lunes, enero 29, 2007

DISFRUTA EL PLACER DE LEER EN.......

¡Vamos todos a leer!, es un acontecimiento para el sector del libro en Venezuela; un evento cultural masivo que agrupa a todos los actores de la cadena editorial y a todos los miembros de la sociedad venezolana.Está concebido para promocionar el crecimiento progresivo y diverso de la oferta editorial nacional. Se espera contar con la asistencia de editores, distribuidores, libreros e instituciones culturales de toda índole. Con tan amplia representación el SALÓN DEL LIBRO 2007 ¡Vamos todos a leer! se convierte en una vitrina perfecta para la exhibición y difusión del libro venezolano y de todas partes del mundo.
Metas
· Promover un espacio comercial y cultural en el cual estén presentes las principales casas editoriales del país, fondos universitarios, técnicos, entre otros, a fin de presentar la oferta editorial del país.· Promover el libro y la lectura mediante la presentación de un catálogo ampliado y de una propuesta cultural atractiva en el marco del salón.
El sector en cifras
· Más de 2000 empresas. · Generador de más de 30 000 empleos directa e indirectamente.· El tiempo promedio de operación de las empresas editoriales del país es de 20 años.· Más de 800 000 ejemplares producidos al año.
Actividades programadas
En el marco del evento, se desarrollará un variado programa de actividades culturales para todas las edades, destacándose especialmente un pabellón infantil que constará de 240 mts, en los que se realizarán todo tipo de actividades dirigidas a promover el hábito de la lectura en los niños, de una manera divertida y educativa, también se espera la participación de destacados autores nacionales e internacionales.....
La invitación on line la puede obtener en www.salondellibro.net

domingo, enero 28, 2007

EL COMELIBROS

"De este modo, en un tiempo donde la nostalgia es un negocio letrado, son esos anacronismos falsos los que justifican con más propiedad el acto de recordar: en el camino de ida y vuelta del presente al pasado, es la ficción la que se apodera de la biblioteca. Cuando pensamos en esos volúmenes, los sacamos a flote, pero también los destruimos, convirtiéndolos en espectros a la deriva que buscan un lugar en el ahora.
Recordar los libros olvidados es hablar en una lengua muerta que no nos sabíamos capaces de pronunciar, en un acto que nos confronta con bocetos de nosotros mismos, con los pedazos de universos ya desaparecidos. El recuerdo de esas literaturas que dábamos por olvidadas nos puede hundir o salvar y es, a ratos, más poderoso que el best seller de moda.Son en esos momentos epifánicos donde nos damos cuenta de que cargamos con una biblioteca hecha de fantasmas, de sombras de historias que se superponen y mezclan y que luchan por no intentar borrarse. Y no podemos despegarnos de ellos. Esos fantasmas están ahí acechando y vuelven a veces. Nos golpean para que los saquemos del abandono..."

¿Y cómo fue que empezaste a leer?


–Fue cuando volví a Tandil, ya de grande. Yo era jugador de fútbol, en las ligas locales. Era lo que me interesaba. Un día el novio de una prima, un tipo que se llamaba Juan Campagnole, me cuestionó el hecho de que yo era un ignorante. Me dijo que había encontrado un libro en su biblioteca, y que le parecía que a mí me iba a gustar. Era una novela de ciencia ficción: Soy leyenda, de Richard Mathieson. Fue el primer libro que leí en mi vida. Me encantó, y cuando lo volví a ver, le dije: “Dame más”. Y entonces me trajo Los hermanos Karamazov. Mirá que bestia. Recuerdo que fue algo dramático para mí, porque andaba por la calle pero quería volver a casa para seguir leyendo. Quería saber qué pasaba. Todo lo demás era accesorio; lo que yo sentía era una ansiedad tremenda por saber cómo carajos iba a resolverse la historia. Y así vinieron, después, Flaubert, Quiroga, Maupassant... Juan me daba libros que él escogía al azar, al azar mío, quiero decir, y yo descubría el mundo de la ficción. Con Quiroga tuve el primer gran metejón, me volvió loco y fue mi modelo indiscutible en un momento de mi vida. Maupassant fue otra aventura, y para que tengas una idea de mi relación con el cuento –y decir cuento es decir Maupassant– su retrato preside aún hoy mi lugar de trabajo... Y cuando viene alguien a mi casa, si no lo conoce, le digo que es el abuelo de cualquiera de nosotros. Obviamente, cuando viví en Francia tuve el placer de releerlo en su lengua, que es algo maravilloso, aunque también comprobé con dolor que allá se lo consideraba un escritor de segunda. A mí eso me dolió mucho. Porque ojo: yo conservo la emoción, todavía. Soy alguien que puede llorar leyendo. Igual que cuando veo cine, hay ciertas cosas que me hacen llorar. Y que no tienen que ver con la impresión melodramática, sino con la belleza. De pronto, algo que es demasiado bello, me hace saltar un lagrimón. Dicho como suena, Mempo: sin pudor. Eso me pasó con Madame Bovary. No por lo que le pasaba a Emma, sino por la manera de contar, tan hermosa. Y luego, ya más sereno, trataba de averiguar cómo lo hacía, a ver dónde arrancaba una escena, cómo resolvía tal situación. Y por supuesto, como en toda obra maestra, eso es indescifrable.




