jueves, agosto 30, 2007

Libros que sentimos que nos cambiaron la vida



Cada cierto tiempo tenemos la suerte de tropezarnos con uno de esos libros que sacuden nuestra percepción de lo cotidiano; esos que nos hacen sentir, siquiera ilusoriamente, que nuestra vida ha cambiado de una forma que no sabriamos precisar. Son los que, mientras leo en el metro, por ejemplo, me hacen alzar la vista y ver con desdén la propaganda gubernamental, los anuncios publicitarios, lo inútil de los afanes inmediatos, y hasta ver con una serenidad poco habitual -casi distante- el circundante y ubicuo paisaje femenino. En la magia que despiertan nos hacen sentir la ambigua sensación de que todo es deleznable e infinitamente maravilloso a una vez. Nos despiertan, siquiera en algunos pasajes, un afecto y un respeto religiosos. O nos impiden controlar, en plena calle, lágrimas y carcajadas. No necesariamente son muy buenos. Ni técnicamente impecables. No son, en fin, los mejores que hemos leído. Sólo supieron despertar la magia, la duda ante la veracidad de la realidad. Sólo nos regalaron ese pasaje que nos hizo agradecer, maravillados, que hayan llegado a nuestras manos. Es quizá eso lo que agradecemos: que nos hayan regalado una ilusoria sensación de que la vida es otra y no esta. De que la vida no sólo es lo que es, sino además lo que puede ser.En mi caso, durante los últimos dos años, algunos de los que entrarían en esa categoría (en mayor o menor medida) serían: El palacio de la luna, de Paul Auster (Anagrama); El enterrador, de Thomas Lynch (Santillana); Intérprete de emociones, de Jhumpa Lahiri (Booket); Falke, de Federico Vegas (Random House Mondadori) y El compromiso, de Serguey Dovlátov (Ikusager). De seguro hay otros. Esos son los que vienen de pronto a mi memoria.Ante cada libro que abro por primera vez, cobijo la esperanza de poder ubicarlo en esa categoría.

Vía el subrayado es nuestro me topo con esta pregunta abierta que el amigo y escritor Héctor Torres* se responde a si mismo, muy cultamente y he aquí una posible clave de explicación de su escritura.
*Narrador y editor digital venezolano. Cofundador y editor del portal Ficción Breve Venezolana y director de contenido de Ficción Breve Libros, empresa de servicios y librería a domicilio especializada en el catálogo editorial venezolano. En el área digital es Webmaster y diseñador de varias páginas sobre literatura venezolana (como el sitio del Pen de Venezuela, entre otros).Obtuvo mención especial en las ediciones 2001 y 2003 del Concurso de Cuentos de Sacven, y en la primera edición del Concurso de la Policlínica Metropolitana. Participó en el taller de expresión literaria (narrativa) del Celarg del 2000-2001. Ha publicado los libros Trazos de asombro y olvido (cuentos, 1996), Episodios suprimidos del Manuscrito G (cuentos, 1998) y Del espejo ciego (cuentos, 1999). Aparece, además, en Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (1997), Muestra de minificción aragüeña (2001), Cartas en la batalla (Alfadil, 2004), De la urbe para el orbe (Alfadil, 2006), Las voces secretas (Alfaguara, 2006) y Tatuajes de Ciudad (Sacven, 2007), además del libro antológico Siete, edición en formato PDF de la Editorial Badosa, de España. Es organizador, junto a Ana Teresa Torres, de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, que ya lleva dos ediciones. Ha colaborado para la revista Veintiuno y otras publicaciones impresas y digitales. Mantiene, en el programa de radio de Edmundo Bracho, el segmento Ficción Breve Radio, todos los jueves en la emisora Ateneo 100.7 FM (Caracas)

JUEGO LIBRERO


Entras a la librería.Al traspasar la puerta sientes algo extraño.
Una sensación que no puedes describir.
Algo en ti ha cambiado.Te has convertido en un… cliente.
Si decides ir a la caja para preguntar por el libro
haz clic aquí
Si decides buscar un vendedor haz clic aquí


Todo aquel que llama góndolas a las estanterías no leyó más de tres libros en su vida adulta.


VIA:
El cliente NUNCA tiene la razón
El Blog expresa el bizarro mundo de la atención al cliente, en este caso, en una librería

martes, agosto 28, 2007

Las bibliotecas,ALBERTO MANGUEL


Las bibliotecas son los lugares donde se concentran mayor cantidad de saberes, historias y reflexiones por centímetro cuadrado. Algunas de ellas se han convertido a lo largo del tiempo en lugares míticos.

Alguna comunidad decidió muchos siglos antes de Cristo atesorar decenas de ladrillos con inscripciones. Una manía coleccionista de la que el ser humano no se ha desprendido jamás y que -afortunadamente, y alentada por una ambición de sabiduría- provocó el nacimiento de las grandes bibliotecas de la historia. Este es un repaso a esas bibliotecas, las que forman ya parte de la leyenda, las que reúnen hoy los mayores y mejores fondos del mundo, las del futuro, las que alguien alguna vez imaginó... Algunas de ellas existen también en La biblioteca de noche, el nuevo libro de Alberto Manguel, un declarado amante de los libros y de las bibliotecas, que ahora hace un recorrido por la historia física y emocional de estas.



"Estas obras no pasan al lector de lengua inglesa porque sus editores no las compran, no las traducen. Los ingleses aunque sea publican autores de sus ex colonias, africanos, caribeños, y algunos escritores internacionales. Pero sólo a través de dos editoriales, Harville, que publica regularmente traducciones, y Faber & Faber, que tomó clásicos contemporáneos como Vargas Llosa y los traduce con algún sentido de responsabilidad. Justamente, eso falta, responsabilidad. Esos editores maravillosos de antes, esos españoles que teníamos aquí, tenían un sentido de responsabilidad: “Esto se publica porque es importante”. Ahora, esos conceptos vergonzosos que se introdujeron en la industria editorial, como “la vida de estante del libro”, el tiempo que un libro debe durar en un estante, como si fuera un huevo que se vence... Lo hacen hasta con los bibliotecas. Paso al libro que estoy escribiendo, que se llama La biblioteca de noche, que parte de esa idea optimista que tenemos que el universo puede organizarse sobre una estantería. Mirando eso me encuentro con historias espantosas, sobre todo en Estados Unidos, donde el impulso comercial de la industria electrónica, que necesita vender, trata de convencer al lector de que el libro es algo que se pierde y hay que convertir todo en una biblioteca virtual. Esto ni científicamente es cierto, porque un diskette tiene una vida mucho más corta que un libro. Una historia que me conmovió mucho: estaba yo en el museo arqueológico de Nápoles, y entre dos placas de vidrio veo las cenizas de un papiro rescatado de Pompeya. Y el texto se podía leer. Me tocó ver un texto que tenía dos mil años.–Difícil imaginar un disquete entre dos vidrios...–No, si todos los días nos pasa que algo se pierde, la computadora se rompe, el diskette se moja, el CD se raya. Para peor, las bibliotecas tienen otros problemas. Por ejemplo, hace seis años, se dieron cuenta en San Francisco de que la biblioteca local no alcanzaba y decidieron hacerle otro edificio. Lo construyó como de costumbre un arquitecto que no sabe leer, con lo que cuando la terminan descubren que tiene menos capacidad que el edificio antiguo. ¿Y qué decide el director de la biblioteca? Que hay que eliminar libros. Para seleccionarlos, decide que todo libro que no haya sido retirado en diez años, será eliminado. Empiezan a sacar los libros que, como son de una biblioteca pública, no se pueden vender y entonces los usan como relleno sanitario. Horrorizados, los bibliotecarios se iban de noche a la biblioteca y sellaban los libros con fechas recientes falsas para salvarlos, como si salvaran chicos refugiados. Luego se hizo público, se paró, pero ya se habían perdido cientos de libros. Estamos construyendo nuestras propias Alejandrías, como si no bastaran los terremotos y los incendios, los saqueos y las guerras. Parece que tuviéramos miedo de las lecciones del pasado y nos negamos a aprenderlas. Esa educación que tuve yo en la Argentina no vino sólo de los editores que teníamos, de los profesores de mi colegio, sino de una sociedad que creía que la cultura era importante, donde el acto intelectual tenía prestigio. Pienso que ahora en la mayor parte de nuestras culturas, el acto intelectual no tiene ningún prestigio. Se publica como un acto comercial, se lee como una distracción o una forma de aprender algo. Pero no por el prestigio del acto intelectual mismo. Espero que podamos recuperarlo."

