domingo, marzo 09, 2008

Han desaparecido la mayoría de las librerías en Santo Domingo

Onorio Montás
En los años sesenta, en Santo Domingo y principalmente en la zona Colonial, existían alrededor de 25 librerías. Hoy quedan seis a duras penas o, tal vez, por terquedad de los libreros, quienes entienden y creen que su “negocio” es una especie de apostolado, esto sin incluir los puestos de libros usados.
“A las librerías tú le pones un letrero Se Vende y no encuentras a nadie a quien venderle, nadie las compra, desaparecen y mueren con sus dueños, no hay relevos…”, nos comenta amargamente una persistente dueña de librería, la doctora Virtudes Uribe, a quien no le han valido las “peñas”, “tertulias” y hasta convertirse en editora para poder subsistir con sus librerías.
La experiencia económica es amarga, reconoce, pero le ha producido muchas satisfacciones personales. Solo por eso persiste.
Y no es, sostienen otros libreros, por la gastada excusa de que “el dominicano no lee”, solo habría que ver en cualquier librería en un corto tiempo la cantidad de personas que buscan libros, principalmente estudiantes y padres. “Es que están caros y a veces inalcanzables, sostienen los libreros que no hay una política de incentivo a la lectura, no hay una ley que norme y proteja al autor y al librero”.
El año pasado el actual gobierno declaró el año 2007 como el “Año del Libro y la Lectura”, pero pasó sin pena y sin gloria, podría afirmarse sin temor a equivocación, solo hubo iniciativas del Despacho de la Primera Dama, que celebraró talleres de lectura en la mayoría de los pueblos del interior dirigidos a niños y jóvenes, concursos de lectura y comprensión y ademásn se reinauguró la biblioteca “Juan Sánchez Lamouth”, la que es considerada como modelo. La biblioteca dispone de libros, revistas, bases de datos bibliográficas, textos completos en CD y DVD, servicios de información en línea a través del Internet, videos informativos y culturales.
Cuenta con una Ludoteca de niños con juegos, rompecabezas, bloques y espacio recreativo-cultural pensado para desarrollar la personalidad del niño a través del juego y el juguete, a la vez que se orienta a los padres sobre el uso de juguetes para el desarrollo de sus hijos.
¿La “Izquierda” libreros? En los convulsos doce años de Joaquín Balaguer, los partidos de izquierda y el pueblo en general vivieron algo así como la famosa película de François Truffaut “Fahrenheit 451”, difícil era traer un libro a nuestro país que a los organismos de seguridad no le pareciera un poquito “comunista”. Recuerdo que al llegar al poder Antonio Guzmán Fernández visité en su despacho al teniente general Rafael Adriano Valdez Hilario y me mostró la numerosa biblioteca que se había creado en la secretaría de las FF.AA con libros incautados en el aeropuerto y los allanamientos. Un librero me narraba con amargura sus experiencias en los famosos doce años.

En una oportunidad trajo de España unas 10 cajas de libros y cuando llegó a retirarlos al Aeropuerto Las Américas le dijeron que tenía que hablar con el coronel Nin, jefe del J-2 en la terminal aérea. Y cuando logró verlo, frente a él los libros estaban esparcidos en el piso, muchos de filosofia y literatura, pero entre todos había uno “Memorias del Che Guevara”. Tras muchos ruegos y explicaciones, me los devolvieron…”
Esta situación obligó a convertirse en impresores y libreros a los izquierdistas dominicanos, extrañamente en las librerías permitían la venta de esos libros de Marx, Engels, Lenin y Mao-Tse-Tung, aunque en las casas los decomisaban, estas organizaciones luego de crear una infraestructura para imprimir las obras que le interesaba reimprimir, muchas se convirtieron en una industria de “piratear” obras como “Cien Años de Soledad” de Gabriel García Márquez, "Trujillo, la Muerte del Dictador" de Bernard Diederich, “La trágica aventura del poder personal” de Robert D. Crassweller, que han sido tal vez las obras mas pirateadas en nuestro país.
Hoy piratear libros no es negocio, tal vez esa sea la causa de la desaparición de muchas librerías.
Capital Mundial del Libro 2007
Los libreros se quejan de que hace más de cinco años se ha hablado de promulgar una ley, que ya existe en países como Colombia, México, Chile, Costa Rica y Argentina, para citar algunos casos de incentivos al libro y la lectura. Por ejemplo, el 17 de junio de 2005, en París, la UNESCO eligió a Bogotá como la Capital Mundial del Libro para el año 2007 en Colombia se editan 77 mil ejemplares de bibliografía breve que llegan a hospitales, parques, escuelas, bibliotecas y hasta al sistema de transporte “Transmilenium”.
Bogotá será la primera ciudad latinoamericana en recibir de parte de la Unesco el título de “Capital Mundial del Libro 2007”. La capital colombiana venció a Ámsterdam, Coimbra, Dublín, Rosario (Argentina) y Viena.
Pero autores, editores y libreros no pierden la esperanza de contar con una ley que los respalde e incentive el libro. El licenciado Tony Raful dio un primer paso, sometió a través del senador por la provincia Espaillat Andrés Bautista un proyecto que aseguran los libreros no fue consensuado y perimió la “Ley de Mecenazgo”. De nuevo el actual gobierno estuvo trabajando en un proyecto de ley que fue sometido por el presidente Fernández el 4 de diciembre del 2007, este fue discutido hasta la saciedad por los sectores involucrados y contó con la asesoría del Consorcio de Bibliotecas de Investigación Europeas (CERL), durmió el sueño eterno en la secretaría de Estado de Cultura, pero al fin fue introducido al Congreso Nacional a través del Senado.
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