viernes, enero 26, 2007

BIBLIOTECAS PRIVADAS: Instinto de posesión; por MARIA AIXA SANZ


Enfrentarse a querer escribir sobre las bibliotecas privadas es tener que enfrentarse a un brutal instinto de posesión ó dominio que abarca todos los ámbitos: desde un territorio personal para uso y disfrute, a una hacienda de pertenencias intocables por terceros. En todos ellos es donde campa a su aire el amante de los libros, él cual es capaz de todo por éstos.Se dice que cada biblioteca privada es la autobiografía de su dueño....
Nuestra biblioteca privada se convierte en un espacio que es capaz de contar toda nuestra vida. Nuestro pasado está encerrado en cada uno de los libros que hemos leído y que no, guardados en los estantes de nuestra biblioteca particular. Sabe el amante de los libros que cuando uno se acerca a la biblioteca y coge al azar un libro, rápidamente, visualiza el momento en que lo leyó, hasta incluso recupera las sensaciones y el estado de ánimo que tuvo entonces, en aquella época. Alguien al observar la biblioteca de otro se puede hacer a la idea de que tipo de persona es, con la que está tratando. Quién; amante de los libros, al entrar en una vivienda no ha buscado libros por algún lugar y al no encontrarlos ha sentido lástima por su dueño. Y quién; amante de los libros, le ha ocurrido que al entrar en una casa y encontrarse con una gran biblioteca le ha despertado ese instinto tan bajo que es la envidia. Uno crea su propia biblioteca en edad temprana cuando comprende que quiere poseer las lecturas, que necesita estar cerca de sus libros, lo cual le da una tranquilidad enorme. Es en ese instante cuando nace el instinto de posesión extremo y ansioso en que se convierte fundar e ir ampliando una biblioteca propia...

miércoles, enero 24, 2007

Salón del Libro 2007 ... ¡Vamos todos a leer!




Les esperamos en el CIEC, desde el 24 de febrero al 04 de marzo en el Salón del Libro 2007 ¡Vamos todos a leer!

La invitación on line la puede obtener en www.salondellibro.net

domingo, enero 14, 2007

"El amor por la lectura se aprende, pero no se enseña. Nadie puede obligarnos a enamorarnos"


"Los seres humanos podemos ser definidos como animales lectores. Creemos que el mundo natural hay que descifrarlo. Vivimos en esa paradoja: saber por un lado que este mundo no tiene ningún sentido y preguntarnos el porqué de las cosas". Las respuestas, a Manguel no le cabe duda, están en los libros. Por eso lamenta que hoy el libro no goce del prestigio de otro tiempo: "Las calidades que tiene la tecnología, por razones económicas, son las que nuestra sociedad pone por delante. Hace cincuenta años la biblioteca estaba en el centro de la sociedad, nadie discutía que leer era importante, pero el capitalismo salvaje actual no puede permitirse un consumidor lento. La literatura, en cambio, requiere lentitud, requiere que te detengas, que reflexiones, que nunca alcances una conclusión. Nunca puedes saber si Don Quijote está loco o no. Como sociedad tenemos que decir que el acto intelectual es importante. No puedes pedir a un adolescente que lea cuando le estás diciendo que toda actividad que no te dé una ganancia inmediata y visible es inútil. Creo que no existen seres humanos no lectores. En la sociedad actual es como si fuésemos misioneros de una religión en la que la iglesia central ya no cree".


