Manuel Cabesa, una biblioteca fundada en la memoria. Rafael Ortega


Me encuentro con esta sorpresa- como suele suceder en la pagina de letralia, la pagina que bien coordina, dirige, monta, diseña, y escribe, el ya legendario Jorge Gómez Jiménez- una entrevista al amigo y poeta Manuel Cabeza, digo amigo primero porque nos topamos por los 80 en la biblioteca publica Simón Rodríguez, entonces Manuel solo era un lector voraz, luego de algunos hurtos bibliotecarios, paso a ser empleado en la sala de literatura donde siempre se movió a su antojo, en esa época creo el primer taller literario que se organizo en una biblioteca( pretexto para seducir, lolitas lectoras), además de lecturas, se podía libar durante las horas del taller, toda una delicia de grato recuerdo . para no seguir , trascribo parte de la entrevista, no sin un saludo a Manuel Cabeza y a JORGE LETRALIA:*



"Proveniente de Caracas, a principios de los años noventa llegó a Maracay cargado de historias y con un libro de poesía bajo el brazo: Vida en común, publicado por la editorial Fundarte en el año 1985, para formar parte del equipo de trabajo de la Biblioteca Pública Agustín Codazzi, donde coordina la Sala Audiovisual. Manuel Cabesa (Caracas, 1960) es poeta, narrador y ensayista, además de ser un lector empedernido que colecciona libros y papeles de una manera ritual. Desde hace varios años dicta talleres de poesía y narrativa auspiciados por la Secretaría de Cultura y otros entes culturales del estado Aragua, donde ha publicado la mayor parte de su obra literaria."

—¿Cuáles lecturas te atraparon en tu juventud?
—Siempre me llamaron la atención los libros y la lectura, a pesar de que no tuve una educación como la de otros niños cuyos padres les leían cuentos infantiles. Aprendí a leer con las tiras cómicas. Y creo que eso tenía que ver con la necesidad de vivir fuera de la realidad. Primero fueron las comiquitas, después Julio Verne y, más adelante, la poesía. Recuerdo mis días en bachillerato, tendría yo unos trece o catorce años, cuando nos hacían leer aquellas glosas y elegías espantosas hasta que un día descubrí un libro de Juan Calzadilla, del cual me llamó la atención el título: se llamaba Manual de extraños. En aquella época, un libro costaba dos bolívares. Fue así como, al leer aquella obra, me di cuenta de que un autor podía escribir a su manera: el verso largo y con un lenguaje muy coloquial, y yo pensé: Bueno, si este tipo puede hacer esto, yo también. Entonces, quien me abrió el mundo de la poesía, sinceramente, fue Juan Calzadilla. A partir de esa lectura comencé a escribir, por supuesto, cosas muy malas. Pero, como le sucede a todo escritor, uno empieza como jugando a querer ser escritor y luego te vas quedando hasta que empiezas a asumir que es una responsabilidad seria y tienes que alimentarte, tienes que leer a los maestros. Después me desdije, comprendí que Calzadilla no era ningún loco, el loco era yo que no sabía lo que valía su poesía. Más adelante, en el camino me he encontrado con muchos amigos que me protegieron, me leyeron y me prestaron libros. Conocí en los años ochenta a Oswaldo Trejo, quien me adoptó como si fuera un hijo y gracias a él conocí a Antonia Palacios y a Alfredo Silva Estrada y poco a poco se fue armando una especie de “fraternidad poética”, como la llamaba Silva Estrada.

—¿Qué opinas de las nuevas tecnologías?
—Opino como Umberto Eco, la Internet ha abierto espacios que antes eran inéditos. Es muy difícil, por ejemplo, encontrar un libro de William Faulkner en cualquier librería de Maracay, pero te metes en Internet y consigues su bibliografía y hasta fotos, lo cual acerca el autor al público.
—¿Algún día los libros virtuales suplantarán a los libros tradicionales?
—Sinceramente, no lo creo. No porque yo sea un reaccionario que está en contra de la tecnología, sino porque en la lectura hay una especie de intimidad, de relación personal con el libro, porque el libro no es sólo lo que está escrito dentro de él, también es el libro como objeto, aquella cosa cariñosa que tú le tienes al libro. Existe una relación de amor con el libro como objeto. Existen maniáticos, como yo, que les gusta coleccionar libros, entonces, no creo que las computadoras, siendo éstas unas herramientas utilísimas, lleguen a suplantar al libro."

*Escritor venezolano nacido en Cagua, estado Aragua, el 16 de mayo de 1971. Fue sucesivamente, en 1988 y 1989, subdirector y director de la Peña Literaria Cahuakao, en Cagua. Dirigió el semanario El Tabloide, de la misma ciudad, entre 1990 y 1993. Desde 1996 edita en Internet la revista literaria Letralia.com, la primera publicación cultural venezolana en la Red. También en Internet editó la revista técnica DocumentosBinarios.com entre 1997 y 2000. Desde 1997 es columnista de la revista Candelaria (Turmero) y del periódico La Red (Caracas).
Ha publicado el ensayo La educación secundaria venezolana: un muerto sin dolientes (Editorial El Tabloide, 1985), el libro de cuentos Dios y otros mitos (Senderos Literarios, 1993) y la novela corta Los títeres (Baile del Sol, Tenerife, 1999). Además, textos suyos han aparecido en las antologías Narrativa de Aragua (1970-1996) (Secretaría de Cultura del estado Aragua, 1997) y Mini-cuentos de Aragua (Secretaría de Cultura del estado Aragua, 2001), así como en la antología permanente de la editorial electrónica española
Badosa Electronic Publishing.
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