sábado, enero 12, 2008

Un revolución cultural (de bolsillo).Jesús R. Anaya Rosique

Si alguien piensa en un libro, ¿qué libro se imagina? ¿Una novela, un texto científico, un manual técnico, un recetario de cocina o un libro de arte? No podemos olvidar que, al igual que el conocimiento (del cual muchos títulos son portadores privilegiados), los libros se pueden clasificar según varios criterios: género temático, categoría editorial, formato y presentación física, motivación de lectura, canal de venta, tipo de editorial…Nos ocuparemos aquí de una categoría editorial que ha significado una verdadera revolución cultural: los li­bros de bolsillo.La definición de éstos tiene variantes según los distintos mercados nacionales. Sus atributos básicos son: formato reducido en rústica (que va de 11  ×  17.8 cm a 12.4  ×  19 cm), precio económico (un tercio delprecio de venta al público, o pvp, de una edición en pasta dura), multitemático (con títulos nuevos y del fondo), distribución masiva de grandes tirajes.Sus orígenes se remontan al siglo xvi, en pleno renacimiento y menos de cien años después de la invención de la imprenta, con la prodigiosa labor editorial de Aldo Manuzio en Venecia.En 1842, en Leipzig, el editor Christian Bernhard Taunitz publicó una colección de reimpresiones de autores estadounidenses y británicos. Son las primeras obras que presentan las características esenciales del libro de bolsillo actual. Pero la historia moderna de este fenómeno editorial comienza verdaderamente en 1930, cuando el editor alemán Kurt Enoch lanza Albatross y en 1935, en Inglaterra, Allen Lane funda Penguin, seguida en 1939 en eu por Pocket Books, ideada por Robert de Graaf. Después de la segunda guerra mundial los libros de bolsillo se generalizan en el mercado europeo y norteamericano.En mayo de 2005, dirigido por Peter Mayer (muchos años editor de Penguin), se llevó a cabo en Madrid el Primer Seminario Internacional del Libro de Bolsillo, donde se abordó el origen, evolución, situación actual y perspectivas de esta categoría editorial en nueve países (véase el cuadro 1).Alemania: en 1960, una docena de editores crearon la dtv (Deutscher Taschenbuchverlag); en 1970, un grupo de editores universitarios establecieron la colección utb (Universitätstaschenbücher). En esa década la producción editorial da un giro notable marcado por el lanzamiento de grandes colecciones de libros de bolsillo, que acompañaron la renovación intelectual y política de la Alemania Federal, y donde se mezclaban literatura, reflexión y actualidad. Subsisten una media docena de estas colecciones, donde la narrativa representa hoy 48 por ciento de sus catálogos.La colección estelar de la generación del 68 era Arcoiris, de Suhrkamp (cerca de 2 mil títulos publicados). Hacia 1985, Goldmann, filial del Grupo Bertelsmann, tuvo gran éxito explotando su fondo en el formato de bolsillo. Pero la colección más importante sigue siendo dtv. Otros editores con series de bolsillo son: Piper, Reclam, Heine, RoRoRo de Rowohlt, Fischer, Knaur, Ullstein, Beltz...Reino Unido: el paperback ha llegado a representar hasta 75 por ciento de los libros vendidos en las últimas décadas, si bien es difícil comparar estadísticas porque aquí el tamaño no es un dato comercialmente diferenciador. En el mercado británico se habla de tres formatos (véase Wilson-Fletcher 2001) como tipologías populares en variados canales de venta que publican sobre todo ficción. En las librerías tradicionales, los títulos de grandes ventas han aparecido simultáneamente en diversos formatos, dirigidos a diferentes segmentos del mercado.Los principales protagonistas en este sector, además naturalmente de Penguin, son: Ballantine, Trans­world, Doubleday y Bantam (las cuatro de Random House, que pertenece al Grupo Bertelsmann); Harper Collins (News Corporation, de Rupert Murdoch) y Macmillan (propiedad ahora del grupo editorial alemán Holtzbrinck).Francia: después de la segunda guerra mundial, la reconstrucción económica estimula la búsqueda de nue­vas propuestas editoriales. Presses Universitaires de Fran­ce lanzó una novedosa colección de bolsillo: Que Sais-Je?, Seghers la colección Poètes d’Aujourd’Hui, Gallimard la famosa Serie Noire y en 1950 nació Pourpre de Hachette, de donde surge en 1953 la fórmula más exitosa: Le Livre de Poche, con grandes innovaciones técnicas (impresión en rotativa, encuadernación pegada, forros plastificados y a todo color), bajo precio y tirajes elevados.Hubo que superar muchos obstáculos: reticencia de los libreros, margen comercial reducido, deficiencias tecnológicas. Con el tiempo muchas editoriales que tenían fondos importantes imitaron el modelo y gradualmente surgió una docena de competidores: J’Ai Lu (de Flammarion, hoy propiedad de Rizzoli), 10/18 y Pocket (ambas de Presses de la Citè, comprada primero por Vivendi y ahora por Hachette), Larousse de Poche, Folio (Gallimard), Points (Éditions du Seuil) y Bouquin, los semi-bolsillo baratos.Italia: con una trayectoria propia, relativamente diferente de la de sus países vecinos, es donde más se acentuó en la posguerra la fractura entre edición cultural y edición masiva, que hasta los años setenta influyó tanto en los productos como en los canales de venta. Las “Grandes obras”, lanzadas en fascículos y distribuidas a través de los puestos de periódicos, compensaron el fallido crecimiento inicial de las ediciones populares.A partir de una precursora cooperativa de libros populares, en los años cincuenta el editor G. G. Feltrinelli fundó la colección de bolsillo Universale Economica; poco después nacieron los Oscar