhibición de libros que caben en las tres categorías mencionadas. ¿Qué falta para que sean librerías de veras? La presencia de los long sellers: libros de los cuales no se venden cantidades estratosféricas pero que van encontrando o han encontrado sus lectores, quienes comunican su entusiasmo de boca en boca, fenómeno que puede tardar años.Hoy en día el mercado desprecia lo que sólo vende 500 ejemplares al año, cuando antes esto era normal. Los libros tardan para hallar a sus lectores. No estamos hablando de fenómenos de la industria del entretenimiento, como el cine comercial. Lo que han descubierto las grandes editoriales comerciales de Estados Unidos, lo que se constata en el artículo de Slate, es precisamente eso: que las novelas clásicas se venden bien aunque no pinten en las listas de best sellers.De una novela clásica inglesa o norteamericana, por ejemplo, pueden venderse más de 100 mil ejemplares en un año. No son el millón de The Da Vinci Code, pero se trata de una cantidad importante. En México tenemos la desgracia de que los clásicos de lengua española brillan por su ausencia o sólo existen en ediciones ínfimas, de difícil lectura por su caja o minúscula y deteriorada tipografía. Lo que hay, que es poco, casi siempre da flojera por tratarse de ediciones realmente horrendas. Y lo peor: libros que aún no son clásicos, pero que merecen serlo, son brutalmente descatalogados porque no llegaron a ser best sellers instantáneos. Esto retrata nuestra pobreza actual y, peor, la pobreza del futuro.1 Fernhando Escalane Gonzalbo, A la sombra de los libros. Lectura, mercado y vida pública, México, El Colegio de México, 2007. 365 pp. (Jornadas, 151).2 Adelle Waldman, “Cents and Sensibility. The surprising truth about sales of classic novels”, en Slate, 2 de abril de 2003, "


Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails