martes, marzo 27, 2007

Leo hasta en la escatológica intimidad del baño. Libros y blogs, laptop mediante.

VIA: BIBLIOTEKARIA.

Ladrones presumidos

Según los libreros consultados por Radar, ahora los choreos están organizados minuciosamente. Por ejemplo, con maletines o bolsos especialmente forrados con aluminio para evitar que suene el mecanismo de alarma a la salida, o con estrategias de distracción en las que intervienen varias personas. Pero estos ladrones no roban por amor al arte sino que lo hacen –como lo hacen con cualquier mercancía– por su valor de reventa.
“Debe reconocerse que un ratero vulgar no presume de serlo como un ratero de libros. Debe reconocerse que aunque los editores sean industriales en pequeño, como los fabricantes de calcetines, son tratados como si fueran figuras omnipotentes. Que aunque los escritores sean económicamente pobres diablos, en el orden simbólico se les tiene en un pedestal (en Juan Domingo Argüelles; Ustedes que leen; Océano; pag. 126)
Todos queremos estar al nivel adecuado, incluidos los ladrones. Así nos lo explica Gabriel Zaid

Espacios de lectura. Más allá del baño


domingo, marzo 25, 2007

Solo los valientes libreros se animan a recomendar literatura erótica


Este librero pasa de la página al acto, de la biblioteca a la alcoba, del libro a la cama con el desenfado y el tacto de un erudito y de un disoluto. Entre lo que la lectura de ciertos libros suscita en la fantasía sexual de un librero bibliófilo y los actos que su fantasía le conducen irresistiblemente a llevar a cabo, median apenas sutiles fronteras que ningún ser humano sería capaz de delimitar y menos aún de juzgar. Porque quien esté libre de pecado de imaginar y fantasear ¡que tire la primera piedra !

BIBLIO CAMUFLAJE


no sabemos con qué grado de esfuerzo fue escrito un libro que nos deslumbra

Muchas veces no sabemos con qué grado de esfuerzo fue escrito un libro que nos deslumbra. No hay indicios que nos hagan visible si el autor calibró conscientemente cada una de sus palabras o si éstas fueron fluyendo sobre el papel a velocidad de crucero. Al menos en Madame Bovary, un narrador de trabajosa escritura como Flaubert puede haber logrado la técnica suficiente para que los parches, las vueltas atrás y las "penosas interpolaciones" de su proceso creativo no sean advertidos por el lector.El método de Flaubert era estrictamente personal. Puede ser reproducido por otros escritores de sensibilidad parecida a la suya, pero en sí mismo no asegura nada. Que haya mucho trabajo tras una obra literaria no le agrega ningún valor específico, sobre todo si nos resulta aburrida.Adolfo Couve quiso asignarle a la dificultad de escribir el plus de una categoría estética. De hecho, le interesaba escribir en la medida en que no le era fácil hacerlo, según decía. Detestaba la anécdota, tanto en el arte como en la literatura. Ponía como ejemplo dos esculturas santiaguinas: la del general Baquedano y la Fuente Alemana. La primera la consideraba aburrida pero buena; es decir, económica, sintética, realista. La otra, en su concepto, era una plasta barroca, cuentera, entretenida.Alguna vez Marcelo Matthey - autor de Sobre cosas que me han pasado- fue a ver a Couve a Cartagena. Este le dijo que su libro le había gustado porque en él no pasaba nada. Puso otro ejemplo: cuando uno ve en la televisión una película con explosiones y choques, puede predecir aproximadamente la secuencia de las imágenes y la experiencia se hace burda y consabida. Cuando muestran, en cambio, a una mujer pelando papas o colgando la ropa, no se sabe lo que va a pasar: la escena se basta a sí misma.No es raro que Stevenson y Henry James hayan sido amigos distantes durante años, a pesar de que adscribieron a modelos literarios tan distintos. Stevenson, tras su muerte, quedó un poco desacreditado a la luz de las modas culturales. La novela de aventuras no tenía nada que ofrecer, salvo al mercado editorial dirigido a los preadolescentes. James estimaba que ya había suficiente acción - suficiente aventura- en la imagen de una mujer parada junto a una ventana. Si bien puso una pica en el Flandes de la representación narrativa, no fue un autor popular, como sí lo fue Stevenson.Cualquier aficionado a la lectura sabe bien cuánto pesa y oprime el aburrimiento. Yo me he aburrido hasta el tuétano con muchos textos teóricos redactados a medias por Pero Grullo y Cantinflas, pero también con Guzmán de Alfarache, de Mateo Alemán, e incluso - generosamente- con El loco Estero, de Blest Gana. Y qué decir de Luis Durand, de Fernando Santiván, de Lastarria, de Güiraldes, del Conde de Lautreamont, de George Perec. Unos aburren por empalagosos, otros por ciegos, por pretenciosos, por ególatras, por "lúdicos". El aburrimiento es parte del aprendizaje y del paisaje. Debe ser por eso que me he acostumbrado a escribir notas como ésta, breves y a la pasada: por el miedo a aburrir y a aburrirme.

martes, marzo 20, 2007

Defensa (cautelosa) de los best sellers...FERNANDO SAVATER

"Y así llegamos al enigma de los best sellers cuya aborrecida abundancia hace gemir las estanterías de las librerías de aeropuerto. No me refiero a los falsos best sellers, es decir a la caterva que imita a los auténticos y trata de agotar el filón descubierto por ellos. A priori, nadie hubiera dicho que una extensa novela escrita por un erudito semiólogo, ambientada en las herejías del siglo XIII y con abundantes párrafos en latín pudiera seducir a las multitudes: después del triunfo de El nombre de la rosa, los detectives medievales y por extensión romanos, griegos, egipcios y asirios nos han atribulado sin cesar en busca del mimético tesoro. ¡Y qué decir de los dragones, brujos y elfos que corretean hasta la náusea tras la estela victoriosa de El señor de los anillos! No, rechacemos las imitaciones. ¿Qué hay de los verdaderos best sellers, los que inauguran con su éxito estas series? ¿Son buenos o malos, excelentes o detestables? Muchos logran el sufragio multitudinario de los lectores de manera imprevista, la operación de marketing es posterior. ¿Qué pensar de ellos? Si nos parecen mediocres ¿vale más nuestro juicio personal que el de millones de entusiastas? A mí, El código Da Vinci me parece deleznable. Pero…¿y si un viajero del tiempo me dijese que dentro de doscientos años seguirá siendo considerado una obra maestra, como hoy creen tantos? ¿Me quedará otro remedio que acatarlo? Stendhal dijo que la literatura tiene algo de lotería: hay billetes premiados y otros no. ¿Entonces…? No sé, por si las moscas yo vuelvo a Dickens. Y me consuelo pensando que lo importante es que no decaiga nunca, justificado o gratuito, el placer misterioso de leer."
LEER COMPLETO EN: SOHO

Hoy, ante el atasco por tanto correo basura....


"Una de las novedades del correo electrónico, a diferencia del correo llano, simple y de papel, es la sensación de intimidad, casi de susurro. La correspondencia que se atasca en el umbral de la puerta suele ser de tipo general, aunque no por ello menos indeseada y altamente contaminante, si nos atenemos a su carácter desechable: prospectos de bancos, catálogos de tiendas, ofertas de supermercado u ofrecimientos de plomeros a domicilio, con información más o menos visible para todo el vecindario. El correo electrónico, en cambio, tiene ese hálito de nota personal que cuando es de amigos resulta encantador, pero que se extiende incluso a aquel que uno ni solicita, ni acepta: ése que termina en el basurerito dibujado en la pantalla de la computadora o en la bandeja de spam de los correos públicos. Quizá su tono cachondón tiene la finalidad de que uno se sienta importante, deseado o curioso, y por ello los abra; en eso radica su seducción, seducción extraña, por demás, pues por lo general la de esos correos es más bien como un ligue errático y equivocado, dirigido a otras personas que no suelen ser quien lo padece, como si alguien nos dijera: me gustan los hombres bigotones como usted, señora. Debo confesar que acostumbro echarle un ojito a la bandeja de spam del correo, no se haya colado un mensaje que sí era para mí, o si no, para ver quién se han creído que soy esta vez. A fuerza de curiosear en la bandeja –con la debida precaución antiviral, claro está, y procurando no abrir los correos masivos que otros correos masivos aconsejan no abrir– me he podido dar cuenta de que ciertos correos masivos recurrentes revelan algunas ideas extrañas sobre el destinatario, ideas con las que se podrían construir unos monigotes curiosísimos. Las más aburridas de todas son las de panista o perredista irredenta, cosas las dos que ni soy, ni de las que quiero hablar ya, por la mezcla de hartazgo, decepción y depresión general que, me temo, aqueja también a muchos ciudadanos. Pero hay otras identidades más chistosas que se deducen del correo: hay quienes se empeñan en que una necesita alargarse el pene, cosa que, para ser sincera, nunca había considerado, y no entiendo por qué mi nombre forma parte de una lista de correo que propone semejante cosa. En todo caso, me gustaría responderles que en cuanto me lo encuentre, con mucho gusto veré la manera de convertirlo en misil atómico o varita de virtud, tal y como lo ofrecen los prospectos de imitación de Viagra. Me llegan también muchos correos en los que me proponen aumentar mi volumen de ventas –como se puede ver, aquí todo es un afán de aumentar y hacer crecer toda clase de cosas–, proposición que, dirigida a esta humilde escritora mexicana es, cuando menos, una broma de humor negro (es más, si alguien inaugurara el género del worst seller, muchísimos de nosotros seríamos un hitazo). He recibido también numerosas ofertas para adquirir Rolex falsos pero que se ven igualitos a los reales (sólo falta que, junto al Rolex, nos propongan un asalto de imitación). Otras de mis facetas en el terreno fantasmal de los correos masivos son la de inversionista en bienes raíces y la de aspirante peruano u hondureño a viajar a Estados Unidos y obtener el green card. Una vez hasta me emocioné y puse mis datos –caray, no todos los días se vuelve uno gringo por correo–, pero en cuanto escribí que era mexicana, la oferta se desvaneció igualito que todas nuestras ilusiones. Así que a veces pienso que, al igual que el fantoche que los surrealistas creaban con las metáforas de la poesía amorosa –labios de rubí, dientes de perlas, ojos de esmeraldas–, si uno armara una especie de monstruo con sus sucesivas encarnaciones como destinatario de correos masivos, en mi caso –que supongo se parece mucho a los de la clientela de yahoo– saldría una especie de bracera, fanática de un partido político y odiadora de otro (el que sea), ansiosa de vender y comprar terrenos en Salt Lake City y de invertir en la bolsa de valores, provista de un Rólex de imitación, pero eso sí, muy descontenta con el tamaño de su órgano reproductor masculino, como antes se le llamaba, y dispuesta a hacerlo crecer como sea. Y eso sin hablar de aquella que, presa de temores religiosos, ha reenviado quién sabe cuántas cadenas que le han prometido la riqueza y la felicidad –todavía recuerda cuando eran de papel y venían con un peso pegado con diúrex–, o bien las ha tirado al basurerito y todavía espera que le caigan unos chahuistles. Entre el pene y el Rolex, me cae que me vería muy extraña."
(Desde 1986 publica la columna quincenal Y ahora paso a retirarme, del suplemento La Jornada Semanal, y desde 2001 es miembro del Sistema Nacional de Creadores.)