de Mondadori (hoy propiedad de Bertelsmann).En la actualidad, además de las señaladas, varias editoriales tienen colecciones importantes de tascabili, sobre todo varios sellos que pertenecen al Grupo Rizzoli, Newton-Compton, Einaudi y otros.Estados Unidos: en estos últimos años se habla del “declive” del libro de bolsillo por la relativa pérdida de ventajas con respecto a otras categorías editoriales: el precio de los libros de tapa dura (hard-cover) y gran formato ha ido disminuyendo y además existe el trade paperback; se ha incrementado la venta de libros por internet a precios rebajados, y ha crecido el volumen de ventas de libros usados; los canales de venta que tenían exclusivamente libros de bolsillo ahora ofrecen también otros formatos. El librero sigue considerando una desventaja el bajo precio del bolsillo y prefiere dedicarle espacio a títulos más caros. Se afirma que la generación actual compra más por el contenido que por el formato (a diferencia de los baby-boomers de los años sesenta que, además, ahora tienen ya dificultades para leer por el tamaño minúsculo de la tipografía).Pero los editores siguen interesados en los libros de bolsillo por su capacidad de crear lectores para los demás formatos y por su habilidad para circular las obras de autores nuevos o poco conocidos, así como el back-list de los autores célebres. Por otra parte, hay géneros temáticos que prácticamente se publican sobre todo en las colecciones de bolsillo: novelas negras, de misterio y policiacas, ciencia ficción, narrativa romántica.Las editoriales que dominan este sector pertenecen a grandes consorcios como Random House (Ballantine, Bantam Dell, Del Rey), a su vez parte de Bertelsmann; Harper Collins (Avon, Harper); Time Warner (Hyperion, Warner); Penguin Group (Berkley, Jove, Penguin, Signet, todas a su vez propiedad de Pearson); Torstar (Harlequin, Silhoutte); Simon & Schuster (Pocket); St. Martin’s (del grupo Holtzbrinck).Además de toda clase de librerías, los paperbacks se venden en bibliotecas, tiendas de descuento, aeropuertos, farmacias... Y luego viene el mundo de la edición en español, que comprende España y todos los países americanos de lengua española, así como los libros que se venden en Estados Unidos y Puerto Rico (aún hoy, un mercado más potencial que de grandes ventas).España: Austral nace en 1937 e introduce los libros de bolsillo en este país (reciclando el fondo de su antecedente inmediato, la Colección Universal, creada en 1930 por Espasa-Calpe). En 1956, en pleno franquismo, surgen Alianza (que será adquirida por Anaya en 1987, a su vez comprada luego por Hachette-Lagardére), con una colección de bolsillo multitemática y unas características formales relevantes, y Bruguera, especializada en literatura popular, que cerraría en 1986. Entre 1970 y 1980, varios editores (Lumen, Anagrama, Tusquets, Barral, Edhasa, entre otros) forman conjuntamente Ediciones de Bolsillo, que llega a tener mil títulos en catálogo. Los años siguientes contemplan sólo colecciones marginales y es hasta la década pasada que toma fuerza esta singular categoría editorial: Anagrama crea su línea de “Compactos”, Planeta y Plaza forman conjuntamente Debolsillo y, al separarse, Plaza adquiere este sello y Planeta funda Booket; Santillana y Ediciones B forman Punto de Lectura, que en 2004 pasa al Grupo Santillana mientras que B inaugura Byblos. Planeta impulsa Quinteto, una colección de bolsillo con libros del fondo editorial de Anagrama, Tusquets, Edhasa, Salamandra y Grup 62.Con estos sellos cambia por completo el mercado de bolsillo en español (coincide con el gran momen­to de concentración y expansión de la edición española en Iberoamérica), asemejándose al existente en otros países europeos y eu: formato menor que las ediciones principales, precio reducido, lanzamiento de inéditos y no sólo de libros de fondo, distribución masiva, grandes campañas de promoción...En los tres principales mercados editoriales americanos (Argentina, Colombia y México), predominan hoy las colecciones de bolsillo de España, combinadas con títulos de autores y temas locales.Existe el gran antecedente en México de destacadas colecciones de bolsillo que a partir de los años cincuenta impulsó Arnaldo Orfila Reynal en el fce (Colección Popular, Breviarios), y de una iniciativa pública efímera: sep 70.El libro de bolsillo en Europa y Estados Unidos representa un sector maduro del mercado, el cual alcanza altos porcentajes de las ventas totales y coexiste exitosamente con los diferentes tamaños. Se trata de un negocio de volumen, que busca incrementar el número de lectores y no discrimina ningún género temático. Es una iniciativa óptima para conservar los fondos editoriales (durante la reciente crisis económica en Argentina, el libro de bolsillo contribuyó a salvar el negocio librero) y necesita llegar al mayor número y tipo de canales de venta. En los mercados maduros, se destina 8 por ciento de la facturación para importantes campañas de promoción.La tendencia dominante se encamina a lograr libros de bolsillo de mejor calidad, que siguen los mismos procesos editoriales y comerciales que el libro de formato mayor (en rústica o tapa dura). La edición de bolsillo debe perder la connotación de edición “subsidiaria”.En nuestros países es necesario multiplicar el mercado de los libros de bolsillo. Lo que sucede en Europa y eu es factible entre nosotros. Pero esta categoría de libros aguarda todavía la decisión audaz y visionaria de muchos editores para incursionar en un espacio social abandonado y atender a importantes grupos de lectores potenciales.