¿Qué leen los gringos?



La empresa IPSOS acaba de hacer pública la encuesta de hábitos de lectura en norteamérica, el país que pasa por ser, según arrojan las cifras, el primer mercado editorial del mundo, cosa nada sorprendente dadas sus dimensiones. Lo que sí resulta algo chocante, sin embargo, es el resto de las estadísticas que la encuesta arroja.

Los resultados globales, que pueden encontrarse extractados en un informe, dicen que en un mercado de 35 mil millones de dólares, sólo está alfabetizado el 70% de la población, lo que es algo más que una paradoja en la primera economía mundial; de ese 70% un cuarto declara no leer nunca, lo que significa que la población lectora potencial se restringe a un 52,5% de la población, lo que se acerca bastante a las supuestas cifras de lectores en España, siempre infladas por el efecto turbador que causa cualquier situación de encuesta (es feo decir o reconocer públicamente que no se lee).
Los lectores activos prefieren leer libros técnicos, de información especializada, y libros de religión, hasta el punto que dos de cada tres de los que se declaran lectores habituales dicen haber leído volúmenes de esa temática, lo que puede darnos alguna pista sobre el ambiente sociocultural que se respira en el país y sobre la expansión a todos los rincones del país de lo que antes se denominaba el Bible Belt, el cinturón bíblico, la zona más incandescente ideológicamente en los Estados Unidos, algo difícilmente combinable con el hecho de que la encuesta refleje, también, que los más proclives a la lectura sean los ciudadanos que políticamente se declaran demócratas, porque hasta un 34% de los que se autodenominan republicanos no leen nunca. ¿Cómo conciliar esas paradójicas cifras?

Por el contario, la literatura parece importar a muy pocos y los grandes literatos norteamericanos parecen mucho más famosos fuera de su país que dentro: sólo el 5% de los que se declaran lectore dice haber leído obras exclusivamente de ficción. Finalmente, el sesgo sociológico habitual se encuentra aquí también presente: son los títulados superiores, los que más capital cultural y educativo poseen, los que más leen, y son las mujeres las que, proporcionalmente, por su predisposición formativa y cultural, las que más literatura consumen.
Una primera industrial editorial mundial atestada de singularidades y hasta aparentes incongruencias, la primera de las cuales, sin duda, es que un 30% de la población no posea siquiera las competencias fundamentales para disfrutar de los libros.

lunes, agosto 27, 2007

Leer: condición del desarrollo


"Las investigaciones han mostrado que el factor que más peso tiene en el desarrollo de las competencias comunicativas (hablar, escuchar, leer y escribir) y mayoritariamente responsable de estas diferencias es el capital cultural, una variable que se calcula considerando la escolaridad de los padres, el número de libros en casa y la frecuencia con la que los estudiantes asisten al cine. Sobre su incidencia hay cada vez más datos disponibles y por ende mayor entendimiento del fenómeno, lo que a su vez ofrece mejores circunstancias para impulsar acciones dirigidas a incrementar el capital cultural de las familias y las comunidades. Por ejemplo, hoy se sabe –con datos precisos– que el estímulo temprano a la lectura crece a medida que se incrementa la escolaridad, pasa de 6.1 por ciento entre las personas sin escolaridad a 55.4 por ciento entre los universitarios. El 81 por ciento de la población reporta tener libros en el hogar, aunque en número limitado (37 por ciento tiene entre diez y 49 libros, y 36 por ciento menos de diez), pero la cantidad aumenta generacionalmente: hay treinta puntos de diferencia entre los jóvenes de doce a veinte años y los mayores de 56 que dicen haber tenido libros en la infancia. Ante la insuficiencia de material de lectura en el hogar, los más de doscientos millones de ejemplares disponibles en las bibliotecas escolares y de aula están ejerciendo una importante función compensatoria: los padres reportan que sus hijos llevan libros prestados a casa (59 por ciento en escuelas indígenas, 74 en rurales y 56 en urbanas) y también reportan leer ellos a sus hijos; mayoritariamente lee la madre (65 por ciento en preescolar general y 43 en preescolar indígena), aunque en las comunidades indígenas los hermanos mayores contribuyen también con el 35 por ciento de la participación. Cabe entonces preguntar: ¿Qué acciones pondrá en marcha este gobierno para mejorar la comprensión lectora, incrementar el capital cultural de las familias y avanzar al ritmo que el país requiere para ser más competitivo?"



Lo que se plantea aquí es aplicable a cualquier país,
Hoy nos llega la noticia que "Con capacidad para imprimir 16 mil libros por hora, la recién estrenada Imprenta Cultural" No se habla por ninguna parte estrategias de formación lectora,sabemos que el estado , se ha convertido en el principal editor en este país, como bien lo demuestra el estudio realizado por la cámara venezolana del libro en el 2005, eso sin contar con esta mega monopólica imprenta, la entrevista sigue con perlas como esta" La meta que teníamos en principio es que a mediano o largo plazo cada venezolano pudiera tener al menos tres libros."
pero obviamente se pasa por alto que harán con esos libros serán para leerse, sensibilizar, palabreja muy utilizada en el ámbito cultural, o ideologizar. a todas estas , seguimos sin ver ni una sola campaña de promoción a la lectura para que los libros no terminen rematados en los puestos callejeros, como ocurrió con el resumen del quijote y otros tantos textos impresos por el gobierno:

¿Qué obra rescataría en primer lugar de un incendio en la biblioteca?