El día en que los libros fueron asesinados





"Mientras hablábamos, hacia las 11.35, una enorme explosión hizo temblar el edificio de la Biblioteca Nacional. Los tres corrimos hacia la ventana más cercana y vimos una grande y espesa columna de humo que venía desde la calle al-Mutanabi, que está a menos de 500 metros de la biblioteca. Supe después que la explosión fue de un coche-bomba. Miles de papeles volaban por lo alto, como si del cielo lloviesen libros, lágrimas y sangre. La visión era surreal. Algunos de los papeles ardían en el cielo. Sobre la Biblioteca Nacional caían muchos trozos de papel en llamas. La calle al-Mutanabi se llama así por uno de los más importantes poetas árabes, que vivió en Irak durante la Edad Media. La calle es una de las más conocidas de Bagdad, y en ella tienen su sede y almacén muchas editoriales, imprentas y librerías. Sus viejos cafés son los sitios favoritos de los intelectuales empobrecidos, que buscan inspiración e ideas en este viejo barrio de Bagdad. La calle es también famosa por su mercadillo de libros de los viernes, en donde se compran y venden libros de segunda mano, nuevos y raros. La Biblioteca Nacional compra cerca del 95 por ciento de sus nuevas publicaciones en la calle al-Mutanabi. Yo tambien compro mis libros en esa calle. Fue muy triste saber que unos cuantos editores y vendedores de libros que yo conocía muy bien se encontraban entre los muertos, incluido el señor Adnan, quien tenía que traer un encargo de nuevas publicaciones a la Biblioteca Nacional. Según unos primeros cálculos, murieron más de 30 personas y hubo más de 100 heridos. "
Saad Eskander

En China se piratean 500 millones de libros cada año

Aunque la piratería de libros es mayor en cantidad, China es sobre todo criticada en el extranjero (principalmente por EEUU y la UE) debido a la falta de “mano dura” en el sector audiovisual, que causa perdidas millonarias a la industria de Hollywood y las multinacionales discográficas, entre otros.“La piratería rampante de productos de audio, vídeo y libros ha afectado gravemente la reputación internacional de China”, admitió Liu, quien no obstante aseguró que las campañas antipiratería del país asiático (detenciones, destrucción masiva de copias ilegales, etcétera) también comienzan a tener eco positivo en el extranjero.La piratería en la economía china, líder mundial en esta práctica ilegal junto a Rusia, se extiende no sólo a productos falsificados, sino también al uso ilegal de derechos de autor a través de Internet o en los famosos karaokes orientales (que para compensar este fenómeno han comenzado a cobrar un canon antipiratería).




Vía Milenio

viernes, marzo 16, 2007

LEED, LEED, MALDITOS


Arqueología de libros

Cuando pienso en mis librerías favoritas, todas tienen un rasgo en común: el desorden. Montones de libros desbordando estantes que hacen de la tarea de encontrar un libro todo un trabajo de exploración, de excavación. Con la paciencia del arqueólogo me adentro capa a capa descubriendo libros enterrados debajo de otros libros hasta dar con el preciso, con el ejemplar exacto que quiero leer y que debo comprar en ese momento. El encuentro es siempre especial, es como un amor a primera vista o como reconocer un amor del pasado en un país extraño; el libro obtenido de esa manera, en esa búsqueda, siempre es un tesoro escondido, un arcano revelado, una historia que pudo escaparse de nuestras manos como la arena y que se le escapó a otros arqueólogos menos dispuestos o menos hábiles. Leo ese libro como si hubiera estado esperando por mí para ser escrito, como si se estuviera escribiendo al mismo tiempo que lo leo, como si sólo hubiera sido escrito para mí.
Por Luis Alejandro Ordóñez

Del uso y abuso de las citas


Valga este post de José Urriola para acordarme y citar a Gabriel Zaid.

"No logro dar con la cita. Reviso una a una las páginas de los libros que he estado leyendo esta semana y no aparece. Desapareció, se esfumó, se movió para otra página. Estoy comenzando a sospechar que se trata de un complot. Salió la página corriendo en medio de la noche y se coló, de costado, hundiendo la barriga, entre los tomos VIII y XIX de la Enciclopedia Quillet. O se soltaron las manitas las letras de ese párrafo, decidieron romper con la tensión molecular que las mantenía acostadas en perfecta formación sobre el papel y huyeron en plena madrugada. Saltaron al vacío, hicieron rapel, algunas se inmolaron con las bocas abiertas contra el filo de las baldosas del suelo. He llegado a incluso a pensar que se achicaron y se comprimieron, se rodaron hasta el borde inferior de la hoja y se están haciendo pasar por nota al pie de página. Las muy farsantes. Ellas también fingen, eso es".
"Cítame, que yo te citaré: éste parece ser uno de los mandamientos centrales de la colmena intelectual, cada vez más parecida a un intrincado laberinto de citas infinitas."
LEER EN
Citas abusivas
por Gabriel Zaid
Citas abusivas 2
por Gabriel Zaid