"La historia del libro corre paralela a la de la censura. Una de las cosas esenciales que proporciona la lectura es aprender a pensar, y no hay nada más peligroso para el poder que un pueblo pensante. La tarea del político es más fácil frente a un pueblo idiota, educarnos en la estupidez es quitarnos los libros, y eso siempre ha sido tarea de dictadores". Pero en la actualidad Manguel subraya otras formas de censura: "El editor cuya vocación era la literatura ya no puede trabajar de la misma manera porque tiene que conseguir un provecho financiero, y eso elimina el 90% de la literatura. Si Borges se presentase hoy con un nuevo libro no podría publicarlo. Ahora un editor se fija en las ventas anteriores de ese autor y si el anterior no se ha vendido, no se publica. Esta situación se complica porque ahora también son los compradores para las grandes superficies los que deciden. En el mundo anglosajón, a la mesa del editor se sienta el crítico, el gerente y ese comprador que opina sobre el libro, y si aceptan sus condiciones compra 50.000 ejemplares, que, además, puede devolver. Estamos en esa situación y las consecuencias serán catastróficas".




viernes, enero 12, 2007

Peluquería los hermanos Chang...


“la proliferación de la literatura femenina responde a una proliferación de nuevas formas, de cambios radicales en el país. Las infancias han cambiado" Margo Glantz ....
Por eso no me causa asombro los estupendos textos que acompañan esta vez a los hermanos chang...
LOS JARDINES DE VERSALLES
María Celina Núñez
MEMORIAS CAPILARES
Cynthia Rodríguez
TOILET
Eleonora Requena
LA MANICURE
María Graciela Bastardo
IMAGEN RETENIDA (Serie "Yo soy Simón")
Laura Morales Balza (la mamá de Simón)
MÍA
María Ángeles Octavio
¿SÓLO PARA MUJERES?
Ophir Alviárez
DESDE LA PELUQUERÍA
María Dolores Torres

miércoles, enero 10, 2007

Los que queman los libros.... GEORGE STEINER


"Los que queman los libros, los que expulsan y matan a los poetas, saben exactamente lo que hacen. El poder indeterminado de los libros es incalculable. Es indeterminado precisamente porque el mismo libro, la misma página, puede tener efectos totalmente dispares sobre sus lectores. Puede exaltar o envilecer; seducir o asquear; apelar a la virtud o a la barbarie; magnificar la sensibilidad o banalizarla. De una manera que no puede ser más desconcertante, puede hacer las dos cosas, casi en el mismo momento, en un impulso de respuesta tan complejo, tan rápido en su alternancia y tan híbrido que ninguna hermenéutica, ninguna psicología puede predecir ni calcular su fuerza.


En diferentes momentos de la vida del lector, un libro suscitará reflejos completamente diferentes. En la experiencia humana no hay fenomenología más compleja que la de los encuentros entre texto y percepción, o, como observa Dante, entre las formas del lenguaje que sobrepasan nuestro entendimiento y los órdenes de comprensión con respecto a las cuales nuestro lenguaje es insuficiente: la debilitade de lo'nteletto e la cortezza del nostro parlare.
Pero en este diálogo siempre imperfecto —los únicos que pueden ser plenamente comprendidos son los libros efímeros y oportunistas; son los únicos cuyo significado potencial se puede agotar— puede haber una apelación a la violencia, a la intolerancia, a la agresión social y política. Céline es el único de nosotros que permanecerá, decía Sartre. Existe una pornografía de lo teórico, incluso de lo analítico, lo mismo que existe una pornografía de la sugestión sexual.


