jueves, agosto 30, 2007

Libros que sentimos que nos cambiaron la vida



Cada cierto tiempo tenemos la suerte de tropezarnos con uno de esos libros que sacuden nuestra percepción de lo cotidiano; esos que nos hacen sentir, siquiera ilusoriamente, que nuestra vida ha cambiado de una forma que no sabriamos precisar. Son los que, mientras leo en el metro, por ejemplo, me hacen alzar la vista y ver con desdén la propaganda gubernamental, los anuncios publicitarios, lo inútil de los afanes inmediatos, y hasta ver con una serenidad poco habitual -casi distante- el circundante y ubicuo paisaje femenino. En la magia que despiertan nos hacen sentir la ambigua sensación de que todo es deleznable e infinitamente maravilloso a una vez. Nos despiertan, siquiera en algunos pasajes, un afecto y un respeto religiosos. O nos impiden controlar, en plena calle, lágrimas y carcajadas. No necesariamente son muy buenos. Ni técnicamente impecables. No son, en fin, los mejores que hemos leído. Sólo supieron despertar la magia, la duda ante la veracidad de la realidad. Sólo nos regalaron ese pasaje que nos hizo agradecer, maravillados, que hayan llegado a nuestras manos. Es quizá eso lo que agradecemos: que nos hayan regalado una ilusoria sensación de que la vida es otra y no esta. De que la vida no sólo es lo que es, sino además lo que puede ser.En mi caso, durante los últimos dos años, algunos de los que entrarían en esa categoría (en mayor o menor medida) serían: El palacio de la luna, de Paul Auster (Anagrama); El enterrador, de Thomas Lynch (Santillana); Intérprete de emociones, de Jhumpa Lahiri (Booket); Falke, de Federico Vegas (Random House Mondadori) y El compromiso, de Serguey Dovlátov (Ikusager). De seguro hay otros. Esos son los que vienen de pronto a mi memoria.Ante cada libro que abro por primera vez, cobijo la esperanza de poder ubicarlo en esa categoría.

Vía el subrayado es nuestro me topo con esta pregunta abierta que el amigo y escritor Héctor Torres* se responde a si mismo, muy cultamente y he aquí una posible clave de explicación de su escritura.
*Narrador y editor digital venezolano. Cofundador y editor del portal Ficción Breve Venezolana y director de contenido de Ficción Breve Libros, empresa de servicios y librería a domicilio especializada en el catálogo editorial venezolano. En el área digital es Webmaster y diseñador de varias páginas sobre literatura venezolana (como el sitio del Pen de Venezuela, entre otros).Obtuvo mención especial en las ediciones 2001 y 2003 del Concurso de Cuentos de Sacven, y en la primera edición del Concurso de la Policlínica Metropolitana. Participó en el taller de expresión literaria (narrativa) del Celarg del 2000-2001. Ha publicado los libros Trazos de asombro y olvido (cuentos, 1996), Episodios suprimidos del Manuscrito G (cuentos, 1998) y Del espejo ciego (cuentos, 1999). Aparece, además, en Narrativa aragüeña en Tierra de Letras (1997), Muestra de minificción aragüeña (2001), Cartas en la batalla (Alfadil, 2004), De la urbe para el orbe (Alfadil, 2006), Las voces secretas (Alfaguara, 2006) y Tatuajes de Ciudad (Sacven, 2007), además del libro antológico Siete, edición en formato PDF de la Editorial Badosa, de España. Es organizador, junto a Ana Teresa Torres, de la Semana de la Nueva Narrativa Urbana, que ya lleva dos ediciones. Ha colaborado para la revista Veintiuno y otras publicaciones impresas y digitales. Mantiene, en el programa de radio de Edmundo Bracho, el segmento Ficción Breve Radio, todos los jueves en la emisora Ateneo 100.7 FM (Caracas)
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