lunes, octubre 08, 2007

PENSAR.Ileana Stofenmacher

Pensar afecta la totalidad de los sentidos. Es un sumergirse en la propia incapacidad de ver aquello que se burla de nuestra razón, zigzagueando en una huida permanente y sutil hacia recovecos inhallables del universo. Pensar incomoda el espíritu sacudiendo el polvo arenoso, resto material de lo más arcaico de nuestras creencias. En un primer movimiento de la materia orgánica, pensar incomoda al cuerpo, oprime el pecho y la anatomía es recorrida por una energía fugaz que revierte la cerrazón del pecho abriendo el alma a lo infrecuente. En un segundo movimiento de las partículas vitales, el cuerpo vibra de nuevas verdades a descubrir, la piel tiembla de milagro de descubrimiento del detalle más único. Los sentidos piensan en un acople orquestal siendo ellos mismos la mismidad del pensamiento. No se piensa la verdad con la razón ni la razón viabiliza la verdad de lo existente. La razón es una carcajada terrorífica lanzada por lo más oscuro del componente humano que resiste cínicamente a la dificultad de sentir el mundo en toda su potencia inclasificable. Y esa risotada fatal provoca un casi invisible giro hacia lo que no es, obnubilando la visión diáfana pero utópica de todo lo que es. Lo que es, no es razón estabilizada sino naturaleza mutante y permanente en el mismo giro eterno de los astros incomunicables.
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Ileana Stofenmacher es Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires y está realizando su tesis de Maestría en Comunicación y Cultura en la Facultad de Ciencias Sociales de la U.B.A. Actualmente se desempeña como docente en la asignatura Teorías y Prácticas de la Comunicación I en dicha casa de estudios
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