Las citas de libros supuestamente “revelados” —el libro de Josué, la epístola de Pablo a los Romanos, el Corán, Mein Kampf, el Pequeño Libro Rojo de Mao— son el preludio de la matanza, su justificación. La tolerancia y el compromiso suponen un contexto inmenso. El odio, la irracionalidad, la libido del poder leen deprisa. El contexto se evapora en la violencia del asentimiento. De ahí el dilema profundamente enojoso y problemático de la censura. Es sucumbir a la hipocresía liberal dudar que determinados textos, libros o periódicos puedan inflamar la sexualidad; que puedan llevar directamente a la mimesis, a la imitatio, hasta el punto de dar a unas vagas pulsiones masturbatorias una concreción terrible y una urgente necesidad de ser saciadas. ¿Cómo pueden justificar los libertarios el torrente de erotica sádicos que inunda hoy nuestras librerías, nuestros quioscos y la Red? ¿Cómo defender a esta literatura programática del maltrato a los niños, del odio racial y de la criminalidad ciega con que se nos machacan los oídos, los ojos y la conciencia? Los mundos del ciberespacio y de la realidad virtual se saturarán de programas gráficos y revestidos de una pseudoautoridad, de las sugestiones de ejemplos validadores de la bestialidad hacia otros seres humanos, hacia nosotros mismos (la recepción, el disfrute del trash, de la basura, es automutilación del espíritu). ¿Está equivocado totalmente el ideal platónico de la censura? ..."


"De manera creciente, la ciencia, la información, el saber en todas las formas se transmitirán, registrarán y encargarán por medios electrónicos. Las fracturas, ya grandes en nuestra cultura y en nuestras letras (alfabetismos), se harán más hondas.
Más que nunca necesitamos al libro, pero los libros, a su vez, nos necesitan a nosotros. ¿Qué privilegio más bello que el de estar a su servicio?"

Los que queman los libros Por George Steiner

martes, enero 09, 2007

Guía de libros fabulosos


Todo autor sueña con escribir un libro memorable, uno que resulte incólume al paso de las generaciones y los avatares literarios. Muy pocos son, empero, los que lo han logrado –quizás aquéllos que no se atrevieron ni siquiera a soñarlo. Muchos más son los lectores ávidos de leer un libro inolvidable, un libro que los libere de una búsqueda, acaso inconsciente, en pos del libro definitivo, después del cual toda palabra escrita resulte prescindible. Para regozo de los últimos y escarnio de los primeros, propongo aquí una lista de los únicos libros que, por resultar prototípicos, satisfacen ambos anhelos.


El libro vacío
Existen numerosos ejemplos de libros publicados con todas las páginas en blanco. Entre ellos, vale la pena mencionar Los ensayos sobre el silencio, de Elbert Hubbard y Serpientes de Hawai: Guía completa, ilustrada y documentada de las especies exóticas originarias del quincuagésimo estado de la Unión, de V. Ralph Knight Jr., reimpreso en The Nothing Book (1974). El panfleto protestante de Robert Filliuo ¿Qué se precisa para perderse? y el célebre Todo lo que sé de las mujeres, de autor cobardemente anónimo y traducido a más de siete lenguas, merecen una mención aparte. Quizás resultara conveniente añadir a esta lista los tres libros más delgados del mundo, según Johannes Gross, a saber: el de la cocina israelí, el de las leyendas heroicas italianas y el del humor suizo. Todos ellos, sin embargo, fallan en el intento de alcanzar la perfección del vacío absoluto, pues no sólo llevan el título en la portada, sino que, en una de sus páginas, se encuentra asentado el pie de imprenta, que canónicamente prohibe la reproducción total de la obra y, ¡ay, lo ilimitado de la vanidad humana!, también la parcial.

El libro asesino
En El nombre de la rosa, primera novela policiaca de carácter metafísico, ubicada en la Italia oscurantista, Umberto Eco engendra un libro que mata a quien lo lee. Las páginas de ese libro se encuentran impregnadas con un veneno letal y están tan resecas que el infortunado lector no tiene más remedio que humedecerse con la lengua la punta del dedo para poder ojearlo. De ese modo, cuantas más páginas lee, más rápida y atroz es su muerte. El libro en cuestión es el imaginario libro perdido de Aristóteles sobre la comedia, en el que, fabula Eco, la risa sería elevada al rango de don divino, un atributo que le permitiría al hombre trascender su bestialidad y acercarse a Dios. Jorge de Burgos, el monje responsable del envenenamiento de las páginas, contraargumenta, con irreprochable celo escolástico, que la risa es una de las expresiones más patéticas de la debilidad de la carne, más propia de un demonio que de Dios, y sostiene la lúgubre opinión de que la melancolía es el estado natural de las criaturas nacidas con el estigma congénito del pecado original. La vida humana, confabula, no sería otra cosa que un mero calvario destinado a expiar en abonos de sufrimiento esa culpa primordial y, por lo tanto, despoblada de gozos. Para respaldar su posición nos recuerda algo que los Evangelios no dejan de subrayar, aunque sea por omisión: que Jesús de Nazareth nunca rió.