EL INCENDIO DE UN SUEÑO


la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles ha sido destruida por las llamas. aquella biblioteca del centro. con ella se fue gran parte de mi juventud.
estaba sentado en uno de aquellos bancos de piedra cuando mi amigo Baldy me preguntó: "¿vas a alistarte en la brigada Abraham Lincoln?"
"claro", contesté yo.
pero, al darme cuenta de que yo no era un idealista político ni un intelectual renegué de aquella decisión más tarde.
yo era un lector entonces que iba de una sala a otra: literatura, filosofía, religión, incluso medicina y geología.
muy pronto decidí ser escritor, pensaba que sería la salida más fácil y los grandes novelistas no me parecían demasiado dificiles. tenía mas problemas con Hegel y con Kant.
lo que me fastidiaba de todos ellos es que les llevara tanto lograr decir algo lúcido y/ o interesante. yo creía que en eso los sobrepasaba a todos entonces.
descubrí dos cosas: a) que la mayoría de los editores creía que todo lo que era aburrido era profundo. b) que yo pasaría décadas enteras viviendo y escribiendo antes de poder plasmar una frase que se aproximara un poco a lo que quería decir.
entretanto mientras otros iban a la caza de damas, yo iba a la caza de viejos libros, era un bibliófilo, aunque desencantado, y eso y el mundo configuraron mi carácter.
vivía en una cabaña de contrachapado detrás de una pensión de 3 dólares y medio a la semana sintiéndome un Chatterton metido dentro de una especie de Thomas Wolfe.
mi principal problema eran los sellos, los sobres, el papel y el vino, mientras el mundo estaba al borde de la Segunda Guerra Mundial. todavía no me había atrapado lo femenino, era virgen y escribía entre 3 y 5 relatos por semana y todos me los devolvían, rechazados por el New Yorker, el Harper´s, el Atlantic Monthly. había leido que Ford Madox Ford solía empapelar el cuarto de baño con las notas que recibía rechazando sus obras pero yo no tenía cuarto de baño, así que las amontonaba en un cajón y cuando estaba tan lleno que apenas podía abrirlo sacaba todas las notas de rechazo y las tiraba junto con los relatos.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles seguía siendo mi hogar y el hogar de muchos otros vagabundos. discretamente utilizábamos los aseos y a los únicos que echaban de allí era a los que se quedaban dormidos en las mesas de la biblioteca; nadie ronca como un vagabundo a menos que sea alguien con quien estás casado.
bueno, yo no era realmente un vagabundo. yo tenía tarjeta de la biblioteca y sacaba y devolvía libros, montones de libros, siempre hasta el límite de lo permitido: Aldous Huxley, D.H. Lawrence, e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor Dos, Dos Passos, Turguénev, Gorki, H.D. Freddie Nietzche, Shopenhauer, Steinbeck, Hemingway, etc.
siempre esperaba que la bibliotecaria me dijera: "que buen gusto tiene usted, joven." pero la vieja puta ni siquiera sabía quién era ella, cómo iba a saber quién era yo.
pero aquellos estantes contenían un enorme tesoro: me permitieron descubrir a los poetas chinos antiguos como Tu Fu y Li Po que son capaces de decir en un verso más que la mayoria en treinta o incluso en ciento. Sherwood Anderson debe de haberlos leído también.
también solía sacar y devolver los Cantos y Ezra me ayudó a fortalecer los brazos si no el cerebro.
maravilloso lugar la Biblioteca Pública de Los Angeles fue un hogar para alguien que había tenido un hogar infernal ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO CONTRAPUNTO EL CORAZÓN ES UN CAZADOR SOLITARIO
James Thurber John Fante Rabelais De Maupassant
algunos no me decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw, Tolstói, Robert Frost, F. Scott Fitzgerald
Upton Sinclair me llegaba más que Sinclair Lewis y consideraba a Gogol y a Dreiser tontos de remate
pero tales juicios provenían mas del modo en que un hombre se ve obligado a vivir que de su razón.
la vieja Biblioteca Pública de Los Angeles muy probablemente evitó que me convirtiera en un suicida, un ladrón de bancos, un tipo que pega a su mujer, un carnicero o un motorista de la policía y, aunque reconozco que puede que alguno sea estupendo, gracias a mi buena suerte y al camino que tenía que recorrer, aquella biblioteca estaba allí cuando yo era joven y buscaba algo a lo que aferrarme y no parecía que hubiera mucho.
y cuando abrí el periodico y leí la noticia sobre el incendio que había destruido la biblioteca y la mayor parte de lo que en ella había
le dije a mi mujer: "yo solía pasar horas y horas allí …"
EL OFICIAL PRUSIANO EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO TENER Y NO TENER
NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR

Charles Bukowski (1920 - 1994)

El libro de mi enemigo o lo mejor de la envidia


El libro de mi enemigo ha sido saldado
y yo me alegro.
En grandes cantidades ha sido saldado,
como una carga de falsificaciones que ha sido apresada
y está amontonada en el almacén de la policía,
el multipremiado esfuerzo de mi enemigo está apilado
en esas librerías donde se ofrecen saldos.
Grandes pilas cuadradas de libros devueltos y, entre ellas, pasillos
que uno recorre reflexionando sobre las vanidades de la vida
deteniéndose para recordar todas esas consideradas reseñas
dedicadas para nada al libro del enemigo…
Mirad, aquí está ese libro,entre hileras y montones de libros invendibles.
Esos pesados y al parecer irreducibles montones
de perfectos cadáveres.
El libro de mi enemigo ha sido saldadoy yo me alegro.
(Vía Vida y opiniones.)

Para muchos no hay nada mejor que, un buen libro, en un buen lugar, y en una buena silla.

Un caro amigo amigo y poeta Goyette Dos Gallos me envía un link con el sueño de todo lector




"Para muchos no hay nada mejor que, un buen libro, en un buen lugar, y en una buena silla. Afortunadamente para ellos, la Bookinist, un “curioso” invento de Nils Holger Moormann (un apasionado de la lectura), ideó lo que sin duda para él, es lo más cercano a la gloria. Un sillón móvil de lectura capaz de almacenar hasta 80 de sus libros favoritos.
Aunque sin duda puede ser mejorado algunos de sus detalles _especialmente los relacionados al confort, ya que no creo que sea muy cómoda con esos delgados cojines_, este sillón-biblioteca-móvil cuenta con detalles que realmente son francamente “exquisitos”. Como por ejemplo, la lampara de luz, los compartimientos secretos de los apoya brazos en donde guardar los los separadores, lápices, libreta, y hasta una lupa si es necesario.
Y por supuesto la rueda, para transportar sin ningún esfuerzo el sillón a tu punto preferido, o simplemente seguir los rayos del sol en un verdadero maratón de lectura!.."



VIA:http://www.bloggea2.com/2007/08/27/%c2%bffanatico-de-las-letras/

domingo, agosto 26, 2007

alberto fuguet: escritor/lector...una forma de soledad...


Leer es una de las pocas formas de la soledad socialmente aceptadas por un mundo que tiende a sospechas de las actividades en singular. Decir “ahora no, estoy leyendo” es un escudo y decir “lo leí en un libro” es una lanza. Así, un libro es un arma de construcción masiva. Leo, luego existo.
Rodrigo Fresán

libros de referencia


Sobre la venta de enciclopedias dice Juan Salvat:
‘La gente no compra libros, hay que vendérselos, al menos el tipo de libros que publicábamos entonces, al margen de los de medicina o alguna otra cosa. Pero las enciclopedias no se compran, se venden, es decir, que si tú vendes, consigues que te compren. Ir con un abanico de obras debajo del brazo casi es una invitación a no vender nada, porque tienes que situarte frente a un hipotético comprador, conocer a la mayor brevedad cuáles pueden ser sus intereses, venderle esa obra y olvidarte de las demás’.
“Juan Salvat conversa con Emiliano Martínez”
Conversaciones con editores, pág. 115
Siruela
Madrid, 2007


todo cambia


"Hay un factor de cambio en los modos de leer literatura, que es la pérdida de la especificidad literaria. Hay un debilitamiento de lo que podríamos llamar la "esfera de la literatura", porque hay un debilitamiento de lo que antes se consideraba propiamente literario. Una densidad particular, textos muy enmarcados, de una ficcionalidad muy particular también, la separación de cualquier interpretación de los textos como realidad. Entonces, el punto de partida mío en cuanto a la pérdida de autonomía y especificidad de lo literario está en la fusión de lo económico y lo cultural. Eso es algo evidente hoy, y es también un cambio, un proceso histórico de los últimos veinte o treinta años donde todo lo cultural pasa a ser económico. En Brasil, por ejemplo, hay bancos que financian arte y literatura. No piden nada a cambio, pero después usan todo el material que producen esos escritores para publicidad. Es lo que yo llamaría comprar lengua. El lenguaje ha pasado a ser una mercancía como cualquier otra. Hay en general una fusión de lo que antes eran esferas separadas: Lo Literario, Lo Político, Lo Económico, que marcamos tanto en los años sesenta y setenta, e incluso nos preguntábamos qué relaciones podía haber entre lo político y lo literario, pensándolo como esferas cerradas y separadas cuyas relaciones había que encontrar. El de hoy es un fenómeno de fusión de esferas que antes estaban muy cerradas y muy institucionalizadas. Cuando esto entra a operar en la literatura, dejan de funcionar oposiciones que regían hasta hace poco: literatura urbana y rural, literatura fantástica y realista. Categorías que manejamos durante mucho tiempo en nuestra formación, que sobreviven hasta los años setenta y luego entran en una crisis generalizada, con literaturas que combinan lo que antes estaba nítidamente separado y fusionan oposiciones que antes eran imposibles. Hay un cambio en la literatura, y por lo tanto hay cambios en los modos de leer, y por lo tanto cambios en la crítica."
Josefina Ludmer