Referencias bibliográficas

Baines, Phil, Penguin by Design. A Cover Story 1935-2005, Penguin, Londres, 2005.Grandes autores en libros pequeños. Un año de éxitos editoriales, Booket, Barcelona, 2002.Hare, Steve (ed.), Allen Lane and the Penguin Editors 1935-1970, Penguin, Londres, 1995.A History of Paperback Books, Hyde Park, Boise (Idaho), 2007.Il libro tascabile: mercato finito o mercato infinito?, Convegno Internazionale, Fondazione G. Cini, Venecia, 1995. Manguel, Alberto, Una historia de la lectura, Emecé, Buenos Aires, 2005.Primer Seminario Internacional del Libro de Bolsillo (Madrid, 2005).PW, “Are Mass Market Paperbacks Passé?”, en Publishers Weekly, 29 de noviembre de 2004.Wilson-Fletcher, Honor, “Why Sizes Matter”, en The Guardian, 11 de agosto de 2001.
Jesús R. Anaya Rosique es editor, traductor, investigador y formador de editores y libreros

Hoja por Hoja. Suplemento de Libros es la única publicación mexicana dedicada exclusivamente a la actualidad editorial. Aparece el primer sábado de cada mes como encarte en diversos diarios de todo el país. Su objetivo es difundir, mediante reseñas, artículos de opinión y reportajes, el estado de las cosas en la arena editorial hispanoamericana, con énfasis en los libros que se publican en México.
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