El libro ilegible
En la contraportada del primer volumen de sus Escritos, Jacques Lacan, el trágico psicoanalista francés, advierte al incauto lector que los textos que componen esa obra fueron escritos para no ser leídos. De esta obra extraemos algunos ejemplos al azar. A propósito de “La carta robada”, de Edgar Allan Poe, Lacan dice, en la titánica traducción del maestro Tomás Segovia: “Y por eso, sin haber tenido la necesidad, como tampoco, comprensiblemente, la ocasión de escuchar en las puertas del profesor Freud, irá derecho allí donde yace y se aloja lo que ese cuerpo está hecho para esconder, en alguna hermosa mitad por la que la mirada se desliza, o incluso en ese lugar llamado por los seductores del castillo de Santangelo en la inocente ilusión con que se aseguran de que con él tienen en su mano a la Ciudad” (Escritos i, p. 29). En otro pasaje leemos: “Interroguemos a ese gozo precario por estar suspendido en el Otro de un eco que sólo suscita a condición de abolirlo a medida que lo suscita, para alcanzar lo intolerable. ¿No nos parece finalmente exaltarse únicamente ante sí mismos a la manera de otra, horrible verdad? (Escritos ii, p. 751). Sabemos que Nora Joyce solía decir con tierna impaciencia a su marido: “Pero James, ¿por qué no escribes libros que la gente pueda leer?”, sólo que en el caso de Lacan, la inextricabilidad no es una mera cuestión de estilo, sino que deriva, con axiómatico rigor, de postular que el inconsciente está estructurado como un lenguaje puro, de perfección matemática, razón por la cual el sentido del que solemos dotar a nuestras construcciones lingüísticas, aunque a veces fallemos (como, por ejemplo, en esta oración), sólo pueden corromperlo. Por esa razón, convoca Lacan, es necesario dirigirse a él en su propio lenguaje, libre de sentido. Los arduos textos lacanianos, diríamos, no es que no puedan leerse, sino que, muy por el contrario, sólo pueden leerse.

El libro perpetuo
En su narración “El libro de arena”, Borges concibe un libro cuya ubicua página central se desdobla en inacabables páginas, independientemente del sentido en que se lo lea. Esa imaginación tiene la virtud de servir de puente, infinito si se quiere, entre la física y la metafísica, ya que ese libro interminable es a la vez una ilustración palpable de la definición que da Einstein del universo, a saber, infinito pero no ilimitado y, además, una variante etérea de la célebre paradoja de Zenón sobre Aquiles y la tortuga, con la singularidad de que en este caso no se trata de un atleta corriendo desaforadamente detrás del ecuánime reptil, sino de un lector condenado a ojear las inagotables páginas sin alcanzar jamás a pasar de la mitad, y ni siquiera llegar a ella. Pero quizás el mayor mérito del libro perpetuo de Borges sea que nos ayuda a dar una respuesta definitiva al cuestionario de Proust en lo que respecta al libro que llevaríamos a una isla desierta.

El libro absoluto
Cuenta la leyenda que cuando las huestes del califa Omar i llegaron a la Biblioteca de Alejandría, ya dos veces incendiada anteriormente, éste, antes de ordenar prenderle el fuego definitivo, profirió: “Si en los libros que están aquí consta algo diferente a lo que dice el Corán, entonces son heréticos y merecen ser destruidos; mas si dicen lo mismo, son superfluos y merecen asimismo ser quemados”. La misma lógica inquisidora fue seguida por aquellos que se dejaron inspirar por la Biblia, también conocida como Libro de los Libros, y, de hecho, nada hay de perverso en tal proceder, pues tanto los sacrificios como los crímenes cometidos en nombre de una Verdad irreprochable se encuentran ya contenidos en el axioma de un libro absoluto, y son, por así decirlo, un imperativo irresistible.