LA NOVELA ROMÁNTICA


"Chile está entre los 10 países que más buscan en google "novela rosa" y "novela romántica", y Santiago es ciudad top ten en las mismas categorías. Si vamos al grano, los chilenos somos los cuartos mayores responsables de las 600 mil vistas mensuales del más popular sitio especializado www.e-romanticos.com, sólo superados por España, Argentina y México, colosos de población e industria romántica"


"Harlequín es la editorial de novela rosa más grande del mundo, con ventas anuales de 160 millones de ejemplares traducidos a 23 idiomas. Su clave -instaurada en su versión inglesa en los '70- fue ofrecer novelas muy baratas en sitios más cercanos a sus clientes: quioscos, supermercados, estaciones de servicio. Y aunque hoy esté disminuyendo su venta, Pedregosa rescata que Chile es, junto con Argentina, uno de los dos países latinoamericanos con mayor promedio de libros leídos por año. Tal vez un elemento a favor sea el que expone el gerente de negocios de Alfa (empresa que distribuye a Harlequín en Chile), porque Pedro Jerez asegura que "si bien el mercado de las publicaciones muestra una baja a nivel mundial, este tipo de lectoras son bastante fieles, lo que permite que su caída sea menor en comparación a otros temas"."

"A pesar de lo mal miradas que pudieran estar, las lectoras rosa comparten una característica admirable: son consumidoras con poder (o empoderadas, si prefiere). Ellas controlan el negocio. Toman decisiones, exigen información, y las empresas acatan. Las editoriales les ofrecen los primeros capítulos de cada novedad y están en constante relación con ellas. Todas las colecciones tienen sitios web donde la interacción es posible, les piden comentarios, sugerencias e incluso sus manuscritos. En el caso de las librerías, les pueden llegar a consultar si quieren alguna editorial nueva."


"De todos los países latinoamericanos, los que más leen las publicaciones de Harlequin -la editorial rosa más grande del mundo- son Argentina y Chile, que queda en el número"




La novela de sentimientos atraviesa uno de sus mejores momentos. El género romántico copa ya el 4% del mercado editorial español y todavía no ha tocado techo. La creación de sellos especializados, la irrupción de heroínas con más personalidad y menos recatadas y unas lectoras tan apasionadas como compulsivas han acabado por poner de moda una literatura basada en el amor y los finales felices. Ignoradas en los circuitos literarios tradicionales, lectoras y autoras se mueven en la red.


"Como lectores los hombres ocupan porcentajes muy bajos. Según datos de la directora general de Esencia, el 80% de los compradores son mujeres. La relación del hombre con esta literatura se puede comparar con su actitud ante las revistas denominadas del corazón. "Ellos no las compran, pero las leen", añade Laura Falcó. Por experiencia propia Bonelli llega un poco más lejos: "Los hombres desdeñan el género ('eso es cosa de mujeres', dicen) pero cuando, creyendo que se trata de una novela histórica, como sucede en mi caso, toman el libro y luego no pueden dejarlo. Y no los atrapa solamente la referencia histórica sino que se fascinan con el romance de los protagonistas. Tengo muchos lectores que me escriben a mi casilla de correo confesándome cuánto les ha gustado la historia de amor", asegura Florencia Bonelli."

"Algunos estudiosos del género argumentan que el boom de la novela rosa podría estar relacionado con el auge del número de divorcios y la pérdida de valores. Otros llegan más allá: para las mujeres el género cubriría el hueco que los hombres llenan con la pornografía"


sábado, agosto 25, 2007

Café y lecturas

"Yo estoy descubriendo autores clásicos. Perderme en los pasillos de una librería me recuerda las lecturas pendientes. También es un atentado a mi promesa de limitar mis compras. Son mi golosina predilecta. Los colores de las tapas, el diseño de portada, el olor a nuevo de las páginas con los sudores de la imprenta aun en la superficie. Una librería es para un lector como un prostíbulo para un adicto sexual: los textos en fila haciéndote guiños para que prefieras el más reciente trabajo de Coetzee en lugar de la nueva traducción de Bolaños al inglés. Todos con sus atuendos coloridos, sus creativos caracteres, algunos caricaturescos, otros evocando lo tradicional para que entiendas que la sabiduría es cuestión de experiencia. Algunos textos te ofrecen pocas páginas pero con gran intensidad, todos tus sentidos se deshacen en esa historia hasta que consumes el último vocablo. Están las que te hacen reflexionar, mientras que ciertas lecturas no dejarán el más mínimo trazo. Otras te harán reincidir, volverás a esas páginas habitualmente, no querrás conocer nada nuevo; se tornarán tinta obsesiva, corriendo el riesgo de perder amistades y desafiar cualquier definición de rectitud. Escribirás panegíricos y largos ensayos sobre esos objetos del deseo."

Darth Vader lee a Harry Potter

VIA: EZQUIZOPEDIA (No alimente a los autores de este blog )

Historias de libreros


Historias de libreros a través de Javier Rioyo. Cuenta la de aquella librera que conocía a Neruda, pero no a Cernuda. Ahora parece íncreible que un librero no conozca a Cernuda, pero no es extraño, sobre todo en una época que no estaba tan de moda el sevillano. O aquel otro librero que no sabía nada de Lolita. Tampoco es raro. Pero estoy casi seguro que las librerías de estos "despistados" funcionaban bien.
Rioyo también quiere ser librero... ¡cuánta gente quiere serlo como si fuese un estado ideal!... Piensa en una especie de jubilación gozosa: "cuando esté a punto de vivir entre las ruinas de mi inteligencia, podría vivir en un pueblo cerca del mar y con una librería de viejo." No me gustan los intelectuales libreros, pues pienso que pueden terminar siendo malos comerciantes, o sea, no proporcionando bien libros a los otros, no siendo buenos vendedores de libros.


LIBREROS
Conozco libreros de todas las clases. Algunos son amigos. Incluso muy amigos. Han sido, los libreros, parte de mi vida. Debería haber sido librero. Todavía pienso que cuando sea mayor, cuando esté a punto de vivir entre las ruinas de mi inteligencia, podría vivir en un pueblo cerca del mar y con una librería de viejo.
No todos los libreros, como tampoco, por ejemplo, los camareros, merecen su nombre.
Una amiga me cuenta la historia de una librera de su universidad. Una pequeña historia de una librera de Vigo. Mi amiga, estudiante de filología, emocionada con algunos poetas y especialmente tocada por la realidad de ese poeta que descubrió, ese deslumbramiento llamado Cernuda. Decidió que debería hacer realidad su deseo de tener un libro de Cernuda. Se dirigió a la librería. Buscó por las estanterías, no encontraba a Cernuda. Le extrañaba no encontrar ningún libro de Cernuda en una universidad de humanidades. Preguntó por el libro de Cernuda a la librera. La librera, muy convencida, le contestó que se debería estar confundiendo de nombre. Que eso de Cernuda no le sonaba, que seguramente quiso decir Neruda. Mi amiga no daba crédito. Insistía en que era Cernuda, CER NU DA, repetía bien claro. Y la librera, escéptica y tozuda, repetía que estaba segura de que se equivocaba. Que llevaba muchos años de librera y que el poeta que se parecía a ese nombre que pronunciaba era Neruda, NE RU DA…
Cuando me contaron la historia me reí. Me pareció una exageración. No me parecía posible en una librería española, no encontrar un libro de Cernuda. Me parecía difícil haber vivido sin leer a Cernuda. Luego recordé cómo somos. Y qué leemos. También recordé algunas historias de profesores de literatura. Incluso algunas historias de algunos libreros. Todavía me acuerdo de la pregunta en una muy famosa librería cuando pregunté al librero por Lolita- ¿para qué, para quién querría yo volver a comprar ese libro?- y el librero muy serio, me preguntó el autor. Se lo dije. Y entonces me volvió a preguntar, ¿y en qué genero se inscribe?... Me dio la risa. Quizá estaba pensando que era un libro que caza de mariposas. En fin. Historias singulares de raros no libreros.

