domingo, febrero 17, 2008

Del blog al papel

"Las primeras ediciones en papel de los blogs tenían el desafío de demostrar que la novedad del formato daba resultados igualmente novedosos para el mundo editorial. El ejemplo de Salam Pax, el internauta de Bagdad, (Mondadori 2003), que sorprendió al mundo mientras narraba los primeros días de la guerra de Irak, parecía ser el modelo a seguir. La inmediatez y la libertad de un medio independiente llevaron a que Riverbend y su blog Arde Bagdad sea el primer blog candidato a un premio literario, finalista del premio británico Samuel Jackson 2007.
En otra búsqueda editorial, Raquel Pacheco comenzó un blog en el que contaba su día a día como prostituta en San Pablo, y terminó siendo un libro que en pocos meses vendió más de 100 mil ejemplares.
El periodista argentino radicado en Barcelona Hernán Casciari aprovechó el anonimato de la blogósfera para escribir Diario de una gorda, con cientos de miles de lectores y publicado por Plaza & Janés.
El caso de El Boomeran(g) es un emprendimiento más corporativo y menos espontáneo, pero que contiene una íntima revolución: la proximidad entre el lector y su autor de interés. Editado por La Oficina del Autor, recoge los blogs de doce escritores españoles y americanos que mantienen un diálogo cotidiano con los lectores. Entre los primeros que Alfaguara pasa a papel figura El año que viví en peligro, de Marcelo Figueras.
Todo escritor lanzado a escribir un blog ha reconocido que la experiencia de escritura inmediata lo ha provisto de una sensación de libertad novedosa, especialmente en relación con la tentación de la eterna corrección.
Pero, al mismo tiempo, trae aparejada una dificultad que se le presentó a Figueras cuando le ofrecieron participar de esta experiencia: “Me forzó a recurrir a circunstancias y sentimientos que hasta entonces preservaba como íntimos. Uno puede escribir uno y veinte y hasta cien artículos sobre hechos objetivos, y otro tanto a modo de comentario sobre obras de arte, pero más temprano que tarde su propia vida empezará a colarse por las hendijas”.
El placer de seguir un blog está dado en gran parte por poder identificarse con una seductora sensibilidad cotidiana, así como también por saber que esa sensibilidad mantendrá en equilibrio su exposición.
Los posts de Figueras tienen todo el encanto de una conversación sin propósito, deambulan por los temas ociosos por excelencia: cine, literatura, música. Como guionista, escritor y periodista se cruzan amablemente una voz versada y una experiencia cotidiana que motiva la reflexión del post. La lectura de una entrevista a James Blunt, cruzado con una revisión de Manhattan o High Fidelity, se convierten en la excusa para la confección de su top ten de canciones de todos los tiempos.
Una reproducción de un diálogo con su hija deriva en una revisión de algún fragmento de la historia argentina o de la historia del cine. Y así, una reflexión sobre el comportamiento en los gimnasios, nos enteramos de que mientras imaginaba Kamchatka, aprendía a correr en la cinta.
“El año que vivimos en peligro” es el título de un post, el título de una de sus películas favoritas, y lo que le da título al libro. De allí surge una pregunta central: “¿Qué debemos hacer?”, en la cual abre el juego sobre el conflicto del compromiso del escritor, y sobre la tarea de cada civil sobre los sucesos que hacen al mundo cada día más miserable.
Un debate que tiene cierto sentido si está liberado en una red de lectores que interactúan en una ilusión de comunicación sin fronteras. La pregunta que permanece como duda es si el pasaje del blog al papel aporta algo más que mayor comodidad en la lectura, al resignar la interacción con sus lectores."
Por Luciano Piazza
El año que vivimos en peligro
Marcelo Figueras
Alfaguara
276 páginas
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