El libro imposible
Cuando, en 1903, Bertrand Russell escribió a Frege para comunicarle que su noción de conjunto de todos los conjuntos que no son elementos de sí mismos, de la cual su catálogo de todos los catálogos que no se incluyen a sí mismos era una ilustración, resultaba contradictoria, desencadenó una crisis filosófica de la que la lógica, y con ella el pensamiento todo, todavía no ha logrado recuperarse (hay quienes, poco a poco, van perdiendo la esperanza de que algún día lo haga). El razonamiento de Russell partía de considerar que, antaño, cuando los volúmenes de una biblioteca todavía obraban en un catálogo, había dos clases de catálogo, en los que, de acuerdo al prurito del bibliotecario, a) sólo constaban los libros de la biblioteca, y b) constaba además el catálogo mismo. A la sazón, Russell propone inventariar los catálogos de todas las bibliotecas del mundo en los que sólo se encuentran los libros pero no los catálogos que los compendian. Se trata de un grupo de catálogos elaborados por bibliotecarios poco concienzudos, a los que les falta uno de los volúmenes que reposan en los anaqueles de la biblioteca –el catálogo mismo. Russell se deleita preguntando si ese catálogo de todos los catálogos incompletos también obraría en su listado. Si se lo incluye, colige, entonces deja de ser incompleto porque se contiene a sí mismo y, por lo tanto, no debe ser inventariado. Pero si no lo incluimos, entonces es uno de esos catálogos deficitarios que, de acuerdo a la definición, debe ser incluido. Ahora, si se lo incluye... etc. Ese círculo vicioso, típico de las paradojas autorreferenciales, da por resultado que ese catálogo de catálogos que no se incluyen a sí mismos sea un libro imposible en sentido formal, ya que la definición lógica de la imposibilidad reza: A^ ~ A, es decir, A es y no es. Con la formulación del teorema de Gödel, por la que su autor debió pagar el caro precio de la locura, quedó para siempre demostrado que la contradicción, es decir, lo imposible, es íntima parte de la verdad (Wittgenstein, en sus Observaciones filosóficas, intuye que una afirmación imposible, por ejemplo: “llueve y no llueve”, contiene el mayor grado de verdad y es, por lo tanto, todopoderosa). Hay otros libros que podrían considerarse asimismo imposibles, como The mind´s I, de Douglas Richard Hofstadter y Daniel Dennett, cuyo subtítulo reza O por qué usted no podrá seguir siendo el mismo si no lee este libro, o Márgenes de la filosofía, de Jacques Derrida, cuyas notas a pie de página afirman lo contrario de lo que se afirma en el cuerpo del texto, y, a veces, malévolamente, también lo mismo. A esa serie podría añadirse también Tres pruebas de la existencia de Dios, seguidas de dos refutaciones y un empate, así como el Manual del perfecto autodidacta, que aún quedan por escribir.
Existen otros libros paradigmáticos, como, por ejemplo, el libro agujereado de la película Lucía y el sexo, el libro relativista, que Lawrence Durrell nos brinda en El cuarteto de Alejandría, o el libro de Möbius, que Michael Ende perpetrara al escribir, a dos tintas, La historia interminable. Y, por supuesto el libro definitivo, a saber, la Guía de libros fabulosos, de próxima aparición. ~






Muerte y Literatura infantil....


Resulta curioso que autores dedicados a la literatura infantil o juvenil hayan tenido muertes horrendas. En este post incluyo los casos de Esopo, Hans Christian Andersen, James Barrie, Emilio Salgari y Antoine de Saint-Exupéry.Esopo fue esclavo del filósofo Janto, quien le dio la libertad admirado por su cultura y talento oratorio. El fabulista fue admitido prontamente en los círculos aristocráticos de su tiempo.


