domingo, agosto 12, 2007

Reflexiones sobre el lector y la lectura .Martín Zelaya Sánchez


En su libro de ensayos Aunque no entendamos nada, Enrique Vila-Matas dice: “El mundo es un texto. Y ese texto es nuestra vida, que está en los libros. Sólo vivimos realmente a medida que leemos nuestra vida, trascendiéndola”.

Los libros son el eje de La Paz estos días de feria. Miles recorren los pasillos del campo ferial de Bajo Següencoma, cientos exponen, decenas conferencian, dialogan y presentan sus trabajos. Surgen entonces tres palabras, más en boga que nunca, —verbo, sustantivo y calificativo—: leer, lectura, lector. Desde el hecho mismo de vivir en una sociedad informatizada y tecnificada, hoy se lee mucho más que antes, señalan más de un escritor, literato y editor consultados por Fondo Negro. “Hoy se lee más textos funcionales y menos literatura, que es la que en verdad da placer”, comenta el académico José Roberto Arce.

Luis “Cachín” Antezana, filólogo, literato cavila “leer los miles de letreros en la calle, chatear, navegar en Internet es desde ya una lectura y a todas luces algo positivo”.

Antiguamente se leía más por placer —que es el mejor de los fines— ahora los placeres son otros, el chat (que también es leer, pero...), los videojuegos...”.

Arze, miembro de la Academia Boliviana de la Lengua sostiene: “Bolivia es uno de los países que menos lee en la región. Se perciben demandas de material de lectura muy pequeñas. Nuestros libros salen en tirajes de 500 ejemplares, cuando en países como Argentina, México o Colombia llegan hasta a 50 mil”.

No obstante, reconoce que ha aumentado mucho la lectura funcional la comprensiva, la organizacional, más no la lectura por placer, la que —a su entender— enriquece el alma. “La gente lee manuales sobre cómo hacerse rico, cómo tener éxito, cómo vender más, o psicología popular y barata, llamada ahora autoayuda”.

“Depende de qué se lea —cavila Sáez—, hoy en día hay que incorporar la lectura en Internet, y se lee más. ¿Libros? No se lee menos que antes, pero no mucho más”.

El editor trasandino comenta un interesante ejercicio que demuestra la enorme variedad de opciones y ofertas de la actualidad. “En cadenas grandes de librerías de Chile, Estados Unidos, Francia e Inglaterra, se sacaron cifras similares. El 13 por ciento de la venta de una librería son los 50 títulos más vendidos. Y sólo el 18 por ciento, abarca los 100 más exitosos”.

La gente, hoy, tiene infinidad de opciones, en cantidad y calidad. Se lee más que antes, pero no siempre mejor.

Posturas, ideas y opiniones


Enrique Vila-Matas


En un suburbio llamado España, la mitad de la población no lee un solo libro al año. ¿Será porque la lectura es un instrumento de respeto hacia los otros? No me cansaré de repetirlo: leyendo a los demás, poco margen veo yo para estallidos bélicos y otras zarandajas y mucho margen en cambio para la capacidad de un hombre para respetar los derechos de otro hombre.


Agustín Monsreal Libros:


Artículos de decoración para las bibliotecas vírgenes. Algunos contienen ideas y son considerados peligrosos, ya que significan una aventura de la que nunca se sale sin un nuevo conflicto esencial, sin una nueva cicatriz, sin una nueva y vital sensación de plenitud y vacío. Otros, los más, son los que la gente prefiere ya que nos enseñan cómo enamorar a una chica, cómo darle la teta al nene, cómo adelgazar, cómo domesticar a la pareja, etcétera. Los que tienen puras letras resultan espantosos; hay que buscar siempre los que tiene dibujitos.


Sergio Pitol


Uno, me aventuro, es los libros que ha leído, la pintura que ha visto, la música escuchada y olvidada, las calles recorridas. Uno es su niñez, su familia, unos cuantos amigos, algunos amores bastante fastidiosos. Uno es una suma mermada por infinitas restas.


Ricardo Piglia


El lector adicto, el que no puede dejar de leer, y el lector insomne, el que está siempre despierto, son representaciones extremas de lo que significa leer un texto, personificaciones narrativas de la compleja presencia del lector en la literatura. Los llamaría lectores puros; para ellos la lectura no es sólo una práctica, sino una forma de vida.


Italo Calvino


Ha sido también el milenio del libro, dado que ha visto cómo el objeto libro adquiría la forma que nos es familiar. La señal de que el milenio está por concluir tal vez sea la frecuencia con que nos interrogamos sobre la suerte de la literatura y del libro en la era tecnológica y postindustrial. No voy a aventurarme en previsiones de este tipo. Mi fe en el futuro de la literatura consiste en saber que hay cosas que sólo la literatura, con sus medios específicos, puede dar.

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