martes, marzo 18, 2008

Fallece Arthur C. Clarke, a los 90 años de edad.."El futuro no es ya lo que solía ser."


"Si me concediesen tres deseos, quisiera ver alguna evidencia de vida extraterrestre. Siempre he creído que no estamos solos en el Universo, pero aún esperamos que E.T. nos llame y nos muestre algún signo de su existencia. En segundo lugar, desearía que desterráramos nuestra dependencia y adicción del petróleo y adoptáramos energías limpias. El cambio climático nos empuja de forma urgente a este cambio de mentalidad. No podemos permitirnos destrozar inexorablemente nuestro planeta quemando petróleo y carbón. He vivido en Sri Lanka durante los últimos 50 años, y casi la mitad de ese tiempo he sido un triste testigo de la terrible guerra que lo divide. Deseo profundamente ver que la paz duradera arraigue en Sri Lanka tan pronto como sea posible."


Fuentes del paraíso (fragmento)" La corona se hacía más pesada con cada año transcurrido. La primera vez que el Venerable Bodhidharma Mahanayake Thero se la puso en la cabeza, con tan pocas ganas, el príncipe Kalidasa se sorprendió ante su ligereza. Ahora, veinte años después, el rey Kalidasa prescindía con gusto de aquella banda de oro incrustada de piedras, cuando la etiqueta de la corte así lo permitía. (...)Poca etiqueta había allí, en la ventosa cima de la fortaleza de roca, pues pocos embajadores o peticionarios solicitaban audiencia en su formidable altura. Muchos de los que hacían el viaje hasta Yakkagala retrocedían ante el ascenso final, entre las fauces mismas del león agazapado que siempre parecía a punto de saltar desde la superficie rocosa. Ningún rey anciano podría sentarse en ese trono que aspiraba a los cielos. Algún día Kalidasa estaría demasiado débil para llegar a su propio palacio. Pero no era probable que ese día llegara; sus muchos enemigos le ahorrarían las humillaciones de la vejez. Y esos enemigos ya se estaban reuniendo. "


2001: una odisea espacial (fragmento)" No era el miedo a los abismos Galácticos lo que helaba su alma, sino una más profunda inquietud que brotaba desde el futuro aún por nacer. Pues él había dejado atrás las escalas del tiempo de su origen humano; ahora mientras contemplaba aquella banda de noche sin estrellas, conoció los primeros atisbos de la eternidad que ante él se abría. Recordó luego que nunca estaría solo, y cesó lentamente su pánico. Se restauró en él la nítida percepción del Universo... aunque no, lo sabía, del todo por sus propios esfuerzos. Cuando necesitara guía en sus primeros y vacilantes pasos, allí estaría ella. Confiado de nuevo, como un buceador de grandes profundidades que ha recuperado el dominio de sus nervios y su ánimo, lanzóse a través de los años-luz. Estalló la Galaxia del marco mental en que la había encerrado; estrellas y nebulosas se derramaron, pasando ante él en ilusión de infinita velocidad. Soles fantasmales explotaron y quedaron atrás, mientras él se deslizaba como una sombra a través de sus núcleos; la fría y oscura inmensidad del polvo cósmico que antes tanto temiera, parecía sólo el batir de ala de un cuervo a través de la cara del sol. Las estrellas estaban diluyéndose, el resplandor de la Vía Láctea iba trocándose en pálido resplandor de la magnificencia que él conociera... y que, cuando estuviera dispuesto, volvería a conocer. Volvía a estar, precisamente donde lo deseaba, en el espacio que los hombres llamaban real. Ante él, como espléndido juguete que ningún Hijo de las Estrellas podría resistir, flotaba el planeta Tierra con todos sus pueblos. El había vuelto a tiempo. Allá abajo, en aquel atestado globo, estarían fulgurando las señales de alarma a través de las pantallas de radar, los grandes telescopios de rastreo estarían escudriñando los cielos... y estaría finalizando la historia, tal como los hombres la conocían. Se dio cuenta que mil kilómetros más abajo se había despertado un soñoliento cargamento de muerte, y estaba moviéndose perezosamente en su órbita. Las débiles energías que contenía no eran una amenaza para él; pero prefería un firmamento más despejado. Puso a contribución su voluntad, y los megatones que circulaban en órbita florecieron en una silenciosa detonación, que creó una breve y falsa alba en la mitad del globo dormido. Luego esperó, poniendo en orden sus pensamientos y cavilando ante sus poderes aún no probados. Pues aunque era el amo del mundo, no estaba del todo seguro sobre lo que hacer a continuación. Mas ya pensaría en algo. "

Bibliografía
2001: Una odisea espacial, Plaza & Janes, Jet nº 185/4
2010: Odisea dos
2061: Odisea tres, Plaza & Janes, Jet nº 185/3
3001: Odisea Final, Plaza & Janes, Jet nº 185/5
Alcanza el mañana, Ultramar, Ciencia-Ficción nº 81, (1989)
Las arenas de Marte, Edhasa, Nebulae nº 9
Cánticos de la lejana tierra, Circulo de lectores, (1987)
El centinela, Plaza & Janes, Éxitos, (1990)
Cita con Rama, Ultramar, Ciencia-Ficción
La ciudad y las estrellas, Edhasa, Nebulae nº 5
Claro de Tierra, Edhasa, Nebulae nº 12
Cuentos del planeta Tierra, Ediciones B, Vib nº 17/1
Cuentos de la taberna del ciervo blanco, Alianza, Libro De Bolsillo nº 687
En las profundidades, Ultramar, Ciencia-Ficción nº 91
El fin de la infancia, Minotauro, (2000)
Fuentes del paraiso, Ultramar, Ciencia-Ficción nº 6, (1989)
El león de comarre, Caralt, Ciencia-Ficción nº 1, (1980)
El martillo de Dios, Suma de Letras S. L., Punto de lectura nº 103, (2000)
Rama II, Ultramar, Ciencia-Ficcion nº 31
Regreso a Titan, Ultramar, Ciencia Ficcion nº 45, (1989)
Relatos de diez mundos, (Edhasa), Nebulae, 3, (891)
Sobre sus relatos
Venus Prime I, Plaza & Janes, Jet nº 171/1
Venus Prime II, Plaza & Janes, Jet nº 171
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