El regente Creso le confió algunas tareas diplomáticas, una de las cuales fue transportar oro que debía distribuirse entre los sacerdotes de Delfos. Esopo no entregó la carga, lo acusaron de robo y murió asesinado.Hans Christian Andersen (en la imagen), autor de "El patito feo" y "La sirenita", obtuvo en vida los mayores honores para un escritor. En 1886 fue declarado Consejero del Estado y un año después fue nombrado Ciudadano Ilustre de Odense, su ciudad natal. En 1872, a los 67 años, tuvo un accidente muy extraño: se cayó de la cama y el impacto le produjo graves lesiones. Andersen nunca pudo recuperarse del golpe y murió en 1875.


James Barrie, autor de Peter Pan, fue un personaje más que extraño. Su hermano David falleció en un accidente cuando él tenía apenas seis años. La madre, hondamente abatida, se encerró en su dormitorio sin deseos de ver a nadie, mucho menos a James. Desde entonces James experimentó varios años de abandono y relegación. En la adolescencia se le descubrió un extraño caso de enanismo, que solo le permitió alcanzar una talla de 1,47 m. Antes de morir uno de sus brazos quedó inutilizado sin causa fisiológica aparente, de modo que en sus últimos días Barrie fue una suerte de Capitán Garfio setentón y de metro y medio.


Emilio Salgari, famoso por sus novelas juveniles, tuvo un final espantoso. Antes de matarse, presa de una crisis psiquiátrica, escribió cartas que dirigió a los periódicos de Turín (“Vencido por todo tipo de desgracias, reducido a miseria a pesar del enorme trabajo, con mi mujer loca en el hospital, a la que no puedo pagar sus gastos, me quito la vida”), a sus editores (“A vosotros, que os habeis enriquecido con mi sudor manteniéndome a mí y a mi familia en una continua semimiseria o algo peor, pido solo que, en compensación de las ganancias que os he proporcionado, paguéis los gastos de mi entierro”) y a sus hijos (“Soy un vencido. La locura de vuestra madre me ha partido el corazón y todas mis fuerzas”). Murió atravesándose un cuchillo en el vientre.


Antoine de Saint-Exupéry, padre del maravilloso Principito y aviador francés, salvó de morir en plena Segunda Guerra Mundial, cuando su avión fue abatido por naves enemigas. En julio de 1944 integró la misión de reconocimiento que organizaba el desembarco de los aliados en el sur de Francia. Al cabo de pocas horas de su partida los radares dejaron de ver el Lightning 38 que piloteaba. Sesenta años después, en abril de 2004, el avión de Saint-Exupéry fue hallado frente a las costas de Marsella. No tenía huellas de balas. Su cuerpo nunca fue encontrado...

VIA : LADO B

Reflexiones para una utopía lectora...Kepa Osoro Iturbe


"¿cómo puede desarrollar adecuadamente su proceso de maduración y aprendizaje académico un individuo medio que no tiene ninguna afición por los libros -por la lectura gozosa y recreativa- y cuya comprensión lectora se encuentra bajo mínimos? Un muchacho que ni siquiera es capaz de disfrutar de las fantásticas aventuras -unas veces tiernas, otras apasionantes, o patéticas, o exultantes, o misteriosamente íntimas- que se esconden en la literatura comentada en este estudio, ¿cómo va a ser capaz de "leer", de estudiar, de "temblar de emoción" cuando se le obligue a aprender teoremas y teorías, ideas e ideologías, historias y filosofías que están en otra onda totalmente distinta a la de sus gustos, sus intereses y sus motivaciones?.
Y si ese individuo tipo no tiene ni tan siquiera una lectura comprensiva, ¿cómo va ser capaz de realizar tareas tan poco atractivas y motivantes como la resolución de un problema matemático? ¿No has pensado nunca que tras un chaval al que "se le dan mal los números" puede haber simplemente un problema de comprensión lectora? Si un individuo no entiende el planteamiento escrito de la tarea que pretendemos que resuelva, ¿cómo podremos saber si tiene capacidad, dificultad o ineptitud? ¡No pidamos imposibles a nuestros alumnos! La constatación de esta realidad nos sumió inicialmente en una profunda tristeza y en un quejumbroso desasosiego." ...

