Carta Abierta por las Librerías Independientes . Ernesto Skidelsky


Una nota de gentileza del amigo Ernesto Skidelsky, librero para más señas, me remite a su interesante blog, tomo esta nota, que se acerca mucho a mi realidad librera....


Lo que va a mantener la escritura viva en este país son las librerías independientes. Las necesitamos desesperadamente. Si la gente que vende libros, no lee libros y no sabe nada acerca de ellos, todo se evapora. Demasiadas pequeñas librerías han cerrado sus puertas, y eso hace que uno comience a temer por el futuro. Asumiendo que los libros son importantes –y yo creo eso- entonces estas librerías son importantes, algo fundamental para la salud espiritual de la nación.

Paul Auster (prólogo de Bookstore: The Life and Times of Jeannette Watson and Books & Co.)


En el año 2005 el tres veces ganador del Pulitzer, Thomas Friedman, publicó el libro La Tierra es Plana (The World is Flat), sobre como la globalización impacta con los mismos fenómenos en todo el mundo.Catorce años antes de esta publicación, John Grisham publicó en Estados Unidos el libro The Firm que rápidamente se convirtió en best seller. Como en 1991 la tierra era menos plana, quizás porque la web no tenía la penetración que tiene ahora, el libro tardó algunos años en convertirse en best seller en el resto del mundo. Pero lo hizo en Argentina, en la República Checa y en cada ciudad del globo. Y la tierra ya se estaba aplanando.Quien haya visitado Nueva York en los 90' recordará la ausencia de Estaciones de Servicio en la parte más céntrica de la ciudad. Y no precisamente porque no hubiera autos, sino porque la tierra era tan cara que las esquinas en donde antaño se ubicaban surtidores de gasolina, habían sido vendidas para dar lugar a edificios.¿Suena familiar? Cualquiera que luego de estar un par de años encerrado, se subiera hoy a un auto y recorriera la ciudad de Buenos Aires en busca de un surtidor de nafta, se sorprendería al ver que en la mayoría de las esquinas en donde antes había una Estación de Servicio, hay ahora una obra en construcción. Porque la tierra no solamente es plana, sino también cara.Y a medida que la tecnología se expandió, los fenómenos se globalizaron con mayor rapidez.Se necesitan sólo 0,17 segundos y una conexión a Internet para que Google devuelva 828.000 resultados como respuesta a la búsqueda de “independent bookstore close rent” (cierre librería independiente alquiler).Porque la tierra que toma la denominación de metros cuadrados cuando hablamos de locales comerciales, se vuelve tan cara que se torna imposible de sostener para quien vende –solamente- libros. Y esta historia se repite con iguales características en ciudades tan distantes como Madrid, México DF, Nueva York, y Buenos Aires.

Como escribió el escritor Eduardo Mendoza en una nota en el Diario El País de España, en Septiembre último:
“Asisto a una reunión de libreros independientes, una raza en peligro de extinción. En el transcurso de la velada se dan datos y se examinan las causas. Las grandes superficies, claro. Pero hay otras: en el centro de la ciudad los alquileres son prohibitivos y en la periferia hay menos gente de paso.”

Y cruzando el océano, llegamos a Alto Palermo, en donde hasta fin de este año habrá 3 librerías y alrededor de 1.200 metros cuadrados destinados a libros; pero en unos pocos meses, el lugar que hoy ocupa Capítulo dos será ocupado por un local de indumentaria, y las otras 2 librerías deberán mudarse, a locales más pequeños.Al final de la movida, la propuesta de libros en dicho shopping se verá reducida a 350 metros cuadrados, y a 2 librerías en lugar de 3.Cuando en octubre del año 2003 abrimos las puertas de Capítulo dos elegimos como slogan la frase Encontrate con un libro, porque sinceramente estábamos convencidos que el desafío era recrear un espacio en donde los lectores pudieran volver a encontrarse con los libros, con los autores y con libreros de oficio que pudieran guiarlos y agregarles valor en el descubrimiento de nuevos libros y nuevos autores.Desde el punto de vista de negocio, nuestro diagnóstico era que el mercado de las librerías se había consolidado: quedaban menos librerías independientes y las cadenas tenían cada vez mas participación de mercado. Pero al mismo tiempo, estábamos convencidos que esta consolidación no había traído mejoras en la experiencia de compra del Cliente al cual nosotros queríamos dirigirnos.En un mercado heterogéneo, efectivamente había Clientes que valoraban la posibilidad del one stop shopping, y comprar en un mismo lugar un libro, un blister de pilas, y un muñeco de Harry Potter, atendido por un vendedor que tenía capacidades también heterogéneas, que le permitían hacer una recomendación en terrenos tan diferentes como los productos que vendía.Pero también existía un segmento en ese mercado, que eran los Clientes que extrañaban entrar a una librería que no vendiera rompecabezas y agendas, que simple y solamente se ocupara de los libros. En definitiva, una librería de libreros, y atendida por libreros que habían hecho de este oficio su elección.Para estos lectores creamos Capítulo dos. Como escribe el Agente Literario Guillermo Schavelzon en una nota aparecida el último fin de semana:
… a los buenos lectores, aquellos que se alarman al ver las vidrieras de las grandes librerías, en las que la exhibición no se decide en función de los intereses de los lectores, sino de los márgenes comerciales que cada editorial le otorga. Sistema perverso si los hay, ya que por ese camino lo único que las librerías lograrán, a mediano plazo, es quedarse sin lectores.