jueves, marzo 15, 2007

cthulhu


¡feliz 70 aniversario de la muerte de HL Lovecraft!





Acerca de H. P. Lovecraft y su obra
Notas sobre los escritos de literatura fantástica El por qué y el cómo de las narraciones de HPL, metodología, tipos de cuentos y estilos.
El autor sin nombre H. P. Lovecraft editado en Argentina.
Cómo sobrevivir a una historia de Lovecraft Once sabios consejos para salir bien parado de cualquier encuentro con lo extraño. Por Laura.
Dos estilos Stephen King versus H. P. Lovecraft, por Fabián S. González.
Cthulhu para ejecutivos Una extraña reseña de un extraño artículo.
Algunas notas sobre algo que no existe Autobiografía de H. P. Lovecraft
Dioses nuevos en un cosmos viejo Vida y obra de Howard Phillips Lovecraft.
Narrativa completa de H. P. Lovecraft Lista de cuentos y novelas, con referencias a ediciones en castellano, catalán e inglés.
Lovecraft según Borges Lovecraft en la Introducción a la literatura norteamericana de Borges.
Los padres de H. P. Lovecraft
Acerca del Necronomicon
Las fuentes fabulosas de Lovecraft El Necronomicon y otros apócrifos inventados por Lovecraft.
Historia del Necronomicon La historia del libro maldito, según el mismo Lovecraft. Texto original en inglés: History of the Necronomicon. Traducción catalana: Història del Necronomicon.
Cuentos, poemas, etc.
La declaración de Randolph Carter por Howard Phillips Lovecraft.
Vientos estelares Soneto XIV de Hongos de Yuggoth. Texto original en inglés: Star-winds. Traducción catalana: Vents estel·lars.
Mitos breves Microcuentos de los Mitos de Cthulhu. En catalán: Mites breus.
Lori, la femme fatale lovecraftiana. Presentación y reseña de las historietas de una diosa fuera del panteón de Cthulhu.
Un caballero de Providence Recreación poética de los cuentos de Lovecraft por Fernando García.
El peligro de la Araucania Los Mitos de Cthulhu en América del Sur.
El caso de Carlos Dardo Guardia Un avatar de Charles Dexter Ward en América del Sur




Howard Phillips Lovecraft, escritor, misántropo, gatófilo y lector compulsivo, fue el genio de la literatura de terror que nos legó el ciclo de los Mitos de Cthulhu y cambió para siempre la noción del género apoyándose en todo lo que aprendió de Poe, Maupassant, Hope Hodgson y otros. Pero antes de que se convirtiera en autor de culto, Lovecraft vivió una infancia y juventud realmente mágicas. Todo ese mundo infantil sería el que le ayudaría a conformar la cosmogonía que de adulto crearía.

domingo, marzo 11, 2007

Catálogo de libros eróticos

Esta pagina nos ofrece:
Espiando a través de la cerradura - Blog erótico. Ingrese aquí
Relatos eróticos personalizados. Ingrese aquí

El nacimiento de la nueva «literacidad»


"Leer en este nuevo entorno electrónico requiere al usuario tomar muchas más decisiones y más comprometidas que en los soportes analógicos, razón por la que es imprescindible que el lector posea una formación más madura y profunda para poder hacerlo con independencia y auténtico sentido. Leer en Internet parece un proceso muy fácil, pero exige dominar técnicas lectoras complejas. Leer en este nuevo entorno comunicativo, como señala Cassany, no es sólo comprender las líneas o lo que hay detrás de ellas, sino también navegar, encontrar, y evaluar un importante número de textos (lo que requiere de mucho tiempo y paciencia suficiente) para, finalmente, enfrentarse, si hay suerte, con la información buscada en un sitio electrónico que consideramos creíble, fiable y competente. En definitiva, leer en este nuevo entorno requiere lectores mejor formados y más críticos, lo que supone un reto muy complejo de alfabetización y formación electrónica para los actuales sistemas educativos. Un desafío de nuestro tiempo."