LEER ME DA SUEÑO XI

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viernes, agosto 24, 2007

NUEVOS CUENTOS DE HADAS





DECÁLOGO DE LAS PERSONAS LIBRO. Proyecto Fahrenheit 451 (las personas libro)



DECÁLOGO DE LAS PERSONAS LIBRO
1.- Las personas libro constituimos una extravagante minoría que clama en el desierto aunque quizá podamos ser de alguna utilidad al mundo. No estamos seguras de nada, excepto de que los libros están bien archivados tras nuestros tranquilos ojos.

2.- Nunca olvidamos que no somos superiores a nadie en el mundo por el hecho de llevar un libro dentro de nuestras cabezas. Sólo somos sobrecubiertas para los libros, sin valor intrínseco alguno.

3.- El Proyecto Fahrenheit 451 busca crear un vínculo entre todas las personas libro, crear una organización para resistir frente a la tendencia real, la “dictadura” que, si no prohíbe, sí impide de hecho que leamos, que pensemos, que hablemos entre nosotras de algo diferente y con matices.

4.- El Proyecto Fahrenheit 451 busca que la población ande por ahí recitando en voz alta sus libros.

5.- Que nadie piense que se exige la heroicidad de aprenderse el Quijote, pero por qué no soñar con un encuentro de capítulos o de trozos de capítulos. Lo importante es la actitud, nunca lo heroico.

6.- La persona libro habla a lo llano, a lo liso, a lo no intrincado, con reposo, pero no de manera que parezca que se escucha a si misma porque sabe que toda afectación es mala; narra sin que la gente se dé cuenta y sin artificios, con naturalidad.

7.- La piedra angular de la narración de las personas libro está en la actitud de no colonización de la palabra, en la búsqueda de la palabra verdadera sin opacidad y sin sombra, dada y recibida en el mismo instante de narrar.

8.- Las personas libro saben que las palabras poseen un ´color`, un ´sabor`, una ´textura`, una ´fragancia` o un ´aroma`.

9.- La base de la narración es la mirada de quien narra. La mirada que siempre busca: algo, a alguien... La mirada que respira y narra, que muestra más que dice. La mirada que hace que las personas que escuchan existan de verdad junto a la persona libro, que sabrá dosificar sus palabras porque conocerá el valor del silencio.

10.- Esta manera de defender los libros es un gesto de reconocimiento del error que supone la destrucción de las bibliotecas, ya sea la de Don Quijote o la de Sarajevo, Bagdad… porque quien quema libros termina tarde o temprano por matar personas.


Para ponerse en contacto
info@personaslibro.org

Los manuscritos de Tombuctú



Ubicada entre el río Níger y la ruta que seguían las caravanas a través del Sáhara, Tombuctú fue, antes de caer en un largo olvido, un importante centro de reproducción y venta de los libros que los comerciantes traían del otro lado del Mediterráneo y de Medio Oriente. Ahora, sus bibliotecas, gastadas por los siglos y el calor del desierto, podrían devolverle su esplendor
"Esta es la historia de nuestra familia", dijo, pasando cuidadosamente las páginas sueltas. "Fue escrita en 1519".
La colección mohosa de páginas frágiles que se deshacen, escrita en el árabe florido del siglo XVI, es también el futuro de este lugar alejado y alguna vez olvidado. El creciente interés por libros antiguos, ocultos durante siglos en las casas a lo largo de las polvorientas calles de Tombuctú y en baúles de cuero en campamentos nómades, está dando esperanzas de que Tombuctú -una ciudad cuyo nombre se ha convertido en un sinónimo de ninguna parte- pueda una vez más ocupar un lugar en el corazón intelectual de Africa.
Lydia Polgreen


La ciudad de Tombuctú tiene hoy unas 60-80 colecciones privadas, la más grande de las cuáles es la biblioteca Mamma Haidara. Varias otras colecciones privadas fueron adquiridas por el National Ahmed Baba Centre for Documentation and Research, institución pública que ahora posee más de 18.000 manuscritos.
Una visita a las bibliotecas de Tombuctú:
Libraries of Timbuktu

Lecturas y relecturas


"¿QUÉ sería de nosotros sin libros? ¿Cómo será la vida interior de una persona que no ha leído nunca nada? Casi imposible nos parece la vida sin la escritura. Sin embargo en el momento en que surgió, junto con el agradecimiento por las posibilidades que ofrece, se percibieron los posibles efectos perjudiciales. La escritura nos ofrece saberes que nos vienen de fuera. Pero, ¿el real conocimiento personal puede venir desde fuera del propio espíritu del hombre? ¿No deberá nacer del encuentro consigo mismo, de aquella interiorización que llamamos memoria (Erinnerung)? Platón relata el mito del origen de la escritura en Egipto en un diálogo entre el dios Theuth y el rey Ammón. Aquél le explica así el invento: «Este conocimiento, oh rey, hará más sabios a los egipcios y aumentará su memoria». El rey le replica que a la vez que una ganancia será una pérdida, porque «en las almas de quienes lo aprendan dará origen al olvido, por descuido del cultivo de la memoria, ya que los hombres por culpa de la confianza en la escritura, serán traídos al recuerdo desde fuera, por unos caracteres ajenos a ellos, no desde dentro por su propio esfuerzo» (Fedro 274-275)"


"Un hombre tiene la edad de sus lecturas, de las que ha hecho y de las que no ha hecho, porque no haberse asomado a ciertas cumbres y abismos es haber quedado disminuido en la talla posible de humanidad. Los libros tienen su tiempo y no pueden ser leídos todos en cualquier edad. Hay lecturas de infancia y de adolescencia, de juventud y de madurez. Junto a ellas hay otras que son capaces de afectar al lector en todo tiempo, porque en sobria sencillez llegan hasta su médula, sea niño o anciano. Cuando la savia es profunda permea raíz, tronco y ramas, llegando hasta las extremidades en tallos y flores. Somos aquello que hemos sido y leído, aquello que hemos pensado y amado, aquello que hemos realizado y omitido."


lunes, agosto 20, 2007

Releer II


"...“Lo único que importa es la relectura”, dice Michael Ondaatje que dijo Vladimir Nabokov en las páginas de Divisadero, novela que ahora estoy leyendo por primera vez pero que no dejo de releer mientras la voy descubriendo sabiendo que, seguro, la releeré tantas veces."


"... la relectura es una actividad que suele relacionarse, erróneamente, con la madurez y el crepúsculo. La idea de que recién ahí, sabios por antigüedad, releeremos lo que alguna vez leímos y comprenderemos todo del todo. Pero no: cuando más releemos –hasta la exasperación, sin desmayo, felices por repetir– es durante la infancia. Primero son nuestros padres quienes –cada vez más agotados– nos releen nuestro inagotable cuento favorito y después nosotros que, sin saber leer, lo recitamos de memoria y luego, habiendo decodificado el perfecto misterio del alfabeto, repasamos con los ojos lo que alguna vez vivimos con el oído."


domingo, agosto 19, 2007

Releer .

"Le escuché decir a Patricio Jara hace unos días: "El verdadero acto literario es la relectura". Completamente de acuerdo. A veces, cuando uno mira hacia atrás, los libros son lo más vívido de ese territorio inquieto que es el pasado. Leer, recordar fragmentos, escenas, imágenes de portadas o citas citables puede ser el camino ideal para recomponer lo olvidado. Pero lo anterior, que suena a epifanía también luce como las notas de un hipotético y nervioso escenario de guerra, de aquel lugar extraño e irreconocible que fue uno mismo."