El fenómeno ocurre en todo el mundo: suben los alquileres y las librerías independientes cierran. Quedan los superstores (en países como Estados Unidos) y las librerías de cadena en Argentina, que tienen en función de su volumen de venta mayores márgenes que le permiten hacer frente a estos mayores costos; o tienen una apuesta estratégica que les permite absorver pérdidas en algunos locales, para sostener su participación en el mercado.Cuando quien gerencia los metros cuadrados de un shopping decide que el único ratio a tomar en consideración es el de venta por metro cuadrado, opta por condenar al público que asiste a su centro comercial a contar con librerías que ya no tendrán espacios suficientes para llevar adelante presentaciones de libros, lecturas, eventos… Para quienes además creemos que las librerías independientes cumplen el rol de fortalecer la bibliodiversidad, esta concentración en pocas cadenas, que se proyecta mas robusta, no hace más que entristecernos.En estos 4 años que estuvimos en Alto Palermo logramos hacer honor a esa promesa que decía Encontrate con un libro. Tuvimos el honor de presentar decenas de libros y autores: Marcos Aguinis, Felipe Pigna, Alberto Laiseca, Marcelo Birmajer, Juan Sasturaín, entre muchos otros. Realizamos actos para recordar los aniversarios del asesinato de Anna Frank –en donde la actriz Emilia Mazer leyó fragmentos del Diario de Anna-, y los natalicios de Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Charles Bokowski y Pablo Neruda. Leímos poesía y tomamos vinos. Cocinamos con Martiniano Molina, y presentamos el reciente libro de Narda Lepes.En Mini 2, nuestro espacio dedicado a los jóvenes lectores, realizamos cantidad de Tardes de Cuentos, de obras de teatro, de charlas sobre maternidad y crianza.Hace apenas un par de semanas llevamos a cabo conjuntamente con otras empresas el Buenos Aires PoD: un evento de Print on Demand (Impresión por Demanda) en el marco del cual montamos un taller de impresión de libros agotados en la misma librería, en donde los Clientes podían ver in situ todo el proceso de impresión y encuadernación de un libro, y llevarse su ejemplar en sólo 4 minutos.No podemos decir que nos vamos porque no nos fue bien: En noviembre de este año nuestra facturación creció el 49% comparada contra noviembre del año pasado, y un 40% en ejemplares.Sin embargo, frente a la decisión de Alto Palermo de llevar adelante una Licitación entre Capítulo dos y otra de las librerías, para decidir por ese mecanismo cuál “valoraba más el lugar”, nos pareció que no podíamos hacer frente a los altos valores de Llave y Alquiler que se pretendían como base, ya que estos condenaban a la librería a perder una cantidad de dinero imposible de soportar por una librería independiente durante toda la duración del contrato.Hace poco tiempo escuché a Felipe Pigna contar una anécdota de Sarmiento, en la que sus detractores lo acusaban diciéndole “Si a Usted se lo da vuelta, no se le cae una moneda”, a lo que él respondió: “Y si a Ustedes se los da vuelta, no se les cae una idea”. Sin ánimo alguno de llevar adelante una comparación que sin duda nos quedaría enorme, sigue provocándonos una sonrisa estar de la vereda de los libreros con ideas.

Ernesto Skidelsky
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