Libros y publicidad







sábado, marzo 10, 2007

¿Cuánto vale una imagen?


Cuando se debe pensar en el diseño de la portada de un libro es útil preguntarse si ésta debe cumplir alguna función. Para facilitar el proceso, de todas las posibles funciones se pueden escoger dos: la referencial (denotativa) y la emotiva.Cuando una portada tiene una función referencial sirve para comunicar al lector que el libro pertenece a un sello editorial, a una colección, a una serie o, incluso, que es una edición especial que no pertenece a ninguna de las opciones anteriores. Dicho de otra manera, la portada sirve para brindar información acerca de la editorial que publicó el libro, pero también sirve para informar quién es el autor (si es conocido) o cuál es el título de la obra.Un ejemplo claro de la función referencial es cualquier portada de una obra publicada dentro de una colección de clásicos, de la literatura, de la filosofía, de la economía, etc., publicadas por muchas editoriales. Es evidente que lo que atrae al lector hacia estos libros no es la belleza de la portada sino la información que ésta ofrece sobre el libro.Al contrario, cuando una portada tiene una función emotiva destaca la relación que tienen los editores con la obra, la manera en que ellos la interpretan y la forma en que sugieren que sea interpretada por los lectores. Así la portada intenta traducir a imágenes lo que los editores consideran que el autor quiso decir.Una portada que parece haber sido diseñada según la función emotiva es la de la edición de Dormido al Sol (Asleep in the Sun), de Adolfo Bioy Casares, publicada por The New York Review of Books. Esta portada sorprende con una imagen de un torso de un maniquí de mujer que se encuentra coronado por la cabeza de un perro. Aunque parezca que esta imagen no guarda ninguna relación con la obra, trata más bien de reflejar la anécdota fielmente: la esposa del protagonista vive en el cuerpo de un pastor alemán mientras el pastor vive en el cuerpo de la esposa. Pero eso sí sin renunciar a sugerir una posible interpretación de esta historia tan extraña.Por supuesto, estas dos funciones no se excluyen entre sí, casi siempre se encuentran juntas, sólo que una destaca por encima de la otra produciendo portadas muy distintas.




la solapa es una forma literaria humilde y difícil....


«la solapa es una forma literaria humilde y difícil, que espera todavía quien escriba su teoría e historia. Para el editor ofrece con frecuencia la única ocasión de señalar explícitamente los motivos que lo han impulsado a escoger un libro determinado. Para el lector, es un texto que lee con sospecha, temiendo ser víctima de una seducción fraudulenta. Sin embargo la solapa pertenece al libro, a su fisionomía, como el color y la imagen de la cubierta, como la tipografía con la que se ha impreso. Una cultura literaria se reconoce también por el aspecto de sus libros.»

Roberto Calasso Cien cartas a un desconocido Anagrama, Barcelona, 2007


"A veces a uno le dan ganas de gritar: “¡Estamos hartos de que la Literatura entre por los ojos!”. Ese debería ser el lema de este blog. Porque a pesar de que gran número de carátulas acierten con su objetivo, muchas otras se vuelven insuficientes para lograr mostrar con absoluta certeza el real valor de un libro. Es decir, muchas logran condensar la idea general, además de reimpulsarlo y convertirlo en un objeto atractivo -para quien aún no lo han leído- e incluso complementarlo y, en el mejor de los casos, resignificarlo -para los que ya cumplieron la tarea-. Pero algunas carátulas parecen cohibirse ante la aplastante verdad del libro que presentan"


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