...releer es útil pero también puede ser peligroso. Porque los libros, sin querer queriendo, son los mejores espejos que hemos creado. Nos vemos de cuerpo entero -un cuerpo algo falso e ideal, parecido a un ectoplasma- y a veces no nos reconocemos. Y esa sensación a veces dura días o segundos pero está ahí. Porque a ratos, como lectores, nosotros mismos nos convertimos en fantasmas. Volvemos a contemplar lo perdido. A veces, eso puede tener que ver con nuestra biografía. A veces, simplemente con habitar casas o pueblos ajenos construidos con la palabra. Ahí, sonreímos para apoyarnos en muros que no existen mientras miramos historias que ya conocemos de memoria. Aún así, cerramos los ojos instintivamente cuando debemos hacerlo. Y los abrimos de nuevo. Ahí, releemos, mientras contemplamos en esos pueblos imaginarios los cadáveres de divas muertas que creímos conocer o miramos, sobre elegías dibujadas como grafitis, la sombra de un motociclista escapar feliz y desesperado hacia el futuro, que debiera parecerse a la nada o a un mar de destellos cromados."

Lectores de poco fiar


"...lo que falta -lo que nos falta, a todos- es "una masa de lectores fiable". Esta expresión presupone que la masa de lectores -buenos o malos- existe. De hecho, a nadie le cabe dudar de ello. Precisamente es aquí donde reside la clave del problema: en el carácter informe de esta masa. En su segmentación y en su articulación cada día más difusas, que hacen cada vez más difícil prever su gusto, su comportamiento, sus conductas.Así visto, el problema de la literatura no sería tanto la merma constante de "buenos lectores" (¿veinticinco mil?, ¿cinco mil?, ¿quinientos?, ¿diez? ¿Cuántos hacen falta para sostener el buen nivel de una literatura?) como el incremento indiscriminado de los mismos, la constitución de una desorbitada "masa de lectores" que revienta, por razón de su número y de su consistencia tan heterogénea, cualquier atisbo de "comunidad lectora" en la que poder confiar y con la que establecer un mínimo nivel de interlocución.Ocurre de este modo que los escritores no saben para quién escriben; los editores no saben para quién publican; los críticos no tienen ni idea de qué representan. Ni siquiera los publicistas saben lo que les conviene decir. Todos van dando palos de ciego, y entretanto las librerías se llenan de libros destinados -dicen- a la gente que no lee, cuando no, en el mejor de los casos, a la gente a la que, más que leer, le gusta que le guste leer."


"En las listas de libros más vendidos se codean Paul Auster, Paulo Coelho, Gabriel García Márquez, Isabel Allende, Alessandro Baricco, Mario Vargas Llosa, Dan Brown, Almudena Grandes, John Grisham, Julia Navarro, José Saramago, Arturo Pérez-Reverte, Ildefonso Falcones...¿Quién diferencia el grano de la paja? ¿Y en nombre de quién? ¿Cuántas veces no se oye aquello de que "el lector tiene la última palabra"? ¿La última? ¿Para decir qué?Y sobre todo, ¿quién va a creérselo?"


jueves, agosto 16, 2007

Propuestas para definir al lector y a la lectora ideal. Alberto Manguel


● El lector ideal es el escritor en el instante anterior a la escritura.

● El lector ideal no reconstruye un texto: lo recrea.

● El lector ideal no sigue el hilo de la narración: avanza con él.

● Un célebre programa de radio para niños en la BBC siempre comenzaba con la pregunta: "¿Estáis sentados cómodamente? Entonces podemos empezar". El lector ideal sabe sentarse cómodamente.

● Imágenes de san Jerónimo lo muestran detenido en su traducción de la Biblia, escuchando la palabra de Dios. El lector ideal debe aprender a escuchar.

● El lector ideal es un traductor. Es capaz de desmenuzar un texto, retirarle la piel, cortarlo hasta la médula, seguir cada arteria y cada vena, y luego poner en pie a un nuevo ser viviente. El lector ideal no es un taxidermista.

● El lector ideal existe en el momento que precede a la creación.

● Para el lector ideal, todos los recursos literarios son familiares.● Para el lector ideal, toda anécdota es novedosa.

● "Uno debe ser algo inventor para leer bien". Ralph Waldo Emerson.

● El lector ideal tiene una ilimitada capacidad de olvido. Puede borrar de su memoria el hecho de que Dr. Jekyll y Mr. Hyde son la misma persona, que Julien Sorel será decapitado, que el nombre del asesino de Roger Ackroyd le es conocido.

● El lector ideal no se interesa por los escritos de Michel Houllebecq.

● El lector ideal sabe aquello que el escritor sólo intuye.

● El lector ideal subvierte el texto. El lector ideal no se fía de la palabra del escritor.

● El lector ideal procede por acumulación: cada vez que lee un texto, agrega una nueva capa de memoria al cuento.

● Todo lector ideal es un lector asociativo. Lee como si todos los libros fueran la obra de un único escritor, prolífico e intemporal.

● El lector ideal no puede volcar su conocimiento en palabras.

● Al cerrar un libro, el lector ideal siente que, de no haberlo leído, el mundo sería más pobre.

● El lector ideal es como Joseph Joubert que arrancaba de los libros de su biblioteca las páginas que no le gustaban.

● El lector ideal tiene un perverso sentido del humor.

● El lector ideal nunca cuenta sus libros.

● El lector ideal es a la vez generoso y avaro.

● El lector ideal lee toda literatura como si fuera anónima.

● El lector ideal usa con placer el diccionario.

● El lector ideal juzga a un libro por su cubierta.

● Al leer un libro de hace siglos, el lector ideal se siente inmortal.

● Paolo y Francesca no eran lectores ideales, ya que le confiesan a Dante que, después del primer beso, ya no leyeron más. Un lector ideal hubiese dado el beso y seguido leyendo. Un amor no excluye al otro.

● El lector ideal no sabe si es o no el lector ideal hasta después de acabado el libro.

● El lector ideal comparte la ética de Don Quijote, el deseo de Madame Bovary, el espíritu aventurero de Ulises, la desfachatez de Zazie, al menos mientras dura la narración.

● El lector ideal recorre con placer senderos conocidos. "Un buen lector, un lector con mayúscula, un lector activo y creativo es un relector". Vladímir Nabokov.● El lector ideal es politeísta.

● El lector ideal guarda, para un libro, la promesa de la resurrección.

● Robinsón no es un lector ideal. Lee la Biblia para encontrar respuestas. Un lector ideal lee para encontrar preguntas.

● Todo libro, bueno o malo, tiene su lector ideal.

● Para el lector ideal, todo libro es, en cierta medida, su autobiografía.

● El lector ideal no tiene una nacionalidad precisa.

● A veces, un escritor debe esperar varios siglos para encontrar a su lector ideal. Blake necesitó ciento cincuenta años para encontrar a Northrop Frye.

● El lector ideal según Stendhal: "Escribo para apenas cien lectores, para seres infelices, amables, encantadores, nunca morales o hipócritas, a quienes me gustaría complacer. Apenas si conozco a uno o dos"

● El lector ideal ha sido infeliz.

● El lector ideal cambia con la edad. El lector ideal de los Veinte poemas de amor de Neruda a los catorce años puede no serlo a los treinta. La experiencia empaña ciertas lecturas.

● Pinochet, al prohibir Don Quijote por temor a que el libro pudiera leerse como una defensa de la desobediencia civil, fue su lector ideal.

● El lector ideal nunca agota la geografía de un libro.

● El lector ideal debe estar dispuesto a no sólo suspender su incredulidad sino a adoptar una nueva fe.

● El lector ideal nunca dice: "Si solamente...".

