domingo, marzo 30, 2008

Elogio de la edición ...Palabras de editor Alejandro Katz:


"Con escasos dos años de existencia, Katz Editores ha desplegado una solvente batería de títulos, componiendo un catálogo coherente y atractivo, donde desfilan autores como Roger Chartier o Karl Löwith. Lo anterior no implica, sin embargo, el usual banquete canónico, ni tampoco una previsible lista de autoridades del dernier cri.

El editor de la casa, Alejandro Katz, ha logrado articular, más bien, un verdadero sistema de lectura: una constelación de motivos y argumentos que dialogan fluidamente entre sí, ofreciendo al lector en lengua castellana un estimulante horizonte de debate.

La editorial que él dirige, establecida tanto en Buenos Aires como en Madrid, no pretende atribuirse, pese a todo, el menor carácter pionero. Prefiere ser tomada por un avatar reciente de iniciativas anteriores, una reencarnación actual de lo que en su momento fueron Alianza, Taurus o Paidós. Juzgada bajo tales modelos, la trayectoria de Katz Editores es ciertamente exitosa y promete aún nuevos logros en el futuro.

Premio al editorConsultado sobre el rol del "editor profesional" en el contexto del negocio del libro -negocio marcado por las fusiones de los años 80 y el auge del bestsellerismo-, Alejandro Katz opta por tomar distancia del coro apocalíptico. De hecho, cuestiona la "ética de la queja" que ha venido ventilándose en el sector y revela no poco escepticismo ante el estrellato cultural del que gozan ciertos editores.

En su opinión, el editor tiene una función bastante precisa: materializar un producto simbólico y, luego -cosa irónica-, reconducir el objeto creado del escaparate de la librería a la esfera de las ideas. Mantener lubricado tal circuito es cuanto incumbe al editor, y cuanta más prolijidad invierta en ello, más anónima y más secreta resultará su figura. "El premio a su tarea es, finalmente, el virtuoso olvido del lector.

El único editor del que uno se acuerda -asegura Katz- es el que permitió un dislate en la redacción o una compaginación defectuosa".Nacido en 1962 y formado a caballo entre Argentina y México, donde disfrutó de la simpatía intelectual de Octavio Paz, la eminencia gris tras Katz Editores presidió por dos décadas la casa en Buenos Aires del Fondo de Cultura Económica, dirigiendo simultáneamente la contratación de autores extranjeros, entre los que destaca el Foucault de los Seminarios. Incómodo -aunque hasta cierto punto también agradecido- ante los atavismos burocráticos del gigantesco sello mexicano, Alejandro Katz se desvinculó del FCE para lanzarse a la aventura de formar un catálogo según sus propias percepciones del oficio. Con más de ochenta libros publicados a la fecha, Katz Editores concentra en esta cifra un amplio abanico de opiniones y disciplinas, desde la filosofía política al ensayo científico. Definida como una editorial de "contenidos duros", la casa de Katz ha hecho un esfuerzo sostenido por preservar, en cualquier caso, el pluralismo y el espíritu de discusión ilustrado.

Entre los autores elegidos por Katz, sin duda hay apuestas de envergadura. Pero el riesgo vale la pena, sobre todo si se trata de rescatar a ensayistas y teóricos como Leo Strauss o Jacob Taubes -el primero, asociado (vicariamente) con el pensamiento neoconservador americano; el segundo, inmerso en la tradición crítica (y escatológica) de Walter Benjamin-. Por supuesto, tal elección no es gratuita. Ella responde a las necesidades de reflexión fijadas por la época en curso, la que indaga en su pasado y sondea, a veces torpemente, las claves de su propia genealogía. El auxilio prestado por Alejandro Katz en esta tarea inspira, naturalmente, el elogio del lector."

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