KEPA OSORO ITURBE
Nacido en Bilbao en 1958. Profesor de Educación Primaria. Es coordinador de Lectura y Biblioteca del Colegio Maravillas de Madrid. Experto en Bibliotecas Escolares, Literatura Infantil y Juvenil, Animación a la Lectura y Comprensión Lectora, ternas sobre los que escribe habitualmente en revistas especializadas.

domingo, enero 07, 2007

Zonia Zena.....mensajes en papel



Por el camino de Swann/'Combray'...Ilustraciones y adaptación de Stéphane Heuet

Aunque los puristas pusieron el grito en el cielo, la experiencia se convirtió en todo un éxito. Dos años de investigación le tomó al ilustrador y guionista francés Stéphane Heuet (Brest, 1957) adaptar al cómic nada menos que En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust. La edición, prevista en doce volúmenes, despertó tal curiosidad que traspasó las fronteras y ahora la editorial Sexto Piso publica el primer tomo en español: Por el camino de Swann/"Combray".Según el sello mexicano, "Heuet ha logrado poner en escena una obra difícil que de por sí es muy visual, y lo ha hecho respetando cuidadosamente el texto, los personajes y los decorados que el mismo Proust creó hace casi un siglo".Debe ser cierto, porque en Francia el atrevido y monumental experimento de este dibujante fue elegido ganador del Premio Marcel Proust, otorgado por el Círculo literario proustiano de Cabourg-Balbec, destinado a "recompensar una creación literaria o cinematográfica que incite a la lectura de la obra de Marcel Proust".Así lo confirma también el hecho de que varios profesores de literatura francesa hayan encargado la lectura de esta novela gráfica a sus alumnos......."No puedo conservar la totalidad del texto, pero cuanto más trabajo en él menos miedo me da cortarlo"

Esta joya literaria fue traída a Venezuela de la mano de Rosa Fernández actual presidenta de la fundación distribuidora nacional del libro y será comercializada a través de la red de librerías kuai Mare.

martes, enero 02, 2007

El análisis crítico de los biblioblogs.....


"Obviamente, como bloguer, no podía criticarme a mí mismo, pero tampoco podía escoger a la ligera cualquiera de los biblioblogs que conozco, puesto que soy consciente de que el mantenimiento de una bitácora es una actividad muy dura. Finalmente, mi elección fue realizar un pequeño análisis del blog de Sedic, esencialmente porque no es una bitácora personal, aunque tampoco fue sencilla la realización de un análisis frío de esta bitácora.
En cualquier caso, ¿qué deberíamos analizar antes que nada de cualquier bitácora? Desde mi punto de vista, su sistema de publicación, porque no se trata de las mismas circunstancias publicar en Blogger, que utilizar Wordpress en un servidor propio o ajeno; o publicar en La Coctelera, por citar algunos ejemplos. Cada uno tiene sus distintas posibilidades y la personalización de los contenidos de cada sistema es muy importante para el producto final."
[Leer el texto completo »]


VIA EL SIEMPRE INTERESANTE: El Documentalista Enredado

lunes, enero 01, 2007

La industria editorial en punto muerto.....


Fuente: ABC Economía
POR MARÍA JESÚS PÉREZ. MADRID

La industria editorial en España, pese a ser el nuestro un mercado maduro, está por «explotar». En el quinto lugar del «ranking» del sector de las editoriales en todo el mundo, después de Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y China, las españolas, terceras en Europa por delante de Francia, son líderes en casi todos los países de Iberoamérica, su vía natural de expansión, por lo que, según los expertos, apremia salir a la conquista de nuevos mercados.El reto es entrar en Estados Unidos. «El sector editorial español ha estado tradicionalmente muy internacionalizado. Primero, por el vínculo con América Latina y, luego, desde la integración en la Unión Europea con los países que la componen. La penetración en el mercado de EE.UU. ha sido siempre minoritaria y dificultosa», explica José María Álvarez de Lara, profesor de Esade.Por ello, el motivo de mayor preocupación entre los empresarios del mundo editorial español en los últimos años ha sido, y sigue siendo, la falta de crecimiento continuado. La industria, dicen, está ampliamente consolidada, pero falta una clara y definitiva expansión. De hecho, el sector lleva estancado diez años, con un crecimiento anual del entorno del 1%, según los datos aportados por el último Estudio sobre Comercio Interior del Libro en España realizado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE). Durante el ejercicio pasado, facturó 2.933 millones de euros,
... (... continúa)

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