● Escribir en los márgenes de un libro es marca del lector ideal.

● El lector ideal proselitiza.

● El lector ideal es veleidoso sin sentirse jamás culpable.

● El lector ideal puede enamorarse de al menos uno de los personajes de un libro.

● Al lector ideal no le preocupan los anacronismos, la verdad documental, la precisión histórica, la exactitud topográfica. El lector ideal no es un arqueólogo.
● El lector ideal exige rigurosamente que se mantengan las leyes y reglas que cada libro crea para sí mismo.

● "Hay tres clases de lectores: la primera, aquellos que gustan de un libro sin juzgarlo; la tercera, aquellos que lo juzgan sin gustarlo; y otra, entre las dos, que juzgan mientras gustan de un libro y gustan de un libro mientras lo juzgan. Estos últimos dan nueva vida a una obra de arte, y no son muchos". Goethe, en una carta a Johann Friedrich Rochlitz.

● Los lectores que se suicidaron después de leer Werther no eran lectores ideales sino meramente sentimentales.

● El lector ideal es pocas veces sentimental.

● El lector ideal desea llegar al final del libro y, al mismo tiempo, que el libro no acabe.

● El lector ideal nunca se impacienta.

● Al lector ideal no le interesan los géneros literarios.

● El lector ideal es (o parece ser) más inteligente que el escritor. Pero no por eso lo menoscaba.

● Llega un momento en que todo lector se considera un lector ideal.

● Las buenas intenciones no producen lectores ideales.

● El Marqués de Sade: "Sólo escribo para quienes pueden entenderme, y éstos me leerán sin correr peligro".

● El Marqués de Sade se equivoca: el lector ideal siempre corre peligro.

● El lector ideal es el personaje principal de toda novela.

● Valéry: "Un ideal literario: saber por fin no llenar la página de nada excepto el lector".

● El lector ideal es alguien con quien el escritor podría pasar la noche, a gusto, con una copa de vino.

● No debe confundirse lector ideal con lector virtual.

● Un escritor no es nunca su propio lector ideal.

● La literatura depende, no de lectores ideales, sino de lectores suficientemente buenos.

LEER ME DA SUEÑO X

"Bogotá cuenta con cuatro megabibliotecas, tres de ellas inauguradas hace menos de cinco años en los barrios más marginales, y aunque tienen una afluencia de público considerable, la Alcaldía decidió tomar medidas menos convencionales para acercar la lectura a los citadinos.
"A mí nunca me gustó la lectura", explica Luz Miriam, que pertenece a Misión Bogotá, un ejército de jóvenes contratados por la Alcaldía para desempeñar distintos servicios en la ciudad, entre ellos, atender los puestos del programa Libro al Viento -lo que en México sería a iniciativas como Para Leer de Boleto en el Metro-, que presta ejemplares gratis en los lugares más insospechados. Cuando le tocó ser "librera" en una estación de autobús, su coordinador le explicó que tenía que leer obligatoriamente.
"Yo hago lo que usted quiera menos leer. A mí me arden los ojos, me da sueño, me da de todo"
, dijo. Sin embargo, y después de llevarlo en el bolso durante 15 días, leyó Radiografía del Divino Niño, una serie de crónicas sobre Bogotá que la llevó a leer otros 12 libros más."

Librerías digitales de obras en el dominio público

La Unión Europea ha decidido plantearse crear una enorme Librería Digital para recoger todo tipo de obras en el dominio público y dar acceso a ellas a los ciudadanos.
Estupenda iniciativa, estupenda. Como todo en la UE, se hace tarde, pero se intenta hacer bien. En Estados Unidos llevan mientras tanto años con Archive y con otros proyectos privados o semi-privados. Pero algo es algo, espero que funcione bien, porque nos jugamos mucho en ello.
Por supuesto, empezarán con un estudio, para ver si tiene sentido …. pero bueno, como digo, algo es algo. Y es esperanzador que en el texto dicen (traducción libre):
Las nuevas herramientas de manejo de la información hacen que el material en el dominio público tenga un tremendo potencial de re-utilización. Por los ciudadanos o por nuevas formas de expresión.
….
Un dominio público abundante tiene el potencial de estimular más el desarrollo de la sociedad de la información. Daría a los creadores la posibilidad de usar material sobre el que poder construir sus obras con costes bajos o nulos.
Ya se que es increíble que ahora se den cuenta de la importancia del dominio público. Bueno, perdón, que se planteen hacer un estudio para ver el impacto del dominio público en el proceso creativo y de desarrollo. Walt Disney se dio cuenta hace tiempo, cuando empezó a crear sus películas sobre la base de obras en el dominio público. Pero bienvenido sea.

martes, agosto 14, 2007

Sostén de libros


Es lo ultimo en comodidad: El sostén de libros de Levo.Dejarse caer en el sillón de lectura y nada de maltratar los músculos de los brazos con el pesado libro.Lamentablemente todavía es necesario pasar las paginas..........
Fuente: Sci Fi Tech

lunes, agosto 13, 2007

AUTOBOMBO; CELSA BERMUDEZ Y ROGER MICHELENA, Libros de Cocina



Nuestros primeros libros de cocina, un autobombo publicitario para nosotros. Sólo se aceptan elogios desmedidos ........

domingo, agosto 12, 2007

Reflexiones sobre el lector y la lectura .Martín Zelaya Sánchez


En su libro de ensayos Aunque no entendamos nada, Enrique Vila-Matas dice: “El mundo es un texto. Y ese texto es nuestra vida, que está en los libros. Sólo vivimos realmente a medida que leemos nuestra vida, trascendiéndola”.

Los libros son el eje de La Paz estos días de feria. Miles recorren los pasillos del campo ferial de Bajo Següencoma, cientos exponen, decenas conferencian, dialogan y presentan sus trabajos. Surgen entonces tres palabras, más en boga que nunca, —verbo, sustantivo y calificativo—: leer, lectura, lector. Desde el hecho mismo de vivir en una sociedad informatizada y tecnificada, hoy se lee mucho más que antes, señalan más de un escritor, literato y editor consultados por Fondo Negro. “Hoy se lee más textos funcionales y menos literatura, que es la que en verdad da placer”, comenta el académico José Roberto Arce.

Luis “Cachín” Antezana, filólogo, literato cavila “leer los miles de letreros en la calle, chatear, navegar en Internet es desde ya una lectura y a todas luces algo positivo”.

Antiguamente se leía más por placer —que es el mejor de los fines— ahora los placeres son otros, el chat (que también es leer, pero...), los videojuegos...”.

Arze, miembro de la Academia Boliviana de la Lengua sostiene: “Bolivia es uno de los países que menos lee en la región. Se perciben demandas de material de lectura muy pequeñas. Nuestros libros salen en tirajes de 500 ejemplares, cuando en países como Argentina, México o Colombia llegan hasta a 50 mil”.

No obstante, reconoce que ha aumentado mucho la lectura funcional la comprensiva, la organizacional, más no la lectura por placer, la que —a su entender— enriquece el alma. “La gente lee manuales sobre cómo hacerse rico, cómo tener éxito, cómo vender más, o psicología popular y barata, llamada ahora autoayuda”.

“Depende de qué se lea —cavila Sáez—, hoy en día hay que incorporar la lectura en Internet, y se lee más. ¿Libros? No se lee menos que antes, pero no mucho más”.

El editor trasandino comenta un interesante ejercicio que demuestra la enorme variedad de opciones y ofertas de la actualidad. “En cadenas grandes de librerías de Chile, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, se sacaron cifras similares. El 13 por ciento de la venta de una librería son los 50 títulos más vendidos. Y sólo el 18 por ciento, abarca los 100 más exitosos”.

La gente, hoy, tiene infinidad de opciones, en cantidad y calidad. Se lee más que antes, pero no siempre mejor.

