martes, febrero 12, 2008

Los poetas jóvenes encontraron en Internet una puerta abierta al público

Desde 1920 a hoy, las distintas generaciones de poetas persiguieron la luz para sus obras a través de un mismo motor: obstinación. Creaban sus revistas, convocaban a encuentros de lectura y fundaban editoriales, aun con el riesgo o fracaso que encerraban. El decenio que corre no es la excepción. Como sus predecesores, los nuevos poetas buscan caminos alternativos y copian muchos de aquellos recursos para hacer circular sus textos.
Pero un detalle los distancia. Para la nueva generación, el libro asoma en su horizonte como un soporte lejano, inalcanzable y hasta casi prescindible. En esto de descartar el libro como posibilidad, Internet apareció como la herramienta para reparar esa carencia. Desde ahí tienden puentes a través de blogs. También encuentran en el arte una variante.Fanzines, trípticos pintados a manos y creaciones en origami son algunos de los soportes en que "viaja" su poesía, que distribuyen en librerías, bares, centros culturales o en las lecturas en recitales públicos. Claro que esa elección en algunos casos es una opción, en otras, una resignación. "El libro tiene una cantidad de lectores potenciales muy grande, que se apaga en una librería donde hay muchos libros o cuando algunos de ellos tienen un aparato promocional atrás", dice Hernán Lucas (Bs.As, 1974), quien pertenece al grupo de los poetas-libreros (es dueño de la librería Aquilea) . Y aunque acaba de editar su segundo libro de poesía, Prosa del cedido por el otro (Paradiso), sostiene: "Hay otros ámbitos más pequeños donde el texto llega de un modo más directo".
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