Posturas, ideas y opiniones


Enrique Vila-Matas


En un suburbio llamado España, la mitad de la población no lee un solo libro al año. ¿Será porque la lectura es un instrumento de respeto hacia los otros? No me cansaré de repetirlo: leyendo a los demás, poco margen veo yo para estallidos bélicos y otras zarandajas y mucho margen en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre.


Agustín Monsreal Libros:


Artículos de decoración para las bibliotecas vírgenes. Algunos contienen ideas y son considerados peligrosos, ya que significan una aventura de la que nunca se sale sin un nuevo conflicto esencial, sin una nueva cicatriz, sin una nueva y vital sensación de plenitud y vacío. Otros, los más, son los que la gente prefiere ya que nos enseñan cómo enamorar a una chica, cómo darle la teta al nene, cómo adelgazar, cómo domesticar a la pareja, etcétera. Los que tienen puras letras resultan espantosos; hay que buscar siempre los que tiene dibujitos.


Sergio Pitol


Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores bastante fastidiosos. Uno es una suma mermada por infinitas restas.


Ricardo Piglia


El lector adicto, el que no puede dejar de leer, y el lector insomne, el que está siempre despierto, son representaciones extremas de lo que significa leer un texto, personificaciones narrativas de la compleja presencia del lector en la literatura. Los llamaría lectores puros; para ellos la lectura no es sólo una práctica, sino una forma de vida.


Italo Calvino


Ha sido también el milenio del libro, dado que ha visto cómo el objeto libro adquiría la forma que nos es familiar. La señal de que el milenio está por concluir tal vez sea la frecuencia con que nos interrogamos sobre la suerte de la literatura y del libro en la era tecnológica y postindustrial. No voy a aventurarme en previsiones de este tipo. Mi fe en el futuro de la literatura consiste en saber que hay cosas que sólo la literatura, con sus medios específicos, puede dar.

sábado, agosto 11, 2007

Sexies bloggirls y sus atrevidos blooks


Primero fue la italiana Melissa P. Luego la brasileña Bruna Surfistinha. Y hoy les toca el turno a dos argentinas: Cielo Latini y Lola Copacabana son chicas guapas y desinhibidas que colgaron sus blogs personales en internet y, tras un éxito de visitas, convirtieron sus historias en libros. O en blooks, como se les llama a estos textos salidos de la web y cuyas páginas no conocen el pudor.


2Lo que "Abzurdah" y "Buena leche" dejan por fin en suspenso es la pregunta: ¿por qué lo que vive en una pantalla debería morir en un libro? ¿Se gana algo con la transferencia del blog al blook? La respuesta es obvia sólo para los editores, que son básicamente quienes urdieron el (trans)género. El blog no es sólo un libro en potencia; es un libro + un público; un libro leído, comentado, plebiscitado, que obtura cualquier incertidumbre o riesgo con las evidencias (cantidad de visitas, posts, comentarios, rebotes en la red, etc.) de lo que ya ha sido testeado. Para la experiencia blog, en cambio, me temo que la transubstanciación libresca quizá no valga tanto la pena. Porque todo blog que se precie, se alimenta y respira en el contexto promiscuo de internet y es siempre la combinación de un registro (el factor literario) y un tiempo real (el factor performático), la alquimia de una escritura íntima, personal, y ese presente único, bastante enigmático, en el que se exhibe y se ofrece a la lectura. En la medida en que suprime el contexto salvaje de la red y el tiempo real, ¿qué es un libro derivado de un blog sino una manufactura trivial, el merchandising anacrónico de un hit que vive rozagante y pleno en otra dimensión de la vida?.2



Del blog al libro: un viaje experimental
Por: Juan Terranova.
Quizás el gran aporte de los blogs sea el efecto descontracturante que ejercen sobre el lenguaje narrativo. Un post no es una novela, pero bien puede albergar el estilo para escribirla. Los blogs, verdadero resurgimiento de la literatura experimental, son laboratorios del lenguaje que, avanzando a base de ensayo y error, operan modificaciones escriturales destinadas a marcar una época. En la ruleta literaria –que hace algunos años vio como una parodia se convertía en la primera novela moderna– me juego un par de fichas todavía tímidas pero seguras al blog.


LEER ME DA SUEÑO IX

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Al hablar de placeres, Manguel recuerda uno especial: la lectura en la cama. La idea de leer acostado, sugiere el escritor, es un acto “egocéntrico, estático, libre de las convenciones sociales…”. Un acto que, por tener lugar entre las sábanas, en el reino de la lascivia y la pereza pecaminosa, participa de la emoción de las cosas prohibidas. Recuerda el escritor una ilustración del siglo XV en un libro de horas que muestra a Santa Ana, la madre de la Virgen, sentada en la cama concentrada en la lectura de un libro e ignorando al niño que le muestra la comadrona. En un manuscrito del siglo XVIII se ve a un monje arropado entre mantas leyendo en una fría noche de invierno. Proust escribía y leía sentado en la cama. La escritora francesa Colette encontraba refugio en la cama por la noche para sus lecturas prohibidas. Edith Warton, la novelista estadounidense, llegó a sentir el dormitorio como su único refugio, donde podía escribir y leer a sus annchas. “Yo también lo hacía en la cama”, confiesa Manguel, “en la larga sucesión de camas en las que pasé las noches de mi infancia….La combinación de cama y libro me proporcionaba una suerte de hogar al que sabía que podía volver noche tras noche” (Julia Luzán; Leer es la vida

viernes, agosto 10, 2007

Editores impiden despegue de la ciencia ficción


"La ciencia ficción, a diferencia de cualquier otro género literario, tiene sus miras en el futuro de la humanidad, en nuestro porvenir como especie, aunque sus historias se ubiquen en la Luna, Júpiter o una galaxia lejana aún no bautizada, y pese a que sus protagonistas no sean siempre humanos, sino monstruos marinos o seres mutantes. Paradójicamente, este género “sobre el futuro” no tiene un futuro promisorio las editoriales lo siguen considerando como literatura “para niños” que desatiende problemas torales del país, como si eso le restara mérito a un producto literario que, por otro lado, inserta en sus tramas agudas reflexiones sobre racismo, religión y política, por mencionar algo."

"explica Chimal, quien imparte un taller de narración en la Universidad Iberoamericana. “Desgraciadamente ha persistido la idea de que al tratarse de un género importado, la ciencia ficción es literatura efímera, de consumo y por lo tanto desechable”, agrega el autor de la antología Viajes celestes. Cuentos fantásticos del siglo XIX (Lectorum, 2006). Pero, a decir de Chimal, no sólo las editoriales han adoptado esta falsa idea. También algunos círculos académicos insisten en mantener este prejuicio, provocando una disminución en la publicación de títulos del género. “Se cierran bastante proyectos, diría yo; después de todos estos años, sigue siendo un problema ser considerado escritor de ciencia ficción. Incluso hay veces que se utiliza como insulto”. Para el escritor poblano José Luis Zarate el escenario tampoco ha sido promisorio. Igual que tantos otros, ha tenido que enfrentar duras batallas para dar a conocer su trabajo. Muchos de sus libros los ha publicado en diferentes editoriales (la mayoría independientes). "


LEER ME DA SUEÑOVIII


LEER ME DA SUEÑO VII

Posted by Picasa
¡Morir, dormir, no más!¡Y pensar que con un sueño damos fin al pesar del corazón y a los mil naturales conflictos que constituyen la herencia de la carne! ¡He aquí un término devotamente apetecible! ¡Morir..., dormir! ¡Dormir! ¡Tal vez soñar! ¡Sí, ahí está el obstáculo! Porque es forzoso que nos detenga el considerar qué sueños nos pueden sobrevenir en aquel sueño de la muerte, cuando nos hayamos librado del torbellino de la vida. ¡He aquí la reflexión que da existencia tan larga al infortunio!..."
William Shakespeare-Hamlet (Acto III-Escena I)

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